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Subida a
Cabeza Grande de Manzaneda, “Serra de Queixa”,
Terra de
Trives, (OURENSE)
Fecha: jueves 28 de diciembre de 2006
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Largo tiempo llevaba
posponiendo una incursión por estas
tierras ourensanas, con la intención
de conocer “Cabeza de Manzaneda”. De
esta provincia por la que tantas
veces he pasado, sólo conocía la
cercana Rivera Sacra, con los
impresionantes cañones del Sil, el
interesante pueblo de Verín con el
Castillo de Monterrey, Allariz,
impresionante joya del románico y
Ourense capital una ciudad tan
interesante como injustamente
valorada. Con lo cual tenía muy
claro, que mi próxima visita sería
para subir a lo que ahora se
denomina “Cabeza Grande de Manzaneda”
el techo de la Sierra de Queixa, que
con sus 1.782 m. nos ofrece una
magnífica atalaya para contemplar
sus alrededores. Anunciaban lluvias
a partir del día siguiente, por lo
que no me lo pensé dos veces,
Autovía del Atlántico y en una hora
ya había llegado a Ourense desde
Pontevedra, una vez en Ourense lo
mas fácil es tomar como referencia
la carretera la N-120 “Monforte de
Lemos”, pero mientras vamos
circunvalando la ciudad entre puente
y puente próximo al Miño, al llegar
a la entrada de la N-120, la
ignoraremos y continuaremos
circunvalando dirección “este” hasta
que rápidamente nos encontramos con
la “OU-536” en cuyo comienzo ya
podemos ver “A Terra de TRIVES”, una
carretera en muy buen estado que en
menos de una hora nos va a llevar
por distintas localidades del norte
de la provincia destacando “Castro
Caldelas” con su impresionante
castillo medieval, que visitaríamos
a última hora de la tarde y La
Puebla o “A Pobra de Trives” donde
disfruté de un suculento desayuno en
“Café Quintela” antes de subir a la
Estación de Esquí, desde donde tenía
pensado hacer la subida hasta
“Cabeza Grande de Manzaneda”.
¡Por cierto!, que
Cabeza Grande de Manzaneda fue
considerada erróneamente durante
muchos años el techo de Galicia.
Cuando en realidad el techo
verdadero es “Peña Trevinca” que con
sus 2.124 m. es una montaña que
delimita las provincias de Ourense y
Zamora (tal y como ocurre con La
Maroma entre Málaga y Granada),
aunque en este caso marca el punto
mas alto de las dos provincias al
mismo tiempo que compartiendo el
punto geodésico son un caso único en
España. Seguramente por su carácter
limítrofe con Zamora y la no muy
lejana León, ha sido injustamente
ignorada y relegada a un segundo
plano. Por cierto que en su ladera
sur nace el río Tera, que es el
principal tributario del Lago de
Sanabria.
La carretera que
separa a “Pobra de Trives” de la
estación de esquí de “Cabeza de
Manzaneda” está perfectamente
señalizada y además sus habitantes
te hablan de la Estación de Montaña,
casi como algo suyo. La distancia es
de unos 20 km. que se dividen en dos
tramos perfectamente diferenciados
el primero desde Pobra de Trives en
dirección
Celeiros, nos lleva por
una carretera estrecha donde abundan
los tramos helados a primera hora de
la mañana, discurriendo por una
altiplanicie acotada por numerosas
fincas para el ganado y cultivo de
cereal, un paisaje un tanto
desolado, donde pasamos junto a un
pequeño hotel llamado “As Maceiras“,
donde tenía pensado haberme quedado
la noche antes para no tener que
pegarme el madrugón. Mas adelante
pasamos por la aldea de “Cova” y un
par de kilómetros después ya
llegamos al desvío que nos lleva
directamente a la Estación de
Montaña, una carretera estupenda que
va ganando altura rápidamente con un
paisaje que se caracteriza por sus
magníficos pinares con ejemplares de
enormes dimensiones, salpicado aquí
y allá por redondeados roquedos
graníticos tan característicos de
Galicia. De vez en cuando la
carretera se abre paso entre paredes
donde hay nieve acumulada que en
muchas ocasiones se va derritiendo
formando peligrosos regatos de agua
que a veces se congelan en las zonas
de umbría donde conviene extremar la
precaución. Un kilómetro y medio
antes de llegar a la estación, hay
una carretera que parte a la derecha
y se dirige directamente a la cumbre
tras 4 kilómetros de zig-zags. Al
llegar a la estación de montaña, me
quedé maravillado con sus magníficas
instalaciones deportivas, incluido:
piscina y polideportivo cubiertos,
biblioteca, campo de fútbol,
restaurantes, el típico
establecimiento donde te alquilan el
material para la práctica de esquí o
trineos, así como otras numerosas
zonas de ocio perfectamente
indicadas y tres edificios con pinta
de los años 70.
La información que me
había traído directamente desde
casa, fue suficiente para localizar
el comienzo del sendero que parte
desde las proximidades del
establecimiento donde se alquila el
material de esquí. Al comprobar lo
helado que estaban algunos tramos
del camino donde mas que caminar se
patinaba, me decanté por dirigirme
hacia el comienzo de la carretera
que sube directamente a la cumbre y
empezar la ascensión por el
cortafuegos, que va cruzando en
muchas ocasiones dicha carretera
hasta el mismísimo punto geodésico.
Con lo cual hice una subida muy
similar a la que se realiza entre el
albergue universitario y el Veleta
en Sierra Nevada, aunque teniendo en
cuanta las formas redondeadas de las
cumbres de la Sierra de Queixa,
podríamos comparar “Cabeza Grande
de Manzaneda” al “Chullo” (en la
Sierra nevada almeriense). Lo que
mas nos llama la atención cuando nos
acercamos a la cumbre son las
horrendas estructuras metálicas de
las antenas de repetición que
esperemos sean sustituidas en el
futuro por tecnología punta, que no
requiera de estas destartaladas y
anticuadas estructuras metálicas que
tanto dañan y afean el paisaje. Casi
hasta la misma altura de la cumbre
llegan los remontes por donde no
dejaban de subir, gente de todas las
edades que estaban disfrutando a
tope de aquella soleada mañana en la
única estación de esquí que existe
en Galicia, a la espera de la
borrasca que estaba a punto de
entrar. El punto geodésico de
“Cabeza Grande de Manzaneda” es una
solitaria cumbre achatada, que
pierde su encanto por encontrase a
poco mas de 200 m. de un amplio
parking y un albergue restaurante
que rematan la zona mas elevada de
la estación de esquí.
De
haber tenido mas tiempo, hubiera
iniciado el recorrido mucho mas
abajo, es decir desde el mismo
pueblo de Manzaneda
situado a unos 14 km al nordeste de
la cumbre. Una vez en Manzaneda hay
que dirigirse a la cercana aldea de
“Rozavales” y desde aquí ya
enlazamos con el “Camiño da Serra”
que nos lleva por una pista forestal
hasta la zona baja de la Estación de
esquí donde yo había dejado el
coche. O bien, partir desde
“Penapetada” una aldea situada a
unos 10 km al norte de la cumbre,
muy cercana a la aldea de “Cova”
(por la que pasamos si venimos de
“Pobra de Trives”) que al igual que
en la propuesta anterior nos lleva
directamente a la zona baja de la
estación de esquí por otra pista
forestal.
Una vez en la
estación, lo ideal es subir por el
sendero que comienza en las
proximidades del establecimiento
donde se alquila el material de
esquí.
Para
aprovechar las pocas horas de sol
que le quedaban a esa tarde de
finales de diciembre, me decanté por
bajar por el mismo camino de subida
para ver un par de lugares mas que
quería visitar antes de abandonar
aquellas tierras. Aunque llevaba el
bocata en la mochila, tengo que
confesar, que un día mas, caí en la
tentación de disfrutar de la buena
gastronomía gallega y almorzar en
algún restaurante de “Pobra de Trives” por
donde tenía que volver
obligatoriamente. Cuando estaba
llegando al pueblo, detuve el coche
junto a una señora enlutada que iba
andando por la cuneta con un barreño
sobre la cabeza, tras recomendarme
el “furanxo” junto al cementerio,
mejor, me decanté por ir sobre
seguro al “Restaurante del Hotel As
Maceiras” donde por
el módico precio de
11 € disfruté de un menú de sopa de
ajo + lentejas y carne de ciervo con
patatas, que acompañado con un buen
pan de leña calentito y una botella
de vino tinto de la tierra, mas
cuajada casera de postre y café,
hicieron que incluso me tambaleara
cuando me levanté de la mesa. A
penas quedaban dos horas de sol y no
podía recrearme mucho en los
hipnóticos chorros de agua cayendo
en la fuente nevada del jardín del
hotel o en el portal de belén que
tenían frente a la entrada y que
habían colocado dentro de un
rudimentario carro de los que
antiguamente se usaban en el campo.
La siguiente visita
era el puente romano del río Bibei,
conocido popularmente como “Ponte
Bibei” a unos 8,7 km. de Pobra de
Trives en dirección Ponferrada, que
fue construido en la época de
Trajano, como punto estratégico de
“La Vía XVIII ó Vía Nova”, con 75 m.
de largo y 7 m. de ancho, tiene una
altura de 22,5 m. desde el lecho del
río hasta la parte superior del arco
principal.
Salvando las rápidas aguas del río
Bibei se encuentra situado al fondo
del angosto valle que separa los
municipios de A Pobra de Tives y
Quiroga. Se configura a partir de
tres arcos de medio punto, de los
cuales el central tiene casi el
doble de luz que los laterales. Los
arcos se sustentan en tajamares
triangulares y está construido con
sillares almohadillados. El puente
de Bibei se ha conservado
prácticamente intacto hasta nuestros
días, con la salvedad de la rotura
parcial de uno de sus arcos durante
la Guerra de la Independencia, por
lo que hubo de ser remodelado en los
siglos XIX y XX. Bajo el puente se
encontraron algunos miliarios del S
I d.C. y fué declarado en 1931
Monumento Histórico Artístico
Nacional Este
precioso puente está considerado
como el segundo
mejor puente romano de España y el
14 a nivel mundial, orgullo de todos
los habitantes de estas tierras, y
símbolo heráldico del “concello” (o
término municipal). La iluminación
nocturna que se proyecta sobre él
cada noche le da un aspecto
imponente, casi mágico, que además
es fiel reflejo del mimo con el que
cuidan los habitantes de esta tierra
su patrimonio histórico, todo un
ejemplo a seguir.
¿Sabías que en su día
estas tierras fueron atravesadas por
la mismísima “Via XVIII ó Vía Nova”
fue construida entre los años 69 y
79 d. C. por el emperador Domiciano
y que unía “Bracara Augusta” (la
actual Braga en Portugal) con
Asturica Augusta (la actual
Astorga), una de las vías mas
modernas, de ahí su nombre, que
trazaron los romanos en la península
ibérica, construida principalmente
para facilitar la comunicación entre
las principales regiones mineras del
noroeste peninsular destacando las
impresionantes minas de oro de “La
Medulas” en la cercana provincia de
León.
Y por último,
aprovechando la última hora de sol,
ya en el camino de vuelta hacia
Ourense, por la misma carretera por
donde había venido por la mañana, la
parada era obligatoria para visitar
el “Castillo Medieval de Castro Caldelas” que data del S. XIV
y se encuentra ubicado
en
la Cima de Vila, desde donde preside
el pueblo en el que además han
tenido el gran
acierto de conservar
toda la arquitectura popular
alrededor del mismo. Actualmente al
igual que la mayoría de castillos en
España, está abierto para las
visitas turísticas y en él tienen
lugar algunos actos culturales. La
planta del castillo es bastante
curiosa ya que corresponde a un
polígono irregular para adaptarse a
la orografía del terreno,
convirtiéndose casi todos los muros
en murallas, con tres torres
rectangulares y su correspondiente
patio de armas en el interior, en el
muro norte se encuentra la puerta
principal de medio punto y con doble
escudo de piedra: “los dos lobos”
símbolo heráldico del linaje de los
“Osorio”, junto con un “león y un
castillo” símbolos de los reinos de
Castilla y León. Por mencionar
alguna otra peculiaridad de este
castillo cabría recordar que la
torre del
homenaje es de planta
rectangular y flanquea la puerta al
otro lado de la torre del reloj con
arco de medio punto.
No podríamos terminar
la crónica de este bonito día por
“Tierras de Trives y Caldelas”, sin
recordar que la localidad de “Castro
Caldelas” es un municipio
estratégicamente situado junto a la
Sierra de San Mamede, en la entrada
suroriental de la “Ribera Sacra” que
ya comenzamos a intuir al fondo del
amplio valle que podemos contemplar
desde las torres del castillo o de
la magnífica terraza del cercano
museo de la ciudad. Al mismo tiempo
que viviendo desde Ourense es paso
obligado para ir a Cabeza de
Manzaneda”. Por lo tanto es un lugar
altamente recomendable como punto de
partida para conocer las
interesantes comarcas que la rodean,
así como la misma localidad en
cuestión con un precioso casco
histórico en perfecta armonía con su
castillo.
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