Al llegar a la altura de Ardales la zona de los
embalses se encontraba cubierta por una densa
niebla matinal y mientras Carlitos iba durmiendo
en el asiento de al lado, yo me iba sumergiendo
en un paisaje propio de un mundo de sueños, al
son de “Eduardo Manostijeras”, en ese tramo
repleto de rendoedas formaciones rocosas entre
el “Puerto de la Atalaya” y el Embalse del
Chorro, donde los primeros rayos de sol ya se
posaban sobre las impresionates paredes del
Desfiladero de Los Gaitanes y del Tajo de la
Encantada.

Al llegar al bar de los hippies ya nos
esperaban los anfitriones de la ruta: Miguel
“El Hombre que sabía demasiado” y Patricia “La
mujer que miraba las estrellas”, escoltados
por Juan Antonio “El Elfo de la Malagueta”. Y
allí fuimos apareciendo Jon “El Huracán de
Sheffield”, Lindsey “La Sonrisa de Monalisa”,
Carlitos “El poeta de las Cumbres”, Santa
Claus Per Johan y su mujer Anne Christina “La
Flor de Estocolmo”, Rafa Flores en persona,
escoltado por ocho miembros del Sanedrín de
Pasoslargos llegados desde Ronda, desde Rota,
Reinaldo con Manuela “Los Emperadores de la
Bahía” y mas amigos llegados de Sevilla,
Granada, Ojén, Marbella y cerrando la comitiva
casi con el pistoletazo de salida: Hector “El
Caimán de Puentegenil” acompañado por dos
ninfas, en definitiva, junto a los cinco
amigos de “La Bota Viajera” que inciaron la
Ascensión con nosotros un grupo de 40
personas.


Nada mas
salir pequeña pausa para fotografiar un
pequeño mosaico de azulejos a modo de mapa
artístico de la zona y poco después el típico
cartelón de La Junta de Andalucía anunciando
la “Ruta La haza del Río”, que da mas lugar a
la confusión que a una fácil interpretación.
Una vez realentizada la marcha, Manuela
comentaba que sólo faltaba el “sinpecado” para
que aquello pareciera una romería. Por
pequeñas veredas fuimos ganando rápidamente
altura, conforme atravesábamos el bosque de
pinos y eucaliptos al tiempo que evitábamos
los prolongados zig-zags del carril. Y es que
siempre que se pueda, hay que evitar las
pistas. Y así llegamos a situarnos justo
debajo de las paredes del Tajo de la Encantada
en un punto donde Miguel y Patri (que ya
habían hecho una ruta exploratoria semanas
antes), tenían localizado un interesante
yacimiento de fósiles de ammonites con los que
mas de uno recordó su época de coleccionista
de minerales y fósiles o sus clases de
geología. Poco después siempre con las paredes
del tajo a nuestra izquierda, donde
encontramos la cantera abandonada de Silex y
Pedernal, llegamos a una zona con algunas
encinas donde nos volvimos a reagrupar para
iniciar la ascensión por el tramo de las
denominadas “Escalerillas Árabes”, para
acceder a ellas abandonamos el carril, para
superar un pequeño tramo de trepada también a
nuestra izquierda y desde allí seguir
caminando por una senda arenosa y rocosa con
algunos tramos aéreos no recomendables para
los que padecen de vértigo. Sin duda se trata
de uno de los tramos mas bonito de toda la
ruta y donde posiblemente se hicieran mas
fotos por cada metro recorrido, ya que la
sensación de altura es tremenda, teniendo a
nuestros pies todo el tramo que hemos dejado
atrás, con el embalse del Chorro allá abajo y
la torre del “Contraembalse de la Encantada”
presidiendo la “Mesa de Villaverde” que ya
tenemos frente a nosotros y que vamos
superando a cada paso que damos. Conforme va
girando la senda siempre en permanente
ascensión, llegamos al denominado tramo de
“Las Escalerillas Árabes”, donde las rocas de
la zona se han moldeado a golpe de pico, para
hacer transitable el paso hacia el otro lado,
a donde llegamos tras cruzar la típica
alambrada, que salvamos fácilmente situada en
el collado, desde el cual podemos ver el
angosto Valle del Arroyo de las Pedreras, tras
el cual ya podemos ver la ladera este del
Huma, a la que se accede por una falla
inclinada que se encuentra unos 300 m. a la
derecha (al norte) del Cortijo del Campedrero,
situado a los pies de “Los Tajos del
Arrejanado”. Sin duda alguna este fue el
moment en el que mas se estiró “el chicle” del
grupo en toda la ida, ya que mientras los
translíbicos Jon y Reinaldo, seguidos por los
mas audaces subieron por paredes casi
verticales, el resto del grupo lo hicimos por
la denominada falla, que a modo de escalera
inclinada, permite una subida mucho mas
asequible.
Una vez
superado “El Tajo del Arrejanado” nuevo
reagrupamiento, tiempo para alguna broma y
reanudamos la marcha siguiendo los hitos de
piedra, por una senda que se dirigía en línea
recta al suroeste, ganando altura muy
suavemente, casi faldeando la ladera, de tal
manera que llevamos la cumbre a nuestra
derecha, hasta que se llegamos a una zona
próxima a las paredes de la antecumbre, que se
salvan fácilmente superando algunos “escalones
rocosos” de poco mas de un metro. Desde allí
fuimos llegando a la cumbre con la única
precaución de colocar bien el pie a cada paso
para no quedarnos encajonados en esa terreno
tan característico de lapiaces que hay en su
achatada cumbre, donde nos encontramos con una
meseta de algo mas de un kilómetro,
ligeramente inclinada donde nos reagrupamos
todos en pocos minutos. Dada la buena
temperatura y la ausencia casi total de viento
impropia de esta época del año, una vez en el
punto geodésico (1.199 m.), se llevó a cabo el
almuerzo y parada principal del día, mientras
nos recreábamos con las vistas: al norte muy
cerca de nosotros, la cumbre hermana “El Pico
Capilla” (perteneciente al Valle de Abdalajis)
y mas lejos “La Peña de los Enamorados” entre
medio Las Subbética cordobesas presidida por
“La Tiñosa”, girando hacia el este: El Camorro
Alto, Torcal, Camarolos, Sierra Nevada
asomándose tímidamente entre la calima y La
Maroma, (El Everest de la Axarquía: nuestro
próximo objetivo de los Techos provinciales de
Andalucía), al sur las Sierras litorales de
Mijas, Coín, Sierra Blanca y Canucha, tapando
a Los Reales y ya girando de oeste a suroeste:
Sierra de las Nieves, Terril y Algámitas,
Castellón de Teba o Peñarrubia y Laguna de
Fuente de Piedra. Mientras se ofrecían
generosamente turrones y otras delicias
navideñas, Carlitos acudió como un rayo cuando
vió que Carlos Tapia, “El aprendiz de Mago” se
sacaba de su chistera la bandera del “Atlético
de Madrid” y en el punto geodésico, añorando
sus tiempos de juventud en el Madrid de los
80, nos cantó emocionado su himno y como se
sentía inspirado poco después nos recitó una
magnífica poesía marca de la casa, dedicada a
la belleza de la mujer…¡ese es mi Carlitos!


Tras
exponer las distintas alternativas para bajar,
se decidió iniciar el descenso por los
primeros centenares de metros por los que
habíamos llegados a la cumbre teniendo en un
principio la “Mesa de Villaverde” con el
contraembalse, frente a nosotros y por encima
la Sierra de Alcaparaín con el Pico Valdivia a
la izquierda y el Grajo a la derecha,
desviándonos poco después hasta una
espectacular y vertiginosa balconada en el
perímetro suroeste de la cumbre con unas
vistas impresionantes sobre “Los Tajos del
Gaitanejo o del Almorchón” en cuya plataforma
se encuentra el famoso “Mirador de Las
Buitreras” donde habíamos estado semanas antes
en una de nuestras rutas familiares. También
pudimoscontemplar el “Pico del Convento” y el
Castellón de Teba o Peñarrubia dominando el
horizonte del conjunto pe Embalseses del
Guadalteba y Guadalhorce. Desde aquí se podía
haber continuado el descenso por la cómoda
senda por la que se subió, pero para darle un
toque de aventura a la jornada, se decidió
bajar a “jierro” por canchal y las diferencias
entre los que bajan como motos y los que
tenemos mas dificultades adquirieron unas
dimensiones tremendas con los “Tajos del
Cuervo” frente a nosotros como testigo. Al
llegar al carril situado a los pies de “Los
Tajos del Arrejanado” nos esperaba la mitad
del grupo, mientras que el grupo delantero
hacía lo propio en el fondo del valle. Con la
idea de reagruparnos todos en el “Cortijo del
Campedrero” nos dirigimos hacia allí, para una
2ª paradita antes del descenso definitivo y
disfrutar de un día tan bonito. Pero al ver
que el primer grupo continuaba hacia el fondo
del valle, fuimos tras ellos con la intención
de enlazar en “El Cortijo de Las Pedreras”,
sin embargo, cuando llegamos allí ya se habían
ido. Así que decidimos hacer una paradita para
un “kit-kat”. Mientras el grupo delantero, en
el que se encontraban algunos compañeros con
mas de dos horas de coche para regresar a
casa, iniciaba la “translíbica” variante del
Barranco de Las Pedreras al pie del Tajo de la
Encantada. El resto, con mas tiempo (ó menos
prisas por terminar), disfrutábamos de una
agradable pausa, contemplando el paisaje, la
claridad del día y casi deseando que no
llegara a su fin una jornada tan completa y
espectacular como esta.


Casi con
pereza, iniciamos el tramo final de descenso,
entre grandes matorrales de romero, aulagas,
tomillo y palmitos, llegando a una pequeña
meseta desde donde teníamos dos opciones para
continuar: “opoción A” el escarpado y abrupto
“Barranco de Las Pedreras” a la izquierda por
donde habían bajado el grupo de los “translíbicos”,
o bien “La opción B” bajando a la derecha por
la vertiginosa senda paralela a la pedrera que
termina junto a las paredes del Desfiladero de
Los Gaitanes, donde ya teníamos vistas del
Embalse del Chorro, el mismo lugar por donde
habíamos bajado, dos años antes, Francis,
Rafa, Jon, Ángel y yo, así que por aquello de
mas vale malo conocido que bueno por conocer,
iniciamos el descenso por allí. Y aunque sólo
de asomarse ya se te ponían los pelos como
escarpias, al final no resultó tan complicado
como parecía desde arriba, además hubo gran
compañerismo colaborando con quienes llevaban
un poco mas difícil la bajada y antes de
darnos cuenta ya estábamos haciéndonos las
fotos correspondientes con las paredes del
Desfiladero de Los Gaitanes, La Cruz del
Chorro y el espectacular puente de piedra por
donde pasa la vía del tren, justamente donde
desembocaba el Barranco de las Pedreras y por
donde habían finalizado el descenso nuestros
compañeros, mientras que nosotros llegábamos
al mismo punto sin la necesidad de caminar en
ningún momento junto a la vía del tren, ya que
unos guardas colocados allí a tal efecto, nos
indicaron una senda que venía a dar
directamente a la base del mismo puente de
piedra, tras el cual volvimos a reusar de
caminar por el carril paralelo al embalse del
Chorro, para volvernos a adentrar por la zona
del perímetro del camping, donde nos
encontramos con una preciosa ermita, que jamás
habíamos visto antes en nuestras anteriores
visitas al Chorro. Fue todo un lujo contar con
la presencia de Angel “El pintor de paisajes”,
Rafa Márquez “El Aristóteles de la Senda” y
Magda “La Pimentonera de Águilas” para
compartir las magníficas sensaciones de este
último tramo del camino con las últimas luces
del día con las que por fin nos reagrupábamos
todos en el bar mas próximo a la Estación del
Chorro, donde nos despedimos después de apurar
unos refrescos de un sorbo, escuchar una nueva
poesía de Carlitos, contar un chiste y
desearnos Feliz navidad y próspero 2007.
Crónica:
Juan Ignacio Amador
Fotos: Juani y Rafaflo
.