El pasado 15 de julio, 5
senderistas de Pasos largos
realizaron la preciosa ruta del
río de la Miel. Dani, Rosa, Mª
Luz, Ana y Fernando comenzaron a
las 11:30 una preciosa y relajante
jornada. El punto de inicio, en la
barriada del Cobre es
accesible desde la autovía hacia
Algeciras, salida 105. Nos
dirigimos hacia un acueducto bien
conservado y tras pasar bajo el
mismo ya vemos el comienzo del
carril. El carril nos hace entrar
en calor al poco rato aunque el
día esta muy nublado y el airecito
corre fresco en algunos momentos.
Paseamos entre fincas privadas de
carácter ganadero, pastizales y
otras dedicadas a la recolección
del corcho. En este tramo el
alcornoque predomina
presentándonos ahora el aspecto
cobrizo de recién descorchados.
Llegamos tras algún repecho al
Molino de la Escalona que está
en funcionamiento. En un giro,
comienza el sendero y al momento
estamos pasando por un puente de
estilo medieval pensado para el
paso de caballos. El siguiente
punto de interés es la fuente
de las niñas. El chorrito muy
refrescante nos lleno las botellas
justas ya. La vegetación de ribera
esta constituida por alisos,
adelfas, zarzas, helechos,
rododendro, etc.… Hay tres
carteles informativos en ruta. Uno
al comienzo, con información
general. Otro a los pies del
puente que ya hemos cruzado,
explicando la singularidad de la
vegetación presente y el tercero
junto a nuestra próxima parada, el
Molino del Águila. Ya en
ruinas este gran molino fabricaba
pan en sus tiempos, aprovechando
para ello la fuerza de la
corriente de nuestro río. El
sendero empedrado nos lleva a un
pequeño mirador, saltamos el
murete y ya estamos en la primera
de las pozas de importancia.
Piscina natural de agua fresca
pero no fría y exuberante
vegetación. El baño ahí es muy
recomendable, pero como se nos
había pasado el calor y no salía
el sol decidimos continuar.
Trepamos por la derecha siguiendo
un tubo hasta la segunda poza.
Parecida a la primera pero con
posibilidad de dar saltos más
altos a los intrépidos. Buscamos
con la mirada el tubo que aparece
en la otra orilla. Cruzamos por
las piedras y ya el sendero muy
marcado nos introduce en una
galería vegetal paralela al río y
que sube ligeramente. En algunos
recodos nos asómanos al río pues
llama nuestra atención el ruido
del agua que cae en otras pozas.
Llegamos al final de nuestro
recorrido que hemos marcado que
sea la Cola de Caballo.
Cascada que chorrea con fuerza y
curiosamente inclinada a causa de
la forma de la roca una altura de
5 metros. Aquí comimos y nos
bañamos y tras un descaso
emprendimos el camino de vuelta de
forma pausada. A la llegada a los
coches nos despedimos con un
refresco en un bar que hay justo
al pie del carril.
Hasta la próxima.








