Aquel
domingo 20/07/08 a las 11:15h., nos
citamos un grupo de quince personas
de diversas edades, desde los 6 años
hasta, más o menos, los 27 años, en
el comienzo clásico de esta bonita
ruta, que es la cantera que hay en
el mismo río, cosa que afea, muy
mucho esta maravilla de la
naturaleza.
Mención especial a D.
Jesús (El Alfere), ya recuperado de
la mano, y dispuesto a retomar con
ganas el lugar que le corresponde en
esta gran familia. Y también
mencionar a Paco Alba (marido de
Angus, hasta que sea bautizado por
el Comandante) que ha conseguido
plaza en Andalucía, por lo que
estará más presente en esta
temporada que se avecina. A Carlos
Tapia (El aprendiz de Mago), que no
pudo venir por una torcedura de pie,
esperamos que la recuperación sea
rápida. También unas palabras a un
gran fotógrafo, como es Paco Leal,
bueno, no tengo palabras. 
El comienzo discurre
con el cauce seco, debido a las
tomas de aguas que hay río arriba
para el cultivo de la zona. Aunque,
ya a unos cientos de metros nos
encontramos con un pequeño hilillo
de agua, el cual nos invitaba a
tomar un primer contacto, pero aún
con reparo intentábamos soltearlo
para no mojar las zapatillas. Pasada
esta primera impresión y ya
adaptados al clima, tuvimos un día
muy agradable para realizar dicha
ruta y una temperatura ideal del
agua.
Llegado a un punto
donde había una pequeña poza
artificial para remojo de los
bienandantes, decidimos hacer la
foto del grupo, donde se aprecia
perfectamente lo dicho
anteriormente: no había gran
diferencia de edad, ya que en el
transcurso de la ruta se demostró
que los más mayores habían
rejuvenecido debido a la
causa-efecto de esta agua
milagrosa.
En el transcurso del
río nos encontramos con una flora
compuesta por adelfas, zarzas,
mimbreras, cañas, brezos, pino
carrasco, higueras, eucaliptos, etc.
Respecto a la fauna, hay que
destacar la culebra de agua, el
lagarto ocelado, el cernícalo, el
mochuelo, el verdecillo, el mirlo,
entre otros.
El ritmo del grupo es
tranquilo, para poder recrearse en
los pequeños cúmulos de aguas que se
forman; la observación del entorno
nos envuelve, y nunca mejor dicho,
porque cada vez nos encontramos con
que el cauce se va estrechando poco
a poco, señal que nos estamos
llegando a la zona de los cahorros
donde apenas supera el metro y medio
de anchura y..., ¿ésto que es?, el
domingo pasado que estuve aquí no
estaba, no lo ví, “MAGNÍFICO”.

Para gran sorpresa
del grupo, nos encontramos con una
impresionante cascada en el lateral
derecho del río, donde sacamos
quizás la mejor foto del día. Era el
lugar propio para recrearse,
bañarse, o mejor dicho ducharse, y
disfrutar. Hoy es un día que
promete.
Continuando río
arriba, llegamos a los cahorros,
esas impresionantes paredes
verticales encajonadas por donde
pasa este río cristalino, que de
forma caprichosa ha erosionado esta
parte del monte dando lugar a tan
impresionante fenómeno. En épocas de
lluvias, esta parte del río tiene
que ser un espectáculo, además de
peligroso.

Para deleite de los
asistentes, no hay forma de pasar
estas angosturas por otro sitio que
no sea por el mismo cauce del río,
con los pies dentro del agua, y sin
poder resistir la tentación de sacar
fotos por doquier.
En el devenir de la
marcha, entre intercambios de
impresiones y contemplación, siempre
hay un hueco para la diversión y una
pequeña batalla de agua.


Llegado las 14h.
decidimos comer, aunque aún no
habíamos alcanzado la primera
cascada, que hoy se quedaba en un
pequeño salto de agua en comparación
con lo que habíamos vivido hace unos
minutos. El lugar escogido fue una
pequeña poza de unos 20 cm. de
profundidad que nos permitía
sentarnos en un lateral del río
rodeado de abundante vegetación.
Tras un baño, decidimos continuar la
marcha que a eso de una hora y media
andando alcanzamos el punto más
alejado de donde habíamos comenzado
la ruta e iba a ser el punto de
inflexión para volver por el mismo
sitio hasta los coches.
En la zona de la
cascada nos recreamos con baños
relajantes, donde, al sentarse uno
entre las rocas, el agua discurre
por nuestro cuerpo, dando una
sensación inexplicable que solo se
puede sentir in situ, además del
baño típico en la misma cascada.

Satisfecho con estas
sensaciones y viendo que es hora de
retomar el camino de vuelta, con la
idea de que nos queda todavía unas
horas de disfrute y esperando que el
último baño pueda ser en la gran
cascada que nos pilló de sorpresa,
emprendimos la marcha viviendo
emociones parecidas en la ida. Ahora
la visión es diferente, con otro
tipo de luz y de colores. Y otra
gran sorpresa que nos llevamos
rodeados de tan belleza
paisajística, D. Jesús “El Alfere”
nos deleitó con unos fandangos, cosa
que nos emocionó. Tenemos un gran
artista en la familia y lo tenía
oculto, pero en el día de hoy, con
tantas impresiones que hemos
recibido por los sentidos no pudo
más y se lanzó, con lo que se llevó
una gran ovación por el respetable.

El retorno fue
tranquilo, pero sin pausa, con
cánticos y como gran colofón nos
pudimos dar ese último baño en la
gran cascada, para terminar con esta
pequeña ruta lineal, pero llenos de
sensaciones y con las pilas cargadas
para comenzar con buen pie la
semana.
Nos vemos en las
montañas, en las playas, en los
vales, en los ríos….
Crónica y Fotos: Juan
Antonio MENA, El Elfo de la
Malagueta