Salidas del "Comando Preston" - Temporada 2006-2007


Un paseo por Los Reales de Sierra Bermeja, “El gigante de peridotita”
(Suroeste Serranía de Ronda)
Fecha: domingo 1 de octubre de 2006

 

Tal y como llegamos por la costa y tomando la salida “Estepota Este”, entramos directamente en Estepota y nada mas llegar a la entrada del paseo marítimo, al llegar a una rotonda presidida por “Hércules y sus dos leones”, tomamos a la derecha y a partir de aquí con mas intuición que certeza, seguimos las indicaciones: “Valle del Genal o Genalguacil” por la “MA-536” tras superar un auténtico laberinto de calles con cruces, subidas y bajadas, hasta que por fín tuvimos la certeza de estar en la carretera que nos llevaría hasta el “Puerto de peñas Blancas” (1.010 m.), divisoria de aguas entre el Valle del Genal al norte, con fantásticas vistas de diversos pueblecitos serranos y al sur, gran parte de la costa del sol occidental, con Estepota a nuestros pies. Desde aquí se puede continuar dirección Jubrique, Genalguacil o bien tomar el desvío hacia “Los Reales de Sierra Bermeja”. A los pocos minutos recibo la llamada de Fernando y Ana, que como la mayoría de mortales no vieron las indicaciones y se encontraban dando vueltas por Estepota, exactamente igual que Jon y Lindsey, hasta que por fín tras superar esa auténtica jinkana, para encontrar la “MA-536”, llegaron al punto de encuentro en Peñas Blancas, donde nos ponemos en contacto con José Juan, que nos comenta que con el despiste se ha pasado de largo y ha llegado hasta Jubrique, dándonos su visto bueno, para comenzar sin ellos. Sin apenas cobertura y con la extraña sensación de la escasa asistencia a pesar de las confirmaciones de los días previos, nos volvemos a montar en los coches para llegar hasta el “Refugio de los Reales” donde tenemos previsto finalizar nuestro recorrido circular.

 Si desde la distancia esta sierra de “Los Reales de Sierra Bermeja” llama la atención por su color rojizo (de ahí su denominación de “Bermeja”). Nada mas comenzar a caminar hacia nuestro primer hito: “Mirador Salvador Guerrero” nos vuelve a sorprender, el intenso color rojizo de la tierra y las rocas, ya que este espacio se caracteriza por estar formado casi en su totalidad por rocas procedentes del enfriamiento y la consolidación a grandes profundidades que llegaron a superar el centenar de kilómetros bajo tierra concretamente donde se encuentra el magma ultrabásico, denominado así por su riqueza de magnesio, calcio y hierro, dando lugar a “las peridotitas”. Los empujes geológicos y la erosión de los materiales que recubrían esta inmensa masa de peridotitas han permitido su actual afloramiento. Apareciendo registrada en el libro “guinness de los records” como el mayor afloramiento de este tipo de mineral en todo el planeta.

 Tras 400 m. de sendero con suelo rojizo, llegamos al “Mirador” desde donde disfrutamos de magníficas panorámicas de gran parte del litoral occidental malagueño, Marbella al pie de “La Concha” al este y la sierra Palmitera con el pico Encinetas, ocultando parcialmente la Sierra de las Nieves coronada por el Torrecilla, y hacia el suroeste una perspectiva tan espectacular  como inmejorable de Gibraltar, con el Estrecho y las montañas de África al fondo, una visión cautivadora que nos acompañaría hasta la cumbre.

 Desde el mirador regresamos una veintena de metros por el mismo sendero por el que habíamos llegado, hasta que unas balizas “amarillas y blancas de P.R.” nos indicaron  la continuación hacia la cumbre, y que en su mayor parte discurre paralelo a una alambrada que delimita la zona rocosa de la zona con mas vegetación. Teniendo que atravesar la alambrada en varias ocasiones, sin ninguna dificultad gracias a las angarillas, por donde íbamos pasando sin problemas. Tras un comienzo de subida algo empinado con escalones rocosos entre abundante matorral, llegamos en pocos minutos a una zona de pinos que ya nos acompañaría hasta la cumbre. Precisamente a la sombra de los primeros pinos por donde íbamos subiendo nos llevamos la grata sorpresa de encontrarnos con mi compañero Kostas “El Chipriota”, acompañado de su mujer “Dana” (Miss Praga 1996) y sus dos hijos mellizos: Luca y Emilio de cuatro añitos. Ocasión que aprovechamos para descansar unos minutos entre las pertinentes presentaciones y varios sorbos de “aquarius”.

 Continuamos la subida entre matorrales y grandes pinos  que nos iban protegiendo con su generosa sombra del sol del mediodía, unas veces por a la izquierda y otras a la derecha de la alambrada, y en todo momento con una panorámica espectacular de toda la zona del Estrecho, siempre a nuestra izquierda en el sentido de la marcha, el trazado de la senda, resultó muy entretenido, y a veces incluso tenía toboganes con bajadas, a través del terreno rojizo por el que íbamos caminando, con algunos escalones lo suficientemente altos, como para que Fernando tuviera que hacer uso de su mochila canguro, para llevar a su hijo Dani de 2 añitos, que iba como un rey, mientas su madre Ana, fiel a su costumbre, llevaba un auténtico supermercado a cuestas para que no faltara de nada. Y poco a poco, con el grupo estirado, íbamos ganando altura con Jon y su perra “Honey” en cabeza y el reportero en la cola, captando el avance del grupo y la belleza del paisaje que nos rodeaba, hasta que por fin, muy próximo a la cumbre, llegamos a la pista que parte desde el “Refugio” y llega hasta las antenas repetidoras. Sin duda, el único aspecto negativo de esta cumbre, a modo de sugerencia, se nos ocurre proponer que recubran las antenas a modo de pinsapos o pinos gigantes, tal y como han hecho con las antenas repetidoras que se encuentran junto a la “Ermita de Cabra, sierras subbéticas cordoesas”, un auténtico puntazo, que le daría un aspecto mucho mas natural a la cumbre. Una vez frente a las antenas, el punto geodésico es fácilmente accesible a través de una timida senda que se abre paso entre los pinsapos que ya comienzan a expandirse por todos los terrenos circundantes a la cumbre, donde por fin, nos encontramos con nuestro buen amigo “José Juan” acompañado de su hijo “Ignacio” y su pastor alemán “Thor”. Poco a poco fue llegando el grupo al punto geodésico, que con sus 1.485 m. sobre el nivel del mar, ostenta el record de Europa de altitud, de entre todas las cumbres situadas a menos de 15 km. de la costa, a lo largo de todo el litoral europeo. Haciéndonos disfrutar de unas vistas espectaculares sobre el Estrecho y los dos mares allí se encuentran con África y Europa a tiro de piedra, un auténtico regalo para la vista.

 Entre pinos y pinsapos descendimos cómodamente por el carril que comunica la cumbre con el “Refugio Agustín Lozano”.  Justo antes de llegar al “Refugio” nos encontramos con el busto de “Edmond Boissier” junto al cual se encuentra colcada una placa conmemorativa del 160 aniversario de su visita a “La Serranía de Ronda”, dando a conocer a la comunidad científica internacional, el emblemático árbol del pinsapo, una auténtica joya desde el punto de vista botánico, cuyos orígenes datan del jurásico.

 Aunque el refugio se encontraba abierto, aquel día no funcionaba el servicio de bar y restaurante del que habíamos disfrutado anteriores ocasiones, con lo cual almorzamos con lo que cada uno llevaba en sus mochilas, sobre las mesas de madera del área recreativa que se encuentran junto al refugio. Curiosamente quince minutos antes de llegar allí, nuestro compañero Roberto y su hijo Tomy, se habían marchado, tras haber intentado localizar  al grupo sin éxito, después de haber dado un buen paseo por la zona. Finalmente, tras el almuerzo de hermandad, por circunstancias diversas que no vienen a cuento, se marchó parte del grupo, a pesar del atractivo y fácil paseo que teníamos previsto realizar a “La Plazuela de los Pinsapos”.

 Ya sólo quedábamos Jose Juan, con su hijo Ignacio y su perro “Thor”, Fernando, Ana y su hijo Dani, María, Nacho y yo, así que para no forzar mucho la máquina y sin olvidar que estaba programada como “ruta familiar”, decidimos bajar en coche los dos kilómetros que nos separaban del comienzo de la senda y a partir de ahí, el paseo por la ladera norte de Sierra Bermeja, se convirtió en una auténtica delicia hasta completar el kilómetro escaso que nos separaba de la “Plazuela de Los Pinsapos”, un auténtico remanso de paz con el que se conoce un clarito del bosque, en una zona llana, donde se encuentra la famosa placa con el poema a los árboles, donde podemos leer aquello de:

 

 ¡ Árboles !,

¿ habéis sido flechas caídas del azul ?                           

¿ qué terribles guerreros os lanzaron ?

¿ han sido las estrellas ?

Vuestras músicas vienen del alma de los pájaros,          

de los ojos de Dios,

de la pasión perfecta

¡ Árboles !

¿ Conocerán vuestras raices toscas,

mi corazón en tierra ?

 (Federico García Lorca) 

 Aquí en la “Plazuela de los Pinsapos”, los mas pequeños disfrutaron de lo lindo con una especie de cabaña improvisada que alguien con muy buen criterio, había construido, reagrupando trozos de ramas secas desprendidas de algún pinsapo, que afortunadamente se han desarrollado con gran fuerza a lo largo de toda la ladera norte, y que intercalados con numerosos pinos, han dado lugar a la mayor concentración de pinsapos que se conoce en todo el mundo, a tan corta distancia del mar. Otro record para esta montaña, que jamás dejará indiferente a todas aquellas personas que la visiten. De hecho, el profesor de Biología Vegetal de la Universidad de Málaga, Andrés Pérez Latorre, señaló en su día, que Sierra Bermeja destaca también por su importancia botánica, ya que alberga alrededor de una veintena de endemismos "tantos como cualquier país europeo en su conjunto".

 La protección de este espacio localizado en la confluencia de los términos municipales de Estepota y Genalguacil, al suroeste de la serranía de Ronda, está propuesto como Lugar de Interés Comunitario (LIC), ocupando una superficie de unas 40.000 hectáreas, donde se debería prohibir completamente la recalificación de estos espacios protegidos en zonas urbanizables, como ya comienza a ocurrir por la ladera sur. Ya que en estos momentos, a pesar del alto valor ecológico de toda esta sierra en su conjunto, solamente la cumbre de Los Reales de Sierra Bermeja está protegida como “paraje natural” desde 1989, una categoría de protección muy baja a la que realmente le corresponde.

Nota Curiosa: Intercambiando impresiones con un vecino de Estepota, mientras el grupo estaba almorzando, me comunicó que antes de finales de 2007, esta previsto habilitar un acceso directo desde la autovía  pública, para en lazar con la “MA-536” que es la carretera que nos lleva hasta el “Puerto de Peñas Blancas”, sin necesidad de entrar en Estepota para nada. No obstante, lo mas increíble es “el por qué” no se hizo esto desde un principio.

 

Crónica y fotos: Juan Ignacio Amador

 


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