Sin duda alguna
este es el tramo mas transitado de
la ruta, no sólo porque en él se
encuentra la parte mas
representativa y espectacular de
“la Garganta del Cares”, sino
porque la mayoría de la gente que
nos encontramos haciendo esta
ruta, suelen venir de la zona
asturiana, bien por estar de
vacaciones en los cada vez mas
populares Picos de Europa ó por
ser residentes de Asturias. Puesto
que la zona que da a León, coge
relativamente lejos de cualquier
localidad importante. Con lo cual
estando en Asturias, la gente se
lo suele plantear de la siguiente
manera:

a) Salir desde
“Puente Poncebos” llegar a Caín y
tras reponer fuerza en alguno de
sus bares o restaurantes, volver
por el mismo sitio.
b) Si se va en un
grupo con dos coches ó mas hay
quienes se organizan de tal modo
unos salen de “Puente Poncebos”
(235 m) y otros desde “Posada de
Valdeón” (939 m.) encontrándose a
medio camino, por ejemplo para
almorzar en algún bar o
restaurante de “Caín” (460 m.),
que mas o menos se encuentra a
medio camino aunque un par de
kilómetros mas cerca de “Posada de
Valdeón”, de donde será
recomendable que salgan la gente
menos fuerte del grupo porque así
harán la mayor parte del recorrido
en bajada. Al contrario que los
que salen de “Puente Poncebos”.
c)La tercera opción
fue la que yo escogí, es decir
contratar una empresa de
multiaventuras, para que te dejen
en un punto y te recojan en otro.

Y así fue como
llegué a “Caín” de donde suelen
decir que la gente no se muere,
sino que se despeña. Si bien, el
pueblecito ó aldea, con mas
restaurantes que casas
particulares, se encuentra todavía
a orillas de las siempre
cristalinas aguas del río Cares,
que pasa junto a nosotros con sus
aguas cantarinas, mientras muchos
caminantes aprovechan para
remojarse los pies mientras se
toman un descanso. “Caín” que se
encuentra situado al pie de
gigantescas montañas calizas de
verticales parede, parece mas una
estación de montaña en miniatura
que un pueblecito en cuestión,
allí se puede decir que el 99% de
sus habitantes viven del Turismo,
(al igual que en “Arriondas” de
las canoas para el “Descenso del
Sella”), prácticamente la planta
baja de cada casa es una tienda de
souvenir, donde además de los
típicos recuerdos y quesos de
Cabrales, nos encontraremos con
una gran variedad de artículos de
montaña, como si de la mejor
tienda de deportes se tratara. En
lo referente a bastones nos
podemos encontrar desde los mas
sofisticados telescópicos, hasta
los mas artísticos terminados en
“Cabeza de lobo”, “caballo” ó
“carnero”. Por estar situado en el
mismo corazón de la ruta es lugar
de parada obligada y sus negocios
de bares, restaurantes y albergues
no paran de trabajar, sobre todo
en primavera y verano. Mientras
mis compañeros de aventura estaban
pidiendo el menú que venía
incluido en los 50 € que costaba
el tour, yo ya estaba impaciente
por empezar a caminar, así que no
dudé en pedir un bocadillo y dos
latas de aquarius y una vez en la
mochila, despedida del grupo,
hasta las 19,00 pm. que no
pasarían por “Puente Poncebos”
para recogerme, salvo que yo
tuviera suerte y encontrara allí a
alguien que me llevara a
“Arriondas” donde yo tenía mi
coche.

Nada mas dejar
atrás el último restaurante de
“Caín” comenzamos a caminar por la
senda, ¡por fín!, durante los
primeros 500 m. caminamos junto a
la orilla del Cares, pudiéndonos
bañar en él si queremos, pero no
tardamos en llegar a una pequeña
presa, a partir de la cual el
Cares comienza a discurrir cada
vez mas abajo y alejado de
nosotros, nada mas pasar por el
puentecillo donde se encuentra
esta presa, vamos a caminar por
una serie de tunelillos excavados
en roca, siendo esta zona una de
las mas emblemáticas del
recorrido, tanto por el interior
como por el exterior del túnel,
aquí y allá van cayendo goteras
que alimentan numeroso los
numerosos líquenes y musgos que
tapizan este pequeño pero
interesante ramo del camino, donde
nos encontraremos con el suelo
mojado por algunos puntos.


Mientras nos vamos
cruzando con caminantes de toda
España y resto del mundo, con sus
distintos acentos e idiomas, no
dejamos de admirar el paisaje que
nos encontramos en cada recodo del
camino, donde pequeños grupos de
cabras domésticas recostadas en
cualquier rincón de la senda nos
observan con mirada indiferente.
Por escasa que sea la capacidad de
asombro de cualquier persona no
podemos dejar de maravillarnos con
los picos que tenemos ente
nosotros, a modo de auténticos
colmillos afilados, casi
imposibles de escalar, de vez en
cuando vemos algún antiguo refugio
de pastores, siempre construido en
piedra, sobre empinadísimas
laderas, que será el terreno mas
llano que veamos en todo el
camino. No hay que olvidar que nos
encontramos caminando por
impresionantes cornisas, a través
de uno de los desfiladeros mas
impresionantes del mundo y es que
“La Garganta del Cares” (“La
Garganta Divina”) es lugar
obligado de peregrinación para
amantes de la montaña en el mundo
entero y es que muy pocos países,
que cuentan con un paisaje de
montaña tan espectacular, con
perfiles tan agrestes a tan corta
distancia del mar, donde sin
llegar a los 3.000 m. nos
encontramos con auténticos colosos
cuyas paredes verticales son
capaces de dejar sin habla al mas
intrépido de los alpinistas.
Podría decirse que “Los Picos de
Europa” son a la montaña, lo que
el “Museo del Prado” a la pintura.

Un aspecto que
conviene recordar es que, dada la
popularidad que ha cogido esta
ruta con fama internacional, ya no
existen ninguno de los tramos
comprometidos ó peligrosos donde
tuvieron lugar varios accidentes
mortales en el pasado, y que hoy
se encuentran perfectamente
ensanchados y arreglados, tanto es
así, que la senda está
perfectamente asentada, con casi
un metro y medio de anchura a lo
largo de todo el recorrido
existiendo incluso barandillas en
las zonas mas comprometidas. Con
las debidas precauciones se puede
hacer el recorrido perfectamente
con niños. Los dos puentes que nos
encontramos en el recorrido, no
tienen nada que ver con los
antiguos que parecían estar a
punto de romperse, los que nos
encontramos hoy, están hechos de
modernas estructuras metálicas,
que nos llevan de una pared a
otra sin la mas mínima sensación
de vértigo. De hecho los amantes
de las fuertes sensaciones pueden
llevarse una decepción, primero
por la “masificación” del lugar
con un chorreo intermitente de
senderistas en ambas direcciones y
en segundo lugar porque ya está
tan arreglado, que la constante
sensación de vértigo de la que
antiguamente hablaba todo el
mundo, hoy en día ha desaparecido
casi por completo, incluso ví
algún que otro ciclista
aventurero.

Poco antes de
llegar a la placa nos señala el
comienzo o final de la “Comunidad
Autónoma de Castilla-León” y nos
da la bienvenida la de “Asturias”,
nos encontraremos a la izquierda
de la senda con “El Canal de
Culiembro” con la “majada” del
mismo nombre. Una vez mas hay que
recordar la espectacularidad de
las imponentes moles rocosas que
podemos contemplar desde allí, ya
que en este punto la garganta se
abre para ofrecernos un
espectacular tramo montañoso
correspondiente al “Macizo de Los
Urrieles” que es el que tenemos
frente a nosotros a la derecha
(según el sentido de la marcha).

Los tres macizos de
los que se componen “Los Picos de
Europa” están separados entre sí
por dos gargantas, a su vez
horadadas por dos ríos. El Cares,
que se encarga de separar el
Macizo del Cornión (el mas
occidental), del Macizo de Los
Urrieles, y al otro lado de “Los
Urrieles” el río Duje se encarga
de hacer lo propio con el “Macizo
de Ándara” el mas oriental, que ya
da a la zona de Cantabria, para
terminar uniéndose con el río
Cares en Puente Poncebos. Un
pequeño dato geográfico que tal
vez pueda ser de interés para los
amantes de la geografía montañera
y los mapas en general.

A partir de aquí se
inicia una suave pero
prolongadísima subida hasta una
zona elevada conocida como “Los
Collados” donde al girarme hacia
atrás con el sol de las primeras
horas de la tarde frente a mí,
pude contemplar el mayor tramo de
la ruta del cares que se puede
abarcar con una sola mirada. Sin
duda, se trata de una de las
perspectivas mas espectaculares de
“La Garganta Divina”, desde aquí
podemos hacernos a la idea de la
impresionante acción erosiva de
las últimas glaciaciones y la
posterior erosión karstica y
fluvial. Desde aquí solo quedaba
iniciar otra prolongada bajada con
continuos zig-zags donde me
encontré con un joven matrimonio
de Navarra con los que terminé la
ruta después de cruzar el “Puente
de la Jaya” para llegar poco
después a “Puente Poncebos” desde
donde amablemente me llevaron en
su lujoso coche hasta “Arriondas”
a pesar de que tuvieron que hacer
algunos kilómetros de mas, puesto
que se estaban quedando en el
“Parador Nacional de Covadonga”.

No puedo concluir
esta breve crónica sin antes
recomendarles a todas las personas
que amen la naturaleza y la
sublime belleza de los paisajes
majestuosos que no se vayan de
este mundo sin haber hecho antes
esta ruta. ¡Eso sí!, si no es en
agosto mejor, porque suele haber
mucha gente, pero aún así merece
la pena.
Crónica y fotos:
Juan Ignacio Amador Tobaja