Tal y como venía demandando el
sector mas “Light” del COMANDO PRESTON, el tipo
de ruta escogida para ese día fue de nivel
“insultantemente fácil” con el aliciente
principal del almuerzo en la famosa “Venta el
Tunel”, que a su vez fue el punto de encuentro,
donde fueron llegando puntualmente desde
distintos puntos de la costa: Fernando y Ana con
su hijo Dani; Juan Antonio y Lourdes; Juani y
María con Nacho, Sarah y Michael, Roberto y su
hijo Tomy, Cheryl y Nuria; y finalmente Jon y
Lindsey con su perra “Honey”. Un total de 16
amigos mas que de las montañas de la buena mesa.

Desde la “Venta el Tunel”
continuamos subiendo con los coches, unos 7,8
km por la carretera antigua de “Casabermeja”
hasta llegar a un puerto donde nos encontramos
con “La Casa ó cortijo de la Miel” donde
dejamos los coches al comienzo del carril, por
el que discurre la totalidad del recorrido,
unos 9 km. de ida y vuelta hasta las ruinas de
la antigua torre musulmana conocida como la
“Torre de Verdiales”. Nada mas bajarnos del
coche la panorámicas es grandiosa pudiendo
contemplar parte de la sierra de Camarolos,
Torcal de Antequera, Capilla, Huma, Prieta,
Sierra de las Nieves, Canucha, Blanca, Sierra
de Mijas y de Coín, por encima del Valle del
Guadalhorce y del río Campanillas.


Sin prisas pero sin pausas
comenzamos a caminar bromeando con la nula
dificultad de esta ruta, disfrutando de las
vistas y de algunos ejemplares de algarrobo.
Pero como suele ocurrir en todo grupo,
conforme se va avanzando el chicle se va
estirando y en este caso fueron Tomy, junto
con Jon y “Honey” quienes fueron en cabeza la
mayor parte del recorrido con un ritmo
trepidante, hasta el punto que en un momento
dado, giraron a la izquierda, cuando la ruta
oficial debería haber sido el camino que iba
recto, pero poco importaba esa equivocación
cuando los caminos eran relativamente
paralelos y la ruta “insultantemente fácil”.

Sin embargo, el planteamiento
cambió cuando el carril por el que caminábamos
quedaba cortado drásticamente al quedar
interrumpido por una fuerte ladera. Con el
objetivo a la vista de la “Torre de verdiales”
a unos 100 m. sobre nuestras cabezas no
dudamos ni un solo instante en subir a
“jierro” por un tramo de empinados bancales
con numerosas filas de almendros, entre los
que fuimos subiendo como mejor pudo cada uno,
ya que entre bancal y bancal, las pendientes
eran tan fuertes que el uso de las manos se
hacía completamente necesario, para mas de
uno/a la subida hasta el “auténtico carril”,
que nunca deberíamos haber abandonado, fue
todo una demostración de poderío físico y de
fuerza de voluntad. Destacando una vez mas el
espíritu olímpico de Fernando y Ana para subir
a su hijo Dani de 3 años, por esas rampas tan
exigentes con suelo inestable y resbaloso y si
no que se lo pregunten a Cheryl que dio tres
culazos monumentales. También cabe destacar la
labor de compañerismo de Juan Antonio, el
desparpajo de Nacho y Tomy y la potencia de
Lindsey, una vez mas campeona categoría
femenina.


Desde allí arriba, el objetivo
ya estaba muy cerca y a poco mas de un
centenar de metros de dicho lugar llegamos a
“otro cortijo en venta”, frente al cual,
partiendo del mismo carril, encontramos la
sendita que nos llevó hasta la antigua atalaya
musulmana hoy conocida como la “Torre de
Verdiales” donde nos hicimos las fotos de
rigor al tiempo que “Cheryl” decía: ¡Coño pa
esta mierda de piedra hemos andado tanto!. No
obstante el paseo resultó de lo mas agradable
y recomendable para ir con niños y realizar
una ruta suave como demandaban gran parte del
grupo que allí se encontraba.

Una vez en la “Torre de
Verdiales” el camino el carril continua 6 km.
mas allá hasta enlazar con el paso bajo la
Ronda Oeste (“Camino de la Virreina”) y si
seguimos un poquito mas adelante sale un
desvío a la derecha que nos lleva al “Puerto
de la Torre” lo que supone una magnífica
posibilidad para realizar un bonito recorrido
circular en bicicleta que ya se ha convertido
para muchos aficionados de Málaga capital en
todo un clásico, como pudimos comprobar a lo
largo de aquella mañana.

El camino de vuelta resultó
muy agradable y tranquilo, con el aliciente de
conocer “La Ermita de Verdiales” que nos
habíamos saltado en el último tramo de la ida.
Sin embargo, como nota negativa no podíamos
pasar por alto la cantidad de cables de alta
tensión que afean el paisaje, pero sobre todo
de la tremenda desforestación de la zona, que
en parte puede explicar los tremendos
problemas hidrológicos que padece gran parte
de Málaga, viendo el hilillo de agua que
corría por el río Guadalmedina, no podíamos
extrañarnos del estado apocalíptico de los
embalses del Limonero y del Agujero. Sin duda,
la cuenca del Guadalmedina, especialmente
desde Casabermeja hasta Málaga es uno de los
mayores ejemplos de “desastrosa gestión de
conservación del medio ambiente”.

No obstante, el almuerzo que
finalmente se hizo en “Los del Tunel” fue
realmente maravilloso, con entrantes de
Berenjenas, aceitunas, Lomo con tomate
(quienes fueron lo suficientemente rápido), el
delicioso arroz de los montes y unos postres
suculentos con la cuajada con tocino de cielo,
como plato estrella. Dejaron absolutamente
satisfechos a todo el mundo, sobre todo al
comprobar que tan sólo salíamos a poco mas de
10 € por cabeza (bebidas y propina incluida).
Crónica y fotos: Juan Ignacio
Amador