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Salidas del COMANDO PRESTON - Temporada 2006-2007


Ruta del Cares, “La Garganta Divina”, Caín-Puente Poncebos
(Parque nacional de Los Picos de Europa)
Fecha: lunes 28 de agosto de 2006

 

Sin duda alguna este es el tramo mas transitado de la ruta, no sólo porque en él se encuentra la parte mas representativa y espectacular de “la Garganta del Cares”, sino porque la mayoría de la gente que nos encontramos haciendo esta ruta, suelen venir de la zona asturiana, bien por estar de vacaciones en los cada vez mas populares Picos de Europa ó por ser residentes de Asturias. Puesto que la zona que da a León, coge relativamente lejos de cualquier localidad importante. Con lo cual estando en Asturias, la gente se lo suele plantear de la siguiente manera:

a) Salir desde “Puente Poncebos” llegar a Caín y tras reponer fuerza en alguno de sus bares o restaurantes, volver por el mismo sitio.

b) Si se va en un grupo con dos coches ó mas hay quienes se organizan de tal modo unos salen de “Puente Poncebos” (235 m) y otros desde “Posada de Valdeón” (939 m.) encontrándose a medio camino, por ejemplo para almorzar en algún bar o restaurante de “Caín” (460 m.), que mas o menos se encuentra a medio camino aunque un par de kilómetros mas cerca de “Posada de Valdeón”, de donde será recomendable que salgan la gente menos fuerte del grupo porque así harán la mayor parte del recorrido en bajada. Al contrario que los que salen de “Puente Poncebos”.

c)La tercera opción fue la que yo escogí, es decir contratar una empresa de multiaventuras, para que te dejen en un punto y te recojan en otro.

 Y así fue como llegué a “Caín” de donde suelen decir que la gente no se muere, sino que se despeña. Si bien, el pueblecito ó aldea, con mas restaurantes que casas particulares, se encuentra todavía a orillas de las siempre cristalinas aguas del río Cares, que pasa junto a nosotros con sus aguas cantarinas, mientras muchos caminantes aprovechan para remojarse los pies mientras se toman un descanso. “Caín” que se encuentra situado al pie de gigantescas montañas calizas de verticales parede, parece mas una estación de montaña en miniatura que un pueblecito en cuestión, allí se puede decir que el 99% de sus habitantes viven del Turismo, (al igual que en “Arriondas” de las canoas para el “Descenso del Sella”), prácticamente la planta baja de cada casa es una tienda de souvenir, donde además de los típicos recuerdos y quesos de Cabrales, nos encontraremos con una gran variedad de artículos de montaña, como si de la mejor tienda de deportes se tratara. En lo referente a bastones nos podemos encontrar desde los mas sofisticados telescópicos, hasta los mas artísticos terminados en “Cabeza de lobo”, “caballo” ó “carnero”. Por estar situado en el mismo corazón de la ruta es lugar de parada obligada y sus negocios de bares, restaurantes y albergues no paran de trabajar, sobre todo en primavera y verano. Mientras mis compañeros de aventura estaban pidiendo el menú que venía incluido en los 50 € que costaba el tour, yo ya estaba impaciente por empezar a caminar, así que no dudé en pedir un bocadillo y dos latas de aquarius y una vez en la mochila, despedida del grupo, hasta las 19,00 pm. que no pasarían por “Puente Poncebos” para recogerme, salvo que yo tuviera suerte y encontrara allí a alguien que me llevara a “Arriondas” donde yo tenía mi coche.

Nada mas dejar atrás el último restaurante de “Caín” comenzamos a caminar por la senda, ¡por fín!, durante los primeros 500 m. caminamos junto a la orilla del Cares, pudiéndonos bañar en él si queremos, pero no tardamos en llegar a una pequeña presa, a  partir de la cual el Cares comienza a discurrir cada vez mas abajo y alejado de nosotros, nada mas pasar por el puentecillo donde se encuentra esta presa, vamos a caminar por una serie de tunelillos excavados en roca, siendo esta zona una de las mas emblemáticas del recorrido, tanto por el interior como por el exterior del túnel, aquí y allá van cayendo goteras que alimentan numeroso los numerosos líquenes y musgos que tapizan este pequeño pero interesante ramo del camino, donde nos encontraremos con el suelo mojado por algunos puntos.



 Mientras nos vamos cruzando con caminantes de toda España y resto del mundo, con sus distintos acentos e idiomas, no dejamos de admirar el paisaje que nos encontramos en cada recodo del camino, donde pequeños grupos de cabras domésticas recostadas en cualquier rincón de la senda nos observan con mirada indiferente. Por escasa que sea la capacidad de asombro de cualquier persona no podemos dejar de maravillarnos con los  picos que tenemos ente nosotros, a modo de auténticos colmillos afilados, casi imposibles de escalar, de vez en cuando vemos algún antiguo refugio de pastores, siempre construido en piedra, sobre empinadísimas laderas, que será el terreno mas llano que veamos en todo el camino. No hay que olvidar que nos encontramos caminando por impresionantes cornisas, a través de uno de los desfiladeros mas impresionantes del mundo y es que “La Garganta del Cares” (“La Garganta Divina”) es lugar obligado de peregrinación para amantes de la montaña en el mundo entero y es que muy pocos países, que cuentan con un paisaje de montaña tan espectacular, con perfiles tan agrestes a tan corta distancia del mar, donde sin llegar a los 3.000 m. nos encontramos con auténticos colosos cuyas paredes verticales son capaces de dejar sin habla al mas intrépido de los alpinistas. Podría decirse que “Los Picos de Europa” son a la montaña, lo que el “Museo del Prado” a la pintura.

Un aspecto que conviene recordar es que, dada la popularidad que ha cogido esta ruta con fama internacional, ya no existen ninguno de los tramos comprometidos ó peligrosos donde tuvieron lugar varios accidentes mortales en el pasado, y que hoy se encuentran perfectamente ensanchados y arreglados, tanto es así, que la senda está perfectamente asentada, con casi  un metro y medio de anchura a lo largo de todo el recorrido existiendo incluso barandillas en las zonas mas comprometidas. Con las debidas precauciones se puede hacer el recorrido perfectamente con niños. Los dos puentes que nos encontramos en el recorrido, no tienen nada que ver con los antiguos que parecían estar a punto de romperse, los que nos encontramos hoy, están hechos de modernas estructuras metálicas, que nos llevan  de una pared a otra sin la mas mínima sensación de vértigo. De hecho los amantes de las fuertes sensaciones pueden llevarse una decepción, primero por la “masificación” del lugar con un chorreo intermitente de senderistas en ambas direcciones y en segundo lugar porque ya está tan arreglado, que la constante sensación de vértigo de la que antiguamente hablaba todo el mundo, hoy en día ha desaparecido casi por completo, incluso ví algún que otro ciclista aventurero.

 Poco antes de llegar a la placa nos señala el comienzo o final de la “Comunidad Autónoma de Castilla-León” y nos da la bienvenida la de “Asturias”, nos encontraremos a la izquierda de la senda con “El Canal de Culiembro” con la “majada” del mismo nombre. Una vez mas hay que recordar la espectacularidad de las imponentes moles rocosas que podemos contemplar desde allí, ya que en este punto la garganta se abre para ofrecernos un espectacular tramo montañoso correspondiente al “Macizo de Los Urrieles”  que es el que tenemos frente a nosotros a la derecha (según el sentido de la marcha).

Los tres macizos de los que se componen “Los Picos de Europa” están separados entre sí por dos gargantas, a su vez horadadas por dos ríos. El Cares, que se encarga de separar el Macizo del Cornión (el mas occidental), del Macizo de Los Urrieles, y al otro lado de “Los Urrieles” el río Duje se encarga de hacer lo propio con el “Macizo de Ándara” el mas oriental, que ya da a la zona de Cantabria, para terminar uniéndose con el río Cares en Puente Poncebos. Un pequeño dato geográfico que tal vez pueda ser de interés para los amantes de la geografía montañera y los mapas en general.

A partir de aquí se inicia una suave pero prolongadísima subida hasta una zona elevada conocida como “Los Collados” donde al girarme hacia atrás con el sol de las primeras horas de la tarde frente a mí, pude contemplar el mayor tramo de la ruta del cares que se puede abarcar con una sola mirada. Sin duda, se trata de una de las perspectivas mas espectaculares de “La Garganta Divina”, desde aquí podemos hacernos a la idea de la impresionante acción erosiva de las últimas glaciaciones y la posterior erosión karstica  y fluvial. Desde aquí solo quedaba iniciar otra prolongada bajada con continuos zig-zags donde me encontré con un joven matrimonio de Navarra con los que terminé la ruta después de cruzar el “Puente de la Jaya” para llegar poco después a “Puente Poncebos” desde donde amablemente me llevaron en su lujoso coche hasta “Arriondas” a pesar de que tuvieron que hacer algunos kilómetros de mas, puesto que se estaban quedando en el “Parador Nacional de Covadonga”.

 No puedo concluir esta breve crónica sin antes recomendarles a todas las personas que amen la naturaleza y la sublime belleza de los paisajes majestuosos que no se vayan de este mundo sin haber hecho antes esta ruta. ¡Eso sí!, si no es en agosto mejor, porque suele haber mucha gente, pero aún así merece la pena.

Crónica y fotos: Juan Ignacio Amador Tobaja

 

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