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Salidas del COMANDO PRESTON - Temporada 2007-2008


Ascensión al Peñón de Gibraltar (Cádiz)

Fecha: Sábado Santo, 22 de marzo de 2008


Aunque parezca imposible, cada nueva ruta con los compañeros/as de Pasos Largos se me hace más grata, divertida, entretenida, instructiva y un largo etcétera de adjetivos positivos. Además, todo aquel que conozco dentro del grupo reúne por completo los requisitos para ser un excelente compañero/a de aventuras en la naturaleza, al igual que ocurrió en esta ruta donde tuve el inmenso placer de conocer a: Esperanza Freire, Merche Freire, José Antonio Moreno, Juan Moreno, Jesús García, Lourdes Cerón, Francisco Gómez, y Luis Mauricio Cabrera. Tampoco puedo dejar de mencionar y agradecerles su asistencia a los compañeros que ya tenía el gusto de conocer y que incluso considero mis amigos, a saber: Jesús González, Juan Antonio Mena y su peque Ana, Guillermina Montañez, Juan Carlos Pérez y su inseparable Paqui, Fernando Ruiz, Rafa Márquez, Paco Domínguez, Celia, Francisca Holgado, y mi adorado Paco. Un besazo para todos y un  millón de gracias por ser como sois y hacerme la vida mucho más alegre y divertida. Ojalá os esté correspondiendo en igual medida; y aunque no sé si lo consigo al 100%, sí que os puedo asegurar que en ello pongo todo mi empeño.

 Como todas las Semanas Santas, desde que tengo uso de razón, llegan los días festivos y con ellos el mal tiempo. Los más creyentes dicen que Dios bendice la tierra con la lluvia en estos días tan sagrados, y los que no creemos en ningún tipo de ideología religiosa nos reafirmamos en nuestro ateismo cuando vemos a los fieles llorar amargamente por no poder adorar a sus imágenes en la calle debido al mal tiempo. Como diría mi padre: “tengo claro que Dios no existe, ya que dudo mucho que un Ser tan inmensamente bondadoso y poderoso permita que sucedan muchas de las cosas que vemos en el telediario, pero la existencia o no del Demonio no la tengo tan clara…”

 El caso es que, a pesar de la previsión de fuertes vientos, la considerable bajada de las temperaturas, y la amenaza de lluvia, ninguna de estas circunstancias fue motivo suficiente para intimidar a los osados compañeros de Pasos Largos de acudir a la ruta que teníamos prevista, así que casi me emociono cuando vi al numeroso grupo que ya me estaba esperando en la verja de la frontera con auténtica puntualidad inglesa.

Una vez reunidos los 21 compañeros que formamos parte de esta expedición a tierras inglesas, decidimos cruzar la frontera y fue en este momento cuando aconteció el único incidente desagradable de la jornada, ya que nuestro compañero Jesús García no llevaba su DNI y con el carné de conducir no le permitieron el paso. No obstante, él decidió ir en busca de su DNI, acordando ponerse en contacto cuando ya estuviese de regreso para así poder unirse al grupo en el punto que le indicásemos. Por desgracia, para cuando se puso en contacto ya estábamos finalizando la ruta. En este punto, no quiero que se me pase el decirle al compañero Jesús que en el mes de Agosto, el día que él quiera, mi marido y yo estaremos dispuestos y encantados de acompañarle para hacer la ruta completa, incluyendo una parte del recorrido que no realizamos el sábado debido a que el tiempo no acompañaba para recrearse más en la visita. “Jesús, espero y deseo que me tomes la palabra”.

 Al cruzar la frontera lo primero que nos encontramos son las pistas del aeropuerto de Gibraltar, donde el viento siempre azota de forma muy violenta debido a que tanto al este como al oeste sus pistas dan al mar abierto. Pero a pesar del fuerte viento, fuimos capaces de cruzar las pistas, además de hacernos varias fotos de grupo con distintas cámaras, para dar fe de lo poco nos faltaba para salir volando hacia el mar Mediterráneo o hacia la Bahía de Algeciras.

 Luego nos dirigimos hacia la calle Real, a través de la cual se llega a la entrada de la ciudad,  Grand Casemates Gate, que es un túnel abierto en la muralla que rodea a la ciudad con un inmenso portón, huella histórica de lo que debió ser antaño una inescrutable ciudad fortificada.

 A través del túnel accedimos a la plaza principal de la ciudad, Casemates Square, y de allí nos dirigimos a Main Street, la calle donde se concentran todos los comercios que son asiduamente visitados por los turistas y por los habitantes de la Línea de la Concepción, debido a que los precios son más bajos y además, te ahorras el pagar el IVA. Aunque en los artículos de tecnología ya casi no existe diferencia en precio (cuestión que pudo constatar nuestro compañero Paco Domínguez al ver los precios de los Discos Duros), en las bebidas alcohólicas, en el tabaco y en la gasolina sí que hay aproximadamente un 20% de ahorro, así se entiende el tráfico continuo de personas y vehículos para visitar un territorio que apenas tiene 7 kilómetros cuadrados de superficie.

 En nuestro paseo por Main Street pudimos ver el Parlamento, varias catedrales (Cathedral of St Mary the Crowned, Cathedral Square, Cathedral of the Holy Trinity), dos iglesias (St Andrew´s Church of Scotland y Methodist Church, siendo esta segunda la iglesia más antigua de Gibraltar) y un convento (King´s Chapel), para que luego no se diga que no estuvimos celebrando la Semana Santa.

 Al final de Main Street nos encontramos con otra de las puertas de la ciudad fortificada, “Southport Gates”, la cual cruzamos  para adentrarnos en Trafalgar Road, donde pudimos ver el Cementerio de Trafalgar, y luego cogimos Europa Road para visitar el Jardín Botánico de “La Alameda”, donde hicimos nuestra primera parada técnica de avituallamiento (es decir, donde la mayoría aprovechamos para tomamos un “piscolabis” y otros visitaron el excusado)

 Tras un corto paseo por el Jardín Botánico, y más fotos con unos cañones que allí había (según tengo entendido hay una centena de cañones distribuidos por toda la ciudad de Gibraltar), decidimos que ya había llegado el momento de empezar a sudar de verdad, así que cogimos dirección hacia de Upper Rock, es decir, hacia la cumbre del Peñón. La primera parte del recorrido es la más fea, ya que se hace por un carril por donde transitan vehículos, y además no hay acera, con lo cual tuvimos que hacer una fila india para no ser atropellados. Pero sí que pudimos disfrutar de unas increíbles vistas de Algeciras y de la Bahía de Algeciras, mientras nuestros compañeros Rafa Márquez y José Antonio nos deleitaban con unas instructivas y amenas explicaciones acerca de la ciudad de Gibraltar, los “Llanitos” y el idioma de los “Llanitos”; y nuestra compañera Lourdes Cerón intentaba responder de forma precisa y paciente a los cientos de preguntas que le planteaba la pequeña Ana.

 

Por fin llegamos a la entrada de la Reserva Natural del Peñón, donde hay un mirador con unas impresionantes vistas al Estrecho, pero las nubes nos impidieron ver con claridad las ciudades de Ceuta y Melilla. Lo que sí pudimos ver a la perfección fue el barco “New Flame”, el cual lleva varios meses hundiéndose en la costa de Gibraltar, y las famosas Columnas de Hércules, donde también nos hicimos la oportuna foto de rigor.

 

Tras pagar un peaje de 0,70 €  por persona, precio de grupo, nos permitieron acceder al sendero que da comienzo a la ruta senderista “Mediterranean Steps”, gran desconocida tanto por los lugareños como por los turistas (ni nuestros compañeros de La Línea sabían de su existencia), la cual nos llevaría al punto geodésico del Peñón (O Hara`s Battery, a 425 metros de altitud)

 

Esta ruta senderista se caracteriza por los numerosos escalones de piedra caliza que en un inicio hay que bajar, hasta casi llegar al nivel del mar, y luego se tornan en ascendentes hasta llegar a la cima, con pequeños tramos de sendero que nos permitieron dar una tregua a  nuestros cuadriceps y gemelos. Al encontrarnos en Semana Santa, más de uno/a se tomó la ruta como una especie de penitencia, la cual tenía su recompensa en las maravillosas vistas que pudimos contemplar: del Mar Mediterráneo, de los acantilados, y de un cielo que se despejó para regalarnos unos magníficos rayos de sol a través de los cuales contemplamos boquiabiertos durante todo el ascenso unos espectaculares vuelos de gaviotas.

 

En este punto tengo que hacer una mención especial a nuestra compañera Ana, que con sólo 6 añitos nos demostró de qué pasta está hecha la nueva generación de Pasos Largos, ascendiendo por el Peñón casi volando como un pequeño y hermoso colibrí de vivos colores (en distintas tonalidades de rosa), con su alegría y desparpajo robándonos sonrisas a su paso, y planteándonos cientos de preguntas por minuto para saciar su enorme curiosidad e interés por todo lo que la rodeaba. Al final de la ruta le dije que se había ganado con creces tener un apodo, al igual que lo tienen los miembros más destacados de Pasos Largos, y aunque este honor le corresponde a nuestro Comandante, como él no pudo estar con nosotros en ese día me voy a tomar la licencia de ser yo la que bautice a nuestra pequeña Ana con el seudónimo de “La Ninfa de los Mares del Sur”. Y como sé que lo primero que le vas a preguntar a tu papá es qué significa Ninfa y porqué eres de los Mares del Sur, aquí va de forma resumida la explicación del Seudónimo:

“En la mitología griega, una Ninfa es cualquier miembro de un gran grupo de espíritus femeninos de la naturaleza, a veces unidos a un lugar u orografía particular. Las Ninfas son las personificaciones de las actividades creativas y alentadoras de la naturaleza.

 

Algunos autores dicen que su significado deriva de la palabra a la latina nubere y de la alemana Knospe, como una raíz que expresa la idea de ‘crecer’ (según Hesiquio de Alejandría, uno de los significados de νύμφη es ‘capullo de rosa’)

 

El hogar de las Ninfas está en las montañas y arboledas, en los manantiales y ríos, en los valles y las frías grutas. Las diferentes especies de Ninfas se distinguen según las diferentes esferas de la naturaleza con las que están conectadas, aunque entre los romanos su esfera de influencia fue reducida, y aparecen casi exclusivamente como divinidades del medio acuático. En tu caso eres la Ninfa de los Mares del Sur por ser descendiente del Elfo de la Malagueña y por haberte ganado el Seudónimo en el Estrecho de Gibraltar, donde dicen que se unen el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico”. Espero que te guste…

 

En nuestra ascensión al Peñón nos encontramos con dos garitas vigía, dos cuevas, y dos miradores desde los cuales nos deleitamos con las vistas de la inmensidad del mar. También pudimos ver el otro extremo del Peñón, al cual nos dirigimos en el punto final de nuestra ruta para visitar el Castillo Mozárabe, y la costa noreste donde se ubica Sandy Bay, una pequeña urbanización a pocos metros del mar, sobre la cual se divisan los parapetos creados por los Gibraltareños para recoger las aguas de las lluvias.

 

Al llegar a la cima del Peñón nos llevamos la desagradable sorpresa de que por ese lado el viendo de poniente azotaba muy fuerte, así que de forma rapidísima sacamos la foto testigo de que habíamos llegado al punto geodésico y emprendimos camino dirección norte, hacia el otro extremo del Peñón, para visitar a los famosos monos gibraltareños, quizás el momento del día más esperado por todos (especialmente por Ana)

 

Aunque el fuerte viento hizo que la mayoría de los Macacos estuviesen resguardados en sus guaridas, pudimos ver varios miembros de las 30 familias que dicen pueblan el Peñón (aproximadamente hay unos 10 miembros por familia, con lo cual en el Peñón habitan unos 300 Macacos), además de varias ratas que campaban por la zona muy alegremente.

Fue en el momento de la comida cuando nos dimos cuenta de que el Peñón guardaba grandes similitudes con la película “El Planeta de los Simios”. Decidimos guarecernos del viento en una torre vigía próxima al teleférico, para así poder disfrutar de nuestros víveres de forma más tranquila; pero nos fue imposible, ya que un mono nos fue siguiendo, y cuando más distraídos estábamos todos con nuestras respectivas pitanzas y conversaciones decidió que era el momento perfecto para atracar la mochila de nuestro compañero Juan Carlos, el cual al darse cuenta de lo que estaba a punto de suceder reaccionó con la agilidad de un guepardo y luchó fervorosamente por recuperar la bolsa de su comida, la cual ya estaba asida fuertemente por las zarpas del mono (cada vez que Paqui recuerda este momento la risa la inunda como un manantial, y eso que es su mujer, así que os podéis imaginar las risas del resto de compañeros) Finalmente la lucha “Homo Sapiens Sapiens” versus “Homo” terminó en tablas, ya que Juan Carlos consiguió recuperar su bocadillo de tortilla, pero el mono le arrebató su empañada del Mercadona (véase la foto de la portada de esta crónica, donde el mono da buen provecho de su botín) A partir de este momento, el mono nos acechó durante todo el rato que estuvimos comiendo, con lo cual muchos de nosotros aceleramos nuestras masticadas para salir de allí lo antes posible y evitar así ser atracados, o atacados, por el mono “chorizo”.

Del teleférico nos dirigimos a los túneles de Gran Asedio y al Castillo Mozárabe, donde nos esperaba impaciente nuestro compañero Jesús García, ya con su DNI a buen recaudo. Fue éste un reencuentro bastante agridulce, ya que a todos nos apenó en gran medida no haber podido realizar la ruta juntos.

Tras la trinchera de uno de los túneles del Gran Asedio, Celia, Fernando y Ana jugaron un rato con sus bastones, simulando que eran armas de fuego. Mientras, José Antonio me recomendaba que bajásemos a la ciudad por las escalinatas del barrio mozárabe. Y así lo hicimos, quedándonos todos bastante decepcionados al comprobar con nuestros ojos la enorme desidia y dejadez que los gibraltareños tienen tanto para la conservación y restauración de sus monumentos históricos como para el cuidado y mantenimiento de su ciudad en general.

Como punto y final de nuestra aventura, por petición clamorosa de Celia, decidimos entrar en un pub para tomarnos una típica cerveza irlandesa. El pub “The Túnel” fue el elegido, y menciono el nombre para que a ningún otro incauto se le ocurra tomar nada en él, por varios motivos: la calidad era bastante mala (de cerveza irlandesa nada de nada), los precios fueron abusivos (2 € por una manzanilla), y para más INRI los precios variaban según la persona que pagaba (por una pinta de cerveza en unos casos cobraron 4,50 €, en otros 4,25 €, y en otros 0 €) ¡Increíble pero cierto!

No obstante, las conversaciones con los compañeros fueron, como siempre, muy amenas y divertidas. En el lado de la mesa donde me encontraba, Esperanza Freire y Merche Freire nos hablaron acerca de sus aventuras en “Senderos Espinosos”, José Antonio nos descubrió su afición al ciclismo de carretera, descubrí quién era Paqui Holgado después de haber coincidido con ella en varias rutas y, lo más importante, Fernando compartió sus frutos secos con nosotros, lo cual hizo que la cervecita entrase mucho mejor (que se lo digan a mi Paco, que después de tomarse pinta y media la vida le parecía mucho más bonita y, según él, había alcanzado un estado de felicidad muy agradable por un módico precio)

Ya en territorio español, le dimos un sonoro y merecidísimo aplauso a Ana, “La Ninfa de los Mares del Sur”, por lo bien que había realizado toda la ruta, y procedimos a despedirnos hasta la próxima aventura en nuestros adorados senderos de montaña, constatando Guillermina y yo que las rachas de viento no les sientan nada bien a nuestras cabezas.

Crónica y fotos: Angus "La Dalia Negra" (organizadora de la ruta)

 Fe de erratas y Posdata:

 Al compañero Jesús, que fue de los pocos que se leyó íntegramente el documento acerca de Gibraltar que envié días previos a la ruta, decirle que estaba en lo cierto y que mi documento tenía un error, a saber: “El punto más meridional de la península ibérica no es Gibraltar, sino que es el cabo de punta de Tarifa”.

Por último, decirles a Francisco Gómez, Juan Moreno y Luis Mauricio Cabrera, que se animen y que nos propongan una de esas rutas tan “chulas” que me fueron comentando por el camino.

 

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