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Magnífica
jornada de hermandad sendérica en la que nos dimos
cita unos 40 participantes de distintos grupos de
Sevilla, Málaga y Cádiz, con personajes tan
variopintos como: "León" nuestro campeón de España
de maratón, los científicos de los Batolitos,
Reinaldo y Alba de Rota, miembros del Comando
Preston, entre ellos, Juanma el mas jovencito de
la ruta, con 9 años, miembros del Consejo JEDI de
pasoslargos como: el gran Moya y el legendario
Rafa Márquez (El Sócrates de la senda), Parra, que
como “Senescal de Benaoján”, guió al grupo de
manera experta por sus dominios, realizando una
bonita travesía de unos 18 km. que nos llevarían
desde la "Estación de Cortes de La Frontera" hasta
"Jimera de Líbar" y finalmente a "Benaoján"
caminando en todo momento frente a impresionantes
colosos como "El Peñón de Líbar", el "Martín Gil",
"el Palo", "el Tunio", ó "el Ventana" todo ello
combinado con la musicalidad acuática de las aguas
del Guadiaro y el telón de fondo de los colores
otoñales.
Tal
y como estaba previsto: todos los coches fueron
llegando puntualmente a la Estación de
Benaoján-Montejaque (todos, menos uno, que
viniendo de Sevilla, pasó de largo camino de Ronda
y del que hablaremos mas tarde). Conforme íbamos
llegando, nos íbamos presentando en un buen
ambiente de cordialidad, que ya se respiraba en la
barra del pequeño bar de la Estación o en el andén
contrario a éste donde ya se iba agrupando el
personal a la espera del tren procedente de
Granada con destino Algeciras que llegó puntual
como un clavo, para llevarnos hasta nuestro punto
de partida situado en la Estación de Cortes de la
Frontera, un breve y bellísimo recorrido paralelo
al Guadiaro, de a penas 12 minutos (en tren), que
nos mostraba hermosas pinceladas de la Sierra del
Palo, que sería nuestro telón de fondo a lo largo
de la jornada. Antes de darnos cuenta, ya
estábamos en la estación del pueblo mas occidental
de la provincia de Málaga, de enorme importancia
para todos los amantes de la naturaleza ya que su
amplio término municipal abarca: “Las Buitreras
del Guadiaro”, la “Sauceda” en el Parque natural
de los Alcornocales y amplias zonas de la Sierra
de Libar, del Palo y Valle del Guadiaro por donde
transitaría nuestra ruta en su totalidad.
En
un ambiente de gran expectación y sin mayores
preámbulos el grupo, se puso en marcha rápidamente
por la carreterita que nada mas abandonar la
Estación de Cortes en dirección Norte, atraviesa
el Guadiaro, que a lo largo de toda la ruta
permanecerá a nuestra izquierda en el sentido de
la marcha. Abandonamos dicha carretera unos 800 m.
después del puente por un ancho carril que
comienza a nuestra izquierda, abriéndose paso
entre un bosque de encinas, quejigos y alcornoques
que aún hoy siguen proporcionando a Cortes su
mayor fuente de ingresos. A lo largo de este
primer tramo, la ruta continúa por este cómodo
carril, desde el que se aprecian preciosas vistas
de Cortes de la Frontera, con la inconfundible
silueta del Peñón de Libar y el Martín Gil al
oeste. Al pasar junto a la orillas del Guadiaro,
aprovechamos para hacer una parada técnica, justo
delante de unas enormes piedras que estaban
colocadas a modo de puente improvisado, (por el
que nuestro desaparecido amigo “Cañe” atravesaba
en Julio de 2004
acompañado por un numeroso grupo de
senderistas pertenecientes a “Los Batolitos”,
Sevilla, “Llega como puedas”, Córdoba y “La Bota
Viajera”, Málaga, de entre los cuales había
algunos presentes, dirigiéndose a la Estación de
Jimera y manteniéndose en todo momento mucho mas
cerca del cauce del río, en lo que fue la 1ª
Edición de esta Travesía).
Sin
embargo, nosotros, que íbamos acompañados por el
amigo Parra, (coordinador del grupo Boissier y
autor del libro Valle del Guadiaro, Guía del
Excursionista), nos propuso continuar, camino de
Jimera de Libar, sin llegar a atravesar el río
salvo para hacer algunas fotos, siguiendo
parcialmente “la ruta Nº9” de su libro, con la que
enlazamos después de volver a atravesar la vía del
tren, dejándola también a nuestra izquierda y
avanzando en paralelo durante unos 400 m., hasta
comenzar a caminar por primera vez en el día, por
una senda que se adentraba en un precioso bosque
con magníficos ejemplares de encinas y alcornoques
centenarios, desde donde partían varios caminitos
un tanto difuminados, cogiendo en esta ocasión el
de la derecha, y remontando una suave pendiente,
que nos llevó hasta un claro del bosque donde se
aprovechó para hacer otra parada alrededor de los
restos de una gran encina tri-centenaria
presuntamente destruida por un rayo.
Simultáneamente
los integrantes del coche que no llegó a tiempo
para coger el tren en Benaoján, y que ya nos
habían confirmado, se unirían a la expedición en
Jimera de Libar, aprovechaban el tiempo de espera,
visitando “La Cueva de la Pileta”. Y es que sin
duda, además del gran interés paisajístico que nos
proporciona el Valle del Guadiaro y la Serranía de
Ronda en general, no son pocos los restos
arqueológicos y demás vestigios desde la
prehistoria a nuestros días, con numerosas huellas
de las distintas civilizaciones que han tenido el
privilegio de habitar estas tierras, donde la
madre naturaleza siempre fué tan generosa con el
hombre. Una vez hechas las fotos de rigor,
proseguimos el camino hacia el Jimera .Al
aproximarnos al pueblo, las panorámicas del pueblo
con “El Cancho del Conio” de fondo, fueron un
auténtico regalo para la vista, coincidiendo, con
la salida del Sol, sobre las 13,45 h., tras una
fresca mañana de cielo plomizo bajo el que
habíamos caminado hasta entonces.
Al
llegar a Jimera 450 habitantes de los que vimos
muy pocos, nos dirigimos a la plaza del pueblo,
punto mas alto de nuestro recorrido, situado a 538
m. sobre el nivel del mar, donde nos reagrupamos
con los que no pudieron tomar el tren en Benaoján.
Y mientras la mitad del grupo se iba a almorzar o
tapear al bar del pueblo, la otra mitad nos
quedamos ocupando todos los bancos de la plaza,
incluidos: soportales del ayuntamiento y
escalinatas de la iglesia, para dar buena cuenta
de los bocadillos, que compartimos con unos
perrillos, expertos en cobrarle a los
excursionistas de rigor, su pequeño tributo, a
modo de peaje. Tampoco faltó alguna que otra
compra, para aprovisionarnos un poquito mas, en
una entrañable tienda de ultramarinos en la misma
plaza, atendida por un abuelete, (tipo “Servan” en
la serie “Cuéntame”) que le daba ese toque tan
genuino, muy frecuente en otros tiempos, donde la
falta de medios, quedaba compensada por la riqueza
en humanidad, con un trato mucho mas cálido y
humano, donde el respeto a nuestros mayores era
sagrado.

Como suele ocurrir en muchas
expediciones, superado ya el ecuador de la
travesía, hubo quien tenía problemas para seguir
caminando, ofreciéndose el gran Moya y el
legendario Rafa Márquez, para acompañar a la dama
en cuestión hasta la Estación de Jimera, situada
bastante mas abajo del nivel del pueblo, mientras
el resto de la expedición comenzaba a abandonar
tan idílico pueblo con espectaculares vistas hacia
“El Tunio” situado justo en frente, dirección
OESTE. Al pasar junto a un corralón de gallinas no
faltaron algunas bromas referentes a la fiebre
aviar. En la siguiente parada, nuestro amigo
Carlos de “La Bota Viajera” de Málaga, dejó
atónitos a un grupo de chicas, mientras les
recitaba con emocionado énfasis, una bella poesía,
fruto de la inspiración de tan bello paisaje por
el que íbamos caminando. Todo ello, complementando
con un interminable repertorio de chistes, que
comenzó a las 8.00 de la mañana, desde que se
montó conmigo en el coche.
Si
bien el primer tramo de la travesía entre Cortes y
Jimera, nos hacía pasar por varios cruces que
podían dar lugar a confusión. El denominado:
“sendero de Las Angosturas” entre Jimera y
Benaoján (Ruta 10, del libro Valle del Guadiaro,
guía del excursionista), está perfectamente
definido, con un trazado muy entretenido, con
numerosos toboganes, que oscilan entre los 370 y
500 m. de altitud, sobre el nivel del mar, no
exento de algunas zonas con cierto “vuelo” por
algunos tramos rocosos, combinadas con otras zonas
de matorral, (donde dos años antes, un toro bravo
sorprendía a nuestro amigo Rafa Márquez,
envistiéndole con tremenda violencia, escapando de
él como pudo echándose río abajo entre las zarzas
y las rocas). Fué en una zona muy próxima a dicho
lugar, donde el mismo Rafa Márquez y Moya, volvían
a contactar con el pelotón, disfrutando de la
relajante musicalidad acuática del Guadiaro que
nos acompaña en muchos tramos de este bonito
recorrido, donde podemos contemplar preciosas
panorámicas por las zonas mas angostas del valle,
con privilegiadas vistas del Tunio, el Monte
Prieto y el Ventana, por donde ya se iba ocultando
el Sol, conforme íbamos llegando con las sombras
muy alargadas, a la Estación de Benaoján donde
todos nos despedimos hasta la próxima vez, tras
firmar el “Libro de Visitas de LOS BATOLITOS”.

¿Sabías que
la enorme piedra que hay en pleno centro de
Benaoján, se desprendió de lo alto de su Sierra,
en una noche de tormenta, rodando montaña abajo,
hasta quedarse frenada tras arrasar varias casas?
Como homenaje a nuestro amigo
Antonio Cañero, “Cañe”,
que mejor que seguir su ejemplo: amando y
respetando la naturaleza, sin permanecer
indiferentes, antes quienes cometen atrocidades
contra ella, o se aprovechan de privilegiadas
posiciones políticas, para hacer negocio con el
patrimonio natural. Entrad en la página web que el
mismo creó y nos dejó a modo de recordatorio:
www.roquerosolitario.com, una entrañable
página con interesantísimas propuestas, donde
además de encontrar la travesía nocturna del
Guadiaro, que realizó con sus amigos en Julio de
2004, encontraréis una serie de salidas realmente
bonitas, sobre las cuales el mismo me asesoró para
realizar mi calendario de rutas acuáticas, aquel
mismo Verano. ¿Cómo me iba a imaginar yo entonces,
que nos ibas a dejar tan pronto?. Pero nadie
muere, mientras quede alguien para recordarnos. No
te quepa duda, que todos los que te conocimos,
pensamos mucho en ti, a lo largo de aquel día. De
hecho tu espíritu nos sigue acompañando en cada
una de nuestras salidas al campo, donde tu alma
volará para siempre, libre como un pájaro. ¡Va por
tí, Cañe!.
Crónica:
Juan Ignacio Amador
Fotos: Juan
I. A. y Rafa Márquez










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