Salidas del "Comando Preston" - Temporada 2005-2006


 Vereda de la Estrella, Güejar Sierra (Parque Nacional de Sierra Nevada)
Fecha: domingo 27 de noviembre de 2005

 

Memorable jornada sendérica en la que por diversas circunstancias no pudieron participar “los asiduos” del grupo, que en esta ocasión estuvo formado por nuestro inclito amigo Carlitos de Madrid, Juan Carlos y Paqui  (Campanillas), Carlos (Granada), Juani (Sevilla) y los debutantes con el “Comando Preston”: Manolo (Rincón de la Victoria) y Luz Elena, residente en Loja, que aquel día fué nuestro punto de encuentro (Estación de servicio Los Abades), aunque ella es natural de “Pereira”, Colombia.Conforme nos íbamos acercando a Güejar Sierra las recientes nevadas se dejaban sentir, con gran ilusión entrábamos por las calles del pueblo, donde la nieve sobre algunos coches parecía presagiar lo que nos encontraríamos mas adelante. Al llegar a la plaza del Ayuntamiento, giramos a la derecha para comenzar a descender por la pista asfaltada que se dirige hacia el Barranco de San Juan, donde llegábamos 20 minutos después por la angosta carretera que deja a nuestra derecha la cola del inusualmente seco Pantano de Canales y posteriormente el cauce del río Genil, que ya comenzamos a remontar, mientras de vez en cuando atravesamos algún que otro tunelillo excavado en esas rocas que parecen estar a punto de desprenderse de un momento a otro, mientras ponemos toda la atención al volante para, no salirnos con el coche por uno de los delicados cortados por los que nos vamos adentrarnos, hasta llegar finalmente al “Barranco de San Juan” donde viene a morir la pista asfaltada que nos conduce hasta aquí, tratándose de una explanada cuyas plazas de aparcamientos quedaron definitivamente cubiertas con nuestros coches.

 10.40 am. Una vez hechas las fotos del comienzo con el puente totalmente nevado que atraviesa el Genil , iniciamos las primeras rampas en zig-zag, caminando sobre la nieve desde el primer momento, a buen ritmo y echando vapor por la boca en aquellos primeros compases, parecíamos locomotoras, al tiempo que íbamos ganando altura para situarnos ya en la zona donde la vereda, comienza a transitar en paralelo con el cauce del río Genil siempre a nuestra izquierda y en muchas ocasiones a mas de 100/150 m. por debajo de nuestros pies, mientras vamos caminando en permanente, pero suave ascensión por una preciosa senda, que en ocasiones, se asoma a vertiginosas cornisas, donde conviene andar con precaución.

                                                

 11.40 am. LLegamos al “abuelo” mítico castaño centenario, cuyas doradas hojas ponían la nota de color otoñal, ante el blanco que nos rodeaba. Y junto a cuyas tremendas raices, propias de cuentos de hadas, nos hacíamos la foto de rigor.

 12.15pm. Llegamos al famoso desvio del Vadillo, que sale a nuestra izquierda para atravesar el río Genil y remontar la ladera de enfrente, conocida como “Cuesta de Los Presidiarios” y que tras llegar a los refugios del Calvario y Aceral, conecta con la “Vereda de la Estrella” justo dode se unen el Valdecasillas y el Valdeinfierno, formando el teórico nacimiento del río Genil, siendo una interesante propuesta para convertir gran parte del recorrido en ruta circular aunque mas recomendable para hacerla en Primavera, por la mayor longitud que supone y un consiguiente incremento de desnivel, digno de tenerse en cuenta. Nosotros continuamos por La Vereda de la Estrella,  y a los 6,5 km. del comienzo nos encontramos frente a nosotros con una magnífica panorámica de los colosos del Alcazaba a la izquierda y el Mulhacén a la derecha, esta primera visión que después se repite en mas ocasiones, es tal vez la mas bonita, ya que la contemplamos a través de unas paredes rocosas por las que se abre paso la senda, de manera que parecen enmarcar la grandiosidad de los colosos que tenemos ante nosotros.

 12.35 pm. Llegamos a las ruinas de lo que en su día fue “La Mina de La Probadora”, nombre que recibe de la maquina que allí se utilizó por primera vez, y donde podemos encontrar un cartel explicativo del tipo de explotación que tuvo lugar en esa mina durante su época de apogeo con la extracción de la “pirita de cobre” y la “serpentina” hasta finales de los años 50. En poco mas de cinco minutos ya llegamos a “La Mina de la Estrella” que le dio el nombre a la ruta, por las dimensiones de los esqueletos que presentan sus distintas construcciones debió ser la mas importante.

 12.55 pm. La senda describe una prolongada bajada hasta llegar al puente sobre el río Guarnón, que al unirse con el Río Real da lugar al nacimiento del río Genil, desde el que podemos ver una privilegiada perspectiva de la cara norte del veleta, que es precisamente donde se forma su cabecera. Cada paso a través del cauce de los arroyos que vierten sus aguas al Genil y que vamos atravesando a lo largo de la ruta, suponen una pronunciada bajada de la temperatura, que notamos tan bruscamente como si abrieran las puertas de un frigorífico gigantesco.

 13.15 pm. Llegamos a la Mina de La Justicia, tercera y última que nos encontramos en esta ruta. A continuación vienen unos tramos algo duros, pero muy cortitos, pasando junto a las ruinas de un antiguo cortijo, muy próximo a la cuenca del río Real, donde almorzamos a la vuelta. A partir de aquí la senda transita muy cercana al nivel de los cauces acuáticos que nos acompañan, llegando en muy poco tiempo a la confluencia de los ríos Valdecasillas a la izquierda y Valdeinfierno  a la derecha, siempre según el sentido de nuestra marcha, acompañando a este último, sin llegar a atravesarlo en ningún momento. El paraje que tenemos en este lugar, con la musicalidad de las aguas cristalinas que corren junto a nosotros, es digno de un anuncio de televisión para “agua mineral”.

 14.15 pm. Con numerosas paradas motivadas por diversas filmaciones de video y abundantes fotografías para recoger, las espectacularidad del paisaje que nos rodea y que nos hemos encontrado, completamente nevado, bajo un cielo cristalino, (a pesar de que las noticias del tiempo indicaban lo contrario en los días previos). Llegamos al paraje conocido como “Cueva Secreta”, un refugio natural, al abrigo de una cavidad rocosa junto a la cual nos hicimos la foto de grupo, al tiempo que ya empezábamos a mirar el reloj de reojo, porque todavía no habíamos comido y había que desandar los 12 kms. que acabábamos de hacer, caminando sobre nieve la mayor parte del tiempo.

 El Camino de Vuelta  lo realizamos a muy buen ritmo hasta poco antes de llegar al desvío del Vadillo, donde estuvimos mas de 15 minutos parados, dándoles instrucciones a un imprudente padre, que junto con su hijo, se había salido de la Vereda que bajaba de la Cuesta de Los Presidiarios, en la ladera de enfrente, a unos 200 m. de nosotros, para intentar acortar camino, monte a través, hallándose en una situación drámatica, por tener muchos problemas para avanzar en cualquier dirección, encontrándose en una ratonera por terreno muy abrupto. Nuestro compañero, Carlos, natural de Granada, fué quien se ofreció voluntario, para adelantarse hasta Güejar Sierra y dar el aviso correspondiente a la Guardia Civil, que horas mas tarde nos confirmaba el éxito de un rescate, que de no haber sido por el aviso habría tenido consecuencias drámáticas, dada la falta de cobertura en toda la zona y el espectacular descenso de las temperaturas, que sufriríamos poco después en nuestras propias carnes. Tanto es así, que desde el castaño centenario, conocido como “el abuelo”, hasta la llegada a los coches en “El Barranco de San Juan” la ruta se convirtió en una desesperada lucha, contra reloj, el sol parecía descender tan rápido como en las películas de vampiros, a la misma velocidad, que el suelo nevado por el que habíamos caminado sin dificultad por la mañana, se convertía en una pista de patinaje, por donde no tuvimos mas remedio que echar el culo al suelo, especialmente en los tramos donde la estrecha senda, pasaba por el borde de algunas cornisas, donde el mas mínimo resbalón, nos hubiera supuesto una caída en vertical de mas de 100 m. Especial mención, merece el gran compañerismo de Paqui y Juan Carlos en los tramos mas delicados, donde gracias a su “tika” (linterna frontal), nos iluminaron perfectamente a Luz Elena y a mí, una vez que la noche hizo acto de presencia, y ya, no nos permitía distinguir entre la nieve y las peligrosas capas de hielo, que durante el camino de vuelta dio lugar a un auténtico recital de caídas y resbalones, que fueron en aumento hasta llegar al “Barranco de san Juan” sobre las 18.45 pm. Aún así resulto, posiblemente la ruta mas bonita del año, para los que nos dimos cita aquel día que jamás olvidaremos.

No está de mas añadir a nuestra crónica la recomendación del uso de bastones (en plural) imprescindible, en caso de nieve, y planear la hora de regreso, con un margen, no inferior a una hora antes del atardecer.

 

Crónica y fotos: Juan Ignacio Amador

  


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