Aquel día teníamos previsto haber
subido al teleférico que va desde Arroyo de la
Miel al Cerro Calamorro, pero el día amaneció
con todas las cumbres cubiertas en la Sierra de
Mijas y no era plan de pagar el viaje para no
ver nada. Así que decidimos dar un paseo por la
senda de Jabarcuza, sin duda alguna una de las
mas bonitas de esta sierra litoral. Para ello
nos dirigimos hasta Alhaurín de la Torre y
después de dejar atrás varias rotondas con
fuentes, entre espectaculares mansiones, en los
dominios del “Capitán Espada” (también conocido
como “La Ardilla del Pinsapar”), llegamos a la
venta “El Alemán” desde donde ya tomamos la
calle que se dirige al pie de la Sierra, dejando
el coche, en un pequeño solar que tenemos a la
izquierda,(hito1, km 0, situado a unos 190 m.
de altitud sobre el nivel del mar), mientras por
la derecha vemos como baja el cauce del Arroyo
Zambrano, casi siempre seco y que nos
acompañará durante toda la ruta, hasta el
“Puerto del Canuto”.

Los primeros 300 m. de este
agradable paseo discurren por una senda recta y
en paralelo a un olivar desde donde se puede
disfrutar de una bonita perspectiva de la cara
norte del Cerro Jabalcuzar. En pocos minutos nos
encontramos ya rodeados de pinos y no tardamos
en atravesar el arroyo, para situarnos, nada mas
subir una corta pero empinada rampa, en la única
planicie relativamente amplia de toda la ruta,
donde nos encontramos con los restos de un par
de rediles (hito 2, km. 1,5 a 280 m.de
altitud). . Donde María y Luz Marina comentaron
en el camino de vuelta, que aquel era un lugar
ideal para quedarse con los niños, mientras los
“locos de las montañas” seguíamos subiendo para
hacer cumbre.

Pero es precisamente a partir de
ahí donde comienza lo mas bonito de esta ruta
que se abre paso por este barranco flanqueado
por las paredes de la cara noroeste del Cerro
Jabalcuzar y la cara sur de los Tomillares y
Las Chorreras, un lugar lleno de encanto por
donde discurre el Arroyo Zambrano que baja desde
el Puerto del Canuto a través de un hermoso
bosque de pinos, salpicado de palmitos,
coscojas, esparragueras y algún que otro
acebuche. A dos km de la salida y a unos 345 m.
de altitud llegamos a una gran roca de mas de 4
m. de altura (hito 3), sin duda desprendida de
una de las paredes que nos flanquean. La senda
rodea esta gran roca que se interpone en nuestro
camino y fue precisamente aquí, donde los niños,
es decir: Fernando, Estela y Nacho, comenzaron a
subir cada vez mas deprisa, hasta el punto de
dejar definitivamente atrás a María y Luz
Marina.


A partir de la “gran roca” (hito
3) la cómoda senda de tierra y hojarasca, que
nos ha llevado hasta aquí, comienza a verse
invadida de piedras y guijarros al tiempo que la
pendiente parece ir en aumento progresivo a cada
paso que damos. Siendo muy recomendable tomarse
con calma este tramo del camino, donde una
mirada atrás nos compensa de todo el esfuerzo
que llevamos realizando, disfrutando de una
privilegiada vista sobre Alhaurín de La Torre,
parte del Valle del Guadalhorce y a nuestros
pies todo el tramo del barranco que ya hemos
dejado atrás, y a cada paso que damos las vistas
se van ampliadando hasta que por fín llegamos a
una pequeña planicie muy próxima al “Puerto del
Canuto” (hito 4, km. 3 a unos 500 m. de
altitud). En este lugar aprovechamos para
descansar un buen rato, mientras los niños
disfrutaban del “aquarius y cacahuetes” y José
Miguel, daba buena cuenta de su bota de vino.
Pero los minutos iban pasando y las féminas
seguían sin dar señales de vida a pesar de
dejarnos la voz en el intento y hasta una
incursión montaña abajo.

Visto lo cual y dada la
proximidad a la cumbre del “Monte Palomas”
decidimos continuar con los niños correteando
por delante. Al llegar al “Puerto del Canuto”
cogimos la senda de la izquierda es decir la que
tomaba dirección “este”, ya que aquí nos
encontramos en una encrucijada donde es fácil
despistarse:
1º) Hacia el Sur la senda que
viene desde Torremolinos
2º) Hacia el Oeste la que va
hacia el “Mirador del Lobo”, “Puerto de las
Ovejas” o “Cerro Calamorro”
3º) Hacia el Norte la que
traíamos nosotros desde Alhaurín el Grande
(Senda Jabarcuza)
4º) Hacia el Este las Cumbres del
Cerro Jabarcuza y Monte Palomas cuyo punto
geodésico,(hito 5, km. 3,5, situado a 599 m.)
coronaron los niños con asombrosa facilidad.
Disfrutando de fantásticas vistas sobre
Torremolinos, Málaga capital, con su bahía y su
hoya, hasta donde las nubes nos permitieron.


Tanto en la subida como en la
bajada de este último tramo entre el “Puerto del
Canuto” y la cumbre del “Monte Palomas”, nos
paramos a contemplar las grandes zonas que se
habían acotado en su día para el ganado hoy
totalmente desaparecido de estos montes, allí
permanecían como testigos mudos aquellos grandes
corralones formados por pequeños muros de piedra
en el “Llano de los Pajaritos” donde no hace
tanto tiempo al igual que en todas las sierras
de nuestra geografía, el ganado que lo ocupaba,
cumplía una importantísima misión manteniendo
limpio los montes de una forma tan tradicional y
tan sana como era el pastoreo, así como otras
labores agrícolas que se desarrollaban en el
campo y que colaboraban en gran medida a la
buena conservación, al mantenimiento y a la
limpieza de los montes en una perfecta simbiosis
entre hombre y naturaleza.


Y es que, aunque obviamente el
progreso ha traído cosas muy buenas, también ha
traído otras muy malas que están deteriorando la
naturaleza a marchas forzadas, por mas que
nuestros corruptos políticos hablen de
“desarrollo sostenido” algo que suena tan bonito
en teoría, como tan falso en la práctica. Y como
testigo mudo el “Calamorro” que en principio era
nuestro objetivo para aquel día y que en
aquellos momentos estaba parcialmente cubierto,
por cierto, monte que dicho sea de paso están
expoliando de forma salvaje e indiscriminada en
su ladera sur donde las urbanizaciones que están
construyendo ya están por encima del nivel de la
autovía, algo impensable hasta hace poco. Eso
sí, sin duda, hasta que la naturaleza diga aquí
estoy yo y la montaña termine por destrozar todo
lo que han construido sobre el terreno que le
han robado, pagando como siempre, justos por
pecadores.

Al llegar al
“Puerto del Canuto” nos reagrupamos todos,
iniciando el camino de vuelta cómodamente en
poco mas de media hora, disfrutando de
maravillosas vistas sobre Alhaurín de la Torre,
caminando entre grandes farallones rocosos, bajo
la sombra de los pinos.
Crónica y fotos: Juan Ignacio
Amador