Tras mas de dos años
en mente con la idea de hacer una
gran travesía por “La Sierra de
Mijas”, la que observo cada día
desde mi casa en Fuengirola. ¡Por
fin! me propuse incluirla en nuestro
calendario de salidas para esta
temporada, con la intención de que
se convierta a partir de ahora en la
ruta emblemática de comienzos de
primavera para los años venideros
con un trazado distinto cada año.
Como su nombre indica “La
Transmijeña” discurre a lo largo de
la Sierra de Mijas, sierra litoral
cuyas laderas se extienden paralelas
al Mediterráneo desde las
proximidades de Churriana y
Torremolinos al Sureste hasta el
Puerto de Los Pescadores, junto a La
Torre del Agua (ó de “Los Vampiros”)
al noroeste en el T.M. de Alhaurín
El Grande donde comenzamos esta
primera edición.

El camino parte de la
Finca la Paca, cuya entrada se
encuentra al pie de la carretera que
sale desde Alhaurín El Grande hacia
Alhaurín de La Torre, casi frente al
Hotel Restaurante “El Mirador”. Ante
nosotros teníamos la ladera norte de
la Sierra de Mijas por donde
discurriría la 1ª parte de los 25
km. que nos esperaban de travesía y
directos a la conquista nos
adentraremos en la sierra los 21
participantes de esta “1ª
Transmijeña” + “Honey” (la perra de
Jon), a través de la pista forestal
que nos llevaría hasta el primer
hito del camino “La Fuente del
Acebuche” tras 2,7 km. de carril.
Después de dejar atrás las últimas
casas de la urbanización bajo un
radiante cielo azul del que
disfrutamos a lo largo de toda la
jornada con una temperatura que no
llegaría a sobrepasar los 19º,
tomando el camino de la izquierda en
la única bifurcación de pistas que
nos encontramos y avanzando en
continua pendiente nos adentramos en
el bosque de pinos por donde se
colaban los primeros rayos del sol
de forma perpendicular, ofreciendo
unos destellos de luz de gran
belleza que complementados con el
canto de los pajarillos en plena
eclosión primaveral, prometían
grandes sensaciones.

Y así llegamos al
Hito 1 “Fuente del Acebuche”
(538m.), donde nos hicimos la 1ª
foto de grupo. No falló la tradición
que cuenta que en años de primaveras
lluviosas siempre se pueden
contemplar los tritones, que por
primera vez en su vida vio “Darío el
Magnífico” en dicha fuente, como no
podía ser de otra manera después de
una Semana Santa tan lluviosa como
la que tuvimos este año. Una vez en
este teníamos dos opciones: coger el
camino que parte al suroeste, es
decir, hacia la casa forestal ó
bien la senda que parte en dirección
este, justo detrás de la fuente, que
fue la opción escogida, por tratarse
de una de las sendas mas bonitas y
menos transitada de esta sierra.
Comenzamos este tramo en fila india,
inmersos en pleno bosque de pinos
encontrándonos con algún que otro
ciprés, lentisco y algarrobo. A poco
menos de un kilómetro de la fuente,
nos encontramos con un gran tronco
que hay que saltar y a su misma
altura, a unos 5 metros fuera de la
senda, a la izquierda de la misma en
el sentido de la marcha, nos
encontramos con unas extrañas
inscripciones sobre piedras, semi
ocultas entre helechos, dignas de un
estudio de parapsicología. La senda
continuaba faldeando por la ladera
de forma tan suave, que a penas nos
dábamos cuenta de cómo íbamos
ganando altura, hasta que poco
después de dejar atrás el bosque de
pinos, la senda describe un giro a
nuestra derecha de casi 120º,
comenzando a disfrutar de las
grandes panorámicas que nos ofrece
este recorrido, frente a nosotros y
en nuestra trayectoria sur ya vemos
el siguiente hito “El Tajo del
Caballo” (también conocido como “La
Nariz del Buey)”, al que llegaríamos
mientras vamos faldeando la sierra
con “La Cañada del Tajo o de la
Dehesilla” a nuestra izquierda, (es
decir hacia el este) y al norte,
unas veces a la izquierda y otras a
nuestra espalda, magníficas vistas
del Valle del Guadalhorce de las que
iríamos disfrutando durante gran
parte de la ruta.

Tras describir un
amplio tramo de senda de casi un
kilómetro en forma de “herradura” y
unos larguísimos zig-zags con
algunos tramos de vuelo, por donde
Manuela voló literalmente,
levantándose sonriente como si tal
cosa (desde entonces conocida como
“La Dama de Hierro”) llegamos al
Hito 2, “Tajo del Caballo ó
Nariz del Buey” (760 m.)
haciendo una segunda pausa sobre su
magnífica balconada para
reagruparnos y recuperarnos del
susto. Rápidamente reemprendimos la
marcha por las empinadas pendientes
de sus paredes calizas , que incluía
un pequeño tramo de trepada donde
“Pies de Gato-Mariluz” tuvo que
recurrir a sus conocimientos de
alpinismo, para poder salir airosa
de lo que ya comenzaba a parecer una
“jinkana”, tratándose en realidad de
uno de los pocos puntos de todo el
recorrido de cierta dificultad.
Desde aquí pudimos observar “La
Cueva del Viento” que tuvimos bajo
nosotros cuando dejamos atrás cuando
comenzamos a trazar ese tramo en
forma de herradura. Una vez rodeada
“La Nariz del Buey ó Tajo del
Caballo” volvimos a recuperar la
senda cada vez mas arenosa
recordándonos a los mármoles
fragmentados de Sierra Almijara. La
senda se abre paso entre abundante
matorral de jara, aulagas y romero
en la zona conocida como “El
Chaparral”, donde existe un pequeño
bosquecillo de coscojas y encinas,
con una generosa población de
víboras cuyos “seseos” nos
acompañarían hasta el “Puerto de la
Encina”.

Hito 3, “El Puerto de
la Encina” (920 m.),
se trata del punto mas alto del
carril que faldea un amplio tramo de
la cara norte de la sierra, en su
día podía verse una placa dedicada
al malogrado “Pepe Bravo” (joven
vecino de Alhaurín El Grande, muy
querido por todo el pueblo, que
falleció practicando su amado
deporte de la bicicleta en accidente
de tráfico, gran deportista y mejor
persona, al que le dedicamos unas
palabras de recordatorio, en su
placa leemos: “El tomate de la mata
de arriba”: o lo que es lo mismo, lo
mejor de lo mejor). En vez de eso
nos encontramos con dos chavales de
“Alhaurín El Grande” que se estaban
preparando para los “101 km de la
Legión”, como prueba obligatoria
para acceder al “Comando Preston”.
Tras otra breve pausa de
reagrupamiento táctico, sólo
teníamos que cruzar el carril para
inmediatamente después seguir
subiendo, por un sendero cada vez
mas y mas arenoso que en prolongados
zig-zags nos llevarían hasta la
misma cumbre en poco mas de un
kilómetro con Sean “El Canadiense
Errante” junto con Jon “El Huracán
de Sheffield” y su perra “Honey”,siempre
en punta de flecha.

Hito 4, “Pico Mijas”
(1.150 m.),
como no podía ser de otra manera
volvimos a reagruparnos en el punto
geodésico junto al cual, se
encuentra la popularmente conocida
“Bola Blanca” que muchos confunden
con un radar de aviones, cuando en
realidad se trata de una pequeña
estación meteorológica, visible
desde muchos puntos de la costa.
Lástima que al llegar a este punto,
que es el mas alto de la sierra, se
nos presentara un horizonte con
bastante calima en cualquier
dirección, algo totalmente
inesperado sin duda alguna, después
de tantos días de lluvia y mucho mas
bajo aquel radiante cielo azul. Aún
así, se respiraba muy buen ambiente
de camaradería, porque a pesar de la
gran diferencia en la velocidad de
zancada entre los “translíbicos”(1):
Juan “El Coloso de Casarabonela”,
Rei “El Senescal de la Bahía”, Rafa
Flores “El Mago Gandalf de la
Serranía” y los anteriormente
mencionados Sean y Jon y el resto de
mortales, el grupo avanzaba
medianamente compacto a pesar del
dolor que ya empecé a sentir en el
talón izquierdo, desde la mitad de
la subida, llegando arriba en último
lugar sin a penas poder apoyar el
pie en el suelo, aprovechando la
pausa para quitarme las plantillas
de las que tan bien me había hablado
el podólogo. Por culpa de la calima,
tan sólo pudimos disfrutar
parcialmente de las amplias vistas
que desde aquí se suelen obtener del
litoral malagueño especialmente
hacia la Axarquía con Fuengirola a
nuestros pies, por el contrario,
hacia el oeste el mismo cordal de la
sierra oculta parcialmente las
Sierra Alpujata, Coín, Blanca y
Canucha y hacia el norte volvemos a
disfrutar de amplias panorámicas del
Valle del Guadalhorce y de sus
sierras circundantes.


A partir de aquí
afrontamos el primer tramo de
crestería, mientras yo iba en el
pelotón a pie cojito con la video
cámara en una mano y la cámara de
fotos en la otra, inmortalizando el
avance del grupo que no tardo en
estirarse en dirección este, por la
desolada crestería, donde tanto se
han hecho notar los devastadores
incendios que han asolado gran parte
de esta sierra en las últimas
décadas. Afortunadamente ya hay un
ambicioso plan de reforestación en
marcha, si bien pasarán varias
décadas en el mejor de los casos
para que volvamos a disfrutar de la
sierra como estaba antaño. No
obstante, en mi modesta opinión lo
primero que habría que hacer sería
limpiar bien el monte. En cualquier
caso, el grupo avanzaba por la
desolada crestería a un ritmo tan
trepidante y con tal decisión que
casi sin darnos cuenta llegamos
directamente al Hito 6, “El
Puerto Málaga” (1.000 m.) donde
mas de uno dejó su mochila para
hacer cumbre en el cercano “Pico
Málaga” (1.050 m.), donde fue
muy de agradecer la brisa que nos
seguía acompañando desde que
abandonáramos “El Pico Mijas”. Una
vez conquistada esta segunda cumbre,
regresamos al “Puerto Málaga” donde
disfrutamos del almuerzo montañero
entre mapas y bromas.

Una vez finalizado
el almuerzo, bajamos por una
pronunciada senda arenosa hasta el
carril de la ladera norte, tomando
la dirección nordeste, ante nosotros
unos 3 km de carril, que pudimos
acortar por un pequeño tramo de
vereda, afortunadamente la abundante
sombra proporcionada por los pinos y
el escaso desnivel en este tramo nos
dieron una buena tregua para
afrontar la segunda parte de la
jornada, mientras íbamos charlando
de nuestras cosas, con las mariposas
cruzándose constantemente por el
camino, que traían loco a Carlos
Tapia “El aprendiz de mago” por no
conseguir que se posaran para la
anhelada foto. De vez en cuando el
silencio del monte se interrumpía
por el canto de algún que otro
mirlo, pinzón o herrerillo.


Hito 7 “Puerto de la
Media Luna” (823 m.),
primero de los dos puntos de agua
que habían dejado el día anterior:
Fernando y Ana “Los Duques de Juanar”
que aguantarían hasta el final con
gran estoicismo, Juan Antonio “El
Elfo de la Malagueta” que aquel día
caminó en el grupo de los
translíbicos y Sean “El Canadiense
Errante”. Posiblemente se trataba
del punto intermedio de la ruta, un
cruce de carriles, al que llegábamos
desde el oeste por el carril la
ladera norte, encontrándonos con un
ramal a la derecha que va hacia “La
Cantera de los Arenales” y enlaza
con la carretera “Mijas-Benalmádena”
y el de la izquierda: el famoso
“carril del Jarapalo” que es el que
tomamos mientras seguimos
descendiendo suavemente con nuevas
perspectivas del Valle del
Guadalhorce entre los pinos que nos
rodean hasta que un km. mas abajo.
Donde tomamos un desvío a la derecha
en forma de orquilla (180º), que se
inicia en un paso con cadena que
salvamos fácilmente encontrándonos
poco después con un improvisado
“trono” sobre unas parihuelas donde
me subieron “los translíbicos” a
modo de pequeño homenaje, porque a
esas alturas entre las rodillas y la
planta del pie, ya iba mas muerto
que vivo. Y así llegábamos al
helipuerto abandonado, situado al
pie de una pirámide rocosa optativa
para llegar al “Cerro de la Media
Luna” por la que, como no podía ser
de otra manera, subieron “los
translíbicos”, acompañados por “El
Elfo de la Malagueta”, hay que dejar
constancia, que no dejaron ni una
sola cumbre por subir para continuar
por la crestería, cada vez que nos
aproximábamos a la misma. Mientras
que el grupo de “los mortales”
continuábamos por el camino
paralelo, que poco después se
convertía en senda por una bonita
zona de umbría por la que
llegaríamos, no sin esfuerzo a la
cumbre del mismísimo “Cerro de la
Media Luna” (919 m.), donde mas
de uno/a llegaba ya muy justito de
fuerzas, sobre todo cada vez que
alguien miraba lo que nos faltaba
para llegar a los repetidores. Buen
momento para disfrutar de un
“kit-kat” y del paisaje que nos
rodeaba con bastante vegetación a
pesar de la no muy lejana “Cantera
de Los Arenales”. Sin duda, esta
modesta cumbre, junto a cuyo punto
geodésico podemos contemplar una
“mano blanca” grabada en el suelo,
es un lugar con un magnetismo
especial, sirva de muestra que fue
el único lugar de todo el recorrido
donde (tal vez gracias al poder del
“Mago Gandalf de la Serranía” o de
“su aprendiz” se nos posara a muy
poca distancia una impresionante
mariposa “macaón” que ambos pudieron
fotografiar, obteniendo un magnífico
resultado, digno de concurso.. Sin
ser la cumbre mas alta de la sierra,
las panorámicas que obtenemos desde
este lugar, tanto de la costa como
del interior, unida a la frondosidad
de las faldas que la rodea, con
numerosas tonalidades de verde
intenso, en contraste con los azules
del Mediterráneo y del cielo si el
día está claro, lo convierten en mi
lugar favorito de toda la ruta.


Desde aquí iniciamos
un segundo tramo de crestería por
una de las zonas mas salvajes y
desconocidas de esta infravalorada
sierra, el agreste tramo conocido
como “Las Tres Caleras” un pequeña
pero interesantísima cresta y en
ocasiones hasta divertida hasta el
punto de llegarse a convertir en una
auténtica “jinkana”, obligándote mas
de una vez a conservar el equilibrio
para caminar sobre sus afiladas
rocas en contraste con la frondosa
vegetación que la rodea por todas
partes, el tramo finaliza en el
“Cerro Cabezo Zagalarero” que era
optativo para cubrir el tramo de
crestería al 100% y que como no
podía ser de otra manera coronaron
el grupo de “Los Translíbicos” al
que se les unieron: Lourdes “La
Montaraz de Sierra Prieta”, Miguel
“El Hombre que sabía Demasiado”,
Patri “La Reportera de Chef Chauen”,
y Manuela “La Dama de Hierro”
realizando una vertiginosa bajada
con espectaculares vistas a la cara
noroeste del “Tajo de la Sabia” para
enlazar poco después con la senda
por donde llegaríamos el resto del
grupo que íbamos faldeando el cerro
del suroeste al sureste, abriéndonos
paso entre frondosa vegetación sub-tropical
combinada con el bosque de pinos
donde a pesar de su cómodo trazado
Ruth “La Ninfa del Pisuerga” no pudo
evitar un desfallecimiento que casi
le hace perder el conocimiento,
afortunadamente Sean “El Canadiense
Errante” muy atento a ella, en todo
momento, la llevó en brazos “a lo
Clarck Gable” hasta el cercano tramo
de carretera al que llegaríamos mas
tarde y que ya no abandonarían hasta
llegar a la cumbre desde donde Sean
y Jon iniciaron un vertiginoso
descenso para llegar al coche que
habían dejado por la mañana en el
templo budista y así regresar para
recoger a una Ruth, que por primera
vez en su larga trayectoria
montañera desfallecía en una ruta.




Mientras tanto el
resto del grupo tan sólo habíamos
caminado, poco mas de 50 m. por la
estrecha carretera que sube a los
repetidores para adentrarnos de
nuevo en el bosque de pinos, afrontando una empinadísima
subida, por el resbaladizo suelo de
hojas secas, Lali “La
Corsaria de Levante” comenzaba
a notar las dos horas de "spinning"
del día anterior y su amiga
Angustias que también aprobó con muy
buena nota, ponía cara de pocker. Y
es que a esas alturas a la mayoría
de mortales: la cabeza nos iba por
un lado y los pies por otro. Para
colmo en este tramo, a la subida sin
tregua hay que sumarle algunos
partes donde la espesura del
matorral te cierra el paso y casi
tienes que abrirte paso como un
auténtico jabato (literalmente). A
pesar de tratarse de una subida
corta, con todo lo que llevábamos
recorrido, cada paso exigía de una
tremenda fuerza de voluntad, sobre
todo en el tramo final de subida al
Hito 9 “Cerro Castillejo” (972 m.),
sobre la cual existe una pequeña
caseta con una minúscula antena, que
a buen seguro sería el comienzo del
proyecto que terminaron reubicando
en la saturadísima cumbre del
“Cerro del Moro” (939 m.), no
existe ninguna otra montaña en toda
la provincia de Málaga con mas
antenas y de tan grandes dimensiones
por metro cuadrado. . A pesar de la
corta distancia a esta segunda, a la
que llegamos fácilmente cubriendo
los últimos 300 m. de carretera, las
fuerzas ya iban tan justitas, que a
penas se hizo uso del 2º punto de
agua que allí se había colocado el
día anterior. Una vez allí
impresionaba ver la distancia que ya
habíamos cubierto desde “La Bola
Blanca” sobre el “Pico Mijas”, pero
mas aún, tal y como decía el hombre
que sabía demasiado, teniendo en
cuenta, donde quedaba ya el punto de
inicio de la ruta, muy por debajo de
aquellas lejanas cumbres y en su
vertiente opuesta.


Ya habíamos llamado
al encargado de la empresa e
autocares para avisarle de que
íbamos a llegar una hora mas tarde,
pero tonto de mí, por no recordar
cuan larga resulta la bajada hasta
el “Templo Budista” por la
interminable, tortuosa y pedregosa
senda, donde a Rosa se le iba
saltando una lágrima de dolor por
cada paso que daba con la planta de
los pies llena de ampollas y yo
sufriendo mi calvario particular con
las rodillas a cada paso que daba,
mientras veía con envidia el alegre
caminar del grupo, que a pesar de
las ganas de acabar, volvió a tener
el detalle de esperarnos en un
magnífico espolón de la montaña,
conocido como “El Pechón” por donde
parece imposible que pueda continuar
la senda, ya que da la impresión de
que te vas a encontrar con un
cortado, sin embargo, tras la
espectacular balconada, existe una
corta cresta rocosa, por la que
discurre un precioso tramo aéreo con
impresionantes vistas panorámicas de
Fuengiola a la derecha y Benalmádena
a la izquierda. De hecho, poco
después de este punto, ya se veía
allá abajo a nuestra izquierda la
deslumbrante cúpula blanca del
“Templo Budista”, junto a la cual ya
nos esperaban el chofer y su
asistente. Pero la zigzagueante
senda nunca terminaba,
afortunadamente allí estaba la
“Dulce Celia” para animarnos a los
que peor lo estábamos pasando,
mientras tanto el resto del grupo
nos esperaba a la entrada del
Hito 11, “La Mina de la Trinidad”
(440 m.), donde los mas osados
incluso tuvieron tiempo de hacer una
pequeña exploración en lo que
originalmente eras una cueva natural
que posteriormente se explotó a modo
de mina para la extracción del ocre
del que encontramos espectaculares
ejemplares junto a su entrada. Por
desgracia, desde hace ya bastante,
el vandalismo está siempre presente
en los parajes naturales de fácil
acceso y este es un claro ejemplo,
donde antes había galerías repletas
de estalactitas y estalagmitas hoy
nos encontramos con la gran mayoría
arrancadas por los salvajes de
turno. Y por fín volvíamos a
reagruparnos todos, para iniciar ya
el suave descenso hasta el Hito
12, “Templo Budista de Benalmádena”
(260 m.) por una cómoda pista
que hasta hace poco nos llevaba
directamente a él. Sin embargo,
cuando estábamos a punto de llegar,
donde ayer había un solar, hoy han
construido una hilera de edificios,
que además de ahogar en entorno del
templo, nos obligó a caminar mas de
700 m. en lo que antes se cubría en
poco menos de 80 m. Y que
prácticamente fue la puntilla para
mí que llegué cojeando y hecho una
mierda, aunque con la satisfacción
de ver cumplido el sueño. Aunque ya
era de noche cerrada y el templo
estaba cerrado, habría que recordar
que se trata de el mayor templo
budista construido en Europa y
además de estar situado sobre un
bonito balcón hacia la costa, en su
interior podemos disfrutar del
intenso colorido de sus mosaicos,
los aromas y esa atmósfera
espiritual tan propia de La India.


Tal y como estaba
previsto desde aquí nos llevó el
autocar hasta Alhaurín El Grande,
para recoger los coches que habíamos
dejado allí por la mañana. Nada mas
salir de allí, a Fernando y Ana,
“Los Duques de Juanar” se les pinchó
una rueda, menos mal que Fernando es
un monstruo y soluciono rápido el
contratiempo.
(1) Translíbicos:
Léase de
la flor y nata de los montañeros
andaluces, los únicos que han sido
capaces de finalizar la prueba
denominada “Translíbica” en su
totalidad. Esta prueba es la mítica
travesía montañera con la que “Pasos Largos”
inicia la temporada cada año a
principios de octubre, consistiendo
básicamente en una espectacular
travesía por los afilados cuchillos
de la crestería de
la Sierra de Líbar coronando todas
sus cumbres. No hay una travesía de
montaña mas dura en toda la mitad
sur. El color naranja de las
camisetas del "Comando Preston" es
un homenaje a la única indumentaria
oficial que se ha entregado en esta
prueba hasta la fecha.
Esta ruta está
dedicada especialmente a nuestro
buen amigo Antonio "La Locomotora de
Alhaurín" gran conocedor de esta
Sierra, que es su casa y mejor
persona. Y al igual que él a todos
los que no nos pudieron acompañar en
esta jornada inolvidable.
Entre los magníficos
compañeros de aventura, tuvimos el
honor de contar con reporteros
grafico de reconocido prestigio
internacional entre los que
destacan: Carlos Tapia "El aprendiz
de mago", Manuela "La Dama de
Hierro", Juan Antonio "El Elfo de la
Malagueta" y Rafa Flores "El Mago
Gandalf de la Serranía", a quienes
pertenecen las fotos de esta
crónica, con la modesta colaboración
de Juan Ignacio Amador "Comandante
Preston" en su contenido y su
continente.