Salidas del "Comando Preston" - Temporada 2005-2006


De La Guardia al Monte Santa Tecla
(De A Guarda a Santa Tegra, Baixo Miño, Pontevedra):

Fecha: lunes 14 de agosto de 2006


Hay localidades que por su ubicación en el mapa, ya tienen un aliciente añadido para justificar la visita. Y este es el caso de La Guardia (“A Guarda”) famosa por sus exquisitas langostas y sus poéticos amaneceres, los últimos sobre “la piel de toro” cada día del año. Típico pueblo marineros de Galicia, situado a la orilla del Atlántico, en cuyo termino municipal o “Concello”, se encuentra la desembocadura del Miño, el río mas caudaloso de España, y que sirve de frontera natural entre España y Portugal a lo largo de sus últimos 100 km, cuyas aguas se mezclan con el Océano, mucho antes de su desembocadura, un auténtico espectáculo que podemos contemplar desde la cumbre del Monte “Santa Tecla” (conocido en Galicia como “Monte Tegra”). Es por ello que esta localidad y concretamente este monte al que nos referimos, son de obligada visita, dentro de la “Ruta del Baixo Miño”.



 

 La gran mayoría de viajeros que visitan la privilegiada atalaya del “Monte Santa Tecla” lo suele hacer en autocares o vehículos propios que permanentemente profanan la ante-  cumbre, fiel reflejo de estos tiempos en los que “la bulla nos come” y lo queremos abarcar absolutamente todo, en un solo día, sin llegar a saborear absolutamente nada, como es debido. Sin embargo mi propuesta consiste en subir a pie, como mandan los cánones del buen senderista y de los amantes de la naturaleza en general.



 

 Una vez en esta localidad no nos será difícil seguir las indicaciones de “Monte Tegra”, que nos llevan al comienzo de la subida, a donde habremos llegado caminando desde el centro de “La Guardia” (“A Guarda”), en poco mas de cinco minutos. A veces se llega a cobrar por cada vehículo que sube. Por el margen izquierdo de la carretera que sube al monte, llegaremos a un área recreativa con parque infantil, en menos de 10 minutos desde el comienzo de la subida. A partir de aquí, un gran bosque de eucaliptos centenarios, nos acompañará, casi hasta el final del recorrido, aportándonos la sombra, que tanto agradeceremos en esta suave, pero permanente subida sin tregua. Otro dato importante a tener en cuenta, es que a partir de este parque, encontraremos fácilmente una senda, a veces adoquinada, a veces terriza con grandes tramos rectos, que nos llevan hasta la cumbre, que en numerosas ocasiones, los constantes zig-zags que hace la carretera. En otros diez minutillos, siempre a la sombra de los eucaliptos llegamos a un campo de fútbol, donde también pueden dejar los coches, los que quieran hacer el “paseito” mas corto.
 

 
Desde el campo de fútbol hasta la cumbre, a penas hay veinte minutos, aunque a buen seguro nos demoraremos mucho mas, para deleitarnos con las vistas sobre el Miño, que a cada paso que damos, nos va ofreciendo panorámicas mas amplias. Y para los amantes de la Historia y la Arqueología, al llegar a la ante-cumbre,  nos encontramos rodeados por un espectacular yacimiento de “Castros Celtas” posiblemente el mejor conservado en toda Galicia, contando además con un par de viviendas restauradas, para hacernos una idea, de cómo eran las chozas originales y cómo vivían los habitantes de estas poblaciones milenarias. Cuyo carácter ha quedado marcado a fuego en la personalidad de sus gentes, viajeros y emigrantes por antonomasia, gente valiente y noble, de dulce acento melódico, como su música celta y de hermosas mujeres que con sus grandes ojos claros llenan de luz la oscuridad de sus largos días de lluvia y tormentas, que por otra parte siempre han servido para teñir de verde el paisaje y convertirse en la región de los mil ríos.
 


Curiosamente el “Castro del Monte Santa Tecla” (ó Monte Tegra), fue hallado casualmente, durante la construcción de una pista forestal en el año 1.913, desde 1.914 hasta 1.924 se hizo cargo de las primeras investigaciones el arqueólogo Don Ignacio Calvo y desde entonces hasta nuestros días, algunos de los mas prestigiosos arqueólogos españoles, han ido tomando el relevo en los trabajos de investigación y mantenimiento de este castro, cuyos orígenes se remontan a los 1.900 años a.C. y que alcanzó su mayor apogeo en los primeros años del periodo Galaico-romano, decayendo y pasando al olvido a partir del Siglo II de nuestra era.
 

Próximo a la cumbre se encuentra un museo que nos da una idea muy aproximada de lo que tuvo que ser este castro, que corresponde al prototipo de ciudad amurallada y que por su estratégica situación tuvo que ser de vital importancia en aquellos tiempos.
 


En la pendiente que separa a las ruinas del castro y el museo, se encuentra una interesante calzada empedrada junto a la cual se ha construido un precioso vía crucis con extraordinarios relieves que nos conducen hasta la ermita de Santa Tecla, de donde procede el nombre del monte, donde acuden en romería, la gente del pueblo cada año, el segundo domingo de agosto. Se trata de una fiesta, principalmente de pescadores que reúne a familias enteras, los marineros en primer lugar van rompiendo la mañana con tambores, encabezando el cortejo que asciende al monte  Santa Tecla, y detrás le sigue la multitud de romeros cargados de comida y vino de “O Rosal” La fiesta acaba de madrugada en las calles de “A Guarda” con fuegos artificiales.


El Museo se encuentra ya muy próximo a la cumbre, junto a la plataforma de aparcamientos, bares, souvenir y casetas de mantenimiento de los grandes repetidores, no estropearán la magia del momento, para disfrutar de la impresionante panorámica que tenemos a nuestros pies de la desembocadura del Miño, con la orilla portuguesa frente a nosotros, las grandes masas de arena que ha ido formando el estuario del río en su llegada al Atlántico, la pequeña isla, próxima a la orilla portuguesa, que durante muchos años fue una prisión. La Guardia a vista de pájaro, allá abajo con la olas del atlántico rompiendo en sus orillas y gran parte del “Baixo Miño” en su impresionante estuario, con bonitos pueblecitos tanto en la orilla española como en la portuguesa, bañados a su vez por otros ríos que vienen a desembocar al Miño.
 

 
Todo un espectáculo para la vista que el viajero no se debe perder. Un  agradable paseo que desde “La Guardia” a orillas del Atlántico, nos lleva hasta la cumbre del “Monte Santa Tecla-Tegra” (341 m) en menos de una hora.

 MUY IMPORTANTE: Si llegamos a Galicia con flexibilidad para escoger el día de visita, ver el día antes el parte meteorológico, porque en Galicia el tiempo cambia muy rápido y las lluvias y nieblas suelen hacer acto de presencia con relativa frecuencia en esta zona.

 

 Crónica y fotos: Juan Ignacio Amador

  


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