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Salidas del "Comando Preston" - Temporada 2005-2006 |
| A Los Tajos del Abanico, Serranía de Ronda Fecha: domingo 2 de abril de 2006 |
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Bonita ruta para realizar en familia a la que asistimos un grupo de lo mas dispar que podía imaginarse, por un lado: Luz Marina con Fernando y Estela, María con Nacho, tres viejos compañeros de aventuras que no coincidíamos juntros desde la “Translíbica 2004”: José Miguel, el “Gran Moya” (un clásico entre los clásicos) y “Juani”. Y como nota curiosa: Jon “El Huracán de Sheffield” y Sean “El Canadiense herrante”, las armas secretas del Comando Preston, amantes de la dificultad y los grandes desafíos, que decidieron unirse al grupo, por el tiempo que hacía que no coincidíamos.
El lugar ideal para iniciar esta ruta es La Plaza de San Francisco de Asís , frente a una de la “Puerta de Almocabar” una de las entradas principales de la ciudad amurallada de Ronda, muy próxima a la “Iglesia del Espíritu Santo” situada en el lugar donde según cuenta la leyenda las tropas de Los Reyes Católicos consiguieron abrir brecha en las murallas que defendían a la ronda musulmana en el año 1485.
Desde la Plaza de san Francisco, lo mas fácil es coger directamente por la carretera de Algeciras que parte desde allí, todavía entre las casas de la ciudad, pero, también el amigo “Moya” (hijo adoptivo de Ronda) tuvo a bien sugeriros la opción de iniciar la ruta por la calle que recibe el mismo nombre de la Plaza y que es mucho mas tranquila que la carretera anteriormente mencionada, a la que saldremos unos 500 m. mas tarde, y junto a la que tan sólo caminamos unos cuantos metros en dirección sur, hasta encontrarnos con una pista asfaltada, que sale a la derecha (oeste), y girando posteriormente a la izquierda (sur) convirtiéndose definitivamente en la trayectoria predominante de esta ruta (siempre hacia el Sur), durante el primer kilómetro y medio caminamos por una pista asfaltada en suave descenso, a la derecha (oeste) las inconfundibles siluetas del Peñón del Mures y el Hacho de Montejaque, al suroeste el Ventana y el Tunio, al Sureste la imponente cara norte del Cerro Almola y al nordeste el no menos imponente cerro de La Peineta.
Al final de la pista asfaltada parte un camino terrizo a la derecha que presuntamente se dirige a Benaoján, pero nosotros seguimos recto, es decir en lo que sería la prolongación de la pista asfaltada por la que hemos bajado, que desde aquí ya es carril terrizo, a pocos centenares de metros nos volvemos a encontrar con otro carril que sale a la derecha y que al igual que el anterior, coincide en tener una torreta de alta tensión en sus proximidades y una baliza de colores, que muy pocos saben lo que significa (con lo fácil que hubiera sido colocar unos paneles informativos para orientar al caminante, un detalle insólito para una localidad como Ronda, que debería servir de ejemplo, en cuanto a gestión medio ambiental, por la enorme riqueza que atesora su serranía, todavía muy poco cuidada, para el enorme valor ecológico y paisajístico que tiene, sin que se corresponda para nada, la gran cantidad de visitantes que recibe con respecto a la escasísima señalización de sus senderos y caminos. En caso de duda, como bien nos iba recordando nuestro gran amigo “Moya” en cada cruce, siempre cogeremos la izquierda y en muy poco tiempo llegaremos a unos primeros farallones rocosos de arenisca, donde podemos contemplar la entrada de la “Cueva de los aviones”, que recibe el nombre por servir de cobijo a estas aves, y donde Jon y Sean hicieron la primera de sus incursiones exploratorias que tendrían lugar a lo largo de aquella jornada donde a falta de dificultades y fuertes emociones, ellos se iban encargando de darle un pequeño toque de emoción. Comentar también que merece la pena subir, la pequeña rampa por la que llegamos desde el camino hasta el pie de esta cueva donde nos encontramos con una especie de jardín secreto en una zona umbría que puede pasar desapercibida para muchos caminantes, las flores silvestres de estos primeros días de Abril que nos iban acompañando a lo largo de toda la ruta, adquieren en esta zona, muy próxima al camino, tal belleza, que me recordaron a un paisaje inspirado en la inagotable fantasía de “Tim Burton”.
Antes de darnos cuenta ya estamos ante un antiguo cortijo abandonado junto a la derecha del camino, donde no faltaron las historias de brujas que le íbamos contando a los pequeños y poco después, también a la derecha del camino, nos encontramos con el acceso a lo que en su día fue una antigua alberca, sobre la que vierte sus aguas las claras y frescas aguas de un manantial del que podemos bebebr. Como no podía ser de otra manera, la alberca está rodeada de árboles frutales entre los que nos llamó la atención un “nogal” muy próximo a la alberca.
Tras una pequeña paua para refrescarnos, retomamos el carril por el que veníamos encontrándonos con una verja, que da paso a un camino que tras otros varios centenares de metros, nos lleva a una magnífico balcón natural desde donde podemos contemplar el comienzo del espectacular paraje conocido como “Los Tajos del Abanico”, que recibe su nombre de una gran roca, que se encuentra justo debajo de esa misma balconada y que no veremos hasta que comencemos a bajar por la empedrada calzada de origen musulmán por la que cómodamente nos adentraremos entre las paredes de este grandioso paraje. Si hemos tenido la suerte de que la lluvia haya hecho acto de presencia en los días previos, el Arroyo de la Sijuela, cuyo cauce ha sido el principal agente erosivo que ha esculpido este paisaje a lo largo de la Historia, nos deleitará con su música acuática, acompañándonos entre estas paredes y teniendo que vadearlo para seguir un poco mas adelante y llegar hasta el paraje conocido como “La Cueva del Abaníco” situada justo frente a un espectacular saliente rocoso del conjunto de los tajos, donde el río describe una curva muy cerrada. Yendo con los niños, o simplemente en plan tranquilo, este es el lugar ideal para almorzar, ya que las paredes nos brindan la reconfortante sombra que tanto se agradece en los días calurosos y al mismo tiempo, también existe una zona de yerba ideal para tomar el Sol si esto es lo que nos apetece.
La ruta resultó ser un éxito por el cómodo trazado y la espectacularidad del paisaje, a pesar de que el camino de vuelta se les hizo algo pesado a las mamas, por ser obviamente cuesta arriba y con el sol apretando un poquito. Sin embargo, la sed quedó saciada al llegar a la Plaza de San Francisco y tomándonos unas cervezas bien fresquitas en “Casa María”, donde ya nos despedimos hasta la próxima ruta. Si decidímos continuar río arriba la senda se torna mas dificultosa y se pierde en la Sierra de Los Riscos, dirigiéndose hacia la carretera Ronda-Algeciras, para desembocar en un punto cercano al desvío hacia Alpandeire.
¿Sabías que…, según cuenta la leyenda: el mismísimo héroe lusitano: Viriato tendió mas de una emboscada a la tropas de Julio Cesar, por estos recónditos caminos que durante siglos unieron la estratégica ciudad de Ronda con el Valle del Genal?
Crónica: Juan Ig. Amador (con la colaboración de Moya y Rafa Flores, sección Rutas).
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