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Salidas del COMANDO PRESTON - Temporada 2007-2008


 Subida al Hacho de Pizarra
Fecha: sábado 29 de diciembre de 2007


El sábado 29 de diciembre nos dimos cita 27 compañeros de Pasos Largos (tres de ellos caninos), en una fabulosa mañana soleada y sin viento, siendo esto último muy poco habitual en los entornos pizarreños.

Aunque la hora de encuentro había sido fijada a las 10:30, la ruta no tuvo comienzo hasta las 11:30, debido a que nuestro compañero Fernando y sus acompañantes de coche tuvieron ciertos percances: primero con la puerta del coche, y luego con la salida hacia Pizarra, hecho que dio lugar a ciertas bromas y risas acerca de lo bien que se conocen nuestros compañeros de Ronda el camino de Quejigales y las zonas aledañas y lo poco que se conocen otros caminos de nuestra querida Málaga.

Debido al retraso en la hora de comienzo de la ruta, decidimos recortar el recorrido. En un inicio nuestro objetivo era recorrer el primer tramo del PR-A 118 (de 10 km), pero finalmente lo que hicimos fue recorrer la mitad del primer tramo y parte del cuarto tramo de este PR (recorriendo aproximadamente 7 km)

El inicio de la ruta tuvo lugar en el Parque ICONA de Raja Ancha, en el cual caminamos a través de un bosque de pinos y eucaliptos hasta llegar al primer hito de nuestro recorrido: un enclave rocoso que oculta un estrecho sendero en su interior y unas escaleras de piedra que culminan en un espectacular mirador también de piedra, antigua torre atalaya árabe, desde el cual se puede observar una bella panorámica del pueblo y sus alrededores.

Tras las correspondientes fotos, continuamos por el sendero, atravesando el bosque de pinos, hacia nuestro siguiente hito: Cueva Oscura, la cual siempre termina decepcionando a sus visitantes, ya que tiene poco de cueva y menos de oscura, pero que siempre da lugar a risas y fotos de sus bancos y mesas tallados en la roca.

Dejando a nuestras espaldas Cueva Oscura, retomamos el sendero, el cual progresivamente iba saliendo del bosque de pinos, mientras los olores de diversas plantas aromáticas nos envolvían cada vez con más fuerza. Tomillos, Lavandas, Hinojos y Romeros mezclaban sus aromas para hacernos más agradable nuestro camino hacia el Santo, al cual cada vez divisábamos más y más cerca, hasta que por fin nos hayamos bajo sus pies, en un fabuloso mirador desde el cual pudimos divisar el Valle del Guadalhorce y algunas de nuestras sierras favoritas. Mientras nuestros ojos se recreaban con unas vistas tan espectaculares, nuestros estómagos daban buen provecho de los correspondientes “piscolabis”, y con nuestros oídos intentábamos captar el mensaje que nos transmitía nuestro compañero Carlos Tapia desde Ronda. He de aclarar en este punto que aunque a la estatua se la llame “El Santo”, no se trata de un Santo, sino de un Cristo.

Desde el Santo cogimos un camino custodiado por algarrobos hasta llegar al punto geodésico del recorrido, a 449 metros de altitud, en el cual también nos hicimos la correspondiente foto. Justo después nos encontramos con una bifurcación de caminos, en la cual empecé a dudar: ¿izquierda o derecha?, cogimos el de la derecha y resultó ser el camino equivocado, pero nos sirvió para reírnos un rato de la guía del grupo (servidora) y ver una altísima antena para medir la velocidad del viento. Una vez retomado el carril correcto, dirección norte y en descenso, nos dirigimos hacia Castillejos de Quintana, un fabuloso yacimiento arqueológico mozárabe. Desde mi punto de vista, el recorrido hasta el yacimiento es lo más bonito de esta ruta, con unas vistas espectaculares de tajos, divisando en todo momento el enclave del antiguo poblado mozárabe. Para todo aquel que visite Castillejos de Quintana, decirle que no se puede marchar de allí sin encontrar al menos tres vestigios del antiguo poblado: una tumba, un muro y una garita. Nosotros los encontramos los tres, así que como premio decidimos que ya era hora de comer algo, improvisando un espectacular salón-comedor en un collado cercano al yacimiento. En este lugar Rafa, nuestro Presidente, demostró su gran sabiduría, engrosando los apuntes de nuestra compañera Victoria con numerosos nombres de plantas.

Tras una nueva conversación telefónica, esta vez con nuestro Comandante y Secretario Juani, que nos regaló como siempre su simpatía y buen humor, decidimos ponernos en pie y emprender el último tramo de nuestro recorrido, dirección a la Ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta. 

Como a la mediación del camino, nuestro compañero Juan Antonio creyó divisar un dolmen, lo cual nos comunicó al resto de compañeros y nos reímos pensando que era una broma. Pero he de confirmar que efectivamente nuestro compañero divisó los restos de una Necrópolis Prehistórica, de la cual se pueden ver restos a ambos lados del camino que sube al Santo. Se trata de una serie de enterramientos que datan de la Edad del Bronce (1.500 años a. C. aproximadamente). Por tanto, no eran exactamente unos dólmenes, pero sí que eran algo parecido.

Una vez llegamos a la Ermita, la señora encargada de cuidarla nos abrió la puerta muy gentilmente y nos dio vía libre para que la visitásemos. Para los amantes de la historia, os diré que la Ermita se excavó en la roca en época Mozárabe, es decir, la actual Ermita se readaptó a la antigua Iglesia Mozárabe. En su interior se puede admirar una talla de la Virgen de la Fuensanta, patrona de los pizarreños,  y en la parte baja de la Ermita se conserva la hornacina donde, según la leyenda, apareció la imagen de la Virgen en 1.566, siendo este también el lugar donde brotó el manantial que le dio advocación. En este lugar tan milagroso, para algunos, nuestro compañero Fernando nos deleitó con una espectacular prosa a la Virgen, la cual todos le agradecimos con un sonoro y prolongado aplauso.

Para aquellos que deseen visitar la Ermita, les recomiendo visiten, si tienen oportunidad, la casa de los cuidadores, la cual fue excavada casi en su totalidad en la roca en el Siglo X. En mi opinión, merece la pena verla.

La visita a la Ermita era el último hito de nuestro recorrido, así que nos dirigimos al pueblo para poner el punto y final a nuestra aventura. Pero todavía una última sorpresa nos aguardaba… Nuestros compañeros Juan Carlos y Paqui nos sorprendieron muy gratamente a todos con una nevera de playa repleta de bebidas y dulces navideños, de la cual dimos buen provecho. Lástima que algunos compañeros se tenían que marchar para la subida nocturna del Torrecilla, ya que me da la sensación que a más de uno nos hubiese encantado continuar con los brindis y los villancicos algunas horas más…

Muchísimas gracias a todos por vuestra participación y por vuestra comprensión en esta primera ruta que me he atrevido a preparar y llevar a la práctica. Ha sido la primera que organizo, pero os puedo asegurar que no será la última, he tomado notas para mejorar en las siguientes…

Besos a todos y espero que se estén cumpliendo ya vuestros deseos de Año Nuevo.

Crónica: Angustias Pendón


 



 

 

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