Turismo rural y cultural en el Valle del Genal - Serrania de Ronda

Salidas del "Comando Preston" - Temporada 2005-2006


De Alfarnatejo a Riogordo por "La Ruta de La Sierra" (Comarca de la Axarquía)
Fecha: martes 13 de diciembre de 2005


Martes y 13, ni te cases, ni te embarques. Mientras la mayoría de la gente estaba inmersa en sus primeras horas de jornada laboral, yo terminaba de pagar mi “serranito” en el bar del May, para poner rumbo a Colmenar y Riogordo, sin tener muy claro todavía adónde me llevarían mis pasos aquel día. Tras pasar por ambos ayuntamientos para coger toda la información que pudieran darme sobre SENDERISMO. En ambos ayuntamientos se lamentaban de no poder editar una guía de senderos de la comarca, por el mal trato que se le dan a las señalizaciones y las absurdas rivalidades entre pueblos vecinos. Así pues pedí “la recomendación del chef” en el Ayuntamiento de Riogordo y me sugirieron la “Ruta de La Sierra” que llegaba hasta Alfarnatejo, aunque por falta de entendimiento con el ayuntamiento vecino, ellos sólo tenían marcado hasta el final de su término Municipal, de donde me sugirió no pasar por no haber taxis en Alfarnatejo. Fué entonces cuando se me ocurrió hacer la ruta en sentido contrario, mucho mas fácil al estar Alfarnatejo a unos 920 m. sobre el nivel del mar y Riogordo a 400 m.

                              

Con lo cual rumbo a Alfarnatejo, que por segundo día consecutivo se convertiría en mi punto de partida, una vez localizada la Fuente del Conejo, que se encuentra junto al puente que atraviesa el arroyo “Añoreta” con la Sierra del Jobo al fondo, un “pastor motorizado” me terminó de sacar de dudas para localizar los comienzos de “La Ruta de Los Tajos” y  la de “La Sierra” por la que finalmente me decanté, me puse a comenzar este bonito paseo de unos 9,6 km de carril, que bien me agradecieron mis rodillas, tras el tercer día consecutivo de rutas. Preciosa mañana de Diciembre que comenzaba con la Sierra del Jobo, coronada por el Chamizo Alto a mi derecha, El Tajo del Fraile a mi izquierda, la Sierra del Rey de frente y detrás mía el pueblo de Alfarnatejo del que me  iba alejando a cada paso.

El principal aliciente de esta ruta estriba en las espectaculares vistas que te va ofreciendo del conjunto que forman Los Tajos de Fraile, de Doña Ana y de Gomer, que siendo el mas pequeño es el mas espectacular por las escarpadas paredes de su cara norte y oeste que vamos rodeando a lo largo de la ruta, en principio a través de un bosque de encinas y cornicabras y tal y como nos vamos acercando al “Cortijo de Auta” el agreste paisaje serrano se va transformando en dóciles zonas de cultivo, donde se conbinan grandes extensiones aradas con huertos en bancadas a lo largo de las fincas junto a las que vamos pasando hasta llegar a Riogordo, el último tercio de esta ruta lo hacemos por el “GR. 7”  en el tramo que viene desde Villanueva del Cauche hasta Riogordo.

      

Si entráramos a valorar la belleza de cada montaña, el Gomer es sin duda, una de esas montañas que merece un capítulo aparte, tiene un magnetismo que te atrae, a mí me dejó hipnotizado en varias ocasiones, tal y como lo iba dejando a mi izquierda, a veces llegué a perder la noción del tiempo admirando tanta belleza y majestuosidad, casi podía sentir como la montaña me hablaba.                  

La llegada a Riogordo, fué muy relajante entre paisajes agrícolas flanqueado por  las montañas y el sonido de fondo con los niños que salían del colegio. Sin embargo cual sería mi sorpresa cuando al llegar me dijeron que en Riogordso tampoco había taxies. Fue precisamente en ese instante cuando empezó mi particular “jinkana” para encontrar alguien que me llevara a Alfarnatejo de vuelta, a mas de 16 km. de carretera, o volviendo por donde había venido con la noche a punto de caer y mas de 500 m. de desnivel de subida. Pero la voz se corrió en la plaza del pueblo dos chavalas que atendían un bar, me pusieron en contacto con un obrero de Alfarnatejo que comía en su bar al medio día. Tras ir a la otra punta del pueblo y localizarlo, me dijo que me llevaría sin problemas pero que hasta la 19,30 h. no saldría de trabajar. Ya mucho mas tranquilo, aunque sin saber qué hacer en casi 3 horas, me fui al bar de enfrente para celñebrar una nueva ruta, tomándo los apuntes correspondientes en el cuaderno de bitácoras y dándome un buen homenaje, hasta que en el momento de ir a pagar me doy cuenta de qué me dejé la cartera en el coche, pensando que no la necesitaría para nada. Craso error porque la cartera siempre debe ir con uno en todo momento. Sin embargo, para mi asombro, el chaval del bar, que en principio me causó una impresión de bruto impresionante, me dijo que no me preocupara que eso le podía pasar a cualquiera y que si quería comer o beber mas que no me cortara que ya se lo pagaría cualquier día que volviera a pasar por Riogordo.

El camino de vuelta a Alfarnatejo en el coche del amigo Paco fue muy interesante. Entre otras cosas me contó algunos chanchullos y escándalos de corrupción de los pequeños ayuntamientos de la comarca como era el caso de Alfarnatejo,  entre los que estaban incluidas las ayudas que llegan de la Unión Europea, para el mantenimiento de los caminos, vías pecuarias, cañadas reales y diversos temas relacionados con el Medio Ambiente como la señalizaciones de senderos, de las que tan sólo vemos las migajas de esas ayudas, que son utilizadas para fines muy distintos, como por ejemplo: la compra de votos. También me contó la época en que su padre se lo llevaba a él y a sus hermanos a cazar conejos, a veces no habían dejado atrás las últimas casas del pueblo cuando su padre ya había cazado al tercero y entonces decía: “Hoy ya hemos terminado, ya tenemos suficiente para el fin de semana”. En contraste con la mentalidad de los cazadores de hoy en día que le disparan a todo lo que se mueva por pura diversión, arrasando poblaciones enteras de conejos, liebres, perdices, codornices, etc…Y cuando estas comienzan a escasear, siguen arrasando con lo primero que se les pone por delante desde diminutas aves insectívoras (protegidas por la ley), hasta uno de sus perros, por pura diversión en el momento que ven que ya no son tan ágiles o veloces cuando ya comienzan a estar viejos. Y por último no menos interesante fueron las anécdotas que envuelven a la mitología del Tajo Gomer, donde mucha gente ha muerto en la bajada. Recuerda él que cuando los chicos de una misma quinta cumplían “los 14” era costumbre coronar la cima, para demostrar que ya eran hombres, y recuerda en su 1ª y única ocasión de subir a la cumbre, que el problema no es subir, ya que la montaña por su cara sur, ofrece un pasillo muy bueno en el que ayudándote con las manos y con muy buenos pulmones y piernas, se sube con relativa facilidad hasta la misma cumbre donde se encuentran los restos de una antigua construcción. El problema es el vértigo que produce la bajada en algunos puntos donde al mínimo error te lleva a una interminable caída por un largísimo terraplén con tramos muy verticales. Si bajas de culo malo porque el vértigo te termina traicionando y si bajas trepando vas en tensión constante porque te la juegas a cada paso.

En definitiva, una auténtico coloso que a pesar de tener tan sólo 1.129 m. de altitud invita y te susurra al oído seduciéndote para que lo subas. De hecho junto con “El Lucero” se ha convertido en otra de mis montañas favoritas.

Dejo la puerta abierta para invitaros a realizar “La Ruta de Los Tajos”, y caminar entre estos colosos, todavía desconocidos para las grandes multitudes que habitan en la costa y en las grandes capitales del interior. Casi siempre de espaldas a la montaña.

 Crónica y fotos: Juan Ignacio Amador

  


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