Turismo rural y cultural en el Valle del Genal - Serrania de Ronda

Salidas del "Comando Preston" - Temporada 2005-2006


De La Nava a Zuheros por el Cañón del río Bailón
(Parque Natural Sierras Subbéticas, Córdoba)

Fecha: sábado 27 de mayo de de 2006


Preciosa travesía paisajística de unos 11 km. que compartimos: Patri, Miguel, Juan Antonio, Carlitos, Paqui “La Reina del chocolate”, Juan Carlos “el Portador del Anillo” y Juani entre "La Ermita de la Virgen de la Sierra" en Cabra, hasta el mágico pueblo de Zuheros, "La joya del Califato", ubicado a modo de nido de águilas junto a grandes desfiladeros. Como en toda travesía había que comenzar dejando algun/os coche/s en el final previsto de recorrido, poco antes de la hora prevista, cubríamos el último tramo de carretera tipo “Camel-Tropic” entre “Doña Nuncia” y “Zuheros”, poco mas de 3 km. por una estrecha carretera donde las flores silvestres en plena eclosión de la primavera invadían ambos márgenes de la carretera, la llegada a Sueros entre grandes tajos que nos dan la bienvenida nos recordaban a un mundo de fantasía, ajeno al estrés y a la maldad del mundo actual, al llegar al centro del pueblo y pasar junto al castillo, ya éramos presa de la magia que envuelve al lugar y para cumplir con el protocolario desayuno de rigor, entramos en el único establecimiento que estaba abierto a esa hora: “hotel Zuhayra” en referencia al antiguo nombre de la localidad en época musulmana, donde nos sirvieron un magnífico desayuno que degustamos, mientras se repartían los mapas y se daban algunas explicaciones a modo de adelanto de lo que nos iba a deparar la jornada.

 

 

  

 Dejando atrás dos coches en Zuheros, nos desplazamos hasta Cabra, desde donde volvimos a entrar en el parque natural Sierras Subbéticas, por la carretera que atraviesa dicho parque de oeste a este en dirección “Priego de Córdoba” (por cierto buenísima carretera), allí estaba previsto visitar en primer lugar el “Centro de Visitantes Santa Rita” a modo de introducción, pero en mi obsesión por no perder la referencia visual de “la ermita de la Virgen de la Sierra” terminamos en la misma, sin haber pasado antes por el centro de visitantes tal y como estaba previsto. Sin embargo, hay ocasiones en la que un pequeño error puede dar lugar a una gratísima sorpresa, como en este caso fue encontrarnos prácticamente envueltos por la mayor bandada de buitres que mis ojos recuerden en mucho tiempo, allí estaban dándonos la bienvebida, dejánbdonos atónitos, tanto por su gran número, como por la proximidad a nosotros con su magestuoso vuelo, sin inmutarse lo mas mínimo por nuestra presencia. Estaban tan cerca que podíamos distinguir perfectamente tanto sus ojos, como esas finas plumas tan características de la parte inferior de su largo cuello. Allí parados al borde del precipicio nos quedamos varios minutos, casi en absoluto silencio para no perder la magia del momento, hasta que poco a poco se fueron alejando y llegamos a la zona de aparcamiento, para disfrutar de las magníficas vistas que nos ofrecía el mirador, así como del majestuoso vuelo de los buitres que sobrevolaban nuestras cabezas con el telón de fondo del “Poldje de la Nava” por donde discurriría la primera parte de nuestra ruta. La ermita (mayor que muchas iglesias que conozco), cuenta con un bonito atrio porticado, así como con imágenes de gran valor y un bonito retablo en su altar mayor. La cuidada infraestructura de aparcamientos, así como de zonas de barbacoa, incluyendo ubicaciones exclusivamente reservadas para minusválidos y el detalle sublime de camuflar una gran antena (emisora de radio) a modo se “secuolla gigante” para no romper el entorno natural, bien merece nuestro aplauso para el ayuntamiento de “Cabra” que cuida y mantiene este lugar de peregrinación de forma inmaculada todo el año, no ya sólo para la romería de su fiesta mayor, sino para todas las personas que loa visitan a lo largo del año, por cierto es uno de los destinos favoritos de los aficionados al ciclismo en los alrededores como tuvimos ocasión de comprobar tanto a la subida como a la bajada. La Ermita de la Virgen de la Sierra, se encuentra situada en la cumbre de esta montaña que con sus 1.236 m. de altitud nos ofrece magníficas vistas 360º alrededor, destacando los pueblos de Lucena y Cabra, apreciando claramente gran parte de la ruta entre esta localidad y la ermita. Al norte varios cerros nos impiden ver “Doña Mencía” y “Zuheros” con el “poldje” de la Nava a nuestros pies, el oeste lo domina el “Cerro Lobatejo” con sus 1.379 m. y al sur podemos apreciar la “subsierra de La Cabrera”.

   

        

Poco antes de llegar a la Ermita de La Virgen de la Sierra, con esta frente a nosotros coronando la montaña, parte a la derecha de la carretera (sentido ascendente), un carril de tierra perfectamente asentado, que a los pocos metros del comienzo, nos ofrece una amplia explanada para dejar los coches en el margen derecho, mientras que en el izquierdo, un cartelón indicativo, nos describe el itinerario que desde allí mismo parte hacia “Las Chorreras”, que como su nombre indica, consiste en una bonita sucesión de cascadas, que forman uno de los pequeños arroyos afluentes del bailón, pero que desgraciadamente, sólo lleva agua en época de abundantes lluvias. Éste recorrido, coincidía con el primer tercio de la ruta que nos disponíamos hacer hasta Zuheros y desde este lugar, comenzamos a caminar, con el cerro donde se encuentra la ermita a nuestra izquierda, a la derecha una vieja cantera abandonada y frente ante nosotros, dirección norte, el carril que atraviesa el “polje de la Nava”, con el cortijo del mismo nombre a nuestra derecha y toda aquella altiplanicie, superior a los 950 m. de altitud, , inundada por un mar de flores silvestres, sobre el que flotaba el hipnótico  zumbido de las abejas, tan sólo interrumpido esporádicamente por el transito de algún jeep en su camino de ida y vuelta a uno de los cortijos que existen en este primer tramo de la ruta. Tras dejar atrás varias verjas, que siempre cerramos a nuestro paso, la nota exótica de ese primer tramo de relax total, la puso un pequeño reptil que atravesaba el carril, parecido a una pequeña serpiente con dos diminutas patas delanteras y otras dos traseras. He visto y cogido todo tipo de reptiles y anfibios en mi vida y este nose parecía a ninguno, ni siquiera a un tritón, alguien bromeo comentando que tal vez podría tratarse de una nueva especie aún no registrada. Llega un momento en que en el tramo final de la recta, el carril cruza un pequeño puentecillo que salva el río Bailón.

   

 Precisamente unos metros antes de llegar a este puentecillo, donde unas golondrinas de zambullían literalmente en el agua. Nos desviamos a la derecha abandonando definitivamente este marcado carril terrizo, para adentrarnos por otro mas estrechito, en dirección este, que estaba casi borrado por la cantidad de plantas silvestres, que apenas permitían distinguir el carril, del prado donde pastaban tranquilamente un nutrido grupo de caballos, que al vernos pasar, nos siguieron de forma pacífica durante un trecho para ver si les echábamos algo de comer de las mochilas. Pocos minutos mas tarde, cada vez con mayor presencia de encinas, nos encontramos con el pequeño arroyo, cuyo cauce estaba totalmente seco y que a buen seguro debía venir del lugar conocido como “Las Chorreras”, tal y como tuvimos ocasión de comprobar recorriendo su cauce unos 300 m. mas arriba, donde nos encontramos con el lugar, que en épocas de lluvia debe ofrecer un espectáculo para los sentidos, a pesar de estar totalmente seco, la cantidad de agua que debe pasar por allí en los meses de lluvia, ha dejado tal riqueza en el subsuelo y en la atmósfera del lugar, que se refleja en toda la flora, matorral y los árboles que allí se encuentran. Es uno de esos lugares, que tus sentidos perciben como un lugar mágico y que tuvimos la oportunidad de disfrutar mientras hacíamos la 1ª parada técnica.

   

  

Desandando los 300 m. de desvío que nos llevan al paraje conocido como “Las Chorreras” reanudamos la marcha en dirección “este”, caminando entre verdes prados salpicados por miles de florecillas silvestres y pequeños bosques de encinas que van adquiriendo mayor tamaño, conforme avanzamos por un terreno ondulante donde ya empezamos a encontrarnos con algunos, olmos, álamos, fresnos y una pequeña “chopera” a donde llegamos tras una suave bajada, que ya nos lleva hasta el lugar conocido como “La Fuenfría” donde encontraremos, dos abrevaderos a la izquierda del camino, alimentados por sendos chorros de agua potable con las que pudimos volver a llenar las cantimploras y de camino refrescarnos un poco. De la fuente mas baja parte una pequeña senda que se abre paso entre la abundante vegetación que allí existe por la presencia del agua. Mientras que el carril que acabábamos de dejar continuaba dirección este, nordeste hasta llevarnos a la cueva del Gato, tras 5 km. en suave, pero casi permanente ascensión.

   

Ante las dos opciones (ambas válidas) escogimos la que nos había recomendado nuestro amigo “Manolo” (el mismo guía de la subbética que ya nos había asesorado un año antes para la subida a la Tiñosa, con todo lujo de detalles). Y esa opción fue la de la pequeña sendita que parte desde la fuente mas baja y que en un principio, queda casi camuflada por la abundante vegetación, pero que 100 m. después ya se convierte en una senda perfectamente definida, que abriéndose paso en un bosquete de jóvenes y majestuosas enconas centenarias, nos acerca poco a poco a la cuenca del río Bailón, que hasta ese momento ha permanecido siempre a nuestra izquierda, desde que salimos de “La Nava” pasando casi desapercibido en todo momento por lo pequeñito de su cauce, sin embargo tal y como nos íbamos acercando al mismo en permanente descenso, ahora ya por los restos de una antigua cañada real, comenzábamos a contemplar el gran efecto erosivo del cauce del Bailón, que durante milenios ha ido horadando el profundo la roca caliza del lugar, que ha dado lugar al profundo valle por el que nos íbamos adentrándonos, encajonándose cada vez mas hasta convertirse en lo que conocemos como el “Cañón del río Bailón”, donde los amantes de los paisajes agrestes pueden llegar a perder la nación del tiempo contemplando sus paredes, sus caprichosas formaciones rocosas, sus grietas, sus cuevas a ambos lados, y lo único que faltó aquel día para que todo fuera perfecto, la presencia del agua, que según la gente de Zuheros, antaño, solo faltaba en los meses de Verano, pero que últimamente con estos años de sequía, suele quedarse sin agua desde mayo a Octubre (esperemos que sólo sea algo temporal). Sin embargo, para compensarlo, desde que nos adentramos en la senda que desde la “Fuenfría” nos lleva hasta el cañón del río Bailón, los pajarillos no dejaron de alegrarnos los oídos con constantes cánticos, entre los que destacaron el del mirlo, el ruiseñor y el chamarí y el pinzón, todos en plena época de cría. ¡La gran fiesta de la Primavera! En plena naturaleza que una vez mas tuvimos oportunidad de sentir, pausadamente mientras, disfrutábamos de la 2ª parada del día junto a otra fuente, en la que se abrió un improvisado debate sobre el “mal de amores” con numerosas propuestas para nuestro ínclito amigo Carlos.

    

   

Pero eran ya las 15,40, poco mas de una hora faltaba, para la visita que teníamos concertada en “La Cueva de los Murciélagos” y aunque el lugar invitaba alo reposo y la contemplación y casi a una siesta, sobre la hierva con la melodía de los pájaros, no tuvimos mas remedio que reiniciar la marcha, con premura, aunque sin dejar de contemplar la petrificada belleza del lugar, siempre en paralelo al cauce del río Bailón al pie de sus paredes, unas veces por la izquierda y otras por la derecha, hasta que tras cruzarlo varias veces, lo hacemos por última vez, dejando el río a la derecha y comenzando a tomar altura por la empedrada cañada real, cada vez mejor definida y marcada conforme nos acercamos a Zuheros, hasta que llegamos a un punto, donde por primera vez,  contemplamos una vista parcial del pueblo, a través de un desfiladero, donde el cañón del río Bailón, alcanza su mayor verticalidad en el apogeo de su grandeza, y que al mismo tiempo es el telón de fondo con el que contemplamos el pueblo de Zuheros, cuando llegamos por carretera. Un auténtico regalo para la vista, y claro, sin poder evitar pararnos para poder contemplar, tanta belleza, se nos echaba la hora encima y con el tiempo justo en plan “MISION IMPOSIBLE”, Juan Carlos “El Portador del Anillo” y Miguel (haciendo de Tom Cruise), se lanzaron a tumba abierta, para llegar cuanto antes a los coches y recogernos al resto del grupo, justo a la entrada del pueblo, donde desemboca (o comienza) la cañada real por la que íbamos caminando y que antes de llegar al final, nos volvió a regalar otra magnífica panorámica de Zuheros, ahora con los tajos a la derecha.

        

 Una vez montados en los coches, los diez minutos justos que faltaban, para cubrir los 4 km. que nos separaban de La Visita concertada a La Cueva de los Murciélagos” fueron una auténtica aventura, por una carretera vertiginosa a borde de precipicios, para darle a la jornada ese toque épico, que tal vez había faltado en las primeras estribaciones del recorrido. Tanto corrimos, que al final, llegamos antes que el guía, que nos atendió con la peculiar simpatía y amabilidad de esta tierra, hasta el final del recorrido que hizo en exclusiva para nosotros, explicándonos muchas anécdotas y datos curiosos sobre la Cueva, contándonos numerosas curiosidades en cada sala por las que íbamos pasando, como por ejemplo la sala del “Orégano”, del “Jabalí”, del “Espárrago”, ayudándonos a interpretar los trazados en los grabados de cabras, varios restos óseos de animales y personas expuestos en vitrinas y sobre todo haciendo especial énfasis, en la enorme importancia geológica é histórica en cuanto a los grabados rupestres, fechados en 20.000 años a.C., habiéndose encontrado restos de “Homo Sapiens” fechados en 30.000 años a.C. No faltaron explicaciones de tipo genérico, por ejemplo: las distintas formas a través de las cuales se puede llegar a formar una cueva, en este caso a través de un gran movimiento sísmico que resquebrajó la montaña por dentro, dando lugar a esta gran oquedad de 2.000 m. de longitud, aunque el recorrido que se hace habitualmente no supera los 800 m. a través de 700 escalones (mitad de bajada, mitad de subida). También nos aclaró la diferencia entre “Cueva”, como lugar donde se ha comprobado la presencia de asentamientos humanos y “Gruta” donde no existen restos (conocidos). O por ejemplo, dejar muy claro, que lo de que tanto las estalactitas, como las estalagmitas, crecen un centímetro por siglo, es un tópico totalmente falso, ya que depende de muchos factores, como la presencia del agua, las corrientes de aire, el tipo de roca, etc…En fín que salimos de la Cueva, con la agradable sensación, de haber vivido en directo uno de aquellos fantástcos capítulos de la serir “Érase una vez el Hombre”.

   

Y como no podía ser de otra manera, para despedirnos, que mejor lugar para tomarse un refresquito ó/y heladito en una terracita al pie del Castillo de Zuheros, que a pesar de que podría tener su origen en la época del califato cordobés allá por el siglo X, podemos observarla hoy como una fortaleza medieval, complementada por las murallas de la villa, típicas de los siglos XIII ó XIV, aunque en el s. XVII, se edificó sobre parte del mismo, el palacio de los Señores de Zuheros: con un estilo renacentista propio de la época.

Y desde aquí rumbo a Cabra, para recoger el coche de avanzadilla al pié de la ermita de la Virgen de la Sierra y de allí retorno a la costa del sol, con la sensación de haber disfrutado de un día pleno de sensaciones muy bien aprovechado.

 

Teléfonos de interés:
- Centro de Visitantes "Santa Rita": km 22 de la C-336 entre Cabra y
Carcabuey. Tf: 957 334034
- Manolo: Guía del Parque (nadie lo conoce mejor que él), 689.98.12.25
- Cueva de los Murciélagos: a cuatro km de Zuheros. Suele
ser necesario concertar cita con cierta antelación, según época del año.
Tf: 957 694545 ó móvil: 639.157.886
- Zona de acampada de Fuente Alta. Camino Rute Viejo. Rute.
Tf: 957 532500
- Área de acampada "El Castillejo". A tres km de Carcabuey.
Tf: 957 553018
- Ayuntamiento de Cabra: Pl. España, 14. Tf: 957 520050
- Ayuntamiento de Zuheros: c/ Horno, 50. Tf: 957 695414
– Arriben Gestión Cultrural
visitas guiadas, C/ Nueva 1, Zuheros Tf. 957.69.45.45

Crónica: Juan Ignacio Amador

Fotos: Juani y Carlitos

  


 © Asociación Senderista Pasos Largos (Ronda), 2001-2006 (www.pasoslargos.com)
© Todos los textos e imágenes son propiedad de sus autores. Prohibida su reproducción

¿Quiénes somos? | Aviso legal y Condiciones de Uso | Webmaster
 

                          [ Inicio | Libro de Visitas | Actividades | Rutas | Meteorología ]