Turismo rural y cultural en el Valle del Genal - Serrania de Ronda

Salidas del "Comando Preston" - Temporada 2005-2006


Un paseo por el Río Verde, Variante de la Ruta 5, Istan – Casa Balatín
(Parque Nat.Sierra de las Nieves)
Fecha: domingo 18 de junio de 2006

Con la incertidumbre meteorológica de los días previos, que provocaron la suspensión de la “Tradicional Subida Nocturna al Torrecilla” prevista para la noche anterior, quedamos a las 11,00 am. en el Polideportivo de Istán, y allí nos encontramos: Luz Marina y José Miguel, con Estela y Fernando, Juan Antonio, Juan Carlos y Paquí con “Whisky” y “Chiqui”, María, Nacho y Juani. Como ya hemos dicho en otras ocasiones: “Istán” es el ejemplo perfecto de pueblo serrano que no sólo ha sabido conservar su fisonomía arquitectónica tradicional, en perfecta armonía con su entorno montañoso, sino que además ha evolucionado aprovechando al máximo todos sus recursos naturales, enfocados principalmente hacia el turismo rural, activo y de aventura, a través de una magnífica red de senderos y circuitos para mountain-bike que aprovechan perfectamente todas y cada una de las sendas y carriles de su termino municipal, con rutas perfectamente señalizadas que no sólo nos permiten conocer las cumbres y lugares mas emblemáticos de sus alrededores, sino incluso enlazar con los pueblos circundantes al otro lado de las sierras que lo rodean, o bajar hasta la costa, siendo el tramo comprendido entre Marbella e Istán, uno de mas concurridos en esta zona de la provincia de Málaga.


 

 

Una vez en el Polideportivo de Istán, con grandes nubarrones cubriendo la cabecera del río Verde y confirmadas las ausentas de “los dudosos” nos adentramos por el carril principal de la Sierra, por donde discurre el “G.R. 243” Sierra de las Nieves, unos 500 m. mas allá nos encontramos en el paraje conocido como “El Nacimiento”, con una pequeña zona recreativa. Conforme vamos avanzando, el carril va empeorando y los baches son cada vez as frecuentes, a nuestra izquierda tenemos la Sierra Parda y atrás va quedando el pueblo de Istán que no perdemos de vista, hasta que a unos 4 km. el carril por el que vamos se divide en dos:  el que continúa la trayectoria que traíamos tiene un cartel indicativo de “G.R.” que se dirige a Monda y Tolox  y el de la izquieda, que es el que hemos de tomar, comienza su descenso al río, con un cartel que nos indica “Ruta 5 bici: Istán-Casa Balatín”. A partir de aquí el carril se hace cada vez mas pedregoso y estrecho, pero afortunadamente, este tramo sólo dura 1,7 km. aprox. Es decir, en total: unos 5,7 km. (poniendo el cuenta kilómetros a cero desde el Polideportivo de Están). Y así llegamos al río que vadeamos con los coches, aparcándolos unos 100 m. mas allá en una de las pocas zonas con cierta anchura del carril, que va a parar a una de las muchas fincas existentes a lo largo del río Verde.

 

 

 

             

 

Para iniciar este itinerario, volvimos sobre nuestros pasos para vadear el río, y desandamos unos 50 m. del carril por el que habíamos llegado con los coches hasta que a unos 50 m. vemos una pista asfaltada a nuestra izquierda y que se dirige a la “Casa Balatín”, en el mismo cruce nos encontramos con un panel indicativo de nuestra situación sobre el mapa de “La Sierra de Las Nieves” y a pocos metros un pequeño cartelito de “Sendero”, que nos invita a ascender por una pequeña senda de poco mas de 30 m. que nos sirve para ahorrarnos una amplia curva de este carril que nos lleva a la “Casa Balatín” (que en todo momento es nuestra referencia desde que salimos de Istán). Una vez ascendido por este pequeño tramito de senda, ya no abandonaremos en ningún momento esta pista semi-asfaltada en su primer tramo, ya que se trata del camino que nos lleva a la “Casa Balatín” teniendo en todo momento el cauce del río Verde a nuestra izquierda en el sentido de la marcha, entre nosotros y el río, fincas con sus correspondientes huertas, repletas de aguacates, chirimoyas, cítricos, almendro y algún que otro olivo, a poco mas de 500 m. nos encontramos con la “Casa Palomera”, quedando por debajo nuestra a nuestra izquierda, mientras que nosotros continuamos cómodamente por el carril principal con un trazado oscilante, cuyo mayor desnivel con respecta al río son tan solo 100 m., y poco a poco, nos vamos adentrando en un alcornocal, con numerosos ejemplares que flanqueando el camino a modo de gigantes vigías que observan al caminante, como queriendo proteger a los pequeños pinsapos, que a veces se confunden entre los pinos, a derecha e izquierda nos encontramos de vez en cuando con algunos caminos que se dirigen a las fincas circundantes, no obstante, para aclarar nuestras dudas en los lugares claves siempre encontramos una señal de “Ruta 5, bici: Están – Casa Balatín” y a unos 2,8 km. desde  que dejamos los coches, volvemos al cauce del río, sin haber dejado en ningún momento la pista que se dirige a la “Casa Balatín” abandonándola justo en el punto donde ésta cruza el río, por debajo del puente colgante que fabricaron los mismos propietarios de la finca. Puente de tablillas, tipo “Indiana Jones”, que actualmente se encuentra en un estado lamentable, desde estas líneas aprovechamos para animar a la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento de Istán a que colabore en la remodelación de dicho puente, ya que sin duda alguna forma parte del paisaje que lo rodea y realza la belleza del entorno, hasta tal punto que se ha convertido en uno de los puntos mas fotografiados del “río Verde”, tal y como podemos observar en la mayoría de sus guías.

 

  

 

  

 

En este punto iniciamos el descenso por el mismo cauce del río parta llegar al punto de partida donde habíamos dejado los coches. ¡Craso error! Puesto que primeramente, deberíamos haber remontado su cauce 50 m. aguas arriba para llegar al famoso “Charco de la Canaleta”, que según dicen es un lugar paradisíaco. Sin embargo, la guía que traíamos, nos inducía a pensar que dicho lugar se encontraba entre el puente de tablas que teníamos sobre nuestras cabezas y el punto de partida (y llegada) unos 3 km. aguas abajo. Y con ese convencimiento iniciamos el descenso, los primeros metros fueron posiblemente los mas dramáticos de la ruta acuática, ya que en este punto del río, la corriente adquiere gran velocidad y baja de forma escalonada, sobre unas piedras muy resbaladizas, que sin la ayuda de los bastones de madera que todo el mundo olvidó,  nos dificultaron bastante los primeros metros de esta ruta, en la que los padres que a penas podían mantener el equilibrio se veían obligados a llevar de la mano a los niños, convirtiéndose cada paso en un desafío. Afortunadamente Juan Carlos, Paqui y Juan Antonio fueron de gran ayuda, para que los niños caminaran con mayor soltura, mientras las mamas luchaban por mantener el equilibrio y poco a poco, los llantos del comienzo se fueron convirtiendo en risas y carcajadas, a cada caída, amortiguada por el agua y de esta manera llegamos a un idílico remanso del río, donde el cauce se ensanchaba al pie de una gran roca sobre la que todos almorzamos bajo un cielo azul, salpicado por algunas nubes pasajeras.

  

 

  

 

Una vez reanudada la marcha, siempre por el agua, comenzaron a aparecer algunos tramos de cierta profundidad, que agradecimos todos, para avanzar de forma mas relajada, sin la amenaza constante del resbalón que por desgracia fue la tónica general de la jornada, a pesar de los improvisados bastones con los que nos fuimos ayudando mas de uno. El siguiente hito fue una pequeña presa, que se ha aprovechado a modo de vado, para que los propietarios de las fincas colindantes puedan llegar sin problemas con sus coches, y si el río viene crecido, al menos para llegar a pie, han creado otro puente colgantes, aunque éste, con una estructura metálica, mas consistente que el que nos encontramos donde iniciamos el descenso. En este lugar se forma una pequeña cascada, llegados a este punto “Whisky” (el campeón de las rutas acuáticas) y sobre todo “Chiqui” aprovecharon para pegarse algunas carreras por tierra firme. Pero avanzábamos muy lentamente y teníamos que continuar río abajo. Algunas de las zonas por las que íbamos atravesando, presentaban una frondosa vegetación de rivera como por ejemplo grandes helechos, higueras y parras silvestres ó yedras de considerable tamaño que harían las delicias de cualquier amante de la botánica, especialmente en las proximidades de la acequia que llevábamos paralela al cauce, unos 7 m. por encima de nosotros, a nuestra izquierda. En un determinado punto caía una idílica cascada donde disfrutamos de otra bonita imagen de la ruta, ya habíamos dejado atrás la “Casa palomera” y en consecuencia quedaba muy poco para el final, pero tras varias horas por el cauce, los niños comenzaban a tener frío y no era plan de forzar la maquina. Con lo cual, decidimos abandonar el cauce, atravesando una finca por la que rápidamente llegamos al carril de la “Casa Balatín” caminando ahora en sentido contrario al que habíamos hecho por la mañana, llegando a los coches en poco mas de 5 minutos. Dejando para otra ocasión los dos tramos que nos faltaron por hacer: el del “Charco de La Canaleta” (y mas allá) y lo que nos faltaba, para llegar a los coches, donde por cierto cogimos una pequeña tortuga que tras enseñársela a los niños, devolvimos inmediatamente al agua.

 

             

 

 

 

Tras la cámara y la crónica: Juan Ignacio Amador

  


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