Cuatro años después de realizar esa
misma ruta en una lluviosa mañana de
octubre con mi buen amigo “Andrew
Webster”, nos dábamos cita en la
rudimentaria “Parada-Estación de
autobuses de Nerja” un grupo de 13
amigos/as, por primera vez en la
temporada, mayoría chicas, que con
el patrocinio de decathlon aquel día
estrenaban bañadores de las mas
prestigiosas marcas, como
comprobaríamos mas tarde en el tramo
acuático de esta preciosa y variada
ruta anfibia donde las haya.

Si bien esta ruta
se puede iniciar perfectamente
desde la misma urbanización de San
Juan del Capistrano (Nerja),
nosotros dejamos los coches
directamente en “La Cantera” a 1,4
km. de la citada urbanización y
que además suele ser el
tradicional punto de partida de la
mayoría de excursionistas que
realizan esta bonita ruta, eso sí,
cada vez mas popular y
masificada, especialmente los
fines de semana de primavera y
verano. Por otra parte la mayoría
de la gente la realiza de forma
lineal, dejando el camino de
vuelta sin aliciente, por aquello
de que a la vuelta estás viendo lo
mismo que a la ida, y convirtiendo
la ruta en una romería entre los
que van subiendo ó vienen bajando.
Sin embargo, existen tres rutas
alternativas, prácticamente
desconocidas, que nos permiten
combinar tramos de montaña casi
inexplorados, con largos tramos
del idílico río Chillar.
Así que una vez en
“La Cantera” (80 m., km. 0, hito
1), en vez de tirar río arriba,
subimos por la pista de hormigón
que en dirección sur sube en
fuerte pendiente, girando
inmediatamente a la derecha, casi
180º de manera que nos orienta en
dirección noroeste atravesando una
zona de fincas y huertas
denominada “Los Almanchares”,
salpicada de casas, probablemente,
muchas de ellas ilegales, con los
huertos repletos de aguacates,
nísperos y otras frutas
subtropicales. Aunque hay varios
cruces vamos siempre por el
principal y en caso de duda a la
derecha y siempre subiendo, hasta
que llegamos a una especie de
“tridente” ya terrizo y con las
últimas casa a nuestra espalda,
donde hay que tomar el camino que
sube a nuestra derecha, marcado
por un rudimentario hito de
piedras amontonadas en forma
piramidal. Si no estamos seguro de
si vamos por el camino correcto,
basta decir que a menos de 50 m.
del comienzo, el carril se
convierte en senda y sube paralelo
a una pequeña cañada que llevamos
a la izquierda, aunque la
pendiente es fuerte vamos
protegidos por la sombra de los
pinos que nos acompañan. A media
subida hicimos la primera parada
de reagrupamiento, para echar un
trago mientras “La Rosa de
Casarabonela” aprovechaba para
peinarse, con el cepillo en la
derecha, el espejo en la izquierda
y la orquilla entre los dientes.
Rápidamente reemprendimos la
subida afrontando ya el último
tramo de “La Cruz del Pinto” por
su vertiente sur siguiendo la
serpenteante senda que se abre
paso, entre matorral de romero y
aulagas, hasta que llegamos a la
pequeña cruz que sobre un pequeño
pedestal blanco, con un mini
sagrario en su inerior le da
nombre a este peculiar cerro,
conocido como “La Cruz del Pinto”
(hito 2, km. 2) que a pesar de sus
398 m. de altitud es un magnífico
mirador 360º a la redonda, que nos
sirvió para ir enumerando toas las
cumbres almijareñas que desde allí
se ven, además de Nerja a orillas
del Mediterráneo al sur y
Frigiliana con el “Cerro del
Fuerte” al noroeste.


A continuación
descendimos por la cara norte del
cerro, a través de una bonita
senda, con espectaculares visas a
los grandes colosos de Sierra
Almijara y el estrecho valle del
Chillar unos 300 m. por debajo de
nosotros a la derecha, a nuestra
misma altura identificamos
fácilmente la denominada “Presa
del Salto Grande” donde
definitivamente le roban todo el
caudal al Chillar, para el teórico
uso de regadío y de forma
encubierta para los campos de
golf, como bien nos aseguraba
Miguel “El Hombre que sabía
demasiado”. Por este motivo,
además del irreparable daño que se
le hace al cauce bajo del Chillar,
el primer tramo que se suele hacer
entre “La cantera” y está presa,
donde nos encontramos la famosa
rampa de cemento, el río siempre
va seco y seco llega hasta Nerja,
salvo en esas extrañas ocasiones
de lluvias torrenciales, en las
que a muy poca gente se le
ocurrirá venir por aquí.
Y disfrutando del
espectacular paisaje, llegamos al
“Puertecillo de La Cruz del Pinto”
(hito 3, km.3,7, a 300 m. de
altitud). En este punto tenemos la
opción de bajar al río Higuerón
por un desdibujado carril, casi
conquistado por la vegetación,
ofreciéndonos a su vez la opción
de remontar su cauce, para retomar
esta ruta, subiendo por el
denominado sendero de “La Sierra
de En medio” que parte desde el
Área Recreativa del Pinarillo
(¡ojo!, no confundir con la del
carril que entra en Sierra
Almijara desde Las Cuevas de Nerja),
también se enlaza con un carril
asfaltado que sube hasta “La Plaza
del Ingenio” de Frigiliana, de
donde parte la bonita ruta, que
nos lleva por el cauce del río
Higuerón. Pero como íbamos
diciendo, al llegar al
“Puertecillo de la Cruz del
Pinto”, nosotros nos dirigimos
hacia una pequeña torreta de
electricidad, para continuar
nuestro tramo de crestería, tal y
como vamos avanzando la senda se
va haciendo intermitente, llega un
momento en que el matorral nos
rodea por todas partes, pero hay
que aproximarse a la cresta lo
máximo posible, dejando a nuestra
derecha un pequeño espolón rocoso
y buscando en cada paso el mejor
sitio para penetrar entre los
matorrales. Nuestros amigos “Paco”
y “Mari Nieves” que esos días
debutaban con nosotros ponían cara
de pócker, mientras, en medio del
grupo se iban escuchando a cada
paso los: ¡ay, que me pincho el
culo!…de Lali “La Corsaria de
levante”, que nunca lee mis emails
de advertencia (y traía pantalones
cortos a l igual que “La Rosa de
Casarabonela”... los ¡ui, por
Dios! de Patri “La Reportera de
Chef Chauen”, acostumbrada a su
mountain bike...ó los ¡ojú que
caló! de Magda “La Pimentonera de
Águila” que ya decía que hasta
después del verano no volvía a
salir de su piscina privada.


A todo esto,
“Carlitos” no paraba de
preguntarme, con la cara
descompuesta: “¡Juani, tio!, ¿tú
estás seguro que era por aquí?”,
mientras yo le contestaba: “¡Mira
Sancho, que lo importante no es la
posada, sino el camino!”, y
recuerda las palabras de Machado:
“caminante no hay camino, se hace
camino al andar”. Y así
continuamos avanzando lo mas cerca
posible de la cresta que siempre
teníamos a nuestra izquierda,
hasta que alcanzamos un pequeño
bosquete de pinos, unos 400 m., as
de uno/a llegó hecho un Cristo,
por fin pudimos reagruparnos
después de salir de este tramo que
algunos denominaron como “La
Antesala del Infierno”, del que
sólo salió indemne Angus (“La
dalia Negra”) que fue la única que
consiguió pasar entre los
matorrales sin tocar ni uno solo.
A partir de aquí, manteniéndonos
siempre sobre la misma cresta ó a
muy pocos metros de la misma,
seguimos avanzando dirección
norte, protegidos aquí y allá por
la sombra de algún pino, la senda
cada vez mejor marcada y unos
intermitentes puntos azules, nos
confirman que nos encontramos en
el buen camino, con el valle del
río Chillar siempre a nuestra
derecha, muy por debajo de
nosotros. Hasta que ¡por fín!
Llegamos al “Collado del Higuerón”
(hito 4, km. 4,5, situado a 454 m.
de altitud). Donde enlazamos
definitivamente por un sendero
homologado “P.R. Frigiliana-Fuente
del Esparto”. En este punto con
vistas a la cuenca del río
Higuerón, aprovechamos para hacer
la segunda parada oficial de la
jornada, protegidos por la sombra
de los pinos y la agradable brisa
que mitigaba el calor que ya
empezaba a castigar a mas de
uno/a.

A partir del
“Collado del Higuerón”, siempre
siguiendo este “P.R. de la Sierra
de En medio”, continuamos
dirección nordeste como si
fuéramos hacia Fuente del Espato,
aquí se abandona definitivamente
la cresta que ya va a ir quedando
a nuestra izquierda, las montañas
van adquiriendo mayor altura a
nuestra izquierda, mientras
nosotros empezamos a faldear por
la arenosa y pedregosa senda, que
da vistas al siempre seco
“Barranco de Los Garzón” que viene
a desembocar en el primero de Los
Cahorros del Chillar, sin embargo,
nosotros continuamos por la senda
que va recortando todos los
salientes de las laderas que vamos
dejando a nuestra izquierda. Hasta
este punto Juani y “Chuky” habían
sido desde el comienzo “cabeza de
carrera”, con “Carlitos” siempre
pegado a rueda, pero aprovechando
que paré un minuto para atarme los
cordones y dejar que el grupo que
venía mas atrás contactara con
nosotros, “Carlitros” que iba a
pecho descubierto en plan Tarzán,
se llevó a Chuky a rueda,
protagonizando lo que a la postre
se convertiría en la gran escapada
del día. Mientras tanto, el grupo
se reunificaba y avanzaba sin
prisas pero sin pausas, por las
pequeñas barranqueras escalonadas
por donde se abre paso la senda
con la esperanza de encontrarnos a
los dos escapados, esperándonos
sentados a la sombra de algún
pino, detrás de la siguiente
curva. Hasta que sin el mas mínimo
rastro de ellos llegamos al
denominado “Collado del Chillar”
(hito 5, km. 7 a unos 520 m. de
altitud). A nuestra izquierda
tenemos el “Alto de la Garza” ó
“Pandera Garzón” que con sus mas
de 1.100 m. es una preciosa
montaña, en cuyas laderas nos
encontramos ahora, teniendo
magníficas vistas hacia el
noroeste con “Los tajos del Sol”
frente a nosotros eclipsándonos la
visión del Navachica y el
Almendrón, mientras que allá abajo
a nuestros pies contemplamos un
gran farallón rocoso, conocido
como “El Rincón de los hermanos”
por el que se abre paso la senda
que nos deja en el mismo cauce del
río Chillar. Y en la orilla
contraria vemos como la senda sube
de forma decidida, cruzando la
gran acequia, procedente de “Las
casas de la Presa”, para llegar
hasta el área recreativa de “La
Fuente del Esparto”.

La bajada hasta el
río Chillar se hizo en un tiempo
record y para celebrar que ya
habíamos escapado de la tremenda
solana a la que habíamos estado
expuestos, durante la mayor parte
del recorrido por la Sierra de En
medio. Que mejor, que celebrarlo
con una buena comida, protegidos
por las sombras de la frondosidad
subtropical del río Chillar y su
estrechísimo valle, disfrutando a
continuación de una refrescante
multi sesión en grupo en los
abundantes jacuzzis naturales que
nos ofrece el Chillar en este
tramo al que afortunadamente
suelen llegar muy pocos, teniendo
la sensación de estar en un lugar
prácticamente virgen.
Una vez finalizada
la gran comida del día y
estrenados los bañadores, comenzó
el desfile masculino y femenino de
trajes de baño, Verano 2007,
Especial Travesías Acuáticas, con
el patrocinio de decathlon y las
mas prestigiosas marcas
deportivas, convirtiendo en
improvisada pasarela el descenso
por el río Chillar, que en nuestro
caso comenzaba en el único cruce
de sendas que existe en todo el
recorrido (hito 6, km. 7,5, a 380
m. de altitud, es decir tan sólo
15 m. bas bajo que “La Cruz del
Pinto”). Llegamos a este cruce de
sendas tras descender por la cara
este del “Alto de la Garza”,
teniendo la opción de cruzar el
río para proseguir por la “Cuesta
de Los galgos” hacia “La Fuente
del Esparto”, seguir río abajo,
hacia “las casas de la Presa y Los
cahorros Altos” ó bien continuar
río abajo que por ser la opción
prevista, fue la que llevamos a
cabo, atravesando un tramo de
escalonados saltos de agua, que se
van haciendo cada vez mas
agrestes, hasta obligarnos a
abandonar el cauce del río, con
varias zonas de destrepe, entre
grandes bloques marmóreos donde
tuvimos que utilizar las manos y
los cinco sentidos. Precisamente
fue en este punto donde “La Rosa
de Casarabonela” aprovechó para
hacer un tremendo demarraje,
soltando al grupo, mientras yo
fotografiaba, el lento avance del
pelotón en tan escarpado terreno.
Poco después llegábamos a una
primera poza con cascada que yo
confundí con la denominada “Poza
Grande”, donde Rosa y Carlitos, ya
estaban haciendo lo propio
formando un trío con Chuky, al
estilo: “Tú Tarzán, yo Jane y ésta
(este) “La Mona Chita”, mientras
que nosotros creíamos estar en
ese mismo lugar, sin percatarnos
que estábamos dos cascadas mas
arriba. El grupo constantemente
animado por Lali “La Corsaria de
Levante” siempre dispuesta a darse
un chapuzón, nos arrastró a casi
todos a darnos un gratificante
baño bajo la cascada al estilo del
antiguo anunció del “Fa”,
especialmente inolvidable
resultaría el baño para Juan
Antonio “El Elfo de la Malagueta”
que ese día tocó el cielo con los
dedos y algo mas...

Unos 50 m. mas
abajo llegamos a otra poza de
similares características, donde
también nos bañamos y por fin
descendimos hasta la tercera poza
(en el sentido de bajada),
conocida popularmente como “La
Poza Grande” (hito 7, km. 8,6 a
unos 305 m) y que suele ser el
lugar escogido por el 95% de los
excursionistas que hacen la ruta
del río Chillar para darse un buen
baño y emprender el camino de
regreso por el mismo sitio que han
venido. Cuando llegamos ya eran
casi las 16.00 pm. y dado que aún
quedaban casi 5 km. de tramo
acuático y al día siguiente era
lunes, tan sólo paramos ya para
hacer la foto de rigor.
Poco después
llegaba otra de las zonas
abruptas, donde los grandes
bloques de roca te obligan a
abandonar el cauce, salvándolo
fácilmente con la ayuda de las
manos por el lado izquierdo al
igual que en la ocasión anterior
(esto hay que interpretarlo al
contrario si venimos desde abajo).
Este paso de cascadas sucesivas
donde el Chillar baja entre
preciosos saltos de agua que van
cayendo de bloque en bloque, se
encuentra donde el río gira
bruscamente para cambiar la
orientación sureste por la
suroeste. A partir de aquí el río
se hace cada vez mas dócil,
combinando amplios tramos rectos y
muy llanitos, con pequeñas
cascadas, que no ofrecen ninguna
dificultad para ir bajando
continuamente casi sin darnos
cuenta, disfrutando durante todo
el recorrido de una exuberante
vegetación subtropical, o de la
constante música del agua por la
que vamos caminando durante la
mayor parte del recorrido, salvo
pequeños tramos intermitentes de
sendas paralelas a la orilla que
nos permiten abandonar el cauce en
algunos puntos si lo deseamos.


Otro factor digno
de tenerse en cuenta en este
itinerario, es el espectacular
juego de luces y sombras que nos
ofrece el angosto valle del
Chillar, con los rayos del sol
abriéndose paso entre la selvática
vegetación que nos envuelve,
reflejándose en la superficie de
las cristalinas aguas, como un
millón de diamantes en constante
movimiento. El grupo avanzaba
compacto encabezado por Magda,
Juani y Ruth, “La Ninfa del
Pisuerga” que haciendo honor a su
nombre disfrutó de lo lindo en
esta ruta acuática, sintiéndose
como pez en el agua, nunca mejor
dicho. Pero la belleza y el
encanto de este modesto río, deja
totalmente boquiabierto al
senderista que por primera vez se
encuentra con la magia de sus
cahorros (hito 8, km.12, a 150
m.), angostas paredes rocosas a
modo de pequeños desfiladeros,
entre los que se abre paso el río,
mientras en algunas ocasiones
podemos tocar ambas paredes con
los brazos extendidos. En este
punto el juego de luces y sombras
es una auténtica maravilla, todo
un desafío para el fotógrafo que
pretende recoger en una imagen la
impresionante belleza del lugar,
entre estas verticales paredes
rocosas, donde el sol se refleja,
tras rebotar en el agua que por
los cahorros corre aún mas alegre
y cantarina. Tres son los cahorros
por los que vamos a pasar, entre
el primero y el tercero no habrá
mas de 400 m. de distancia y en
medio la única zona donde el cauce
del Chillar se ensancha un
poquito, a esta zona se la conoce
popularmente como “La Laguna”,
siendo junto con las pequeñas
pozas la única zona de baño en
todo el río, aún así a una persona
adulta a penas le cubrirá mas allá
de la cintura por su parte mas
profunda.


Tras “La laguna”
el último cahorro (primero si se
está remontando el río), no tan
bonito como los anteriores (ó
posteriores, según el sentido de
la marcha), por no tener sus
paredes tan juntas y de ahí, a
penas unos 900 m. río abajo,
llegamos a la anteriormente
mencionada “Presa del Salto
Grande” (hito 9, km. 12,9, situada
a 135 m. sobre el nivel del mar),
escenario y maquinaria con la que
se perpetra el tremendo crimen de
robarle al río al río el 100% de
su caudal. Una vez mas lo que en
cualquier pais civilizado sería un
auténtico escándalo, aquí es
normal y nadie dice nada. Razón
por la cual, a partir de este
punto y hasta su desembocadura en
Nerja, el río Chillar no es mas
que un cauce seco y sin vida con
la triste visión de los
cañaverales secos, sin que nadie
pueda sospechar que el cauce de
este río es el mas constante y con
menor porcentaje de oscilación de
caudal a lo largo del año en toda
la provincia de Málaga. De manera
que llegamos a “La Cantera” por el
carril, que transita paralelo al
cauce seco, donde ya nos esperaban
“Rosa” y “Chuky” que habían
entrado en meta en 2ª y 3ª
posición respectivamente, tras
disputar un emocionante sprint
final con “Carlitos”, que salió a
nuestro encuentro, después de
haberse proclamado vencedor de la
etapa, con sus ya clásicas
escapadas en solitario. De esta
manera, complementábamos los 15
km. de los que consta esta bonita,
variada y prácticamente inédita
ruta circular de dificultad media,
que comenzamos sobre las 10,00 am.
y finalizamos sobre las 18,30 pm.
dado que fueron numerosas las
sesiones de baños entre jacuzzis y
pozas, así como el tiempo que nos
estuvimos recreando en nuestro
tránsito por los cahorros y el
lento caminar por el ya conocido
tramo de “La Antesala del
Infierno”.

Antes de subirnos a
los coches, el tradicional cambio
de muda entre la que no podemos
pasar por alto, el impresionante
conjunto con falda vaquera de Angus
"La Dalia Negra" con sus impecables zapatos
de tacón como bien pudo plasmar
Juan Antonio “El Elfo de la
Malagueta” en la última foto de su
reportaje. Y antes de emprender el
camino de regreso por la N-340, la
cervecita de despedida en Nerja,
donde pasamos un ratito muy
agradable antes de emprender
definitivamente el camino de
salir hacia Málaga.
Crónica: Juan
Ignacio Amador