Salidas del "Comando Preston" - Temporada 2006-2007


 Ascensiones a La Cancha Almola y Cerro Malhacer
(Divisoria Valle del Genal, Meseta de Ronda)

Fecha: jueves 7 de diciembre de 2006

 

Cómo llegar:

Para realizar la ascensión a “LaCancha Almola” existen varias alternativas, no obstante, las mas clásicas son las de la cara norte, que parte de un carril próximo al Rte. La Parrilla, en la misma carretera San Pedro-Ronda, muy cercana ya a esta última localidad. La otra que fue la que yo cogí se realiza por la cara sur, su perfil mas característico. Para ello, una vez situados en lab venta del RINCÓN TAURINO, junto a la cual nos encontramos con la única gasolinera existente en todo el trayecto de San Pedro y Ronda. Una vez aquí, tomamos dirección Cartajima, nada mas adentrarnos por esa carretera, dejaremos a nuestra izquierda el desvío a Parauta y continuamos todo seguido dirección Cartajima y a menos de 4 km. del anterior cruce, vamos a pasar sobre el puentecito del Arroyo Bolones, cuyas aguas bajan del Almola, ya estamos muy próximo al comienzo, el cerro Malhacer lo tenemos primero de frente y después va quedando a nuestro costado derecho, de tal manera que una vez que estamos a sus pies, dejamos el coche en el único ensanche de cuneta (a la derecha) que existe en todo este tramo de carretera y que reconoceremos muy fácilmente, ya que desde aquí, estamos viendo frente a nosotros unos 200 m. mas adelante en dirección Cartajima, un gran cortijo que nos llamará la atención y que tendremos siempre a la vista, durante gran parte del recorrido. Y en el lado derecho de la carretera, donde hemos dejado el coche, parten dos carriles, uno se dirige al sur como si fuera a Cartajima o a su “torcalillo”, mientras que el nuestro se dirige al noroeste, dirección Cancha Almola, que es el que tomamos, avanzando en paralelo a la carretera por la que hemos venido, peroseparándose mas de la misma con respecto nos acercamos a la gran mole rocosa.

 A pesar de haberse anunciado con antelación, al ser un jueves 7 de diciembre, que caía entre dos festivos nadie me pudo acompañar. Mucha gente en mi lugar lo hubiera dejado para otra ocasión y aunque siempre puede dar pereza o miedo, hacer una subida en solitario por terreno escarpado y con la entrada de una borrasca, sentí la llamada de la montaña y allí estaba yo, caminando a los pies del Cerro Malhacer que ahora tenía a mi izquierda y de frente la gran mole rocosa de la Cancha Almola, a cuyos farallones rocosos me iba acercando a cada paso, al llegar al pequeño valle, que se forma entre el Almola y Malhacer,  me llamó poderosamente la atención la pureza del agua que fluía por el Arroyo Bolones, bajando paralelo a un precioso torcalillo, con pequeños saltos de agua, que añaden mas tonalidades musicales al entorno.

Hacía un frío tremendo, el viento de poniente zumbaba con fuerza, los matorrales arrastraban una música melancólica, casi apocalíptica. Al acercarnos a la gran pared aoocidental, que es la que tenemos mas cerca, la dejamos a nuestra izquierda de tal modo, que nos dirigimos al único hueco existente en la parte mas bajita de ese gran farallón rocoso, que reconoceremos fácilmente por tener un pequeño cartel de reserva de caza, junto a una alambrada que se salta fácilmente, con el Cerro Malhacer, todavía próximo a nosotros, siempre a nuestra espalda, nada mas pasar este collado, con pequeños tramos de trepada entre grandes rocas, pasamos a una zona de pradera, a modo de empinada plataforma, que nos hace muy llevadera la subida. A mitad de esta pradera empedrada, encontramos fácilmente una senda que faldea la montaña hacia el este (a nuestra derecha según el sentido de la marcha). Pero la debemos ignorar, aunque sigamos subiendo sin senda definida, porque hay que llegar arriba del todo de esta pradera, cada vez mas empedrada, unos 200 m. antes del final de la misma, vamos a ver a nuestra izquierda, justo en la parte baja de otra pared rocosa una cueva ciega, que resultó no tener mas de 20 m. de profundidad, aquel lugar me resultó verdaderamente mágico, ideal para la meditación, hasta el punto que llegué a sentirme cerca de los que ya se han ido. Al salir de la cueva con el espíritu y las energías renovadas, retomé la subida, por la pendiente de la pradera, cada vez mas empinada y pedregosa, hasta que al final hay dos zonas bien definidas con bastante matorral de aulagas, en tal caso cogemos el aulagar de la derecha y a partir de ahí ya superamos uno de los numerosos cordales que tiene la Cancha Almola y entramos en pleno “canchal”, aunque con las rocas todavía no demasiado afiladas, y con pequeños tramos de hierva intermitente, que unidos a las huellas de las cabras que han dejado marcadas en la roca con el barro de las pezuñas, nos llevan directamente a la cumbre sin esfuerzo.

 Sin embargo, al llegar a la cumbre, el fuerte viento que arrastraba los terribles nubarrones oscuros, convertía cada paso en un desafío, ya que conforme nos vamos introduciendo en esa gran plataforma que es la meseta, las afiladas rocas de la cumbre van aumentando su tamaño. Sin embargo, encontramos curiosos aliados en unos pequeños praditos circulares a modo de plazoletas o pequeños circos glaciares en miniatura, rodeados de canchal por todas partes, donde el verde intenso de la suave hierba, contrasta con el blanco y gris de las afiladas rocas calizas, por las que me fui abriendo paso hasta llegar a la cumbre, una cumbre huérfana de punto geodésico, que tan sólo estaba señalada por unas cuantas piedras amontonadas y las cáscaras de naranjas, que justifican todas sus acciones diciendo aquello de: ¡…como es biodegradable… no importa!. Desde la cumbre se disfruta de una amplia panorámica de 360º: al norte, Ronda y su gran meseta, al este Sierra Hidalga y la Sierra de las Nieves, al Oeste: la mesetade Jarastepar, y el macizo de Grazalema por encima de la Sierra de Líbar y al Sur gracias al cortado mas próximo a la cumbre una magnífica panorámica de los Reales de Sierra bermeja, Sierra Crestellina, la Loma del Jardón y un amplio sector del Valle del Genal. Tras hacerme la foto de rigor mientras los pliegues del pantalón hacían ruido con las fuertes sacudidas del viento, inicié el camino de retorno, en medio de aquel laberinto de canchal, por donde todo parecía absolutamente igual y distinto al mismo tiempo.

 Con los nubarrones cada vez mas negros, amenazando de lluvia de un momento a otro y con un viento terrorífico, me costó bastante encontrar el camino para bajar por donde había subido y fueron varios los rodeos que tuve que dar hasta encontrar la senda buena, pero antes de darme cuenta ya estaba otra vez a la orilla del arroyo “Bolones”, aprovechando que el viento se había echado un poquito e incluso comenzaba a clarear un el cielo, decidí comerme el bocata que llevaba, mientras me recreaba en las alucinantes formas de algunas rocas, a cual mas curiosa.

 Pero todavía quedaba la segunda parte de la etapa “El Cerro Malhacer” que tenía frente a mí, con sus laderas plagadas de lirios, para subir al Malhacer, hay que avanzar en paralelo al Arroyo Bolones, rodeando el cerro de tal manera que siempre lo llevamos a nuestra izquierda, pronto atravesamos una verja, de tal manera que la alambrada queda entre nosotros y el arroyo que llevaremos siempre a nuestra derecha, al mismo tiempo que vamos rodeando el Malhacer, siempre a nuestra izquierda, hasta que completamos un radio de 180º alrededor del cerro y llegamos al "Cortijo del Cura" (ahora denominado Cortijo Rosado), desde aquí se accede fácilmente a la cumbre por senderillos de cabras que se abren paso entre el mar de aulagas, previo al pequeño pradito que nos encontramos al llegar a  esta preciosa cumbre, salpicada por algunas rocas, siendo sin duda alguna, una atalaya privilegiada para disfrutar de una de las mejores panorámicas posibles del Alto Genal.
El tiempo estimado IDA y VUELTA desde donde se deja el coche hasta la cumbre del Malhacer, es de menos de una hora, mas el tiempo que nos llevemos extasiados en la misma.

 Todo junto: Almola y Malhacer, se puede realizar perfectamente en 4/5 horas, si bien, hay que añadir una buena pausa para almorzar, mas las paradas oportunas para descansar de vez en cuando, fotografiar, etc…

 

¿Sabía que existen dos teorías sobre por qué se le llama “Cancha” a este tipo de montaña caliza?

 La primera se basa en la denominación con la que se conoce a todas las montañas cuya cumbre está formada por una gran meseta de forma rectangular, en referencia a la forma rectangular con la que denominamos “cancha” a un terreno de juego destinado a la práctica de cualquier deporte que se realice sobre una superficie rectangular.

 La segunda teoría hace referencia a la denominación de la palabra “Canchal” que utilizamos para nombrar un terreno lleno de peñascos o de grandes rocas descubiertas, generalmente muy afiladas debido a un avanzado proceso de “karstificación”, que es la carácter´stica principal de esta montaña, principalmente en su cumbre y grandes áreas de sus laderas.

 Aunque esta segunda teoría debemos descartarla, ya que entonces la conoceríamos como “Canchal” Almola y casi todas las montañas de la serranía y sus alrededores tendrían que llevar esta misma denominación. Con lo cual nos inclinamos mas por la segunda teoría que se apoya mas en la forma y no en la composición del terreno.

 

Crónica y fotos: Juan Ignacio Amador

 


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