Esta claro que cada ruta tiene su
encanto, pero hay algunas a lo largo
de la temporada que por un cúmulo de
circunstancias son de esas que no se
olvidan fácilmente. La ruta circular
que hicimos aquel sábado 7 de junio
de 2008 fue de esas que se serán
largamente recordadas por quienes
participaron en ella. Para esta ruta
reaparecía por primera vez desde su
marcha a Barcelona, nuestro
queridísimo amigo Sean, El
“Canadiense Errante” que en el
emotivo reencuentro en la “Plaza del
Ingenio” de Frigiliana nos hacía
entrega de una bandera canadiense.
La resplandeciente mañana bajo aquel
cielo azul primaveral, prometía
grandes sensaciones, con esa luz tan
especial que irradia la Sierra
Almijara, que con el Valle del Genal,
tiene el privilegio de albergar los
pueblos mas auténticos y
representativos de lo que durante
tiempo fueron, el arte y la
tradición de la cultura árabe en Al-Andalus.

En esta ruta se estrenaba Sonia,
una chica de Málaga que salía por
primera vez con Pasos largos, al
igual que una familia que venía con
chavales a quien ya se le había
comentado en los días previos que
podían venir con nosotros sin
problemas hasta Los Cahorros del
Higuerón. Finalizados los saludos y
presentaciones de rigor, tras el
desayuno en el bar “Las Virtudes”
nos pusimos en marcha por el
denominado “Sendero de Las
Clavellina” que en escalonado y
aéreo recorrido nos sitúa en el
cauce del Higuerón, muy próximo a la
alberca del “Pozo Batán” donde
hicimos nuestra primera parada de
reagrupamiento, mientras “Chuckie” y
“Money” aprovechaban para darse el
primer baño en la acequia que vierte
sus aguas a dicha alberca de casi 7
m. de profundidad.
Reiniciada la marcha, no podía dar
crédito a mis ojos por el lamentable
estado del camino paralelo al cauce,
que se encontraba totalmente
removido por maquinarias. Por no
hablar del tremendo espoleo y la
atrocidad que se está cometiendo con
el cauce de este humilde riachuelo,
del que no vimos una sola gota hasta
el km. 4,7 de ruta justamente a la
altura del comienzo de la “Acequia
de Lízar”. Por lo que hasta este
punto, de no haber sido por la
ilustrativa explicación que nos hizo
“Vicky” sobre sus tatuajes y sus
significados, la ruta habría
resultado verdaderamente desoladora
gracias a la desidia y el abandono
por parte del ayuntamiento de
Frigiala para preservar el entorno
natural de su término municipal.
Prueba de ello pueden ser las “fotos
denuncia” que realicé de la basura
que nos encontramos a la altura de
las dos áreas recreativas que se
encuentran unos 500 m. después de
pasar junto a la alberca del “Pozo
Batán”.


Afortunadamente, una vez superado el
comienzo de la acequia de Lizar, ya
pudimos cambiarnos de calzado, para
disfrutar caminando por las aguas
del Higuerón, que tal y como vamos
remontando se va encajonando en una
sucesión de diminutos rápidos,
pequeñas pocitas y cascadas, hasta
llegar a sus famosos cahorros, que
comienzan a la altura de la cascada
del tronco petrificado, seguida de
otra de mayor altura, donde ya hay
que usar las manos para poder
continuar, a continuación hay otro
salto que en la actualidad se puede
salvar gracias a una cuerda con
nudos estratégicamente situada y por
fin la cascada de 7 m. que ya nos
cierra el paso, pero que nos brinda
una de las imágenes mas bellas y
fotografiadas de todo el recorrido
de todo el recorrido. Tal es la
belleza de la cascada que el grupo
se quedó extasiado y casi
hipnotizado durante mas de media
hora en la que dio tiempo a darse
mas de un baño, a que a nuestra
querida compañera “Vicky” se le
cayera la cámara al agua ó a que
nuestro compañero Juan Antonio Mena,
mas conocido como “El Elfo de la
Malagueta” nos demostrara
(involuntariamente) que no siempre
es verdad que ciertas partes del
cuerpo encojen con el agua fría y
que la famosa “anaconda” que se
encontraba suelta en el Guadalhorce,
ya tiene dueño, ¡menudo “vicharraco”!.


Una vez dada la obligada marcha
atrás en ese callejón sin salida que
forman “Los Cahorros del Higuerón”,
tocaba cambio de calzado, de nuevo
para seco, ya que teníamos que
abandonar el cauce del río, para
ponernos a buscar la “casi perdida”
senda alternativa que teóricamente
se encuentra a la entrada de los
cahorros, remontando el río a la
izquierda, pero por mas que buscamos
y rastreamos. Al final, optamos por
hincarle el diente, a través de una
torrentera que ofrecía algún claro
entre los pinos, las rocas y la
densa vegetación que nos rodeaba.
Siendo Jon Webstrer “El Huracán de
Sheffield” y Paco Leal “El Tejón del
Pico Mijas” los voluntarios para
realizar la misión exploratoria de
avanzadilla, mientras que los demás
los íbamos siguiendo, sin dar
crédito a nuestros ojos cuando vimos
a Sean “El Canadiense Errante”
coronando una espectacular aguja
rocosa situada en la vertiente
opuesta de los cahorros por donde ya
estábamos iniciando la que a la
postre sería la subida mas difícil
de la jornada. En poco mas de cinco
minutos habíamos superado los 100
m,. de altura sobre el cauce del
Higuerón, que cada vez iba quedando
mas abajo, conforme íbamos ganando
altura primero por una empinadísima
torrentera, cuyas inestables piedras
salían rodando a cada paso y después
superando intermitentes tramos de
trepada por afiladas rocas, que en
alguna ocasión se fueron
desprendiendo a nuestro paso,
pasando peligrosamente muy cerca de
los compañeros que venían por debajo
nuestra. La verdad es que en algunos
momentos daba hasta miedo mirar para
atrás, por no decir para abajo.
Mientras que sin perder el humor y
ese espíritu de aventura fundamental
para encarar tramos tan agrestes
como estos, nos fuimos dando ánimos
hasta reagruparnos arriba, ya en un
terreno mucho mas despejado, tras el
infernal tramo de pinchos y rocas
que habíamos dejado atrás, quien mas
y quien menos llevaba arañazos
tatuados por todo el cuerpo. No
obstante, mientras el grupo
aprovechaba para tomar algo, fuimos
explicando lo que quedaba de ruta
sobre el espectacular panorama
montañero que teníamos delante,
presidido en ese tramo por el
imponente “Cerro Cisne”. Retomada la
marcha, descendimos campo a través,
entre alto matorral, pero con menos
pendiente, hasta enlazar con la
senda que sin duda, debía ser la que
no encontramos en su momento.


¡Por fin! nos encontrábamos en una
senda en condiciones y era el
momento de decidir, quién seguía
adelante y quien decidía comenzar el
regreso. Sonia y Guillermina, que
superaron el tramo de dificultad con
gran destreza no se lo pensaron dos
veces teniendo en cuenta lo que aún
nos quedaba por delante y en el
último instante Ruth “La Ninfa del
Pisuerga”, completó el trío que
iniciaba el regreso, tomando la
senda a la derecha (dirección) sur
para situarse al pie de “Los
Cahorros” disfrutando del tranquilo
y reconfortante paseo que las
llevaría sin ningún problema de
vuelta a Frigiliana. Mientras que el
resto del grupo, tomamos la senda a
la izquierda, es decir, dirección
norte, acercándonos a cada paso a la
base del imponente “Cerro Cisne”
mientras íbamos bajando hasta
retomar el cauce del Higuerón que a
esa altura es poco mas que un
pequeño regato, lo justo para
refrescarse ó tumbarse un poquito
sobre su cauce como hicieron algunos
compañeros.

Mientras íbamos remontando el
Higuerón con el telón de fondo del
“Cerro de la Mota”, el “Lucerillo” y
el “Lucero” buscábamos siempre a
nuestra derecha la senda hacia
“Puerto Umbrales” cuya ubicación
exacta pudimos encontrar gracias al
“track” del recorrido que nos había
enviado en los días previos, nuestro
amigo Severo “El Artesano del GPS”
que finalmente se quedó con las
ganas de venir. Un rudimentario hito
de piedra así nos lo confirmó y tras
una breve pausa para refrescarnos y
despedirnos del Higuerón,, iniciamos
la subida por la senda perfectamente
limpia y cuidada que nos llevaría
hasta “Puerto Umbrales” faldeando la
soleada ladera sur del Cerro Cisne,
superando previamente tres collados
en una sucesión de toboganes, que a
la hora de mas calor del día,
llegaron a poner en jaque las
fuerzas del trío de escapados del
grupo, formado por “El Indomable
Jaime”, Jon “El Huracán de
Sheffield” y Paco Leal “El Tejón del
Pico Mijas” que tras coronar en
primera posición el mítico “Puerto
Umbrales” protagonizarían la gran
escapada del día, lanzándose en
tumba abierta en busca del Chillar y
posteriormente volver a remontar la
Sierra de En medio” para regresar
hasta el río Higuerón, y la “Alberca
del Pozo Batán” donde se dieron un
baño memorable a eso de las 19,40 pm.
tras el cual llegaban sin problemas
a Frigiliana, donde se dieron el
correspondiente homenaje.


Mientras tanto, el resto del grupo,
cada vez mas estirado, aunque
respetando siempre la máxima de
mantener el contacto visual con los
compañeros que vienen mas rezagados,
fuimos superando entre resoplido y
resoplido las interminables rampas,
hasta reagruparnos todos bajo la
sombra del pino que preside “Puerto
Umbrales”, donde uno a uno fuimos
llegando como mejor pudimos: nuestra
compañera Ana “La Psicóloga”, con su
aparatosa rodillera en la pierna
izquierda, que reaparecía tras la
ruta de La maroma, “Darío El
Magnífico” llegaba con un
preocupante dolor en el costado, que
a penas le permitía mantenerse
erguido ó Celia “La Hechicera de
Iguazú” que tuvo que echar mano de
su tremenda fuerza de voluntad para
superar mas de una hora de subida
continua que se le hizo eterna,
llegando a “Puerto Umbrales” casi
extenuada, reconociendo que tras sus
largos años de ausencia en Brasil,
ya no tiene tanto aguante para
soportar el calor como antes. En uno
de los muchos gestos de compañerismo
que hubo a lo largo de la jornada,
Vicky “La Botánica” le practicó una
serie de masajes revitalizantes,
sobre hombros y la espalda, a los
que se le unió el “Elfo de la
Malagueta” con otros tantos en las
piernas, que parecieron tener un
efecto mágico, dado los
conocimientos druidas de ambos. Al
tiempo que “Darío El Magnífico”
comenzaba a recuperar el resuello,
tras unos angustiosos e
interminables minutos de
sufrimiento, en los que el costado
le dolía a cada paso que daba.
Tras unos obligados minutos para
recuperarse del esfuerzo, iniciamos
la bajada enviando a nuestro gran
amigo Sean “El Canadiense Errante”
para que hiciera de enlace con el
trío de escapados y así podernos
reagrupar todos. Con el “Cortijo del
Imán” al pié de “Los tajos del Sol”
y “El Almendrón” mas al norte,
iniciamos el acusado descenso camino
del Chillar por la prolongación de
la senda que por suerte se encuentra
en perfecto estado de mantenimiento,
a pesar de ser una de las zonas mas
recónditas de Sierra Almijara,
pasando junto a afiladas agujas
rocosas y bajando por imposibles zig-zags
al pie de las impresionantes paredes
que flanquean el cauce del “Barranco
Pradillos” por donde Sean continuó
sin darse cuenta que se dejaba a la
derecha la continuación de la senda,
llegando a un salto tremendo, que lo
obligó a dar marcha atrás, para
retomar la senda por donde íbamos el
resto, habiendo pasado durante un
buen rato, de ser cabeza de grupo a
convertirse en la cola.


Resultan muy de agradecer los hitos
de piedra que han colocado en esos
puntos del “Barranco Pradillos” que
nos señalan los puntos donde tenemos
que abandonar su cauce y que por lo
general comienzan con una pequeña
subida, para bajar a continuación,
evitando de esa manera los tramos
mas escarpados de un barranco, que
aunque seco, a juzgar por lo pulida
que se encuentran sus rocas, es de
suponer que en época de lluvias,
tiene una tremenda fuerza en su
caudal. Así que, a veces por el
pedregoso cauce del Barranco
Padrillos, esquivando enormes rocas
y con algún que otro destrepe, y
otras veces por la intermitente
senda marcada por hitos que nos
ayudan a descender en paralelo,
llegamos al cauce del chillar, a la
altura de un pequeño pinar situado
en una zona llana, poco después de
dejar a nuestra derecha tres
antiguos corralones de piedra al
abrigo de algunas covachas que se
encuentran al pie de los pequeños
tajos que por allí nos encontramos.
¡Por fin! estábamos en el “Alto
Chillar”, al que parecía que no
íbamos a llegar nunca, aunque de
todas las veces que he pasado por
allí, jamás me lo había encontrado
tan abandonado y con la senda
totalmente perdida por la maleza,
aún así, en poco mas de 20 minutos
llegamos a la mítica “Casa de La
Presa” de donde parte la famosa
presa del Chillar, donde todo el
grupo se dio un baño reponedor con
las últimas luces de la tarde
cayendo sobre nosotros, para
afrontar el último tramo de subida,
que nos esperaba.
Unos quince minutos después de
reemprendida la marcha tras el baño
en “La Casa de la Presa”, Chillar
abajo, llegamos al enlace con la
mítica senda de La Sierra de Enmedio,
que comunica el “Área Recreativa de
La Fuente del Esparto” con
Frigiliana hacia donde nos
dirigíamos nosotros. Y junto cuando
estábamos a punto de explicar lo que
faltaba del recorrido y el perfil
del mismo, nuestro entrañable
compañero Fernando de Granada,
protagonizó la caída mas aparatosa
del día, cayendo hacia atrás y de
cabeza hacia el cauce del chillar,
sobre un mar de matorrales, que a
pesar de los pinchazos, le
amortiguaron lo justo para que no
diera con su cabeza contra el tronco
de un pino con el que no chocó por
milímetros. Mientras “El Canadiense
Errante” y “El Elfo de la Malagueta”
lo sacaban rápida y eficazmente del
atolladero. A pesar del cansancio
acumulado, el reciente baño y hecho
de saber que la subida hasta el
“Collado del Alto de la Garza”
aunque empinada y continua era
relativamente corta, nos llenó de
ánimos y subimos a un ritmo
espectacular, pudiendo contemplar un
precioso atardecer, al llegar a
dicho collado, con la luces de Nerja
y Frigiliana ya en el horizonte.
La sucesión de suaves, pero
continuos toboganes que separan los
casi 4 km. que existen entre el
collado del “Alto de la Garza” y el
“Collado del Higuerón”, los cubrimos
en un tiempo record, si bien la
bajada hasta el “Higuerón” ya la
hicimos de noche cerrada. Con la
ayuda de una tímida luna en cuarto
creciente y los ojos que se fueron
adaptando a una gradual oscuridad,
donde el hecho de que la senda fuera
predominantemente blanquita ó muy
clara, gracias al inconfundible
color de los mármoles fragmentados
de Sierra Almijara, nos ayudaron
bastante, para llegar hasta
Frigiliana sin ningún incidente,
donde llegábamos a eso de las 23.15
pm. después de haber iniciado la
caminata en el mismo punto a eso de
las 9.50 am. Pero una vez mas con la
gran sensación que deja el haber
compartido una jornada
verdaderamente épica, que no hubiera
sido posible sin el espíritu de
aventura, el buen rollo y el gran
compañerismo de sus componentes.
A todos ustedes va dedicada esta
crónica escrita con todo cariño,
aunque a penas refleje la cantidad
de sensaciones que experimentamos a
lo largo de aquel día y la agreste
belleza que nos rodeo mientras
atravesábamos algunos de los parajes
menos conocidos y mas agrestes de
Sierra Almijara, mi santuario
natural.
Fotos. Juan Antonio
Mena y Juan I. Amador
Crónica: Juan I.
Amador