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Salidas del "Comando Preston" - Temporada 2006-2007


 Un paseo por El Monte de San Antón, "El Guardián de la Malagueta"
Fecha: 24 de septiembre de 2006


Bonito paseo periurbano, próximo a la localidad de “El Palo” desde donde se llega fácilmente a la falda de esta peculiar montaña de dos cumbres, después de dejar atrás las últimas calles de la urbanización “Pinares de San Antón” cuya expansión amenaza seriamente con destrozar el último tramo de monte que queda sin edificar, como bien reza una pancarta en la misma urbanización donde podemos leer “S.O.S. Monte de san Antón”.
 

 

No fue fácil buscar un punto de encuentro para quedar en el inicio de la ruta, ya que si bien, la aproximación es muy fácil, una vez en la ronda ESTE, cogemos la Salida: El Palo-Avenida Juan Sebastián El Cano y rodeamos la rotonda, para subir hacia la montaña por la Avenida de san Antón, la mayor parte de esta avenida, tiene tramos de curvas o estrechas rectas, siempre entre chalets y casa de lujo. Y la parte alta es un laberinto de ramificaciones donde hay que estar muy atento, cogiendo a la derecha la 2ª entrada de la C/ Las palmeras y poco después “Los Sauces” donde ya podemos aparcar, para seguir andando hasta el final de la calle, donde comienza el carril de tierra, con una cadena para cortar el paso de vehículos y un letrero donde leemos “Monte de San Antón” (hito 1). Por donde ya íbamos caminando los 19 amigos que nos dimos cita aquella mañana de domingo.

 

Después de unos 500 m. de carril, donde el grupo caminaba estirado, mientras íbamos charlando de lo humano, lo divino y las próximas rutas que teníamos en mente, llegamos a un colladito junto a unos pinos y algún algarrobo, desde donde parte una pequeña senda a la izquierda que nos lleva a una primera balconada (donde nos asomamos al regreso), siguiendo por el mismo carril, que bordea la falda sur, continuamos unos metros mas allá del pequeño pinar (hito 2), siendo fácilmente visible la marcada senda que sale a nuestra derecha y que durante el primer tramo parte en línea recta hacia el collado entre las dos cumbres, hasta que llega un momento en que tienes dos opciones: bien continuar hacia el collado entre ambas cumbres, o bien tomar una de las difuminadas sendas que parten a la derecha, hacia la cumbre “ESTE” que iba a ser nuestro primer objetivo por donde iba abriéndose paso nuestro compañeros Juan Carlos y Paqui, demostrando una forma física impresionante en estos comienzos de temporada 2006/7, seguidos muy de cerca por Fernando y Ana, que prácticamente ni sudaron la camiseta, mientras el resto del pelotón se estiraba como un chicle, hasta la cola, donde  cerraba el grupo nuestro buen compañero de aventuras, “Juan Antonio”, llevando de la mano a su hija “Ana”, nuestra princesita, ante la atenta mirada de su madre, “Inma”.

 

 

 

El último tramo en ambas cumbres es un canchal, pero al no haber a penas, matorrales espinosos se camina con paso firme y superando algún que otro escalón se llega sin dificultades a la cumbre “ESTE” (hito 3), a donde algunos llegaron incluso riéndose como nuestra amiga “Rosa de Casarabonela” siempre acompañada por su fiel perra “Paca”, otra gran montañera, que por cierto, nos comentó que le había parecido ver un “revolcaero de jabalíes” en un determinado punto del recorrido.

 

 

 Una vez en la cumbre este, que con sus 520 m. es la mas alta de las dos, la primera en echar mano del bidón fue nuestra amiga “Eva” que ese día, retomaba la sana costumbre de la práctica del senderismo tras algún tiempo de ausencia por las montañas, junto a su marido “Jose”, su hijo “Jose Jr” y tres amigos mas entre los que se encontraban: Angel, Rodrígo y Ricardo que serían los primeros en coronar la siguiente cumbre. Unos con la fruta y otros con bebidas isotónicas o simplemente sentados en un improvisado sillón de roca, disfrutamos de un reconfortante rato de descanso, recreándonos con las bonitas vistas que nos rodeaban, mientras nuestro amigo “Per Johan” de Suecia  fiel a su costumbre iba reconociendo cada una de las cumbres y sierras que divisábamos, a la vez que Juani movilizaba al grupo para hacer la foto de rigor en cada uno los puntos que requería aquella privilegiada atalaya.

 

 

 

 

 Tras la sesión de fotos, iniciamos el camino hacia la cumbre “OESTE”, la mas próxima a la ciudad de Málaga. Al contrario de lo que parecía desde abajo, el “cresteo” entre ambas cumbres se hace por un canchal muy dócil por donde transitamos sin ninguna dificultad, deteniéndonos a contemplar un precioso ejemplar de “mantis religiosa” que con gran naturalidad, posó para nosotros, como también hiciera una “mariposa papillón” que capturaron con su cámara nuestros amigos: “Ian” y “Sarah”,  que Rosa nos presentó aquel día, y sin darnos cuenta, ya estábamos en la cumbre “OESTE” (hito 4), que con sus 500 m. sobre el nivel del mar y dada su privilegiada situación, posiblemente, es la mejor atalaya para contemplar la ciudad de Málaga con su bahía y la Sierra de Mijas al fondo. Justamente allí arriba, me dí cuenta de que se me habían despegado las dos suelas de mis viejas botas al mismo tiempo y “Juan Carlos” con gran espíritu olímpico, tuvo el generoso gesto de cortarse un trozo de cordón para que me hiciera un remiendo que resultó determinante en la bajada. Una vez en esta cumbre “OESTE” coronada por una cruz metálica, algunas guías sugieren realizar una pequeña exploración, hacia el borde de la gran falla que rodea todo el perímetro occidental, para disfrutar de algunas pequeñas simas, si bien, hay que tener precaución con los cortados.

 

 

Para no regresar por el mismo camino, decidimos iniciar el descenso dirección sureste, tal y como nos indicaba la foto aérea que llevábamos de referencia, si bien pasamos bastante mas por debajo del collado, por una zona donde el canchal se hacía algo mas espinoso, como bien demostrarían mas tardes las sufridas piernas de nuestro amigo “José” y donde una vez mas nuestro amigo “Juan Antonio” tuvo que concentrarse en la esforzada tarea de llevar a  su hija “Ana” en volandas por un prolongado tramo de descenso donde mantener la verticalidad sin ayuda de bastones era un tanto complicado, hasta que por fin llegamos a unos pequeños cortados al sur de la cumbre “ESTE” desde donde se accede fácilmente al carril por donde iniciamos la ascensión. Llegados a este punto conviene aclarar, que una vez retomado el carril, debemos caminar hacia la izquierda (dirección ESTE) por donde llegamos, de lo contrario si tomamos a la derecha, saldríamos muy lejos de donde dejamos los coches aparcados.

 

 

Así que antes de darnos cuenta, ya estábamos en los coches, unos camino de casa para atender las distintas obligaciones y el resto camino de “la Playa del Palo” donde nos dimos nuestro homenaje correspondiente en el famoso “Chiringuito El Tintero” donde si no llegas temprano, casi tienes que llegar a Almería para aparcar y después llevarte un buen rato para coger sitio, si bien en ese sentido tuvimos mucha suerte y antes de lo que nos imaginábamos ya estábamos en la mesa, con nuestras jarras de cerveza y tinto de verano, para ayudar a bajar, las bandejas de pescados que íbamos escogiendo, mientras los esforzados camareros iban pregonando a viva voz cada una de las especialidades que llevaban en cada paseo.

 

 

Y con un gran sabor de boca, nunca mejor dicho, nos despedimos en el paseo marítimo del Palo, con la satisfacción de haber disfrutado de bonitas panorámicas, con esta ruta ta fácil como agradecida, que complementada con el almuerzo en el Tintero, se podría convertir en un clásico de inicio de temporada. Ya que resulta ideal, a modo de primer contacto con la montaña y el reencuentro con los amigos, puediendo venir toda la familia.

 

 Monte de San Antón, patrón de los animales que durante tanto tiempo enriquecieron la fauna de este monte, no obstante, a pesar de su deterioro, acelerado por la descontrolada expansión urbanística y el incendio que tuvo lugar en julio de 2001, han llegado a inventariarse mas de 90 especies de aves en sus cumbres y laderas, destacando el cernícalo, que también pudimos observar sobre nuestras cabezas, casi parado en el aire, al acecho de un pequeña presa. Cabe destacar el hallazgo de algunos restos del neolítico en la ladera sur, próximos a una pequeña cueva, junto a la cual pasamos en el último tramo de bajada. Y por último su aspecto geológico y botánico de gran interés para los especialistas en la materia.

Crónica y fotos: Juan Ignacio Amador + Ian

 


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