En la mañana del
“Referéndum del Estatuto Andaluz”,
unos 24 socios y simpatizantes de Pasoslargos votamos por darnos
cita en el Cortijo de Quejigales,
asistiendo a dicho encuentro:
numerosos miembros del comité de
sabios, entre los que se
encontraban: el mismísimo Rafa
Flores “El Mago Gandalf de la
Serranía”, Rafa Márquez “El
Aristóteles de la senda”, “Paco
Domínguez “El Reportero de las
Cumbres”, “Rosendo”,
“Power-point-Fernando” y Carlos
Tapia “El Aprendiz de Mago”: con
sus respectivas mujeres y sus
intrépidos pupilos, curiosamente
todos varones y todos venidos de
Ronda. Y desde Coín: Santa Claus
Per Johan y Ana Cristina, desde
Istán: Dario “El Magnífico” y la
dulce Celia, desde Málaga: Miguel
“El Hombre que sabía demasiado” y
Patricia “La Chica que miraba a
las Estrellas”, desde Mijas Costa:
“River Plate- Roberto”, Tommy “El
niño prodigio” y desde Fuengirola:
Juani. Otros muchos compañeros se
quedaron con las ganas de
participar en esta interesantísima
jornada en compañía de los mejores
guías con los que se puede visitar
este precioso “Parque natural”,
pero los inoportunos nombramientos
para las mesas electorales y otros
compromisos de la mas diversa
índole les impidieron venir.
Camino del Cortijo de Quejigales,
nos encontramos con nuestro
compañero otro compañero de
pasoslargos, Campeón de España de
Travesía en Cueva: el intrépido
“José Luis Badillo” por el “Puerto
de las Golondrinas” bajando a toda
velocidad con su mountain-bike,
después de haber llegado desde
Ronda hasta “El Puerto de Pilones”
en un tiempo record.

Para evitar un
final de ruta llegando a los
coches con las botas totalmente
embarradas, decidimos comenzar la
caminata por el teórico final y de
esa manera, dejar atrás los tramos
de barro al comienzo del día.
Dicho lo cual, empezamos a caminar
desde Quejigales hacia el este por
el carril del Sabinal, como si
fuéramos hacia Enamorados, el
grupo avanzaba a buen ritmo con
las alegres voces de los
chiquillos. Al llegar al primer
cruce, tomamos el camino de la
derecha, menos marcado, que
rápidamente nos lleva hasta las
ruinas de la antigua casa del
primer guarda forestal del parque,
un entrañable rondeño llamado
Francisco Molina, conocido
popularmente como “Frasquito”, del
que el Gran Rafa Flores, autor del
libro “P.N. Sierra de las Nieves,
Guía del Excursionista” nos estuvo
narrando curiosas anécdotas de la
vida y obras de este personaje,
incluyendo un pequeño pesebre,
camuflado hoy entre aulagas y
esculpido en su día sobre una roca
, para dar de beber a su perro y a
su caballo. Próxima a las ruinas,
nos encontramos con una placa
conmemorativa fruto del primer
acto oficial de la Asociación
Senderista Pasoslargos en honor al
citado guarda.


A partir de aquí,
comenzamos a ganar altura
suavemente encontrándonos ya con
los primeros grandes pinsapos del
recorrido llegando a la
impresionante balconada del
“Puerto del Coloraillo” con
magníficas vistas sobre la zona
norte del parque y su prolongación
hacia “Sierra Blanquilla” y
“Sierra Hidalga”, además de las
privilegiadas panorámicas sobre el
Peñón de Ronda al nordeste y el
Tajo del Canalizo y Enamorados al
este, vistas de las que seguimos
disfrutando a lo largo de la
ascensión por “La Cañada de las
Ánimas”, que curiosamente hace
referencia a “las ánimas de los
pinsapos caídos” que si bien
volvemos a ver en la “Cañada del
Cuerno” y la “De Enmemedio”, en
esta primera, adquieren un
carácter verdaderamente místico y
casi sobrenatural: Aquí, cada
pinsapo es completamente
diferente al hermano que tiene a
su lado, tanto en el tamaño, como
en su forma o inclinación, hasta
el punto que una compañera del
programa de Canal Sur 2 Andalucía,
“Espacio Protegido” llegó a
calificarlo como “El bosque
caótico”. No obstante, conviene
aclarar que la senda está
perfectamente marcada en todo
momento y en nuestro caminar,
vamos pasando junto a tremendos
pinsapos centenarios, intercalados
con pequeños pinsapitos, que
alegran el alma a nuestro paso,
creciendo incluso sobre la base de
algunos troncos “muertos” o sobre
rocas imposibles, como símbolos de
esperanza, en estos tiempos
oscuros en los que nuestro medio
ambiente está mas amenazado que
nunca. A lo largo de esta cañada
es frecuente tropezarse con las
ramas de algunos pinsapos que
parecen querernos hablar,
precisamente en muchas de sus
ramitas, todavía colgaban los
últimos restos de la nevada que
había caído el día anterior, a
modo de perlas cristalinas. Las
manchas de nieve cada vez mas
presentes en las distintas zonas
de umbría por las que íbamos
pasando, terminaron por regalarnos
un paisaje nevado a modo de broche
de oro para finalizar el tramo
correspondiente a “La Cañada de
las Ánimas” por donde subieron con
ritmo alegre y sin tregua todos
los integrantes del grupo,
incluidos el Benjamín Javi “El
Duendecillo del Pinsapar” y Rafita
“El coleccionista de minerales”,
custodiados por las expertas manos
de sus padres, especialmente en
los tramos mas duros.


Mientras tanto, en
algún lugar de esta ruta circular,
nuestro gran amigo Moya (“Sumo
Sacerdote de pasoslargos”)
caminaba en sentido opuesto hacia
nosotros a la busca y captura de
la foto perfecta.
Y por fin, fue
precisamente en el “Puerto de las
Ánimas” donde disfrutamos del
almuerzo en un escenario propio de
“Las Crónicas de Narnia”, como
bien comentó, en varias ocasiones,
nuestro “Portaestandarte Tomy”. A
nuestra derecha teníamos: “La Loma
del Tejo” sobre la cual se
encuentra “la caseta de Pilones” y
a la izquierda el “Cerro Alto” y
“La Rosilla de la Salvejana” justo
en la trayectoria que había entre
nuestra posición y el “Peñón
Enamorados”, como testigos mudos
de aquel encuentro nos
contemplaban majestuosos quejigos
centenarios con la nieve brizada
sobre sus ramas, según el término
empleado por “Terremoto Carlitos”
(de tan sólo 10 años). Pero una
vez mas, volvió a producirse ese
fenómeno que se repite con tanta
frecuencia en las proximidades de
Enamorados, donde el cielo mas
despejado, puede quedar cubierto,
repentinamente, por un mar de
nubes y un brusco descenso de las
temperaturas que nos obligó a
emprender el camino de vuelta con
premura, mientras que a mas de un
compañero, casi se le congelan los
dedos con un aire frío que sentías
a cada bocanada de aíre. Las
imponentes siluetas
fantasmagóricas de los quejigos
completamente nevados, nos
siguieron acompañando durante el
camino de vuelta, ofreciéndonos
una auténtica exposición de
postales navideñas llenas de vida,
que convertían el caminar en un
auténtico espectáculo.


Descartada la idea
original de continuar por la
“Cañada de Enmedio” por donde
entraba un misterioso mar de
nubes, nos dirigimos hacia el
famoso “Pilar de Tolox” en las
inmediaciones del “Puerto del
Oso”, para enlazar a continuación
con la senda del “Torrecilla”
desde donde pudimos contemplar su
ladera norte nevada, al igual que
la del Cerro Mateo o la “muela”
del Alcazaba, con la inconfundible
silueta del Peñón de Gibraltar al
fondo y la cordillera del Rif al
otro lado del Mediterráneo,
también pudimos contemplar
nítidamente el “Pico Castillejo”
de Sierra Canucha y la crestería
de Sierra Blanca con La Cruz de
Juanar, El Salto del Lobo, El
Lastonar y La Concha con sus
laderas iluminadas por el sol que
ya iniciaba su descenso hacia el
atardecer.

Todavía caminando
sobre la nieve, llegamos al
“Puerto de Pilones” y aprovechando
la breve pausa que hicimos allí,
“Darío el Magnífico” y “Terremoto
Carlitos” sorprendieron a todos
con una memorable carrera hasta la
misma cumbre del Cerro Pilones, en
una auténtica exhibición de fuerza
y espíritu de aventuras, justo
cuando a mas de uno comenzaban a
fallarle las fuerzas, regresando
rápidamente al grupo para iniciar
el descenso por “La Cañada del
Cuerno”, donde otra vez volvimos a
sumergimos en nuestros últimos
bosques de pinsapos, cuya magia y
belleza son dignas de los mas
bellos escenarios descritos en las
historias de fantasía clásica,
zigzagueando cuesta abajo entre
enormes pinsapos centenarios con
“Correcaminos Andrés Jr.” A la
cabeza, enlazamos con la “Vereda
de los 1.500 m.” (que obviamente
debe su nombre a la altitud media
por la que discurre) y que parte
del carril de Pilones hacia el que
llegamos entre pinsapo y pinsapo
para descender finalmente hasta el
“Cortijo de Quejigales”.
Completando esta bonita ruta
circular que viene perfectamente
descrita en la pag. 163 del libro:
“Sierra de las Nieves, Guía del
Excursionista”.
Crónica: Juan
Ignacio Amador
Fotos: El grupo