Se trata de una ruta
de muy fácil acceso, desde la A-92, cogemos el desvío que se dirige a
Archidona, y 2 km antes de llegar a dicha localidad, la carretera pasa
por el puente que atraviesa el arroyo Marín junto a la derecha tenemos
una cantera y a la izquierda el comienzo del carril por donde discurre
la totalidad de esta ruta conocida como “La Hoz de Marín”, un paseo de 9
km (ida y vuelta), que en todo momento se mantiene paralelo al arroyo
Marín sin a penas desnivel.

Aquella fría mañana
de diciembre llegué con tiempo y como todavía no conocía la localidad de
Archidona, hice la visita correspondiente. Esta bonita localidad situada
a 660 m. sobre el nivel del mar, se encuentra situada en la falda
occidental de la Sierra del mismo nombre (Archidona) o Sierra de Gracia.
Declarada desde 198O
Conjunto histórico-artístico, Archidona conserva un rico patrimonio
legado del pasado. La declaración afecta a un total de diez monumentos,
entre los que habría que destacar: Los restos del castillo árabe y la
Ermita de la Virgen de Gracia, patrona de Archidona, ubicada sobre lo
que en época musulmana fue la antigua mezquita. Estos monumentos a su
vez se encuentran situados en la Cerro de la Virgen, que junto al
impresionante Cerro del Conjuro, con su característica forma cónica,
forman un telón de fondo realmente grandioso para engalanar esta bonita
e interesantísima localidad de Archidona. Lugares como la Iglesia de
Santa Ana, de casi 500 años de antigüedad o la Plaza de la Victoria,
entre otros hacen de su casco histórico, un conjunto monumental muy
interesante para el visitante que llega a esta bonita villa, que guarda
muchos puntos en común con Antequera tanto por su estratégica situación
geográfica en el corazón de Andalucía, como por su importancia histórica
y monumental.


Una vez finalizado el paseo, por el centro de Archidona,
regresé con el coche hasta el comienzo de la ruta, justo al principio
del carril, que hay a pie de carretera, con una amplia zona para
aparcar, junto al puente que atraviesa el Arroyo Marín y donde podemos
observar el panel que nos anuncia el comienzo de la ruta PR. A-125 “Hoz
de Marín (de interés botánico). Esta ruta, como comentaba anteriormente
discurre en su totalidad por un carril paralelo al río, que se encuentra
muy bien asentado, además al tener muy poco desnivel es ideal como ruta
de introducción para los niños o para venir en familia a pie o en
bicicleta. Nada mas comenzar a andar, me encontré con una gran bandada
de rabilargos rebuscando algún que otro insecto entre la hojarasca a
ambos lados del camino.

Hasta el tercer kilómetro el carril pasa junto a
numerosas fincas con sus correspondientes casas, y las ruinas de algún
antiguo cortijo, al poco de iniciar la ruta nos llamará la atención las
ruinas de una antigua fortaleza en la cima del primer cerro que tenemos
frente a nosotros, a lo largo de este primer tramo también nos llamará
la atención la cantidad de árboles frutales beneficiados por la
fertilidad de la tierra sobre la que se asientan, la proximidad del
arroyo y el hecho de encontrarse en un valle, todavía lo suficientemente
ancho, como para disfrutar de muchas horas de sol a lo largo del día.

En el tercer kilómetro el arroyo que hasta ahora quedaba
a la derecha (en el sentido de la marcha), lo atravesaremos por un
puentecillo, de tal manera que ahora queda a nuestra izquierda,
comenzamos a adentrarnos en la zona conocida como: “El Paraje de Los
Pinares”. Unos 300 m. después pasamos junto a una casa que queda a la
derecha, mientras que el río a nuestra izquierda describe una gran curva
alrededor de lo que parece una gran plazoleta flanqueada por una hilera
de chopos, merece la pena abandonar momentáneamente el camino, para
adentrarse en dicha plazoleta, un lugar mágico, por donde llegaremos
fácilmente a la orilla del arroyo tras vadearlo como mejor podamos, para
llegar a una cuevecilla muy curiosa que le aporta una magia especial a
este punto del itinerario.

Retomado el carril, conforme seguimos avanzando, las
zonas de huertas con sus árboles frutales se van sustituyendo por
grandes ejemplares de: chopos, fresnos, olmos, higueras y otras
especies, a cada paso que damos la garganta se va estrechando, hasta que
la denominación de “Hoz de Marín” queda totalmente justificada, en el
último tramo, donde el sol tan sólo puede penetrar al medio día, en
primavera o verano, ya que el recorrido del sol durante finales de otoño
y comienzo de invierno, a penas llegará a asomarse a la mitad de las
paredes que flanquean este último tramo donde el carril termina, junto a
otro panel informativo de esta bonita ruta, muy bien cuidada por el
ayuntamiento de Archidona, tanto en lo referente a señalizaciones, como
en sus cuidadas áreas recreativas y grandes papeleras, todas vacía y en
perfecto estado.


El final del carril se prolonga a penas un centenar de
metros, hacia la parte mas estrecha de este cuello de botella, por donde
discurre el cauce del arroyo Marín, entre paredes separadas por poco mas
de 5 metros, las zarzas hacen prácticamente imposible el tránsito por
una senda muy precaria, por la que intenté seguir, pero rápidamente
desistí del intento al estar a punto de caerme por un terraplén con una
fuerte pendiente donde me esperaban unas zarzas tremendas, el hilillo de
tierra por donde discurre esta sendita estaba totalmente congelado por
la escarcha, a pesar de ser mediodía y para colmo el terreno presentaba
una fuerte inclinación que hacía imposible mantener la verticalidad, y
si bien nunca hay que abandonar el sentido común, mucho mas cuando uno
va sólo y está en una zona donde no hay ninguna cobertura.

Así que regresé sobre mis pasos en esta ruta de obligado
trazado lineal, con el convencimiento de que me había equivocado de
fecha, ya que por su alto interés botánico hubiera sido mucho mas
recomendable para la primavera y al tratarse de un trazado
extremadamente fácil, mejor haber aprovechado otra ocasión para venir en
familia. No obstante anotada queda para una futura salida familiar.

¿Sabías que existe una ruta alternativa que comienza
desde el mismo pueblo de Archidona?. No obstante, se trata de un trazado
que discurre en parte por un antiguo vertedero, con algunos tramos de
fuertes pendiente hasta dejarnos en el carril por donde discurre la ruta
homologada. El principal aliciente de esta ruta es la privilegiada
perspectiva sobre la Hoz, al comienzo de la bajada. No obstante, otra
propuesta muy interesante, como complemento a esta fácil ruta, es la
visita al pueblo de Archidona con la obligada subida al Cerro de La
Virgen (1.013 m.) con la obligada visita a la ermita y al Castillo, o
por ejemplo al cerro de Las Grajas o el escalofriante Cerro del Conjuro
(971 m.), muy parecido al no menos impresionante Cerro Tavizna de
Montejaque con su característica forma cónica.
Crónica y fotos: Juan Ignacio Amador