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Salidas del COMANDO PRESTON - Temporada 2006-2007


Travesía Sotres-Collado Pandébano-aldea de Bulnes-Puente Poncebos
(Macizo Central o de Los Urrieles, Parque Nacional Picos de Europa)
Fecha: martes 29 de agosto de 2006


Cómo llegar:

Para realizar esta bonita travesía de paisajes majestuosos por una de las zonas mas atractivas del Macizo Central o De Los Urrieles, debemos tomar como referencia “Cangas de Onís”, desde allí tomamos el desvío en dirección “Arenas de Cabrales” (cuna del famoso queso), desde allí ya nos dirigimos a Puente Poncebos (localidad que se suele tomar como inicio o final oficial de “La Ruta del Cares), hasta aquí la carretera es muy buena, porque van bordeando las grandes montañas y discurre relativamente a poca altura por valles y media montaña. ¡Por cierto!, que a medio camino entre “Arenas de Cabrales” y “Puente Poncebos”, tenemos parada obligada en “El Mirador del Pico Urriellu” (que es como en Asturias se le conoce popularmente al “Naranco de Bulnes”).

Justo antes de entrar en “Puente Poncebos”, tomamos un desvío a la izquierda dirección “Tielve-Sotres” por un puente que atraviesa el río Cares, nada mas atravesar el puente dejamos a nuestra derecha el aparcamiento y la entrada del teleférico que sube hasta la aldea de “Bulnes” (por un túnel excavado en roca). Y empezamos a subir por una carretera que discurre paralela al río Duje, trazando una especie de herradura gigante y siempre en ascenso dejaremos la aldea de Tielve a nuestra izquierda y finalmente llegaremos a Sotres, aldea donde aproveché para desayunar antes de comenzar la caminata, si bien el inicio de la ruta, lo tenemos en un carril terrizo que se encuentra unos 200 m. antes de la aldea, justo a la derecha y que no ofrece lugar a dudas porque allí mismo ya tenemos los primeros carteles indicativos que nos vamos a encontrar a lo largo de la ruta, si bien esta es una constante en todas las rutas que realicemos en Asturias, cuyo lema turístico de “Paraíso Natural” es sin duda alguna un total acierto.

 La ruta:

Dentro de la amplia gama de posibilidades que nos ofrece el “parque nacional de Los Picos de Europa” esta travesía nos brinda la oportunidad de disfrutar de varios de los paisajes mas majestuosos del “macizo Central o de Los Urrieles”, sobre todo una vez que sobrepasamos el “Collado Pandébano” y tenemos frente a nosotros la inconfundible silueta del “Naranco de Bulnes” a la izquierda y “Los Albos” a la derecha con el bosque de acebuco a sus pies.

 No obstante como en toda travesía lo primero que debemos prever es la manera de regresar al comienzo de ruta que hayamos finalizado esta, bien habiendo dejado un coche en “Puente Poncebos” por la mañana, o bien llamando a un taxi desde allí que fue lo que yo hice (vienen desde “Arenas de Cabrales” y no me cobraron mas de 20 € (agosto 2006) por llevarme otra vez hasta Sotres para recuperar el coche.

 Aunque la ruta es de poco mas de 10 km conviene recordar que tiene un desnivel de 338 m. de subida y 1.153 m. de bajada, así que los que padecemos de rodilla no podemos olvidarnos de las rodilleras, los bastones (siempre dos mejor que uno) y las pastillas de “ibuprofeno”, por lo demás la ruta es una auténtica gozada.

 Comienza la ruta:

Nos encontramos en la denominada “curvona” donde poco antes de entrar en Sotres, sale una pista a la derecha donde podemos leer los indicadores “Aliva” y “Urriellu” bajamos por esta pista y a penas a 200 m. ya el carril se desdobla, nosotros cogemos el de la derecha “Urriellu”, pero mejor aún caminaremos por un sendero que sale justo antes de llegar al cruce de carriles y de esta manera pasaremos a través de “Los Invernales de Texu y Cabao”, antiguos refugios que servían para proteger a los animales de pastoreo en las épocas de grandes nevadas, todavía hoy en día los últimos pastores utilizan los mejores conservados. Cruzamos el río Duje por un puentecito de piedra y comenzamos a ganar por los empinados zig-zags del carril, tal y como vamos ascendiendo podemos ver la aldea de Sotres, en la vertiente contraria del Duje donde hemos iniciado la ruta. Tras un nuevo collado, atravesamos un pequeño arroyo y mas tarde se llega a una peculiar peña rodeada de árboles, bajo la cual se encuentra “La majada del Roble”. En este punto del carril terrizo por el que vamos caminando se empina hasta que llegamos a una explanada donde la gente que se quiere ahorrar esta “primera hora” de ruta de ascensión, deja los coches. (Si bien yo no lo haría con un turismo normal por las malas condiciones del carril en algunos puntos y las sensaciones del camino que uno se va perdiendo). Desde ese mismo “aparcamiento improvisado” comienza la senda que de frente va ascendiendo hasta la base del “Pico Urriellu” (ó Naranjote Bulnes), pero nosotros nos dirigimos hacia “Las cabañas de canero” que tenemos a la derecha y de ahí ya siempre por senda y dirección este, llegamos al “Collado Pandébano” las vistas hacia nuestra izquierda (sur, en este caso), son sencillamente impresionantes con la espectacular silueta del “Naranco de Bulnes” a la izquierda y “Los Picos Albos” a la derecha. Llegados a este punto perdí la noción del tiempo recreándome en el paisaje y dándole gracias a Dios porque el “Serpa Carmona” me hubiera insistido tantas veces en que no me perdiera esta ruta cuando viniera por “Picos de Europa”, recomendación que hago encarecidamente a todos aquellos que lean estas líneas.



 Atravesamos el collado hasta la otra vertiente y ya comenzamos el descenso prolongadísimo que nos llevará hasta el final de la ruta. De momento el siguiente hito al que llegamos es una solitaria casa de piedra que queda a nuestra izquierda, la senda se abre paso entre matorrales de brezo, aulagas, cardos borrieros con flores y espinas de un intenso azul-morado y helechos que nos llaman la atención en esas latitudes, mientras las vacas y cabras domésticas nos observan con total indiferencia acostumbradas al transito de excursionistas. En este tramo tenemos una panorámica, algo mas alejada pero aún mejor del “Naranco de Bulnes”, “Los Albos” y “El Neverón” pero ya girándonos hacia atrás, la senda todavía arenosa se va inclinando cada vez mas hasta “La Majada de Jelguera” donde ya nos encontramos con un bosquecillo de robles que nos acompañará hasta la aldea de Bulnes a donde llegamos por un empinadísimo sendero empedrado que sin duda alguna fue la parte de la ruta donde mas sufrieron mis rodillas, obligándome a parar cada poco, mientras no perdía la ocasión de fotografiar la aldea de Bulnes que ya se veía allí abajo, al pie del coloso calizo del Acebucho.



 Cuando por fin llegué a esta aldea perfectamente integrada en el paisaje que lo rodea, me alegré de pisar tierra firme y aunque llevaba el bocata en la mochila, no dudé en pedirme un buen chuletón de ternera con un buen vino tinto y ensalada de la tierra. Resulta curioso observar la diferencia entre los que hemos llegado a la aldea de Bulnes tras una buena caminata y los que han llegado sin despeinarse montados en el funicular, por cuya estación superior vamos a pasar, al salir de la aldea, por una pista terriza, dejándola a nuestra derecha, para continuar, siempre en bajado por un sendero que nos lleva hasta un cruce, a la izquierda tenemos el “Puente Colines” que por una zig-zagueante senda nos lleva hasta “el Barrio del Castillo” a menos de 500 m. de distancia y que merece la pena visitar. Pero esta es sólo una alternativa, porque nosotros debemos seguir recto (sin atravesar el puente, si no queremos hacer esa visita optativa).



 Así que continuamos de frente, con el río del Tejo, siempre a nuestra izquierda que al principio tenemos muy ceca de nosotros pero que rápidamente comienza a quedar muy por debajo de nosotros tal y como entremos en el desfiladero conocido como ”Las Salidas de Bulnes” . Sin duda alguna este desfiladero que siempre ha quedado eclipsado por la popularidad de “La Garganta del Cares” ofrece una de los mayores alicientes de esta ruta y para justificar este itinerario, tengo que decir que aunque mucho mas corto que “La Garganta Divina” no le tiene nada que envidiar en cuanto espectacularidad y sensación de vértigo en algunos de sus tramos y además al estar mucho menos transitado siempre nos transmite un ambiente mas salvaje. Hasta que llega un momento que la senda comienza a descender en empinados zig-zags alcanzando el mismo nivel del río que atravesamos por el “Puente de Jardú”, quedando éste ya a nuestra derecha y acompañándolo hasta su desembocadura en el río Cares que atravesamos por el “Puente de La Jaya” llegando de esta manera hasta “Puente Poncebos” entre colosales montañas de  impresionantes paredes verticales y gigantescas agujas calizas.

Crónica y fotos. Juan Ignacio Amador Tobaja

 

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