Si bien es
cierto que a esta cumbre se puede acceder desde distintos puntos de
partida, en esta ocasión decidimos plantear la subida a este bonito cerro
a modo de travesía. Para lo cual nos dimos cita: Per Johan, Victoria y
Magda que venían por primera vez, y retomando la costumbre de salir al
campo con los mas pequeños: José Miguel y Luz Marina, con sus hijos:
Fernando y Estela, además de María, Nacho y yo mismo, Juan Ig. Amador. De
tal modo que reunidos puntualmente en la gasolinera de entrada a Mijas
pueblo, nos trasladamos hasta la “cantera de los Arenales” donde dejamos
algunos coches en lo que sería el final de nuestra travesía, para
continuar todos juntos en dos coches por la carretera que nos lleva hasta
los repetidores, del Cerro del Moro, dejando los coches un par de km.
antes de llegar a la cumbre a unos 800 m. de altitud, en un pequeño
llanito que hay en el margen izquierdo de la carretera (tal y como se
sube), justo donde hay colocada una baliza amarilla y blanca, que nos
recuerda el paso del “P.R.171” que nos lleva desde el Puerto de las
ovejas, en Benalmádena, hasta Mijas Pueblo y por cuyo trazado, nos pusimos
a caminar.


Sin duda alguna, esta parte del “P.R. 171”,
por la que discurre esta travesía es de las mas bonitas de todo su
recorrido, ya que es de las pocas zonas de la sierra de Mijas, que ha sido
respetada por los múltiples incendios que tanto daño han hecho. Las vistas
hacia Fuengirola, con el gran manto verde de los pinares de repoblación en
contraste con las tonalidades azules del mediterráneo y el cielo, son
espectaculares.


El sendero recorre un bonito pinar, aunque
gran parte del bosque se encuentra sin limpiar. Como por ejemplo una zona,
donde nos encontramos con un antiguo “puesto” de cazadores, posiblemente
construido sobre lo que fue un refugio de pastores, poco después tras
salir del bosque entramos en una zona de abundante matorral, cuyos pinchos
fueron la pesadilla de los mas pequeños, pero las incomodidades, terminan
tan pronto como encontramos la oportunidad de crestear, por un tramo
realmente mágico, donde además de disfrutar de las vistas anteriormente
mencionadas hacia el Sur, podemos disfrutar simultáneamente de unas
increíbles panorámicas del Valle del Guadalhorce, salpicados de
pueblecitos y al fondo todas las sierras que lo circundan. En pocos
minutos se llega al “cerro de la media luna” que con sus 921 m. al no
estar demasiado próxima de las cumbres mas altas de esta sierra, nos
permite disfrutar de magníficas panorámicas, mientras damos buena cuenta
de la comida y los niños se quedan admirados con “la leyenda de la mano de
Dios” que alguien tuvo a bien grabar y pintar de blanco en el suelo, sobre
una roca, situada a unos 3 m. del improvisado punto geodésico.

Para continuar la travesía hacia la “cantera
de los arenales” existen dos opciones:
a)
Bajar por la cara noroeste del cerro, un
poco campo traviesa, pero llegando rápidamente a un cómodo carril entre
enormes ejemplares de pino. O bien la opción:
b)
Continuar la cómoda cresta del cerro en
dirección Suroeste, hasta llegar a una balconada, que se asoma a una
explanada donde existe un rudimentario helipuerto. Opción que escogimos
en un principio, pero que terminamos rechazando para evitar riesgos con
los mas pequeños, ya que el tramo entre la “balconada” del pequeño
desfiladero y dicha explanada, aunque corto es demasiado rocoso, y exige
de cierta técnica de montañismo.


Con lo cual
retrocedimos unos 100 m. para terminar bajando campo a través de forma
casi heroica, hasta enlazare rápidamente con el carril que mencionamos
anteriormente, que nos lleva hasta el helipuerto y unos 400 m. después
tras un paso con cadena, al enlace con el carril del Jarapalo, que suele
ser la vía mas utilizada para hacer esta ruta. En este cruce, cogimos
hacia el sur, es decir hacia la izquierda, caminando en todo momento
través de un extenso pinar, donde el carril por el que vamos, enlaza,
con otro que sale a nuestra derecha, para faldear toda la cara norte de
la sierra de Mijas y que llega hasta Alhaurín el Grande. Pero nosotros,
giramos de nuevo a la izquierda (dirección Sur) para continuar por el
carril que nos llevaría finalmente hasta la cantera de los arenales, a
la que se accedimos cómodamente para llegar hasta el punto donde
habíamos dejado los primeros coches, completando de esta manera, lo que
fue una preciosa travesía, disfrutando de unas vistas espectaculares,
bajo una cristalina mañana de cielo azul, en la que pudimos contemplar
incluso, Gibraltar y las costas de África al otro lado del mar.


¿Sabías que
el nombre de “Media Luna” no viene dado por el cerro en sí, sino por la
silueta que forma la unión de este cerro, con su hermano gemelo hacia el
ESTE?
Crónica:
Juan Ig. Amador