[ Inicio | Libro de Visitas | Actividades | Rutas | Meteorología ]


Salidas del COMANDO PRESTON - Temporada 2006-2007


Descenso del río Sella, desde Arriondas a Triongo
(Al norte del Parque nacional de Los Picos de Europa)
Fecha: viernes 25 de agosto de 2006

 

Tras muchos años viendo por televisión reportajes del Descenso del Sella, por fín había llegado el día de vivirlo por mi mismo y allí estábamos en Arriondas poco antes de las 9,30 am, María, Nacho, y 97 personas mas, procedentes de los mas diversos rincones de España y Europa con las que realizaríamos un tramo de 12 km. río abajo hasta mas allá de Triongo. Tras pasar por el mostrador para pagar lo que cada uno reservó en su día, creo recordar 23 € adultos y 12€ los niños. Nos fueron entregando un chaleco salvavidas a cada uno, además de un gran tubo estanco por embarcación y un remo a cada uno. En unos instantes nos colocaron en herradura y un monitor situado en el centro fue dando unas instrucciones sencillas, pero importantes para los no iniciados, de cómo remar y rectificar la dirección de la canoa en cualquier momento, además de resumirnos los 12 km de itinerario, los puentes que atravesaríamos, los dos chiringuitos que existen en el recorrido y en que lugar encontraríamos el cartel de “Astur Aventura” que marcaría el final de trayecto. La charla duró poco mas de cinco minutos.



 Nada mas finalizar la charla, todos al embarcadero donde entre bromas y comentarios ocurrentes, se palpaba en el ambiente el entusiasmo contenido del personal por iniciar la aventura río abajo. Tal y como íbamos llegando al final del embarcadero nos daban a escoger entre canoas dobles y triples, siendo nuestra opción la triple, de tal manera que María iba delante, Nacho en medio y yo detrás. Al poco de salir, primera novatada, hemos empezado a remar sin tener en cuenta que hay zonas del río tan poco profundas que la canoa puede encallar en cualquier momento, como nos ocurre a nosotros y a otros muchos nada mas comenzar, con lo cual, a los mas pesados de cada embarcación nos toca echarnos abajo y caminar por el río, mientras vamos tirando de la cuerda para llevar la embarcación a una zona algo mas profunda. Nada mas salir todavía en Arriendas, se nos van uniendo desde distintos márgenes del río, gran número de embarcaciones correspondientes a las distintas empresas de multiaventuras tan típica de los Picos de Europa, cada una con sus colores, la nuestra canoas y salvavidas verde oscuro y palas amarillas, llegando a formar un auténtico mosaico de color a lo largo de este bonito recorrido que termina convirtiéndose en una fiesta del agua.



 Como se comienza a las 10,00 am. y la hora límite de llegada son las 18,00 pm  hay quien se lo toma con mucha tranquilidad, y comienza a parar en las primeras playas fluviales que nos vamos encontrando, los menos acostumbrados, poco a poco comienzan a encontrar la manera mas eficaz de remar, otros van en plan competición picándose unos con otros y la mayoría vamos remando tranquilos sin prisa pero sin pausa disfrutando del paisaje y del contacto con el agua. Este tramo del río por donde realizamos el descenso, no tiene nada que ver con las imágenes de aguas bravas que se ven en otros ríos, a veces el cauce del río llega a superar los 100 m. de anchura y menos de medio metro de profundidad en muchas zonas, hasta el punto que casi hay que ir permanente atentos para no embarrancar con la canoa por las zonas menos profundas, donde a penas hay un palmo de profundidad, tanto es así que a veces utilizamos las palas para impulsarnos clavando los remos en el fondo cuando nos quedamos encallados.



 A los dos kilómetros de la salida nos encontramos con un chiringuito en el margen derecho del río donde ya empieza a parar mucha gente, pero como vamos muy frescos y todavía falta mucho decidimos seguir remando, porque nos han informado que justo en el kilómetro seis hay otro chiringuito, a la altura de un puente colgante. No obstante el tubo estanco que facilitan cuenta con bocadillos, fruta y agua. En algunos lugares la corriente se nota tan poco que hay que dar bastantes paladas para alcanzar cada próximo recodo del río, pero todo se compensa con la contemplación del frondoso paisaje que nos rodea, pequeños rápidos que a penas te hacen tambalearte y naturalmente tiempo sobrado para sacar la cámara del tubo estanco con precaución para grabar con la videocámara o ir sacando fotografías, lo único malo es que a no ser que le des la cámara a alguien que vaya en una canoa cercana es prácticamente imposible conseguir una foto con la/s persona/s que van en tu embarcación, cosa difícil en la práctica, porque cada uno va a un ritmo diferente. No obstante, fui cogiéndole el tranquillo a aquello de ir remando, grabando y fotografiando en los tramos tranquilos, puesto que María también iba cogiendo gran destreza con los remos y la orientación de la proa. Y con un ritmo muy aceptable llegamos a la mitad del recorrido haciendo la parada correspondiente en aquel chiringuito ubicado estratégicamente a mitad del recorrido.



 Tras parar una media hora reanudamos el descenso con bastante decisión y desenvoltura, dada la destreza que creíamos haber conseguido a esa altura del recorrido, hasta el punto de desentenderme de la pala en los tramos rápidos, para no perder ni un solo detalle de todo cuanto íbamos viendo, hasta que nos aproximamos a un rápido que describe una curva a la izquierda, donde entre igualmente confiado cámara en mano, hasta que en unos segundos me di cuenta de que allí la corriente era demasiado fuerte y nos íbamos a estrellar contra una orilla donde una hilera de neumáticos certificaba que era una zona peligrosa. En milésimas de segundo tuve que decidir entre soltar la videocámara ó retomar la pala con ambas manos, para rectificar el inevitable rumbo hacia aquella pared repleta de neumáticos hacia la que nos arrastraba la espumosa y atronadora corriente a toda velocidad. La imagen que recuerdo inmediatamente después al tremendo impacto contra los neumáticos fue verme bajo el agua con la cámara todavía en la mano, y la embarcación boca abajo al igual que María y Nacho, ahí sí reaccioné a toda velocidad y giré la embarcación con tanta fuerza que Nacho salió disparado corriente abajo, mientras se alejaba de nosotros a toda velocidad y María quedaba medio inconsciente tras un tremendo testarazo con una roca en la cabeza y la inevitable hemorragia. Afortunadamente una pareja de Barcelona que estaba descansando 50 m. río abajo, pudo rescatar a Nacho cuando éste intentaba retomar la orilla por sus propios medios y además recuperaron dos de las tres palas y las chanclas de María. Después de vaciar la embarcación, escurrir la ropa lo mejor que pudimos, intentar taponar la herida de María y recuperar a Nacho del susto, entre bromas y palabras de ánimo, le dimos las gracias a la joven parejita y continuamos río abajo remando en silencio. Yo ya con la pena de haber perdido la videocámara y toda la grabación de las vacaciones, hasta que al poco rato Nacho se volvió hacia mí y me dijo: “no te preocupes por la videocámara papá, ya te comprarás otra, además por lo menos mamá y yo estamos vivo y ya verás como esta noche el Sevilla F.C. le va a ganar al ”Barça” en la Supercopa. Aquellas palabras pronunciadas por Nacho en aquel momento arrancaron una sonrisa tanto de María como de mí y “fueron mano de santo” para seguir disfrutando del descenso, ahora ya sin videocámara, pero mucho mas relajado, recreándonos en las grandes montañas que nos flanqueaban a uno y otro lado, hasta el punto que en vez de parecer que nos acercábamos a la costa en dirección “Ribadesella” es como si fuésemos adentrando hacia los “Picos de Europa” que es precisamente por donde discurren las aguas del río Sella antes de llegar a “Cangas de Onís” y posteriormente a Arriendas, donde habíamos iniciado el descenso sobre las 10:00 am. finalizando el recorrido de 12 km. sobre las 15:15 pm., casi una hora menos de lo que yo había estimado en un principio. En la llegada al igual que en la salida un despliegue impresionante de personal que con gran eficacia trabajaba por grupos, unos encargándose de recoger las canoas, otros de llevarnos en unas furgonetas perfectamente equipadas al punto de inicio, donde teníamos a nuestra disposición unos vestuarios maravillosos, para ducharnos y cambiarnos cómodamente con la muda que nos habíamos traído cada uno.



 Tras recoger a los padres de María en Oviedo que fue nuestro cuartel general durante nuestra estancia en Asturias, nos dirigimos a Gijón donde todos acudieron puntualmente a la cita para presenciar el nuevo “Record Guinnes” con mas de 5000 escanciadores de sidra vertiendo el maravilloso elixir de la manzana, todos al mismo tiempo, como parte de los prolegómenos de la semana grande de Gijón. Y yo me refugiaba en un bar próximo al paseo marítimo de la Plaza Parchís, para vivir la noche de gloria de aquel inolvidable viernes 25 de agosto de 2006, en que mi “Sevilla F.C.” quedó campeón de la Super Copa de Europa, derrotando por 3-0 a todo un “Barça” flamante campeón de la Champions League. La gente que estaba en aquel bar viendo el partido, no habían escuchado jamás, ni volverán a escuchar gritar un gol, como los tres goles que yo canté aquel día en que terminé afónico, con lágrimas de emoción y con las cánticos de los “biris” en el CD del coche mientras regresábamos a Oviedo, para descansar de aquel día que sin duda jamás podré olvidar.

 

Crónica y fotos: Juan Ignacio Amador

 

VOLVER A LA PÁGINA PRINCIPAL


© Asociación Senderista Pasos Largos (Ronda), 2001-2007 (www.pasoslargos.com)
© Todos los textos e imágenes son propiedad de sus autores. Prohibida su reproducción

¿Quiénes somos? | Aviso legal y Condiciones de Uso | Webmaster