Para llegar a este pequeño,
pero bonito parque natural, tenemos dos
opciones: la A-66 Porriño-Portugal o desde la
carretera Tui-Gondomar, en cuyos “concellos”
se encuentra la Sierra do Galiñeiro,
perteneciendo el parque natural al concello de
Tui, población que debemos tomar en todo
momento como referencia, ya que la entrada del
parque está muy próxima a esta localidad.

Ficha técnica del Parque
Natural del Monte Aloia y teléfonos de
interés:
· Superficie: 746 ha
· Altituds: 80 - 629 m
· Municipio: Tui
· Figuras de protección: Parque Natural (desde
1978), LIC
· Zona de Especial Protección de los Valores
Naturales.
· Teléfono Centro de
Interpretación: 986.685.095
· e-mail:
parquealoia@telefonica.net ó
viveonatural.pontevedra@xunta.es
·Teléfono: 986 805 483/84
· Centro de Interpretación da Natureza.
· Teléfono 986 68 50 95
· Frinxo, 37. 36071 Pazos de Rei. Tui.
Pontevedra
· Solicitud de actividades:
· viveonatural.pontevedra@xunta.es - Teléfono
986 80 54 83/84
El parque cuenta con una
interesante red de senderos, perfectamente
señalizados y muy asequibles, ideales para
conocer la flora y la fauna del parque, así
como la importancia del agua en la vida del
parque, que unida a los interesantes hallazgos
que incluyen desde lienzos de muralla y restos
de una antigua fortaleza,. Aunque son muchas
las variantes que se podrían añadir a cada una
de las rutas, incluso enlazando varias de
ellas, estas son las que están oficialmente
señalizadas:

1) Ruta de Cabaciñas – Poza de Cabanas
Esta ruta de 1.800 metros comienza ascendiendo
al mirador de Cabaciñas, para desde allí
volver por el arroyo Cabanas hasta la poza del
mismo nombre. Dura aproximadamente entre una
hora y media y dos.
2) Ruta de los Molinos de
Paredes
Con 9.000 metros de longitud, tiene su inicio
en el Centro de Interpretación y finaliza en
el lugar de Paredes, para volver al punto de
partida..
3) Ruta del Arroyo de la
Piedra
Con una longitud de 3.000 metros, discurre
paralela a un antiguo surco de piedra. Antes
de llegar a su término, se recorre la Senda
Botánica, ilustrada con paneles explicativos
de la vegetación del parque. Tiene una
duración aproximada de dos a tres horas.
4) Ruta del Castro Alto dos Cubos
Es una ruta lineal de 2.500 metros de longitud
que, partiendo de Frinxo, llega hasta las
excavaciones del Castro Alto dos Cubos. La
duración aproximada es de dos a tres horas.
5) Ruta de los Molinos de Tripes
Con 2.800 metros de longitud, asciende esta
ruta paralela al río Tripes, pasando por los
molinos restaurados de la zona alta, para
luego descender por el bosque hasta el punto
de partida.
6) Senda Botánica
Ruta que se desarrolla por un recorrido de 400
metros de longitud por el arboreto ilustrado
del parque natural, identificando las especies
a través de juegos.
Una atalaya llena de vida.
Después del tercer día de
lluvia consecutivo en pleno mes de agosto, y
que por fin servía para terminar de extinguir
los fuegos que habían estado arrasando amplias
zonas de monte en las provincias de Pontevedra
y A Coruña desde hacía ya casi diez días.
Llegaba yo a este parque natural con la
intención de dirigirme directamente al “Centro
de Interpretación” curiosa construcción a modo
de cuento de hadas, donde por cierto, me
atendieron estupendamente y me informaron con
gran eficiencia y amabilidad recomendándome:
los dos lugares que no debía dejar de visitar
en ésta, mi primera visita al parque para
hacer senderismo y que fueron las siguientes:


1º) En primer lugar: “La Senda
Botánica” un pequeño recorrido circular de 400
m. que se encuentra justamente frente al
Centro de Interpretación y que aunque pueda
dar risa por su corta longitud, sería
comparable a catar un vino centenario, a
pequeños sorbos, es decir: poquito a poco y
parándose en cada recodo del sendero, a lo
largo del cual nos iremos encontrando pequeñas
placas informativas de las especies tan
distintas como: el roble, la acacia, el cedro,
el castaño, el eucalipto, el ciprés, el pino
silvestre, la higuera y abundante vegetación
arbustiva como la retama, el brezo, el tojo y
unos helechos de enorme tamaño alimentados por
el pequeño arroyo que atraviesa este pequeño,
pero interesantísimo itinerario., altamente
recomendable para venir con la familia.
2º) Volviendo a tomar como
referencia el Centro de Interpretación, existe
un recorrido muy interesante para llegar al
“Alto de san Xiao” (630 m.) que en realidad es
la cumbre del Monte Aloia, en principio
caminamos unos 200 m. por la carretera hasta
que encontramos una pista forestal a la
derecha, de las muchas que tiene este parque,
a partir de ahí en suave ascensión, vamos
rodeando la zona de la cumbre, que aunque
todavía no vemos, siempre la llevamos a
nuestra izquierda y poco después de un
kilómetro, veremos un cartel (en madera, como
todos los del parque, incluidas papeleras), en
el que leeremos “Senda Oliva” en realidad se
trata de una pequeña senda de poco mas de 300
m. que nos lleva directamente a la ante
cumbre, a través de una escalera excavada en
roca viva, que nos lleva directamente al
“Miradoiro da Oliva”, donde podremos disfrutar
de las primeras vistas sobre la ciudad de Tui,
y un amplio tramo del estuario del Miño hasta
su desembocadura con Portugal frente a
nosotros. Y es que en la zona alta del parque
nos encontramos con varios miradores a cual
mas interesante.


Como casi todas las cumbres a
las que se puede acceder directamente por
carretera, nos encontramos con varias antenas
de repetición, que le restan encanto al lugar.
Sin embargo, una vez que estamos allí, nuestro
esfuerzo se verá recompensado cuando
visitemos:
a)
Sus cuatro
miradores: incluido el de San Xiao: situado en
la cumbre del Monte Aloia (629 m), rematado a
su vez con una gran cruz de mas de 10 m de
altura, bien visible desde Tui.
b)
La Capilla de San
Xiao: reconstruida en el año 1713 sobre un
templo románico. Desde el que parte por un
lado una escalinata de piedra hasta la fuente
del santo y por otro el vía crucis que nos
lleva hasta la cumbre.
c)
Los lienzos de
muralla y la fortaleza romana que nos
confirman la importancia estratégica de esta
privilegiada atalaya, que sirvió de refugio y
defensa, frente a las diversas invasiones que
sufrieron estas tierras a lo largo de la
historia, especialmente durante la Edad Media,
con incursiones musulmanas por el sur e
incursiones vikingas por la costa,
adentrándose incluso por el Baixo Miño.


Todo ello complementado por el
restaurante que se encuentra junto a la
fortaleza, y donde además de muy bien y
abundante (como en todo el norte), se come
barato, lo convierten en el lugar ideal para
ir con la familia. Mucho mas si cuenta, como
es el caso, con parque infantil. Y que
definitivamente me animaron a traer a la
familia al día siguiente, por cierto: si
todavía encontráis un columpio con el asiento
roto y colgando, fue del culazo que se pego mi
suegra, mientras se columpiaba junto a mi hijo
Nacho, quien por cierto soltó unas sonoras
carcajadas que duraron varios minutos.
Después de un suculento
almuerzo en el que no faltó un “pulpo a la
gallega” “pimientos de padrón”, “un chuletón”
que se salía del plato, acompañado de vino de
la tierra y un tremendo flan con nata y
helado. Inicié el descenso hacia el “Centro de
Visitantes”, caminando unos 400 m. por la
carretera, hasta enlazar con la “Ruta 1,
Cabaciñas – Poza de Cabanas” cuya indicación
se encuentra en el borde de la plataforma
donde aparcan los autobuses. Comentar de esta
ruta, que es una auténtica gozada, ya que
también posee un tremendo valor botánico,
llevándonos por bosques encantados que a
través de umbríos senderos, nos conduce hasta
un prado donde hay un pequeño lago, todo ello,
en pleno monte, lo cual convierte a este
parque en un pequeño ecosistema realmente
curioso. Una vez en el lago y después de
atravesar un pequeño puentecito de madera, en
dirección oeste, subiremos una suave pendiente
que nos llevará hasta otra pista forestal,
poco después nos encontramos en un cruce,
donde optaremos por girar a la izquierda y la
primera a la derecha, desembocando en el
comienzo de la misma pista, por donde
comenzamos la subida desde el Centro de
Visitantes y finalizando de esta manera un
interesantísimo recorrido circular que desde
estas líneas recomiendo a todas las personas
que visiten este parque por primera vez.
Especialmente a primeras horas de la mañana no
será difícil toparse con algún zorro, conejo,
erizo, perdiz ó lagarto ocelado entre otros,
así como una gran variedad de pequeñas aves
insectívoras y alguna que otra rapaz como el
cernícalo o el cárabo.


No quisiera finalizar esta
crónica sin sugerir que dada la alarmante
situación que padece Galicia, acosada
sistemáticamente por los incendios de los
últimos veranos, se le concediera la categoría
de parque natural a toda la Sierra do
Galiñeiro, ampliando las labores de vigilancia
y prevención de incendios a la totalidad de
esta interesante sierra situada al sur de Vigo
y no sólo a una parte como en la actualidad.
Crónica y fotos: Juan Ignacio
Amador