Bonita jornada dominical,
especialmente para los que se estrenaban en la
modalidad de ruta acuática, como era el caso de:
Carmen y Esther, que venían con sus hijos: Diego,
Lucía y Esther. Al igual que José Miguel y Luz
Marina, que venían con Stela y Fernando. Y los que
ya habíamos participado en otras como: Patricia,
Cristian, Sean, María, Nacho y Juani.
Pocos escenarios tan
privilegiados como apropiados para estrenarse en
rutas acuáticas como el Río Chillar,
especialmente si vamos con niños o personas poco
acostumbradas, debido a su dócil cauce, tan
agradable y asequible para caminar por el mismo,
mientras el agua nos va masajeando los pies, los
oídos y el alma durante todo el recorrido.

A la hora prevista dejamos los
coches en la entrada de la cantera y empezamos a
caminar con los niños, junto a las tremendas
paredes de la cantera como testigo, donde se
podía leer. “NO A LA AMPLIACIÓN DE LA CANTERA”,
como siempre volvió a quedar flotando en el
ambiente la duda de hasta que punto el
“desarrollo sostenido” llegará a ser realidad
algún día, antes de que los incendios
provocados, la degradación del medio ambiente y
la sobre explotación de los recursos naturales,
nos deje la única opción de disfrutar de la
naturaleza a través de una vieja postal. ¡Por si
acaso! Disfrutemos hoy de ella, mientras
podamos… Y así lo hicimos recorriendo ese
kilómetro y medio que separa la cantera de la
vieja fábrica de luz, otro de esos lugares para
poner una denuncia en un “juzgado de guardia” ya
que es en este punto del río, donde se le roba
el 100% de su caudal, para emplearlo como agua
de riego a las múltiples huertas de cultivos
subtropicales que rodea a la localidad de Nerja.
Obviamente desde este punto hasta su
desembocadura en el Mediterráneo el Chillar, es
sólo un cauce seco. Llevando a pensar al
visitante que llega hasta Nerja, que será el
típico riachuelo de aguas torrenciales que solo
lleva agua cuando llueve, sin llegar a imaginar
que curiosamente es el río (arroyo) que mantiene
un caudal mas constante y por lo tanto menos
variable entre los meses de Invierno y Verano de
toda la provincia de Málaga. Desde estas líneas
denunciamos la tremenda barbaridad que el
Ayuntamiento de Nerja permite, robando el 100%
del caudal del Chillar desde la fábrica de Luz
(a unos 5 km. De la desembocadura), tan sólo se
deja correr el agua por este último tramo del
río en época de abundantes lluvias, que por
desgracia en Andalucía suele ser muy pocos días
al año. Es precisamente en estos días, cuando
este primer tramo que se suele recorrer a pie
desde la cantera es una auténtica gozada.

Una vez que subimos por la famosa
rampa de la fábrica de luz, comenzamos a caminar
por el agua, con esa extraña sensación que
siempre nos produce en los primeros instantes,
pero a la que tan rápido nos habituamos, por lo
mucho que nos reconforta. No tardaron, la
mayoría de los niños en adelantar a los mayores
para ser los primeros en descubrir las
maravillas que nos depara este riachuelo
verdaderamente mágico, digno de un cuento de
hadas, donde su exuberante y muy especialmente,
esos pasillos por los que se abre paso el cauce,
conocido como “cahorros” dejan extasiados a
cualquiera. Habría que ser muy burro para pasar
por los cahorros y no recrearse en las onduladas
formas que el cauce del agua ha ido esculpiendo
en las paredes de mármol a través de milenios,
la musicalidad acuática rebotando en sus
paredes, donde se proyecta el reflejo del sol,
que flota en el agua como mil espejos en
constante movimiento en las horas centrales del
día, esas plantas tan exóticas que nacen en
lugares imposibles, la sensación de ir caminando
entre las dos paredes que tocamos con ambas
manos, para guardar el equilibrio mientras vamos
superando las pequeña sucesión de cascadas y en
definitiva, como siempre, la madre naturaleza
deleitándonos una vez mas, con esta auténtica
obra de arte, que tan sólo la brutalidad del
hombre no sabrá cuidar, ni valorar en su justa
medida. Siempre habrá algún hijo de puta para
profanar este auténtico santuario natural con un
“grafity”.


Entre el 2º y el 3er. cahorro,
existe un lugar conocido como “El laguito” que
es de los pocos lugares donde la anchura y
profundidad de su cauce permiten un baño, con lo
cual tanto a la ida como a la vuelta fue el
lugar que escogimos pa5a hacer las dos paradas
del día, mientras los pequeños se daban un
chapuzón al igual que Carmen y Sean, que incluso
hizo hasta yoga dentro del agua. Fue
precisamente en este lugar donde asistimos a uno
de los hechos mas curiosos de la jornada cuando
una mariposa se posó durante un buen rato en la
gorra de Luz Marina y a renglón seguido, fuera a
posarse sobre la gorra de su marido “José
Miguel” como si de una premonición se tratara,
(.esperemos que sea buena y muy pronto la
veamos).


El paso por el tercer cahorro es
posiblemente el mas espectacular, ya que la
longitud y altura de las paredes son mayores, al
igual que sus saltos de agua, a partir de aquí,
la vegetación se va haciendo cada vez mas
selvática. Nosotros llegamos hasta el doble
tronco atravesado, uno de los lugares mastípicos
para hacerse la foto de rigor, a partir de aquí
son casi 3 km. Los que faltan hasta “la gran
poza” que suele ser donde la mayoría de
excursionistas se dan media vuelta. Pero
teniendo en cuenta que íbamos con muchos niños,
algunos de 5 años, preferimos darnos la vuelta y
regresar al “laguito” para hacer la 2ª parada
del día, no sin antes disfrutar de unos buenos
masajes en las piernas, en las pequeñas, pero
potentes cascadas del 3er. Cahorro.
Regresando todos a los coches
con la sensación generalizada de haber
disfrutado de una preciosa jornada campestre, en
un lugar privilegiado. Y que dure…

Crónica y fotos: Juan Ignacio
Amador