Para
situarnos en el comienzo de esta
ruta, debemos tomar como referencia
el pueblo de “Villanueva del
Rosario” que hasta no hace muchas
décadas era una pedanía de
“Archidona”, conocida como: “La
Puebla de la Sauceda”. La forma mas
fácil de llegar, la tenemos saliendo
de la A-92 tal y como bajamos del
“Puerto de las Pedrizas” dirección
Granada (ó al contrario), tomando
como referencia la antigua
“MA-331”. Nada mas atravesar un
pequeño puentecillo por el que
llegamos a Villanueva del Rosario,
hay que tomar la primera calle a la
derecha y atravesar todo el pueblo,
hasta que llegamos a un parque
infantil con algunos paneles
informativos y desde allí
continuamos con los coches por una
pista asfaltada que nos lleva hasta
la ermita de La Virgen del Rosario
(patrona del pueblo), frente a la
cual hay un amplio aparcamiento que
dado el alto número de
participantes, resultó ser la
plataforma perfecta para dejar allí
los coches. Mientras llegaban los
últimos compañeros la espesa niebla
que cubría toda la hoya de Antequera
hasta el “Puerto de Las Pedrizas”,
se fue disipando y antes de dar el
primer paso ya empezamos a
maravillarnos con la espectacular
panorámica que se puede disfrutar
desde la ermita, situada en el
llamado “Paraje natural del
Hondonero” con el telón de fondo de
la cara norte de la Sierra de
Camarolos. Allí fue llegando una
amplia comitiva de Ronda encabezada
por el “Mago Gandalf”, así como
míticos personajes de la costa como:
“El Portador del Anillo”, “la Reina
del Chocolate”, “La Dalia Negra”,
“La Hormiga Atómica”, “El Elfo de la
Malagueta”. Desde Córdoba: “El
Caimán y La Sirenita de Puente Genil”,
acompañados “Miss Córdoba”. Desde
Sevilla: Felix “El Guapo”, Catherina
y “El Profe”. Y de Madrid: Angeles
y Diego de Madrid que por primera
vez salían con Pasos largos al igual
que: Estrella, Emilia, Emilia, Manni,
Andrés y señora que venían de
Chiclana, Cádiz.


Aunque estaba
previsto ahorrarnos los 2,2 km de
pista que nos faltaban hasta el
teórico hito Nº 1 “El Llano del
Hondonero” situado a unos 950 m.
de altitud. A propuesta del
“Portador del Anillo” echamos a
andar desde la ermita bajo aquel
cielo azul cristalino, dada la
belleza del paisaje y el sano
frescor de la mañana Una vez en
el “Llano del Hondonero”: campo
sembrado de cereales que queda a
la derecha del camino, abandonamos
la pista desde la que ya estábamos
contemplando “El Chamizo Alto”
frente a nosotros (dirección este)
y comenzamos a caminar dirección
suroeste, ante la atenta mirada de
un impresionante peñón al
noroeste, con magníficas paredes
para la práctica de la escalada,
se trata del lugar conocido como
“El Nacimiento” que va a ser
nuestra principal referencia
visual en este primer tramo del
camino.


Una vez que
dejamos atrás el “Llano del
Hondonero” continuamos caminando
por una empinada pista forestal
donde ya sólo se podría circular
en “4x4”, pasando junto a una casa
prefabricada pintada de verde y
acercándonos a la base del
mencionado peñón que ahora vemos
cada vez mas cerca, estamos
atravesando un bonito bosque de
pinos salpicado de encinas a ambos
lados del camino, para seguir
subiendo hasta una zona propensa
al barrizal donde sorteamos sin
dificultad una cadena que impide
el paso de vehículos. Seguimos
subiendo un poquito mas y llegamos
a un collado que da paso a un
falso llano, que podríamos
calificar de “planicie” (hito 2),
nos encontramos a unos 1.150 m. de
altitud rodeados de un paisaje
calizo, salpicado de bosquecillos
que representan la esencia de
“Camarolos en estado puro”, desde
aquí avanzando en dirección
suroeste entramos en una especia
de circo, donde comenzamos a
encontrarnos aquí y allá con
majuelos, rosales silvestres,
arces y acebuches. Pronto
dejaremos a nuestra izquierda un
pequeño cortijo abandonado ubicado
de forma inverosímil al pie de una
de las impresionantes moles
calizas que nos rodean. Y poco
después nos topamos con la primera
alambrada. Pero continuamos
dirección suroeste, ascendiendo
suavemente hacia la divisoria de
aguas que tenemos en nuestra
trayectoria, donde una picuda peña
caliza nos sirve de referencia,
aunque no lleguemos hasta ella.


Al llegar a la
divisoria de aguas nos encontramos
en el punto clave de la ruta para
no extraviarnos, ya que en este
punto (hito 3), debemos pasar una
alambrada que tenemos a nuestra
izquierda. Pero ¡ojo!, al mismo
tiempo a esta alambrada llega otra
haciendo una “T” de tal manera que
la finca que tenemos frente a
nosotros de divide en dos y hay
que escoger entre izquierda o
derecha. pero entre el GPS del
Duque de Juanar los conocimientos
topográficos de rafa Ríos, la
intuición del Maestro Gandalf y la
Diosa Fortuna, que quiso enviarnos
en ese momento a Juan, mas
conocido como el “Profeta de
Camarolos” (amigo del “Caimán de
Puente Genil”) que casualmente
pasaba por allí. Terminó de
aclararnos la duda: indicándonos
que había que atravesar la valla
por la parte derecha, es decir,
dejando a nuestro costado
izquierdo la valla que divide la
finca en dos. Y no al contrario,
como yo había hecho cinco años en
auqella excursión en solitario,
bajo una densa niebla y amenaza
inminente de tormenta, creyendo
haber coronado “La Cruz de
Camarolos”, cuando en realidad
había ascendido al “Rodadero”
jugándome el físico saltando de
bloque en bloque, por rocas
resbaladizas para evitar las
profundas grietas.




Al poco de dejar
atrás la valla, comenzamos a
adentrarnos en el reino de la
caliza, acompañados por el
“Profeta de Camarolos” aunque la
senda se iba difuminando y al
principio parece haber varios
ramales de senda, nosotros
retomamos la dirección suroeste y
empezamos la ascensión a Camarolos
dejando a nuestra derecha una
pequeña crestería que termina en
las dos cumbres de “La Cruz de
camarolos” que ya comenzamos a ver
al fondo, la de la izquierda es
donde se encuentra el punto
geodésico al que llegarían poco
después “Terremoto Carlitos” y
Rafita “El coleccionista de
Minerales” en singular disputa.
Mientras tanto íbamos disfrutando
del paisaje que nos rodeaba con el
Chamizo Alto, que con sus 1.641 m
de altitud, corona la Sierra del
Jobo y a su vez de Camarolos, el
Derrumbaero y el Piramidón en su
vertiente nordeste y la vertical
peña junto a Cerro Pelao en su
vertiente oeste, a nuestra
espalda. Se trata de una subida
comodísima, ya que cada 100 m. ó
menos las suaves rampas se van
intercalando con pequeñas
plazoletas a modo de praditos,
salpicados de majuelos y pequeños
quejigos y olmos. Y así llegamos
hasta el último tramo de subida de
“La Cruz de Camarolos” a cuyo
punto geodésico (1.444 m.)
accedimos tras superar un
asequible canchal que no obstante,
requiere de la ayuda de las manos
para salvar algún escalón grande
en algunos momentos y mantener el
equilibrio en otros. Una vez
arriba, bajo aquel cielo azul
cristalino, salpicados de
alargados lienzos de nubes aquí y
allá pudimos disfrutar de
magníficas vistas sobre Villanueva
del Trabuco, parte de Archidona y
mas allá en la distancia: las
míticas montañas de la sierra
subbética cordobesa coronadas por
La Tiñosa (techo de Córdoba), El
Morrión y el Pico Cerezo,
perfectamente nítidos al norte. Al
sudeste “La Maroma” (techo de
Málaga), imponente, con gran
sensación de proximidad, Alcaucín
sobre su falda oeste y Canillas
sobre su falda sur, Periana
dominando el pantano de “la
Viñuela” y las blancas cumbres
Sierra Nevada con el Mulhacén y el
Veleta (techos de Granada y toda
la Península) asomando por encima
del Chamizo Alto, al sur la
“Sierra de Mijas” y “Los Montes de
Málaga” entre los que podemos ver
el Mediterráneo y las cumbres del
Rif ya en África y al oeste la
prolongación del arco calizo
central con la “Sierra del Co” en
primer término, coronada por la
mítica “Peña Negra”, “Sierra de
Las Cabras”,Torcal con Villanueva
de la Concepción a sus pies, y el
“Camorro Alto” coronando la
“Sierra Chimenea”, con “El Peñón
de Algámitas” y “Cerro del Terril”
(los techos de Sevilla) asomando
por encima de un mar de nubes a su
derecha y a la izquierda del
Torcal la imponente silueta del
Torrecilla coronando la “Sierra de
Las Nieves”(el otro techo de
Málaga) y mas allá casi en la
misma trayectoria los dos techos
de Cádiz, con los afilados
perfiles del San Cristóbal y El
Torreón en la Sierra de Los Pinos
(“Parque natural Sierra de
Grazalema”). Las sensaciones desde
allí son difíciles de narrar pero
trasladadas al pocker serían algo
así como un “repocker de ases ó
escalera de color”.


Una vez hechas las
fotos paisajísticas y la de grupo
iniciamos el descenso hacia el
prado en forma de corredor, que
teníamos a nuestros pies situado
en la cara sur de Camarolos, donde
nace el río Guadalmedina. Con la
sensación compartida de estar
disfrutando de una de esas
jornadas montañeras imposibles de
olvidar, por la gratísima sorpresa
que supuso para la mayoría la
espectacularidad de la belleza de
esta gran desconocida llamada
“Sierra Camarolos”, que hasta la
fecha no habían pisado muchos de
los integrantes de esta
expedición. Sin embargo, no hay
que olvidar que descendiendo por
un canchal no se puede bajar la
guardia y toda precaución es poca
y fue nuestra amiga “Maribel
Picapiedra” de Ronda, quien cayo
de espaldas y de cabeza (mas
difícil todavía) dentro de una
sima, aunque los testigos mas
próximos afirman que no había
sima, antes de la caída. Lo cierto
y verdad es que cuando yo llegué,
todavía tenía el cuerpo y la
cabeza dentro y los pies por los
que la estaban sacando fuera. Tras
el silencio expectante para ver en
que estado salía nos quedamos
sorprendisos al ver que tan sólo
se había hecho una pequeña brecha
en la cabeza y tan sólo se
encontraba algo mareada.
Rápidamente la “Duquesa de Juanar”
echó mano de su completo botiquín
para cortar la hemorragia y todos
los compañeros se ofrecieron para
echar una mano, siendo llevada
casi en parihuelas, por “Wendolyn
Mari Paz”, “Rafa Márquez, “El
Aristóles de la senda” y “Don
Fernando el Diácono” ya con la
estola puesta, por si había que
hacer una última confesión antes
de laextrema unción. Llegando en
unos instantes al cercano prado,
donde disfrutamos del almuerzo, al
pie de la Cruz de Camarolos por su
cara sur y a escasos metros de un
espectacular nevero y del
nacimiento del Guadalmedina, que
el Duque de Juanar localizó de
forma milimétrica con su GPS.


Sin embargo,
mientras comía, yo sabía que nos
dejábamos algo atrás, hasta que
caí en la cuenta de que no nos
habíamos asomado a la otra cumbre
de “La Cruz de Camarolos”. Dada
la proximidad a la que todavía nos
encontrábamos no fueron pocos los
compañeros que secundaron la idea,
mientras el resto del grupo, daba
por bueno haber coronado la cumbre
oficial, terminando de almorzar de
forma mas relajada. En poco mas de
diez minutos ya estábamos en la
cumbre norte de “La Cruz de
Camarolos” (1.443 m.) que a
diferencia de la sur (1.444m.) nos
ofrece unas vistas espectaculares
sobre “Villanueva del Rosario” y
toda la comarca que la rodea. Fue
en esta segunda subida, con mayor
nitidez aún en la atmósfera,
cuando fuimos plenamente
consciente de que nos
encontrábamos en un mirador
absolutamente privilegiado desde
donde se veían con claridad
meridiana las dos cumbres mas
altas de cinco provincias
andaluzas, mas el Rif, a otro lado
de las brillantes aguas del
Mediterraneo donde se reflejaban
los rayos del sol. Pero para no
hacer esperar al resto de
compañeros, iniciamos un rápido
descenso por la cara suroeste de
la cumbre sur (la del punto
geodésico), a través de una
preciosa senda muy vertical con
enormes escalones calizos por
donde había subido minutos antes
Sean “El Canadiense Errante”.






Una vez
reagrupados todos con el almuerzo
ya finalizado y el viento frío en
aumento, llegado era el momento de
iniciar el camino de regreso, para
ello siguiendo los consejos de “El
Profeta de Camarolos” de manera
que nos pusimos en marcha
dirección este, llaneando a través
del prado donde nos encontrábamos
con el primer tramo de
Guadalmedina, seco tras los
últimos meses sin llover, a
nuestra derecha, hasta el punto
donde éste describe un brusco giro
ala derecha (dierrección sur),
excavando un profundo barranco y
nosotros giramos a la izquierda,
dirección nordeste, iniciando un
suave faldeo para rodear el
farallón rocoso que teníamos a
nuestra izquierda donde nos llamó
la atención la curiosa formación
rocosa de “Las Tetas de Camarolos”
por encima de las cuales pasaron
cresteando: Sean “El Canadiense
Errante” y Rafa Ríos “El Hombre
que balizaba los caminos”,
rodeando mas tarde el “Cerro
Realengo” también a nuestra
izquierda, por su cara sur y este,
por las que fuimos salvando varias
alambradas hasta llegar a una
escalonada senda que nos devolvió
a la altiplanicie, del primer
tramo del camino, cerca de la
casita bajo las paredes calizas,
sobre las cuales recortaban su
silueta un grupo de cabras
montesas que andaban de forma
majestuosa bajo la luz del
atardecer.


Antes de darnos
cuenta ya estábamos descendiendo
por la empinada pista que
atraviesa el bosque de pinos y
encinas, situado junto al
impresionante peñón que preside
“El Llano del Hondonero” llegando
todos juntos a la ermita unos 20
minutos después, mientras la
sierra se cubría de grandes
nubarrones a modo de gran telón
tras haber finalizado la función.


Crónica: Juan I.
Amador
Fotos: Rafa Flores,
Juan A. Mena y Juan I. Amador
Al día siguiente
el "Maestro Gandalf" escribía en
su blog:
Definitivamente,
la subida que realizamos el
sábado 8 de
diciembre de 2007
a la Cruz de Camarolos, permanece
a buen recaudo en el rinconcito de
los sitios sabrosos, singulares y
emotivos que todo buen montañero
tiene en lo más inhospito de su
cerebro.
Fue un día perfecto
en lo meteorológico, en la que
goce de la compañía de Patro,
Rafita y de una pléyade de buenos
amigos-as y todo resuelto en un
escenario digno de las mejores
postales. Estos fueron los
componentes que enmarcaron la
ascensión a este humilde cumbre en
cuanto altura, tan sólo 1.444,
pero que se erige en el mejor
balcón a la Málaga interior,
repleta de sierras, valles y
llanuras; salpicada de pequeños y
blanqueados pueblecitos andaluces
que se recostan a luz del intenso
azul y a la placidez de sol
meridional. Aquí, lugar perdido y
recóndito donde los halla, tan
sólo aquí, donde lo pequeño, lo
sencillo y lo frágil se conjugan;
aquí, donde lo modesto y recatado
profesan un doloroso mutismo, es
donde uno aprecia la grandeza de
las montañas, diosas eternas,
evocadoras de los mejores
sentimientos humanos,
encumbradoras del destino final,
fieles metáforas de la vida.
Piedra, nube, árbol; preciosa
locura.


Desde sus dos
cumbres atisbamos un sinfin de
puntos geográficos: nuestra
querida Sierra de las Nieves, la
de Grazalema, las dos cumbres más
altas de 5 provincias andaluzas.
Maroma y Torrecilla (Málaga),
Mulhacen y Veleta (Granada),
Tiñosa y Horconera (Córdoba),
Torreón y San Cristobal (Cádiz) y
Terril y Peñón de Algámitas
(Sevilla). Por lo demás... Sube,
sube, no tardes, sube ya, en el
horizonte un sifín de cumbres,
valles, pueblos, continentes y
como no, montañas, verás,
disfrutaras, te enbaucarán.
En los años que
llevo subiendo y recorriendo
montañas, pocas veces como esta,
he visto a cuarentones maduros
correr como enanos, gritar de
emoción como niños en el día de
los Reyes, y todo por culpa de las
montañas, si, de las montañas,
montañas...
Nos vemos en las
montañas