Preciosa ruta apta para todos los
públicos con magníficas panorámicas capaces de
satisfacer los gustos de los senderistas mas
exigentes y al mismo tiempo con un trazado lo
suficientemente fácil como para poderse realizar
con niños ó adultos que prefieran trazados
cómodos sin ninguna dureza.

Para realizar esta excursión nos
dimos cita a la hora prevista en el punto de
encuentro: Mario, Carmen, Diego, Esther, Lucía,
Marisol, Consuelo, Pepa, Conchi y José Antonio
desde Ronda, Rosa desde Casarabonela, José y
Lourdes desde Sevilla. Y desde distintos puntos
de la costa: Juan Antonio, Susana, María, Nacho,
Juani, Ruth y Sean. Desde el “Rte. EL MIRADOR”
(350 m. aprox. sobre el nivel del mar), nos
pusimos en marcha en dirección al “Rte. EL
KIOSKO” por el filo de la carreterilla que
atraviesa esa zona del “Camping de Ardales” muy
próxima a la orilla del pantano, hasta que a
unos 200 m. de “Rte. EL MIRADOR” abandonamos la
carretera para introducirnos por un tunelillo de
unos 150 m. excavados de forma rudimentaria en
la arenisca que nos llevaron al otro lado de la
montaña, para llevarnos a un bonito sendero que
atraviesa un bonito bosque de pinos y que
durante un trecho se mantiene paralelo al
embalse del Gaitanejo, cuya vista teníamos a
nuestra izquierda en el sentido de la marcha.
Pronto la senda se ensancha, hasta convertirse
en carril que de seguirlo hasta el final nos
lleva hasta “La Presa de Gaitanejo” donde en
realidad empieza (o termina) el “Caminito del
Rey” (actualmente cortado, pero con el proyecto
de restauración aprobado por la Junta) y
precisamente por allí estuvieron apunto de
seguir los del grupo cabecero si un servidor no
se llega a dar cuenta a tiempo.


Pero el camino para llegar al
borde del “Desfiladero del Gaitanejo” que era
nuestro primer objetivo, se encontraba justo al
comienzo del mencionado carril, en un ramal del
mismo que va subiendo suavemente hacia la
derecha y que pronto nos muestra la majestuosa
silueta del “Pico del Convento” con su cara
oeste (la mas agreste) frente a nosotros, los
zig-zags del camino nos van acercando hacia sus
intransitables laderas, pasando junto a una zona
de colmenas, próxima a un punto geodésico, que
tal y cómo indicó nuestro amigo Juan Antonio,
parecía como si se hubiese caído del pico y lo
hubieran colocado allí mismo. Conforme íbamos
subiendo, teníamos mejores vistas sobre la
presa de Gobantes, con el Castellón de Teba o
Peñarrubia asomando por encima en dirección
noroeste a nuestra espalda, así como del embalse
y la subestación eléctrica del Gaitanejo con los
Tajos Ballesteros y la Sierra del Huma frente a
nosotros, hasta que la pista terriza termina en
una especie de plazoleta. Llegados a este punto,
continuamos dirección este, por una precaria
senda salpicada de matorral de jara y romero,
salpicada de rocas calizas algo resbaladizas por
las que llegamos al borde del desfiladero en
poco mas de cinco minutos. Las vistas que se
obtienen desde este lugar son sencillamente
impresionantes: a nuestros pies tenemos el tramo
mas recóndito del río Guadalhorce, dirigiéndose
hacia el Desfiladero de Los Gaitanes que tenemos
frente a nosotros, con el vertiginoso puente que
lo cruza de pared a pared, la Mesa de
Villaverde asomando por la derecha y la
impresionante mole del Huma a la izquierda a la
izquierda deja a cualquiera con la boca abierta.
El toque sublime y casi místico lo pone el
majestuoso vuelo de los buitres que habitan por
esa zona y que tuvimos la suerte de contemplar,
una vez mas, a muy poca distancia. Una vez
hechas las fotos de rigor, solo quedaba regresar
por el mismo camino.


Cuando regresamos al final del
carril, tal y como estaba previsto, quienes lo
estimaron oportuno regresaron por el mismo
camino al punto de inicio (es decir al Rte. EL
MIRADOR) y el resto tomamos una senda en
dirección sur, cuyo comienzo está, actualmente
señalado por dos hitos de piedra paralelos, uno
a cada lado del sendero, a modo de entrada
señalándonos el camino para acceder a la cumbre
del Pico del Convento. El sendero que se abre
paso a través de altos matorrales también de
jara y romero, nos acerca hasta un collado
próximo a la cumbre que tenemos a nuestra
derecha en todo momento, desde allí rodeando la
misma por su vertiente este-sureste, llegamos
sin grandes complicaciones a la antecumbre,
donde el terreno se suaviza, antes de afrontar
un pequeño tramo de trepada al que pudo acceder
la mayor parte del grupo que hasta allí nos
desplazamos, incluidos “Doli” la perra de José y
Lourdes que supo encontrar un acceso mas fácil
para llegar a la cumbre. Ni que decir tiene, de
las espectaculares vistas que nos ofrece esta
cumbre, que con tan sólo 619 m. ofrece unas
vistas grandiosas multiplicando el ángulo de
visión de la panorámica que ya teníamos desde el
borde del Desfiladero del Gaitanejo que ahora
tenemos a nuestros pies, impresionante el
Desfiladero de Los Gaitanes entre cuyas paredes
se veía el embalse del Chorro al este, y al
nordeste el Huma, el Capilla (algo mas a la
izquierda) y el Tajo Ballesteros, de la misma
manera hay que destacar las vistas hacia el
noroeste, con el Castellón de Teba o Peñarrubia
destacando por encima del embalse del Guadalteba
y mas a la izquierda la torre del Castillo de la
Estrella (en teba) y la localidad de Cañete la
Real a la izquierda, mientras que a la derecha,
se distingue perfectamente el pueblo de
“Campillos”. Asomarnos a la cornisa de esta
cumbre por su cara norte transmite una gran
sensación aérea, ya que por esa zona la
pendiente es de extraplomo y prácticamente
estábamos al filo de lo imposible. Cómo dato
curioso, alguien dejó colocada una camisa gris a
rallas, sobre una rama, a modo de
espantapájaros.

El regreso lo realizamos sin
mayores dificultades llegando al carril en poco
mas de diez minutos, regresando por el mismo
camino, excepto en el tramo final, que en vez de
coger por el tunelillo, continuamos por el
carril que nos llevó directamente al
“Restaurante EL MIRADOR” donde ya nos esperaban
el resto de compañeros, incluidos Ana y Miguel,
que vinieron desde Casares y que al llegar
cuando ya hacía rato que habíamos comenzado,
decidieron dar un paseo hasta la subestación
eléctrica del Gaitanejo, que se comunica
directamente con dicho restaurante a través de
un carril, se trata de un bonito paseo, que se
puede cumplimentar muy bien con la ruta
propuesta para la ocasión, especialmente si se
coge una senda que discurre muy próxima a la
orilla del embalse y que mientras lo va
rodeando, pasa junto a unas covachas de origen
prehistórico, donde según se comenta existieron
en su día pinturas rupestres.
Una vez reagrupados todos, el
personal del “Restaurante EL MIRADOR”, que nos
atendió maravillosamente en todo momento, ya nos
tenía reservada la mayor mesa para el grupo
(previa llamad al
952 11 98 09,
para reservar el
día antes). Además de su famosa paella, tienen
una variadísima carta de carnes, así como platos
de todo tipo), destacando las especialidades de
la casa según las distintas épocas del año,
siendo los mas solicitados: el revuelto de
setas, el jabalí con pisto, el campero con
huevos fritos y chorizo. Y a la hora de los
postres, una vez mas las especialidades de la
casa fueron los grandes triunfadores mención
especial merece “la tarta de queso con
frambuesa” que bien merece un monumento. Así
como el encanto de la chica que nos atendió que
se daba un aire con la “Merche” de la serie
“Cuéntame” (pero en jovencita).


Para bajar el lastre de tan
suculenta comida, incluidos postres, cafés y
“chupitos” gentileza de la casa. Nada mejor que
un paseito al cercano mirador al que se accede
continuando el carril que pasa por la zona alta
del restaurante, tomando el primer desvío a la
izquierda, donde en poco mas de cinco minutos se
llega a una magnífica balconada, desde donde un
mapa descriptivo nos va ayudando a identificar
las distintas cumbres de la línea del horizonte
desde la Sierra de Alcaparaín, hasta el
Castellón de Teba y Sierra Llana en un magnífico
arco de 180º por encima del conjunto de embalses
del Guadalhorce, Guadalteba y Conde del
Guadalhorce, sobre el que ya se iba poniendo el
sol otoñal en un atardecer para fotografía de
catecismo. Cualquier intento de describir la
belleza de aquel atardecer sobre las aguas del
embalse es inútil para poder transmitir la
hermosura de aquel paisaje que tuvimos el
privilegio de disfrutar quienes nos dimos cita
aquel día, en una de las rutas mas agradecidas y
asequibles para realizar en familia por la
provincia de Málaga. Si bien una vez mas el
estado de los pantanos seguía invitando a la
reflexión sobre lo lejos que estamos de alcanzar
unos niveles altos de abastecimiento de agua,
posiblemente uno de los mayores problemas a los
que nos vamos a enfrentar en el siglo XXI con el
cambio climático.
Los niños que hasta el
desfiladero llegaron perfectamente, se lo
pasaron en grande y una vez mas, los adultos,
nos despedimos con las sensaciones compartidas
de haber disfrutado de un día magnífico,
superando con creces todas las expectativas de
quienes venían por primera vez.

Crónica y fotos: Juan Ignacio
Amador