El
Torcal de Antequera:
La sierra del
Torcal de Antequera es uno de
los eslabones del arco calizo
central, que a modo de
anfiteatro, circunda la hoya
malagueña El Paraje Natural del
Torcal de Antequera, es uno de
los
paisajes kársticos mas
espectaculares de toda Europa.
La persona que lo visita por
primera vez, jamás lo olvidará.
Las formaciones calizas nos
ofrecen una vista única de la
naturaleza. Y tienen su origen
en el fondo marino hace,
aproximadamente, 150 millones de
años. La erosión
natural ha configurado un tipo
de elevación rocosa conocido
como "el tornillo". De tal
manera que la naturaleza
kárstica de los terrenos, es
decir, de formaciones calizas
modeladas por el agua, confieren
a este paisaje un peculiar
aspecto que le hace irrepetible,
caracterizado por la existencia
de una red de callejones y
pasadizos, puentes y depresiones
que le otorgan una belleza
especial y muy característica,
dándole el aspecto de una ciudad
petrificada. Convirtiendo la
visita en un auténtico
espectáculo. En cuanto a la
flora existen al menos 664
especies diferentes, algunas de
ellas endémicas. La fauna está
constituida por 116 especies de
vertebrados, entre reptiles,
anfibios, aves y mamíferos como
el zorro y la cabra montesa. Uno
de los valores más notables de
la composición faunística de El
Torcal es la riqueza de aves que
soporta, bien de forma
sedentaria o simplemente como
estación de paso en las vías
migratorias o como punto de
nidificación. En este sentido,
la sierra fue declarada como
Zona Especial para la Protección
de las Aves. Los reptiles
presentes, dependen en gran
medida de factores térmicos, por
lo que son plenamente activos en
primavera y verano, momento en
el que se pueden visualizar con
frecuencia. No por casualidad:
El Torcal de Antequera fue el
primer territorio de Andalucía
en ser reconocido como "Espacio
Natural Protegido", al ser
declarado "Sitio Natural de
Interés Nacional" en 1.929.
Posteriormente su calificación
ha ido variando con la finalidad
de salvaguardar sus importantes
valores naturales: la
composición de sus rocas y su
fauna, flora y paisaje.
Teniendo hoy el reconocimiento
de “Parque natural” con algunas
zonas de alto valor ecológico.
A pesar de su
singularidad, el Torcal de
Antequera tiene dos “hermanos”
en la provincia de Málaga: “Los
Riscos de Cartajima” otro
paisaje de fantasía al pie de la
carretera que nos lleva a esta
localidad desde Parauta. Y por
otra parte “El Torcalillo” del
Valle de Abdalajís, en la falda
éste del “Pico Capilla” a poco
mas de 20 km. del Torcal.
Cómo
llegar:
Tomando como
referencia la localidad de
Antequera, tomamos la comarcal
3310 dirección Villanueva de la
Concepción y tras 12 km. de
suave ascenso, dejando atrás
algunas ventas que invitan a
parar para comer a la vuelta.
Llegamos a un cruce desde donde
parte, a la derecha, la
carreterilla que en permanente
subida nos lleva hasta el
Torcal. Antes de llegar al
parking situado en las
proximidades del Centro de
Visitantes, actualmente en obras
(por ampliación), el paisaje por
el que vamos ya convierte el
viaje en un auténtico
espectáculo para la vista. Antes
de darnos cuenta, entramos en un
mundo de misterio y fantasía.
Donde los caprichos de la
erosión han esculpido sobre la
roca caliza dando lugar a
figuras tan conocidas como “El
Sombrero”, “El Tornillo”, “El
Champiñón”, “La Cabeza del
Perro”, etc…Hasta el punto de
hacernos sentir como en un
auténtico museo al aire libre.
La
Visita:
De no ser porque el
nuevo Centro de Visitantes se
encuentra aún en fase de
ampliación y remodelación, nuestra
intención era haberlo visitado
antes de iniciar la primera ruta
como manda los cánones. No
obstante, una vez reunidos los 25
participantes y hechas las
presentaciones de rigor con
reencuentros estelares y muchas
caras nuevas. Hicimos una breve
introducción del doble programa
que teníamos previsto realizar,
recordando que: de las distintas
rutas senderistas que comienzan en
el área de parking, junto al
"Refugio-Centro de Interpretación"
situados al final de la carretera
de acceso, teníamos previsto
realizar en primer lugar la ruta
amarilla, que tal y como se puede
comprobar en el mapa adjunto es la
“versión extendida” de la ruta
verde y posteriormente la “ruta
roja” antiguo itinerario
señalizado años atrás con marcas
de
pintura
roja, que poco a poco ha ido
cayendo en el olvido, tras
numerosos casos de pérdida por
parte de muchos excursionistas y
que unido al hecho de estar
considerada como zona de alto
valor ecológico, ha servido de
excusa perfecta para que la
“Consejería de Medio Ambiente”
tenga restringido su uso.
El Torcal es un
paraje de unos 11,7 km2, con
cuatro zonas bien delimitadas:
al este, Sierra Pelada,
donde se encuentran las antenas
repetidoras al comienzo de la
carretera de acceso; al norte
del Centro de Visitantes, el
Torcal Alto, que encierra el
paraje de roca caliza más
especial y que cuenta con uno de
las elevaciones de mayor altura
del Paraje: el Camorro de las
Siete Mesas (1.336 m.) y que
rodea la “Ruta Roja”.; una gran
cresta rocosa la separa del
Torcal Bajo, de similares
características al Alto pero con
un paisaje menos espectacular.
La última de las áreas es la que
está integrada por tajos y
laderas que delimitan el
paraje. Y al noroeste “La
Sierra Chimenea” que es una
prolongación del Torcal,
coronada por el “Camorro Alto”.
Su grandeza y extrañas formas le
dan un carácter sobrecogedor.
La Ruta
Amarilla-verde:
Dada la
masificación de visitantes que se
viene repitiendo en “El Torcal”,
no hace falta decir que lo suyo
sería venir un día entre semana y
si es un lunes mejor, pero por
aquello de que la mayoría tiene el
fin de semana libre (algunos, de
momento), no tuvimos otra opción
que ponerla para este día, así que
iniciamos el recorrido de esta
auténtica romería en la que ya se
ha convertido la ruta verde, donde
el efecto erosivo de las pisadas
está dejando las rocas tan pulidas
como los mármoles del “Partenón de
Atenas”. No obstante, en varias
fuentes consultadas los días
previos en Internet, coincidían en
señalar que a pesar de la
inexistencias de flechas
amarillas, nos teníamos que
separar de la ruta verde en el
primer ramal de senda que viéramos
a la derecha. Hecho que cumplimos
al pié de la letra, llegando en
poco mas de 50 m. a un callejón
sin salida, por el que incluso
llegamos a trepar los que íbamos
en cabecera de grupo, descartando
inmediatamente la posibilidad de
continuidad por aquí. Hecho que
provocó que los 25 participantes
quedáramos fragmentados en varios
subgrupos, ya que aunque todos
regresamos a la ruta verde, para
continuar su trayectoria: los que
habían entrado últimos al callejón
salieron inmediatamente y
comenzaron a caminar pensando que
el resto del grupo iría
inmediatamente detrás, pero el
hecho de que algunos tardásemos en
bajar, otros se recrearan en las
fotos y otros buscando algún
camino alternativo, provocó que
mientras íbamos retomando la ruta
verde, se nos colaran numerosos
grupos de visitantes que nos
fueron distanciando cada vez mas.
No
obstante, las consignas estaban
claras y todo el mundo sabía que
íbamos buscando la ruta amarilla,
así que poco después de dejar
atrás la figura denominada “La
Esfinge” y poco después de dejar
atrás la balconada donde se
encuentra la figura de “Las dos
Iguales” encontramos sin ninguna
dificultad el desvío hacia la
derecha con una gran flecha
amarilla, algo descascarillada y
en ocasiones casi mimetizada con
el tono ocre de algunas rocas a lo
largo del itinerario, que al
contrario de lo que decían algunas
fuentes no ofrece ningún lugar a
confusión, en parte porque las
pisadas por tierra y roca marcan
el itinerario perfectamente y
además en ningún momento nos
obliga a realizar ningún tramo de
trepada o destrepe.
Sin duda se trata
de un recorrido muy interesante
enlazando suaves subidas y bajadas
a través de
un fascinante sector laberíntico,
abriéndonos paso entre fascinantes
formaciones rocosas, grietas,
dolinas y callejones que conviene
recorrer sin prisas, porque
estamos en lo mas parecido a un
gran museo al aire libre y es por
ello que merece la pena recrearse
en cada una de sus salas, plazas y
galerías, donde las distintas
tonalidades de grises de la roca
irá intercalándose con el verde de
la yedra y otros árboles, plantas
y arbustos que proliferan aquí y
allá aprovechando la humedad de
las umbrías. Uno de los primeros
hitos de la “ruta amarilla” es el
“Portillo de La Losa”, llegando
poco depués al “Callejón Oscuro”
tras el cual viene una bajada que
nos deja en una especie de
plazoleta llana, aquí conocidas
como “Úvalas” llegando a la base
de unos majestuosos farallones
rocosos, justo donde la senda gira
a la izquierda para situarnos
frente a la entrada del “Callejón
del Tabaco”, curiosa oquedad por
donde no cabrían dos personas a la
vez, sino mas bien una y en mi
caso de lado. Por aquí la senda se
abre paso de forma inverosímil, en
el mismo callejón se produce un
giro de 90º a la derecha que nos
lleva a un pequeño túnel de
vegetación en cuya salida nos
encontramos con una curiosa
formación rocosa que bautizamos
como “El Potro”.
Tras
“El Potro” a la salida del
“Callejón de Tabaco” iniciamos un
suave ascenso por un tramo de
estrechas galerías que nos lleva a
otra plazoleta ó “úvala” donde nos
encontramos con tres de las
figuras mas significativas de la
ruta amarilla: “El Camello”, “El
Adelantado” y “El Agrasol”. Poco
después tuvimos la suerte de
encontrarnos con una cabra montesa,
si bien, las pobres están tan
acostumbradas a los visitantes,
que a pesar de la corta distancia
que nos separaba, a penas se
inmutaba por el tránsito de
excursionistas. Y desde aquí
llegamos al punto de confluencia
con la ”ruta verde”, en el lugar
conocido como “el Hoyo de la
Burra” donde nos encontramos con
un grupo de abuelotes alemanes
botella de rioja en ristre
gritando alegremente: “¡¡¡ Spanien
wunderschon…Viva el vino!!!!..
Una vez que se
empieza a subir último tramo que
nos lleva hasta el mismo “Centro
de Visitantes” que
ya tenemos a la vista, a poco
menos de 200 m., debemos estar
atentos a un ramal que sale a la
derecha y que nos lleva a unas
rocas en cuya base podemos
apreciar un extraordinario
ejemplar de anmonite, retomada la
senda, se llega al centro de
visitantes y a la zona de Parking
en apenas dos minutos, pero no nos
podemos marchar sin antes visitar
el “Mirador de Las Ventanillas”,
sin duda uno de los miradores mas
espectaculares de la provincia de
Málaga situado sobre la cabecera
del río Campanillas, donde
obtendremos una maravillosa vista
que abarca desde la localidad de
Villanueva de la Concepción hasta
la costa malagueña, aunque la
mayoría de los compañeros que lo
visitamos no pudimos disfrutar de
las vistas en todo su esplendor,
porque tuvimos durante toda la
jornada una gran acumulación de
nubes y temperaturas inferiores a
10ºC.
Y
entre el “Mirador” y “El Centro de
Visitantes” fuimos almorzando la
mayoría de los compañeros mientras
nos volvíamos a reagrupar dos
horas y media después de haber
iniciado el recorrido y es que a
pesar de tener tan sólo 2,5 km. de
longitud hay varios factores que
condicionan bastante el tiempo que
lleva realizar el itinerario, por
una parte en gran medida vamos
encajonados entre rocas la mayor
parte del tiempo, hay lugares
donde confluyen muchos visitantes
y tienes que esperar que pasen los
de delante porque es casi
imposible adelantar y después hay
tal proliferación de formaciones
curiosas que no puedes evitar
quedarte absorto en la
contemplación. Y es que
adentrarnos en el “Torcal de
Antequera” supone descubrir un
mundo nuevo en el que las rocas
calizas que decoran este paraje
natural vigilan silenciosas el
paso de los visitantes que acuden
a contemplar uno de los paisajes
kársticos más impresionantes y
espectaculares de Europa.
Crónica: Juan
Ignacio Amador:
Fotos: Juan Antonio
"El Elfo de La Malagueta" y Juani
"El Comandante"