El pasado 17 de marzo llegó una
de las rutas más esperadas de la
temporada, sin desmerecer a
otras, claro. Pretendíamos subir
al Torrecilla desde el Puerto de
Peñas Blancas ante las
espectaculares vistas del
Picacho de Fatalandar. Se
corresponde con la ruta nº 19
del libro Sierra de las Nieves.
Guía del Excursionista. Rafa
Flores, coautor del libro y gran
conocedor de estos parajes
que propuso una variación de la
ruta para pasar por la Colada
del Tejo.
El punto de encuentro fue el
Hotel Cerro del Híjar de Tolox a
las 9 de la mañana. Fueron
llegando todos los amigos
montañeros puntuales como de
costumbre, para dejar sitio al
típico cafelito para despertar
los ánimos más calmados.
Desde allí, nos repartimos en
los coches para subir por el
carril que se dirige al Cerro
Corona, unos 8 Km. bastante
aceptables de carril. Dejamos
los coches en el collado de la
Machoruela para empezar a
caminar hacia nuestra meta. Ya
desde el punto de partida se
divisaban unas nubes que no
dejaban ver las cumbres, aunque
seguimos adelante con la
esperanza de que se disiparan al
levantar el día. Comenzamos a
subir observando los desoladores
efectos del incencio que hace
más de veinte años acabó con el
pinsapar de la zona y del que
aún quedan restos de troncos y
donde los matorrales han
colonizado el terreno. Un vez
terminado el carril en el puerto
Corona, comenzamos a subir por
una senda, la niebla hace acto
de presencia y convierte el
paisaje en un misterioso lienzo
desdibujado que nos nos deja ver
más allá. Intuimos que las
vistas deben ser espectaculares
pero no podemos apreciarlo con
nuestros ojos. A pesar de la
niebla cada vez más densa,
nuestros ánimos de llegar a la
cumbre y de ir descubriendo las
maravillas de aquel paraje,
hacen que sigamos caminando, muy
juntos, porque cada vez la
visibilidad era menor. Después
de pasar por unas cadenas que se
han colocado para facilitar el
paso por algunos lugares algo
complicados, empezamos a
comprender que la niebla estaba
convirtiendo una ruta de
dificultad media-alta en
simplemente alta. Pero
continuamos por el sendero hasta
llegar a la boca de la Sima del
Madroño o del Aire, donde
tuvimos que ayudarnos de otras
cadenas colocadas al efecto.
Tuvimos la suerte de que no
hacía viento y eso nos permitió
continuar hasta la colada del
Tejo, pasando por debajo del
Picacho de Fatalandar, donde las
vistas debían ser increíbles,
pero no se veía nada. El tamaño
de los pinsapos en este lugar
son espectaculares, con
ejemplares que debían llegar a
los 20 metros de altura. Pudimos
acercarnos a uno de los tejos,
pero fue el único que vimos, ya
que la ladera sobre la que
crecen estaba oculta por la
niebla. En este punto se decidió
no continuar con la ruta por el
alto riesgo de no encontrar el
sendero una vez comenzado el
descenso desde la cumbre, ya que
con las nubes se perdía toda
referencia visual. Buscamos un
hueco para resguardarnos, comer
y reponer fuerzas y volvimos
sobre nuestros pasos, no sin una
sensación de cierta tristeza al
no haber podido completar la
ruta, pero con la convicción de
que algún día volveremos sin
niebla y veremos claros los
paisajes por los que pasamos a
ciegas.
Crónica de Patri
Fotos:
Patri y Rafa
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