Turismo rural y cultural en el Valle del Genal - Serrania de Ronda

Salidas del "Comando Preston" - Temporada 2005-2006


Subida al Valdivia y el Grajo desde Puerto Martínez (Sierra de Alcaparaín)
Fecha: sábado 18 de febrero de 2006


Largo tiempo tuvimos que esperar Rafa Flores y yo, para coincidir por fin en una ruta, y quiso la Providencia que fuera en uno de los parajes mas bellos y desconocidos de la provincia de Málaga, la Sierra de Alcaparaín,  coronada al Sur por el pico Valdivia, que con sus 1.295 m. es el punto mas alto de esta sierra y con un afilado pico en su extremo norte, conocido como El Grajo, que con sus 1.177 m. se asoma al pueblo de Ardales y a los pantanos del Conde de Guadalhorce, cual si de la gigantesca “quilla” de un barco se tratara. La divisoria de aguas de esta singular sierra, delimita parcialmente los términos municipales de Ardales al norte, Casarabonela al oeste y Carratraca al este, que es precisamente el pueblo desde donde comienza la ruta mas tradicional para subir a esta sierra, no obstante, para esta ocasión escogimos un itinerario diferente.

  

Puntualmente nos dimos cita en el punto de encuentro, el arco musulmán de Casarabonela, mención especial merece esta auténtica joya de pueblo que con su embrujo morisco te enamora a primera vista, tanto por su ubicación, como por la belleza de su armonioso conjunto urbano de marcado sabor andalusí (aunque poco a poco comienza a perder su esencia por la especulación inmobiliaria, que permiten desde su ayuntamiento los que prefieren callar, trincar y mirar para otro lado). Antes de la hora señalada ya nos encontrábamos Carlitos y yo disfrutando de un desayuno memorable, con magníficas lonchas de jamón serrano antes de encontrarnos con: Manolo “El hombre de las botas de Hierro”, Lidia de Benalmádena,  los organizadores de la ruta, Juan Carlos “El Portador del Anillo” y Paqui “La Reina del Chocolate” , acompañados a su vez por “Whisky” y “Chiqui”, “La Rosa de Casarabonela”, Antonio, su hija “Cristina” y Per Johan Svenninson (alias “Papa Noel”). Dirigiéndonos todos en caravana hacia el lugar establecido, ubicado en “Puerto Martínez” en el punto mas alto de la carretera entre Ardales-Casarabonela, donde ya nos esperaban, llegados de Ronda y como si de un sueño se tratara: Paco Domínguez “El Reportero de las Cumbres”, Rafa Márquez “El Aristóteles de la Senda”, Parra “El Califa de Benaoján” y Rafa Flores “El Gran Mago Gandalf de la Serranía”.

 Una vez hechas las presentaciones y la foto de rigor, junto al cartel indicativo que marcaba el comienzo de la ruta Puerto Martínez- Pico Valdivia, en pleno bosque de pinos, empezamos la ascensión al cielo de la sierra Alcaparaín, por su ladera suroeste a través de un cómodo sendero que en un principio se dirige en dirección este, hasta que tras unos 500 m.vemos a nuestra derecha los restos de una antigua “calera”, justo aquí, las balizas nos señalan el desvío que debemos tomar a nuestra izquierda, a partir del cual vamos a ir ganado altura permanentemente en suaves zig-zags, la senda es muy cómoda por no tener demasiada piedra suelta y rápidamente ganamos altitud sin apenas esfuerzo, de vez en cuando se abre un claro en el bosque de pinos por el que vamos ascendiendo y ya comenzamos a disfrutar de las bellísimas panorámicas de la cara norte de las sierras Prieta y Cabrilla, que con la ladera occidental de Alcaparaín por donde vamos subiendo forman una “V” permitiéndonos contemplar parte del precioso pueblo de Casarabonela.

 

 A penas llevamos 2 km y las vistas ya justifican totalmente la elección de esta ruta, pero la pequeña valiente, que viene con “Rosa” va sufriendo lo suyo por intentar seguir el ritmo del grupo y los que vamos en la 2ª mitad, decidimos hacer una parada táctica, justo donde la senda describe una fuerte curva en dirección noroeste, rodeando el cordal en el punto donde acaban los pinos y queda al descubierto el reino de la roca y el matorral como consecuencia de anteriores incendios. Mientras van llegando nos recreamos con las magníficas vistas que tenemos hacia el Sur, divisando la mayor parte del Valle del Guadalhorce, a partir de Pizarra, que tenemos muy cerca con la sierra del Hacho, mas allá la Hoya de Málaga, con sus montes al ESTE, cada vez mas difuminados por los nubarrones que nos iban a tener en jaque aquella jornada. Al otro lado del valle del Guadalhorce, la pequeña sierra de Cártama, por delante de la Sierra de Mijas, la depresión de Calahonda y la Sierras Alpujata y de Coín, tapando casi totalmente las sierras Blanca y Canucha, y frente a nosotros en dirección ESTE, la Sierra de Aguas con sus molinos hidráulicos, allá bajo, frente a nosotros, Carratraca, comenzando a dejarse ver y con Álora en la ladera contraria, oculta por el Hacho. El descanso nos sienta a todos muy bien, pero Rosa y Antonio nos animan a seguir sin ellos,  puesto que han decidido continuar la subida a un ritmo mucho mas pausado, para poder intentar llegar a la cumbre con Cristina, objetivo que conseguirían poco después de abandonar nosotros la misma, regresando mas tarde por el mismo camino.

 

Reanudamos la marcha por un paisaje yermo, en permanente ascensión, pero de repente, ya aparece frente a nosotros, muy cercano el cielo de la sierra Alcaparaín, coronado por el pico Valdivia (1.295 m.), llamado así, en homenaje a un antiguo ingeniero de montes, que falleció en esta sierra por los años 50. La senda, cada vez mas pedregosa transita junto a una cornisa que pasa por encima de una  pared con magníficas vistas al sur, desde aquí se puede atacar la cumbre en dirección norte relativamente cercana a nosotros, opción que escogió el indomable “Califa de Benaoján” al mas puro estilo translíbico, por canchal puro y duro. Pero la senda nos seducía a continuar por ella, girando en esta ocasión hacia el noroeste para llevarnos hasta el filo de unos impresionantes tajos desde los que podemos disfrutar de una de las mejores panorámicas de la provincia y posiblemente de Andalucía, el valle del río Turón hacia el oeste, con el pueblo de El Burgo en la distancia con el telón de fondo de Sierra Blanquilla y Sierra de las Nieves y mas al Sur las majestuosas caras norte de las Sierras Prieta y Cabrilla, con sus espectaculares desfiladeros.

  Tras quedarnos extasiados un buen rato contemplando esa panorámica de ensueño, partimos sin mas demora hacia la cumbre, se podría decir: mas que siguiendo, intuyendo la senda entre abundante roca y matorral hasta llegar al punto geodésico donde ya nos esperaban desde hacía un rato nuestros compañeros del grupo delantero. Allí nos encontramos con algunos amigos de la Sociedad Excursionista de Málaga y con un veterano montañero de apellido “Villalba” que amablemente nos hizo varias fotos con las cámaras que cada uno le fuimos dando, desde aquí, vaya dedicado un cordial saludo para este montañero que tan fenomenalmente encarnaba el espíritu aventurero, amable y generoso de quien camina por la senda de la sabiduría.

  

 Las vistas desde “El Valdivia” (1.295 m), cielo de la Sierra Alcaparaín son fenomenales, contemplando desde una mayor altura lo anteriormente mencionado, incluyendo parte de los pantanos con la sierra del Huma al fondo. Sin embargo como ocurre en la mayoría de los picos, la misma antecumbre, te impide disfrutar de las magníficas panorámicas que uno ha contemplado en la subida desde el filo de alguna cornisa, el cordal o incluso una zona elevada de la ladera.

 

 Bajo la amenaza de impresionantes nubarrones y con el viento comenzando a soplar cada vez con mayor fuerza, reemprendimos la marcha hacia el extremo norte de la sierra, con el objetivo de coronar ese impresionante pico, que con sus 1.180 m. se asoma al pueblo de Ardales, de forma colosal a modo de gigantesca “quilla”. Para ello, tuvimos que volver por nuestros mismos pasos, hasta los espectaculares tajos anteriormente mencionados que dan vistas al Valle del Turón, el pueblo del Burgo y todas sus sierras colindantes. Tras una bajada, por una precaria senda, conseguimos llegar hasta el carril que atraviesa esta sierra, cuya meseta se mantiene entre los 1.100 m. y los 1.150 m. por los que íbamos caminando ahora. A la derecha “este” bajaríamos a Carratraca por la versión clásica para subir al Valdivia (que ya recorrieran Francis y Rafa Flores en el 2004). Y a la izquierda, nuestra opción, que era la de continuar por el carril, durante casi 3 km. mas, hasta llegar al punto donde otra senda nos llevaría hasta la colosal “quilla del barco”. Llegados al mencionado lugar, nos esperaban, ya nuestros compañeros del grupo delantero, bocata en mano, para comenzar el gran almuerzo del día, donde una vez mas volvió a reinar ese ambiente de camaradería, chistes, bromas y en esta ocasión una poesía de “José Hierro” titulada “RESPUESTA” y recitada d forma magistral por nuestro ínclito amigo “Carlitos” que sentado en su rocoso pedestal, con la mirada perdida, y el sonido del viento que arrastraba aquellos negros nubarrones, llegó a crear un ambiente de magia que nos contagió a todos los presentes.

  Pero todavía no habíamos cubierto ni la mitad del recorrido previsto, y una repentina racha de viento amenazante de lluvia, bajo un cielo cada vez mas oscuro y tenebroso. Fue señal suficiente para que reemprendiéramos la marcha, alcanzando la mayor punta de velocidad de toda la jornada, hasta que la senda por la que avanzábamos termino perdiéndose entre la densa vegetación de matorral, salpicada de canchales, sobre los que nos vimos obligados a ir saltando de roca en roca, cada metro ganado era una pequeña conquista. La tormenta parecía ya inminente y cada vez era mas difícil avanzar. Pero fue en aquel preciso instante cuando desvanecida ya toda esperanza, Rafa Flores,”el Mago Gandalf de la Serranía”se puso en cabeza y callado en mano nos condujo con mano experta hasta la mismísima cumbre del Grajo, que con sus escalofriantes paredes verticales, nos ofrece unas vistas inmejorables de la mayor parte del Valle del Turón hacia el oeste, con el fondo de la Sierra de Cañete la Real y allá abajo, a nuestros pies, gran parte de los larguísimos zig-zags que traza el carril, para salvar los grandes desniveles hasta alcanzar, la meseta de Alcaparaín.  Las inexploradas y misteriosas caras norte de Prieta y Cabrilla, por encima de las cuales aparecían haciendo honor a su nombre “La Sierra de las Nieves” al sur. En dirección este: el pico Valdivia, al otro extremo de la meseta que acabábamos de atravesar. Y hacia el norte una panorámica grandiosa con Ardales a nuestros pies, La Laguna de Fuente de Piedra por encima del conjunto de pantanos del Conde del Guadalhorce, rodeado a su vez por El Castellón de Teba o Peñarrubia a la izquierda y a la derecha: las sierras del Huma, del Valle de Abdalajís, Chimenea, El Torcal, Las Cabras y Camarolos, comenzando por La Peña Negra (muy próxima al puerto de las pedrizas). Desde el filo de lo imposible, superadas las sensaciones de vértigo,  fue inevitable realizar el correspondiente reportaje fotográfico de tan privilegiada panorámica, que una jornada mas volvió a superar ampliamente nuestra mejores expectativas.

 

 

 A partir de aquí comenzaba el largo camino de vuelta, regresando una vez mas, sobre nuestros pasos para retornar al carril y una vez en él, comenzamos el descenso hasta “Puerto Martínez”, no por el mismo camino, por el que subimos a la sierra, sino en esta ocasión, por el carril que desde el mismo “Puerto Martínez” sube a la Sierra,  con el aliciente del siempre deseado trazado circular. Por delante unos 8 km. de carril, para completar los 18 km. de los que consta esta ruta y cuando la mayoría pensábamos que regresando por el carril, se acabarían los alicientes paisajísticos, la ruta nos volvió a sorprender: primero con nuevas perspectivas de los tajos sobre los que habíamos caminado, y sobre los que ahora sobrevolaban majestuosamente varios buitres, esta vez vistos desde abajo, después con nuevas perspectivas del Valle del Turón, y los restos de una antigua fortaleza medieval sobre Las Lajillas, bajo grandes nubarrones, entre los que se colaban de vez en cuando inmensos rayos de sol que iluminaban algunos tramos del valle, dignos de una imagen de “catecismo”, unas curiosísimas florecillas blancas, con orígenes cántabros, huertos de almendros en flor, salpicando de blanco y rosa, las laderas de Alcaparaín, al pie de tremendas paredes de rocas surcadas por inverosímiles refugios y covachas de pastoreo, vestigios de otros tiempos no muy lejanos, donde el hombre y la Naturaleza eran uno y vivían en perfecta simbiosis.

                 

      

 Y con las últimas luces de aquel poético atardecer y las imponentes siluetas de Prieta y Cabrilla frente a nosotros llegamos todos juntos a “Puerto Martínez” principio y fin de esta ruta circular imposible de olvidar.

Crónica: Juan Ignacio Amador

Fotos: Rafa Flores y Juan Ignacio Amador

 ¿Sabías que… la mayoría de las guías y mapas, coinciden en señalar al “Grajo” y al “Valdivia” como la misma cumbre?. No obstante, algunos nos inclinamos a pensar que “El Grajo” es la cumbre situada en el extremo norte de la sierra, tal y como viene señalado en el mapa del Ministerio de Fomento, de hecho, estas aves, como las “chovas piquirrojas” y otras carroñeras, escogen este tipo de cumbres, para nidificar en las grietas y cornisas de sus grandes tajos. Siendo esta una causa, suficientemente justificada a nuestro entender, para aclarar las diferencias de “toponimia” entre un pico y otro.

  


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