Memorable jornada
sendérica en la que por diversas circunstancias no pudieron participar
“los asiduos” del grupo, que en esta ocasión estuvo formado por nuestro
inclito amigo Carlitos de Madrid, Juan Carlos y Paqui (Campanillas),
Carlos (Granada), Juani (Sevilla) y los debutantes con el “Comando
Preston”: Manolo (Rincón de la Victoria) y Luz Elena, residente en Loja,
que aquel día fué nuestro punto de encuentro (Estación de servicio Los
Abades), aunque ella es natural de “Pereira”, Colombia.Conforme nos
íbamos acercando a Güejar Sierra las recientes nevadas se dejaban
sentir, con gran ilusión entrábamos por las calles del pueblo, donde la
nieve sobre algunos coches parecía presagiar lo que nos encontraríamos
mas adelante. Al llegar a la plaza del Ayuntamiento, giramos a la
derecha para comenzar a descender por la pista asfaltada que se dirige
hacia el Barranco de San Juan, donde llegábamos 20 minutos después por
la angosta carretera que deja a nuestra derecha la cola del inusualmente
seco Pantano de Canales y posteriormente el cauce del río Genil, que ya
comenzamos a remontar, mientras de vez en cuando atravesamos algún que
otro tunelillo excavado en esas rocas que parecen estar a punto de
desprenderse de un momento a otro, mientras ponemos toda la atención al
volante para, no salirnos con el coche por uno de los delicados cortados
por los que nos vamos adentrarnos, hasta llegar finalmente al “Barranco
de San Juan” donde viene a morir la pista asfaltada que nos conduce
hasta aquí, tratándose de una explanada cuyas plazas de aparcamientos
quedaron definitivamente cubiertas con nuestros coches.


10.40 am. Una vez
hechas las fotos del comienzo con el puente totalmente nevado que
atraviesa el Genil , iniciamos las primeras rampas en zig-zag, caminando
sobre la nieve desde el primer momento, a buen ritmo y echando vapor por
la boca en aquellos primeros compases, parecíamos locomotoras, al tiempo
que íbamos ganando altura para situarnos ya en la zona donde la vereda,
comienza a transitar en paralelo con el cauce del río Genil siempre a
nuestra izquierda y en muchas ocasiones a mas de 100/150 m. por debajo
de nuestros pies, mientras vamos caminando en permanente, pero suave
ascensión por una preciosa senda, que en ocasiones, se asoma a
vertiginosas cornisas, donde conviene andar con precaución.

11.40 am. LLegamos
al “abuelo” mítico castaño centenario, cuyas doradas hojas ponían la
nota de color otoñal, ante el blanco que nos rodeaba. Y junto a cuyas
tremendas raices, propias de cuentos de hadas, nos hacíamos la foto de
rigor.


12.15pm. Llegamos
al famoso desvio del Vadillo, que sale a nuestra izquierda para
atravesar el río Genil y remontar la ladera de enfrente, conocida como
“Cuesta de Los Presidiarios” y que tras llegar a los refugios del
Calvario y Aceral, conecta con la “Vereda de la Estrella” justo dode se
unen el Valdecasillas y el Valdeinfierno, formando el teórico nacimiento
del río Genil, siendo una interesante propuesta para convertir gran
parte del recorrido en ruta circular aunque mas recomendable para
hacerla en Primavera, por la mayor longitud que supone y un consiguiente
incremento de desnivel, digno de tenerse en cuenta. Nosotros continuamos
por La Vereda de la Estrella, y a los 6,5 km. del comienzo nos
encontramos frente a nosotros con una magnífica panorámica de los
colosos del Alcazaba a la izquierda y el Mulhacén a la derecha, esta
primera visión que después se repite en mas ocasiones, es tal vez la mas
bonita, ya que la contemplamos a través de unas paredes rocosas por las
que se abre paso la senda, de manera que parecen enmarcar la
grandiosidad de los colosos que tenemos ante nosotros.

12.35 pm. Llegamos
a las ruinas de lo que en su día fue “La Mina de La Probadora”, nombre
que recibe de la maquina que allí se utilizó por primera vez, y donde
podemos encontrar un cartel explicativo del tipo de explotación que tuvo
lugar en esa mina durante su época de apogeo con la extracción de la
“pirita de cobre” y la “serpentina” hasta finales de los años 50. En
poco mas de cinco minutos ya llegamos a “La Mina de la Estrella” que le
dio el nombre a la ruta, por las dimensiones de los esqueletos que
presentan sus distintas construcciones debió ser la mas importante.

12.55 pm. La senda
describe una prolongada bajada hasta llegar al puente sobre el río
Guarnón, que al unirse con el Río Real da lugar al nacimiento del río
Genil, desde el que podemos ver una privilegiada perspectiva de la cara
norte del veleta, que es precisamente donde se forma su cabecera. Cada
paso a través del cauce de los arroyos que vierten sus aguas al Genil y
que vamos atravesando a lo largo de la ruta, suponen una pronunciada
bajada de la temperatura, que notamos tan bruscamente como si abrieran
las puertas de un frigorífico gigantesco.

13.15 pm. Llegamos
a la Mina de La Justicia, tercera y última que nos encontramos en esta
ruta. A continuación vienen unos tramos algo duros, pero muy cortitos,
pasando junto a las ruinas de un antiguo cortijo, muy próximo a la
cuenca del río Real, donde almorzamos a la vuelta. A partir de aquí la
senda transita muy cercana al nivel de los cauces acuáticos que nos
acompañan, llegando en muy poco tiempo a la confluencia de los ríos
Valdecasillas a la izquierda y Valdeinfierno a la derecha, siempre
según el sentido de nuestra marcha, acompañando a este último, sin
llegar a atravesarlo en ningún momento. El paraje que tenemos en este
lugar, con la musicalidad de las aguas cristalinas que corren junto a
nosotros, es digno de un anuncio de televisión para “agua mineral”.

14.15 pm. Con
numerosas paradas motivadas por diversas filmaciones de video y
abundantes fotografías para recoger, las espectacularidad del paisaje
que nos rodea y que nos hemos encontrado, completamente nevado, bajo un
cielo cristalino, (a pesar de que las noticias del tiempo indicaban lo
contrario en los días previos). Llegamos al paraje conocido como “Cueva
Secreta”, un refugio natural, al abrigo de una cavidad rocosa junto a la
cual nos hicimos la foto de grupo, al tiempo que ya empezábamos a mirar
el reloj de reojo, porque todavía no habíamos comido y había que
desandar los 12 kms. que acabábamos de hacer, caminando sobre nieve la
mayor parte del tiempo.


El Camino de
Vuelta lo realizamos a muy buen ritmo hasta poco antes de llegar al
desvío del Vadillo, donde estuvimos mas de 15 minutos parados, dándoles
instrucciones a un imprudente padre, que junto con su hijo, se había
salido de la Vereda que bajaba de la Cuesta de Los Presidiarios, en la
ladera de enfrente, a unos 200 m. de nosotros, para intentar acortar
camino, monte a través, hallándose en una situación drámatica, por tener
muchos problemas para avanzar en cualquier dirección, encontrándose en
una ratonera por terreno muy abrupto. Nuestro compañero, Carlos, natural
de Granada, fué quien se ofreció voluntario, para adelantarse hasta
Güejar Sierra y dar el aviso correspondiente a la Guardia Civil, que
horas mas tarde nos confirmaba el éxito de un rescate, que de no haber
sido por el aviso habría tenido consecuencias drámáticas, dada la falta
de cobertura en toda la zona y el espectacular descenso de las
temperaturas, que sufriríamos poco después en nuestras propias carnes.
Tanto es así, que desde el castaño centenario, conocido como “el
abuelo”, hasta la llegada a los coches en “El Barranco de San Juan” la
ruta se convirtió en una desesperada lucha, contra reloj, el sol parecía
descender tan rápido como en las películas de vampiros, a la misma
velocidad, que el suelo nevado por el que habíamos caminado sin
dificultad por la mañana, se convertía en una pista de patinaje, por
donde no tuvimos mas remedio que echar el culo al suelo, especialmente
en los tramos donde la estrecha senda, pasaba por el borde de algunas
cornisas, donde el mas mínimo resbalón, nos hubiera supuesto una caída
en vertical de mas de 100 m. Especial mención, merece el gran
compañerismo de Paqui y Juan Carlos en los tramos mas delicados, donde
gracias a su “tika” (linterna frontal), nos iluminaron perfectamente a
Luz Elena y a mí, una vez que la noche hizo acto de presencia, y ya, no
nos permitía distinguir entre la nieve y las peligrosas capas de hielo,
que durante el camino de vuelta dio lugar a un auténtico recital de
caídas y resbalones, que fueron en aumento hasta llegar al “Barranco de
san Juan” sobre las 18.45 pm. Aún así resulto, posiblemente la ruta mas
bonita del año, para los que nos dimos cita aquel día que jamás
olvidaremos.
No está de mas
añadir a nuestra crónica la recomendación del uso de bastones (en
plural) imprescindible, en caso de nieve, y planear la hora de regreso,
con un margen, no inferior a una hora antes del atardecer.
Crónica y fotos:
Juan Ignacio Amador