Eran las 11,45 h del día 24
de febrero, cuando los
senderistas de Pasos Largos
venidos de puntos tan dispares
como el Aljarafe sevillano,
Sevilla, Málaga, Gaucín y Ronda,
nos disponíamos a recorrer
algunos de los más bellos
pinsapares del Parque Natural
Sierra de las Nieves. Comenzamos
en el idílico mirador de
Ceballos, conocido entre los
montañeros como Puerto del
Caucón, desde este punto tomamos
el sendero que desciende hacia
el Hoyo de las Colmenas, para
inmediatamente subir por el
Merendero hasta el cortafuegos
que baja por las Herrizas del
Tío Cabello. En este punto
hacemos una parada para admirar
el hermoso pinsapar que nos
rodea. Arriba vemos como
descuella el peñón del Cuco, por
donde pasaremos al regreso.
Retomamos el camino y afrontamos
las duras rampas que nos acercan
a la Era de los Gamones, un
puerto con magníficas vistas, y
que fue antaño una era para
trillar el trigo, y es que,
aunque parezca mentira, tan sólo
hace una centuria estos terrenos
se cultivaron de cereales y
viñas, éstos desaparecieron tras
la fatal plaga de filoxera
de finales del siglo XIX, que
asoló a los viñedos serranos. Lo
cierto es que el pinsapar
recuperó unos pagos que jamás
debió perder. Caminamos hacia
los Lajares y nos apostamos en
la otra vertiente que nos asoma
a las impresionantes cañadas de
la Caína y Carnicerías,
resguardadas por altivas
montañas y tajos, como el propio
de la Caína, el de Añicle, el de
la Goteruela, la Acelimilla,
Estepilar y el mismísimo
Torrecilla, cortejado de su
picos menores conocidos como
Picacho de Fatalandar, Loma del
Picacho y cerro de los
Valientes. Por un momento
dejamos nuestro sendero y nos
dirigimos por la trocha de la
Fuente de la Caína a los
rodaderos, donde admiramos los
impresionantes cortados, algunos
de centenares de metros de caída
vertical, además distinguimos
perfectamente la salvaje Colada
del Tejo, y el sendero que
proveniente de Fuente Janón
rodea la cañada de las
Carnicerías para recortar las
cañadas que caen del Torrecilla,
como la del Salaíllo y atravesar
el pinsapar de Corona, no sin
antes dejar la trocha que sube
desde la Umbría del Madroño a
Puerto Corona. Tras las fotos de
rigor, culminamos el ascenso y
nos situamos sobre el tajo de la
Caína, desde aquí observamos el
límite del pinsapar y la cañada
de la Perra, nuestro siguiente
destino. Hacia allí nos
dirigimos y comenzamos una nueva
subida, por esta apartada y
desconocida cañada, que guarda
entre sus tesoros, algunos de
los quejigos de montaña más
impresionantes de la Sierra de
las Nieves, igualmente nos
cautiva el singular pinsapo de
la Perra. Poco a poco vamos
ganando altura y en media hora
nos encajamos en el puerto de
las Boas, el paisaje se
transforma en una amplia meseta
adehesada donde el quejigo es
dueño absoluto del territorio,
atrás queda una bucólica estampa
del tajo de la Caína y del
puerto de la Perra. Nuestra
meta, el peñón de Enamorados, se
yergue altivo y hacia el
marchamos. Por el sur asoma en
toda su lozanía la reina de las
cumbres serranas, el Torrecilla
y contemplamos las cañadas que
dan origen a la de las
Carnicerías. Casi sin darnos
cuenta afluimos al sendero del
Puerto del Saucillo al Puerto de
Pilones, el frío se hace notar y
nos apresuramos a coronar la
cumbre de Enamorados. Desde esta
atalaya natural avistamos
numerosos puntos geográficos,
desde las Sierras del Terril y
Grazalema, hasta las de
Alcaparaín, Prieta, Cabrilla,
Tejeda y la magnánima Sierra
Nevada, coronada por su
inconfundible manto blanco, más
cercanos quedan los pinsapares
situados en las cañadas rondeñas
de las Ánimas y Hoyos de la
Caridad. Comemos en el mismo
peñón, agazapados y resguardados
del gélido viento. Repuestas las
fuerzas, retornamos a la senda y
descendemos hacia los
Ventisqueros, donde aún perduran
las huellas de los neveros que
abastecieron de hielo a la
Andalucía más occidental y
Málaga capital. Abajo queda el
tajo de Alberca y la cañada de
Bellina, que hace poco
recorrimos con los más jóvenes
de Pasos Largos. Llegados a la
citada peña del Cuco,
abandonamos el sendero del
Puerto del Saucillo y tomamos
una nueva vereda que en
trepidantes y resbaladizas
rampas nos conduce a la fuente
de Juanisco Huelva. Abajo ya se
ve la plataforma donde dejamos
los coches, y el ritmo
impuesto, mayor que el llevado
durante la jornada, nos conduce
en poco tiempo al punto inicial,
lo que marca el fin de este
precioso recorrido. Acabamos
tomando colacao, tostadas y
cervezas en el bar de Pedro
(Yunquera). Nos despedidos, con
la ilusión de que el miércoles
28, Día de Andalucía, nos espera
una nueva aventura en la cumbre
del Torreón.