Cómo llegar:

Tomando como
referencia la ciudad de Oviedo,
tomaremos la Autovía, que
partiendo hacia el oeste se dirige
a la localidad de Grado y poco
antes de llegar a Cornellana, a
algo mas de 20 km. donde
abandonamos la dirección oeste,
para girar hacia la izquierda
dirección sur, para llegar hasta
Belmonte, a partir de aquí
comenzamos a deleitarnos con la
belleza del paisaje, ante nosotros
tenemos un tramo de unos 40 kms.
Que discurren junto al cauce del
río Cigüeña, con frondosos bosques
de castaños y hayedos, que a veces
forman un auténtico túnel de
vegetación, donde nos vamos
encontrando con pequeñas aldeitas
donde el tiempo parece haberse
detenido, parecen pueblos
fantasmas donde de vez en cuando
aparece algún lugareño cuya
silueta parece formar parte del
paisaje entre casas de piedras y
grandes hórreos de planta
cuadrangular y con tejados a
cuatro aguas, (a diferencia de los
gallegos de planta rectangular y
con tejados a dos aguas). Al
entrar en el término municipal de
“Pola de Somiedo”, hacia donde
ahora nos dirigimos, abandonamos
la compañía del río Pigüeña, para
sustituirlo por la del río Somiedo,
el espectáculo paisajístico va en
aumento conforme las paredes de
los desfiladeros por cuyo pie
discurre la carretera, se van
cerrando hasta el punto de
hacernos creer que estamos
soñando, dado lo inverosímil del
trazado de la carretera por la que
vamos, donde a penas te encuentras
con nadie en todo el camino. Unos
tres kilómetros antes de llegar a
“Pola de Somiedo” a casi una hora
y media desde que salimos de
Oviedo, giramos a la izquierda
siguiendo la dirección “Saliencia
11 km”, en el mismo desvío
atravesamos el río Somiedo, que
discurre por la base de un
desfiladero que atravesamos por un
túnel, excavado en roca viva, con
numerosas goteras que sumado a su
densa oscuridad le dan un aspecto
de lo mas siniestro, hasta que por
fin salimos al otro lado, donde la
carretera vuelve a discurrir por
otro valle, en este caso el del
río Saliencia, donde nos vamos
encontrando por este orden las
siguientes aldeas: Veigas, Vilarín,
Endriga y Saliencia, conforme
vamos ganando altura, el paisaje
se va abriendo cada vez mas,
contemplando unas hermosas
montañas de agreste belleza, una
vez que llegamos a Saliencia, nos
llama la atención la falla gigante
de la montaña en cuya base se
asienta el pueblo.

La ruta:
Una vez que hemos
llegado a Saliencia, si venimos
con la idea de hacer “mountain
bike” este es un buen punto de
partida, pero si lo que
pretendemos es hacer el recorrido
de los “Lagos de Saliencia” a pie,
lo mejor es continuar por la
carretera, que pronto se convierte
en carril, llevándonos desde los
1.115 m. de Saliencia, hasta los
1.709 m. del “Alto de la Farrapona”,
son unos 7 km de carril, bien
asentado que se puede hacer sin
problemas para cualquier turismo
normal, unos trs kilómetros
después de la aldea de Saliencia,
a la derecha del carril, tenemos
unas chozas primitivas con techos
de escoba, llamadas “brañas”, semi
camufladas por la vegetación, que
quedan a la derecha y que nos
hacen viajar por el túnel del
tiempo, sobre cómo era la vida de
las gente de esta tierra antaño.


Una vez en el “Alto
de la Farrapona” ya estamos en el
límite entre Asturias y Castilla
León, éste es el lugar ideal para
dejar el coche, de frente al otro
lado del puerto un solo paso hace
que estemos dentro de la provincia
de León, por la derecha nos
adentramos por el carril que nos
lleva hasta Los Lagos de Saliencia,
tan sólo aptos para 4x4 y personas
sin vértigo.Hasta aquí son unas
dos horas desde Oviedo y antes de
echar a andar ya hemos vivido una
auténtica aventura.
P.R. AS-15 Lagos
de Saliencia
Nos encontramos en
el corazón del Parque natural de
Somiedo, sin duda uno de los
núcleos mas “oseros” de Asturias,
junto con Somiedo.
Una vez en el “Alto
de La Farrapona” (hito 1, 1.709
m.) nos encontramos con la
señalización del comienzo del PR.
AS-15 (Lagos de Saliencia). El
carril faldea los derrumbes
septentrionales del Colladín y va
por encima de Las Praderas de
Balbarán, que nos ha ido
acompañando durante todo el tramo
de subida desde el pueblo de
Saliencia hasta La Farrapona, con
numerosas vacas certificando su
denominación de origen, tal y como
vamos aproximándonos al primer
lago, nos llamará la atención, el
color rojizo, donde perduran los
vestigios de la antigua
explotación de hierro “Santa
Rita”, se trata de la denominada
Montaña de “La Caranga”. Tras 1,5
km de marcha, nos situamos en un
collado (hito 2, 1.504 m.), al pie
de “La Caranga” (1.614 m.), nos
encontramos ante la cabecera del
Valle de Saliencia y el primer
lago del itinerario, el “Lago de
la Cueva”, con su bella estampa de
limpias aguas, regeneradas de su
antiguo color rojizo que debido a
las cercanas minas de hierro
mantuvo hasta mediados de los 80.
La belleza del paisaje hace inútil
cualquier intento por describirla.


Ante el indicador
de “Prohibido el paso de vehiculos”
(salvo guardas del parque),
seguimos caminando por la antigua
pista minera, que comienza a
realizar una serie de pronunciados
zig-zags ganado gran altura en
poco tiempo. El esfuerzo que
obliga a muchos caminantes a
detenerse para recuperar el
resuello, se ve ecompensado por
las espectaculares vistas que
vamos teniendo del Lago de La
Cueva, tal y como vamos ganando
altura, hasta que por fin llegamos
a otro collado (hito 3,
aprox.1.650 m. ), donde nos
encontramos con varias
señalizaciones.

Una vez en este
collado (hito 3, aprox.1.650 m. ),
que separa al primer lago de los
dos siguientes, nos encontramos
con una triple señalización: hacia
la derecha, oste el “Lago del
Valle” a unos 6 km. de carril
terrizo, a la izquierda dirección
oeste el “Lago Calabazosa” a menos
de un kilómetro y de frente,
dirección sur, el “Lago Cerveriz”
(hito 5, a 1.580 m. de unos 7 ú 8
m. de profundidad y una longitud
de 405 m.) en la vega que lleva su
nombre, que ya podemos ver a
nuestros pies, al asomarnos a la
pequeña plataforma que tenemos
delante, en el extremo sur del
Lago Cerveriz, se yergue
impresionante, como un castillo
almenado, el núcleo principal de
Los Picos Albos.


Antes de bajar al
Lago Cerveriz, decidí tomar la
senda que en dirección este me
llevó por una senda que va
salvando suaves toboganes de
hierva entre matorral tapizante,
hasta que en poco menos de un
kilómetro nos sitúa en un
magnífico mirador natural sobre el
“Lago Negro Calabazosa” (hito 4,
1.657 m.), cuya profundidad oscila
entre 50 y 65 m., siendo su
extensión de 556 m. lo que lo
convierte en el mas grande de los
tres, el reflejo del sol brilla de
forma mágica sobre el azul intenso
de su superficie. Desde este mismo
lugar, parte una senda algo
difuminada, que avanza en paralelo
a la que hemos traído, desviándose
perpendicularmente de la misma
hasta dejarnos en la orilla del
Lago Calabazosa (hito 5), que ya
habíamos contemplado anteriormente
desde el collado (hito 3), al que
regresamos fácilmente,
planteándose la posibilidad de
alargar el recorrido hasta el
“Lago del Valle” que según dicen
está rodeado de un circo con
impresionantes cumbres, destacando
“Torre Ordiz” (2.190 m.) y “Los
Picos Albos” (2.109 m.) entre
otros. Desgraciadamente, yo tuve
que emprender el camino de regreso
hasta el coche que había quedado
en el “Alto de de Farrapona” para
atender los compromisos familiares
que había evitado en aquella
jornada para poder disfrutar de
esta escapada en solitario, que de
otra manera no hubiera sido
posible.

Imagen del Lago del Valle en una
típica nevada invernal
Fotos y crónica:
Juan Ignacio Amador