10.30 Venta del RINCÓN TAURINO: 30 personas,
entre las que se encuentran numerosos niños
acompañados de sus padres, acuden a esta
convocatoria para disfrutar de esta ruta
familiar, de fácil trazado y atractivos parajes.
Conforme el personal va llegando, se van
pidiendo todo tipo de desayunos, destacando las
famosas tostadas de la casa, que tanto nos había
recomendado nuestro gran amigo Moya. Una vez que
parece haberse formado ya el grupo definitivo,
nos dirigimos a Parauta desde donde empieza a
caminar todo el grupo con los mas pequeños,
mientras cuatro coches (sólo con los
conductores), nos dirigimos rápidamente a
Igualeja, para dejar allí tres, y regresar en el
“cuarto” a Parauta, siguiendo los pasos del
grupo con los que no conseguimos enlazar hasta
el “Arroyo Granados”, a unos dos kilómetros del
comienzo y es que, al contrario de lo que cabría
esperar, los niños han ido tirando del grupo a
un ritmo trepidante. Momento que aprovechamos
para hacer la foto de grupo. Sólo me quedó la
pena de no haber tenido a mano mi cámara al
comienzo de la ruta, ya que al salir de Parauta,
en dirección Igualeja, se obtienen unas vistas
magníficas de la “Cancha Almola” y el piramidal
“Cerro Malhacer” a la izquierda, por encima del
mar de castaños, entre los que todavía
amarilleaban algunos.


Una constante que se repite en todas las
rutas entre los distintos pueblos del Valle
del Genal, y es que su perfil siempre va a ser
precisamente una “V” ya que cada travesía se
realiza atravesando pequeños arroyos
tributarios del Genal, ó el mismo río, con lo
cual, al salir de cada pueblo, (a excepción de
Igualeja, único que está en la misma orilla
del Genal). Salgamos de donde salgamos,
siempre vamos a comenzar bajando hasta el
fondo de un valle y a continuación
comenzaremos a subir, como fue nuestro caso
después de atravesar el “arroyo Granados”, a
partir del cual, el camino en dirección
Igualeja, deja de ser una pista forestal, para
transformarse en senda, haciendo bueno el
nombre de este bello deporte que tanto nos
gusta a todos. Unos inmersos en sus charlas,
los niños jugando con la hojarasca,
recolectando setas o las últimas castañas,
otros con sus fotos y la mayoría recreándonos
en la belleza del pasaje y los rincones por
donde íbamos pasando. Hasta que, llegamos al
collado situado al final de la “Cuesta de la
Tetona” precisamente por donde el año pasado
se había iniciado la “1ª Travesía del Genal”,
partiendo desde Igualeja, que ya teníamos a la
vista desde aquel punto. Sin embargo, a
sugerencia de Rafa Flores y Rafa Márquez, dado
que íbamos muy bien de tiempo, dimos un
pequeño rodeo oeste-suroeste para entrar en
Igualeja por el camino Viejo que antaño se
utilizaba para ir a Cartajima.

Conforme
nos íbamos aproximando a Igualeja, las
perspectivas sobre el pueblo con sus encaladas
casas eran una auténtica maravilla, bajo un
intenso cielo azul, disfrutando de una
temperatura muy agradable y con la posición
del sol en el lugar ideal para fotografiar el
pueblo con el Cerro de la Fuensanta al fondo,
en cuyas empinadísimas laderas se encuentran
las cueva del mismo nombre que el cerro y la
de “la Excéntrica”. La llegada al pueblo fue
muy bonita, sin embargo, al llegar al río
Genal, a mas de uno nos sorprendió ver la
cantidad de basuras y desperdicios arrojados
sobre su mismo cauce y la vegetación de ribera
que crece en sus orillas. Algo inexplicable,
teniendo en cuenta que precisamente el mayor
reclamo turístico de estos pueblos es la
belleza del paisaje y la mayor parte de los
desperdicios, bolsas de plástico y envases
varios que vimos, se podría recoger
perfectamente en una sola mañana con una
cuadrilla organizada por el ayuntamiento. Por
increíble que parezca este es un problema que
se viene padeciendo desde siempre y nadie
mueve un solo dedo para evitarlo, cuando en
una sola mañana se podría limpiar lo mas
gordo. Una vez mas lo que en cualquier pais
avanzado sería un auténtico escándalo, en
España es normal y es que desgraciadamente
estos detalles nos recuerdan que junto a
Grecia, Italia y Portugal, estamos entre los
países mas guarros de Europa y que peor cuida
y defiende su patrimonio natural.

Atravesando el pueblo, nos encontramos con un
vendedor ambulante de mantecados y dulces
navideños, que en una pequeña furgonetilla iba
pregonando sus productos a la antigua usanza.
Afortunadamente al llegar al paraje del
nacimiento “oficial” del Genal, todavía bajo
el sol, pudimos realizar numerosas fotos antes
de que el grupo se instalara en el parque
anexo, mesitas y sillitas incluidas, para
disfrutar de las mas variadas y diversas
viandas entre las que destacaron tortillas
gigantes, sabrosos filetes empanados de cerdo
y ternera, ensaladas y ensaladillas variadas y
la impresionante tarta de castañas bañada en
chocolate que “Mari Paz” le había preparado a
su hijo “Carlos Tapia Jr” que aquel día
cumplía diez años y que contó con las 30
personas para cantarle el cumpleaños feliz en
el mágico “Paraje del Nacimiento” que
afortunadamente siempre está impecable. A
continuación todo el mundo pudo degustar la
tarta, que muchos probamos por primera vez,
comprobando lo buena que estaba y al mismo
tiempo lo mucho que llenaba, con las
consiguientes bromas de si producirían los
mismos gases que las castañas.

Antes de
despedirnos parte del grupo prefirió regresar
a pie hasta Parauta, para recuperar sus
propios coches, el resto nos trasladamos con
los coches de apoyo, para recuperar los que
habíamos dejado por la mañana en Parauta. Los
que veníamos de la costa, nos marchamos sin
demora y el resto de familias que venían de
Ronda, aún tuvieron tiempo de dirigirse a
Conejeras, para disfrutar del whisky y el
termo de café que habían preparado para
disfrutar de los últimos rayos de sol, de
aquella jornada que terminó siendo muy
gratificante para todas las personas que
asistimos, como José Lainez y Lourdes, que
vinieron con su perrita desde Sevilla, Pepa
Godinez y su hijo Manuel Burrezo que debutaban
con nosotros viniendo desde Alhaurín de la
Torre, así como Celia ó Reme, otra novedad
importante fue la reaparición de Antonio y
Carmina de Alhaurín el Grande tras muchos
meses de ausencia, por lo demás los clásicos
de Ronda y de la Costa y ese grupo de
chavales, que posiblemente nos tomen el relevo
algún día en la organización y coordinación de
rutas senderistas.

Crónica
y fotos: Juan Ignacio Amador