Desde antes de de
las 9,30 am. empezamos a llegar la
treintena de amigos que aquella
histórica jornada nos dimos cita
en la venta “El Rincón Taurino”
(carretera San Pedro-Ronda), para
subir a “Cancha Armola”. A punto
estábamos ya, de echar a andar,
mochilas y bastones en ristre,
cuando hacía su entrada triunfal
en el aparcamiento “Manolo
Supersónico” haciendo honor a su
nombre, al mas puro estilo
“Starsky & Hush” tras haber
mantenido una media de 173 km/h
desde el Rincón de la Victoria
hasta el punto de encuentro.

Hecha la foto de
rigor con el desafiante coloso al
fondo, conectados ya los “walkies”
de cabeza y cola, y descartada la
opción tradicional de subir desde
el camino que parte frente al
“Cortijo de Las Aguzaderas” para
evitar la imprevisible reacción de
quien primero dispara y después
pregunta. Iniciamos la caminata
por el primer tramo de carretera
que nos lleva hacia Cartajima,
bajo el cielo azul radiante que
fue la nota predominante de aquel
otoño tan seco. Antes de llegar al
cruce de Parauta abandonamos la
carretera por su margen derecho,
con el coloso calizo en todo
momento, frente a nosotros.
Dejando la cantera a nuestra
derecha y la carretera cada vez
mas abajo, a nuestra izquierda
para realizar la aproximación
hacia su base. De tal manera, que
habiendo dejado ya detrás un
primer tramo algo incómodo por la
aulagas, descendimos por un suave
tobogán hasta una zona de
areniscas donde en unos instantes
nos vimos rodeados de cazadores
que con sus escopetas al hombro
recortaban la silueta de los
collados mas próximos. Hecho el
primer reagrupamiento, fuimos
ganando altura con bastante
comodidad por una suave
barranquera que ya nos dejó
situados a media ladera.


El tránsito por el
canchal de mas de 500 m. que nos
separaba del farallón rocoso que
ya se adivinaba en la zona de
antecumbre se hizo sin prisas pero
sin pausas, como les gusta caminar
a nuestra compañera alemana
“Saskia Walschburger” ó al Suizo
“Gerhard Haupt” flamantes fichajes
de Pasos Largos que también nos
acompañaban en esta ocasión. No
obstante, fue en este tramo donde
se llegó a alcanzar la mayor la
mayor diferencia tanto en tiempo
como en distancia entre el grupo
de “los escapados” y la cola del
pelotón, desde donde nuestro
compañero: Juan Manuel Payán (“El
Topo”), nos informaba que se veía
obligado a abandonar por lo
complicada que se le estaba
haciendo la subida a su novia
Conchi “La de los ojos
transparentes”, que no tuvo mejor
ocurrencia que presentarse a la
ruta en “zapatillas de tenis”.
Sabia decisión la de retirarse a
tiempo, porque las hostilidades
del canchal no habían hecho mas
que empezar.


Superando la
pendiente constante por un terreno
bastante pedregoso llegamos a una
pequeña pradera donde realizamos
la segunda parada de
reagrupamiento, mientras el “Gran
Maestro Gandalf” desplegaba un
mapa de la zona para explicarle a
sus discípulos el punto donde se
encontraban y la continuación del
itinerario.
Tal y como fuimos
subiendo, el cielo se fue
cubriendo de nubes, incluida la
cercana cumbre, que está formada
por un tremendo canchal a modo de
meseta, en contraste con las
verticales paredes que circundan
sus caras sur y oeste. Así que
aprovechando un clarito entre nube
y nube, reanudamos la marcha para
afrontar el último tramo de
subida, que curiosamente es el mas
suave en lo que a pendiente se
refiere, pero el mas complicado en
cuanto al tipo de suelo por ser
siempre la cumbre la zona mas
expuesta al proceso de
karstificación, resultando un
terreno muy agreste por la
proliferación de rocas afiladas,
casi siempre húmedas y
resbaladizas por el paso de las
nubes y la gran cantidad de
grietas entre unas y otras. Lo
cual no fue impedimento para que
minutos antes que nosotros pasaran
como una exhalación el grupo de
escapados entre los que se
encontraban: Rafa Ríos “El Pirata
de la pata de palo”, “Andrés CSI”,
“Geyperman Salvador” y “Mari Paz
La Francesita” que se impuso ante
todo pronóstico en un espectacular
sprint, para tocar en primer lugar
el rudimentario punto geodésico de
este coloso calizo, coronado por
una rudimentaria pirámide de
pedruscos, a la que fuimos
llegando poco a poco todo el grupo
(1.407 m.). No siendo posible
recrearnos demasiado con las
vistas, ya que al estar rodeados
por un mar de nubes bajas, a penas
pudimos vislumbrar
intermitentemente, la localidad de
Ronda al norte, curiosamente
soleada y la cara norte del
piramidal “Cerro Malhacer” al sur,
hacia donde nos pusimos a caminar
sin demora para evitar enfriarnos
con el persistente viento que
arrastraba el mar de nubes bajo el
que estábamos inmersos.


Al poco de iniciar
el descenso hacia la piramidal
silueta del “Malhacer” por una
empinada ladera, donde pequeños
tramos de hierba, nos facilitaron
el caminar para poder apoyar los
pies entre roca y roca, llegamos a
una praderita ligeramente
inclinada que girando un poco a la
derecha (dirección oeste) nos dejó
frente a la entrada de la curiosa
“Cueva del Moro”, lugar idílico,
resguardado del viento, donde
disfrutamos de una apacible comida
montañera, en la que una vez mas,
reinó la camaradería y el buen
humor entre los distintos
compañeros de aventura con
especial protagonismo para las
lentejas y el chorizo ecológico de
“Manolo Supersónico”.


Tras el apacible
almuerzo, reanudamos la marcha
atravesando la “Cueva del Moro”
una curiosa cavidad a modo de
túnel, de unos 20 m. de largo y
casi 10 m. de ancho (en su
interior), que atraviesa un
farallón rocoso y que con su juego
de luces, sombras y siluetas
recortadas a la salida de la
misma, hizo las delicias de los
mas prestigiosos reporteros allí
presentes, como: Manuela “La Dama
de Hierro”, Patri “La Reportera
del Huma”, Rafa Flores “El Mago
Gandalf” ó Angel “El Montaraz de
Navacerrada” a estos dos últimos
pertenecen las fotos de esta
crónica. A la salida de la cueva
pudimos disfrutar de una
panorámica espectacular de la
interesantísima y desconocida
“Sierra del Oreganal” coronada por
el Cerro de Jarstepar (1.425 m.)
que teníamos frente a nosotros,
mientras íbamos descendiendo con
los pies de lado y el freno de
mano echado, por una empinada
pradera salpicada de rocas
procedentes de “derrumbaderos”,
que nos llevó hasta el borde de
una de las imponentes paredes
verticales que flanquean la cara
suroeste de “Cancha Armola” donde
nos habían llevado nuestros pasos.


Sin duda, nos
encontrábamos ante el mayor
desafío de la jornada: “Mari Luz
Pies de Gato”, Reinaldo “El
Senescal de la Bahía” Darío “El
Magnífico” y Sean “El Canadiense
Errante” hicieron un primer
intento bajando por el centro del
terraplén, pero a pesar de los
pocos metros que les faltaba, para
llegar a la otra pradera que se
encontraba mas abajo, decidieron
regresar sobre sus pasos, pensando
en la excesiva dificultad del
destrepe para otros compañeros.
Descartada esta primera
posibilidad, Rafa Flores, “El Mago
Gandalf de la Serranía” optó por
destrepar a través de la
vertiginosa cornisa que teníamos a
nuestra izquierda y de una forma
verdaderamente mágica consiguió
llegar abajo antes de que
pudiéramos darnos cuenta, además
de los compañeros anteriormente
mencionados (que habían descartado
la primera opción), siguieron sus
pasos al filo de lo imposible, con
un espectacular destrepe: Manuela
“La Dama de Hierro”, Jesús “El
hombre que construía los caminos”
y “Manolo Supersónico” amante de
las fuertes sensaciones cargadas
de adrenalina.


Mientras el resto
de los mortales esperaba desde
arriba instrucciones del “Mago
Gandalf” que buscaba sin descanso
una zona mas asequible para que
realizáramos el descenso: Cristina
“La Dama Blanca”, “Mari Paz la
Francesita” y “el que narra esta
crónica” buscaban una tercera
opción por el extremo derecho del
terraplén (siempre en el sentido
descendente), pero tras girar un
primer tramo de pared por un
inestable derrumbadero que parecía
asequible, llegaron al límite de
una vertiginosa cornisa aún mas
peligrosa. Por lo que nos vimos
obligados a regresar sobre
nuestros pasos, uniéndonos al
resto del grupo, que ya había
conseguido descender por la zona
central, a través de un escalonado
destrepe que no estando exento de
peligro, resultó ser lo mas
asequible, para que todos los
integrantes del grupo llegáramos
al prado de abajo sanos y salvos,
gracias a las instrucciones del
“Mago Gandalf” y la inestimable
ayuda de Fernando “El Duque de
Juanar” y Ángel que haciendo honor
a su nombre, nos echaron una mano
en el tramo mas peligroso de
destrepe, donde había que pasar
por debajo de una alambrada, al
filo de una pared de mas de 5 m.
previos al pradito de abajo, donde
ya nos esperaban el resto de
compañeros animándonos entre
bromas, vítores y aplausos.


Tras el celebrado
reagrupamiento, reiniciamos la
marcha rodeando la cumbre en el
sentido de las agujas del reloj,
mientras caminábamos muy cerca de
la base de las paredes que
circundan Cancha Armola, llegando
a su cara norte, ó zona de umbría,
con preciosas vistas sobre Ronda ó
lo que es lo mismo: “La ciudad
soñada” sobre el “Prado de La
Moraleda” hacia el que fuimos
descendiendo, sin dejar de rodear
la cumbre, conforme las rocas de
la zona de umbría se iban haciendo
mas resbaladizas. Y así
continuamos faldeando la ladera,
esta vez con la esbelta silueta de
“La Peineta de Sierra Hidalga” al
nordeste, llegando por cuarta vez
en la jornada a una alambrada, que
en esta ocasión nos obligó a pasar
al mas puro estilo “Steve McQueen”,
mientras venían a mi mente los
acordes del tema principal de “La
Gran Evasión” (“Elmer Bernstein”).


De uno en uno
fuimos haciendo el cuerpo a tierra
para pasar bajo la reforzada
alambrada, a partir de la cual
intensificamos el ritmo de marcha
facilitado por pequeñas sendas de
cabras, que rodean la cara este de
“Cancha Armola” por la que
proseguimos faldeando hasta
situarnos en un collado que ya
daba vistas a la cercana cantera.
La bajada desde allí a la misma
hubiera sido rápida y sencilla,
pero por tratarse de una propiedad
privada, tuvimos que proseguir
rodeando la montaña y al mismo
tiempo la cantera, por una zona de
denso matorral que le dio aún
mayor épica a este último tramo de
ruta. Regresando a la “Venta del
Rincón Taurino” a eso de las 17,00
pm. donde nos despedimos con una
merendola a lo grande y brindis
incluido. Estando también
presente, nuestros compañeros:
Juanma “El Topo” y la debutante
Conchi con un impresionante
“tomate” provocado por un esguince
de tobillo sufrido en el camino de
regreso, poco después de abandonar
a media subida, que le supuso,
además de una “cédula” en el
ambulatorio de “San Roque”, diez
días de baja y escribir mil veces:
“No volveré a subir Cancha Armola
con zapatillas de tenis”.

Y así finalizaba
esta inédita ruta circular de 11
kms. Con un desnivel acumulado de
795 m., habiendo empleado unas 7
horas, con paradas incluidas.
La guinda del
pastel para aquella bonita jornada
montañera, la pusieron las
impresionantes tonalidades de rosa
y naranja que fueron tiñendo uno
de los atardeceres mas bellos que
recuerdo haber visto en mucho
tiempo, hasta el punto de que
parecía como si los colores fueran
cambiando en cada curva que íbamos
trazando en nuestro descenso hacia
San Pedro con el mediterráneo cada
vez mas cerca.
Fotos: Ángel Romero
y Rafa Flores
Datos técnicos:
Reinaldo y Fernando
Crónica: Juan
Ignacio Amador