Para llegar hasta el Puerto de La
Ragua, viniendo por la A-92, debemos tomar como
referencia el pueblo de “La Calahorra”, que
desde la autovía ya podemos contemplar al pie de
una colina coronada por un curioso castillo con
imponentes torres abovedadas, construido sobre
el asentamiento de una fortaleza musulmana, con
el impresionante telón de fondo de la falda
norte de Sierra Nevada, cuyas cumbres permanecen
nevadas durante todo el invierno y bien entrada
la primavera.Desde la autovía llegamos en menos
de cinco minutos al pueblo de “La Calahorra”,
capital del “Marquesado del Zenete” situada en
una gran altiplanicie, en contraste con la
impresionante mole del parque nacional de Sierra
Nevada y el parque natural de la Sierra de Baza.
Como dicen los “calahorreños”,
su pueblo huele al aire fresco de Sierra
Nevada, a los pueblos de la alpujarra
almeriense, al influjo moruno de su fortaleza
o a la cal de las “casas-cueva” de la cercana
localidad de Guadix. Desde el pueblo de “La
Calahorra” situado a 1.192 m. sobre el nivel
del mar, llegamos al “Puerto de la Ragua” a
2.000 m. por la A-331, única carretera
comarcal que comunica la vertiente norte y sur
de Sierra Nevada. Una estrecha carretera que
supera 800 m. de desnivel en poco mas de 15
km. mientras vamos disfrutando de magníficas
vistas sobre el gran altiplano de la Comarca
del Marquesado del Zenete.
Y allí estábamos todos a la
hora prevista frente a la gran casa de madera
que hace las veces de: albergue, restaurante,
refugio y hasta de pequeña estación de esquís.
Una vez hecha la foto oficial de salida y
confirmada la baja de última hora de la chica
que todos esperábamos, nos pusimos en marcha
el grupo de 14 amigos montañeros venidos desde
distintos puntos de Andalucía.
TRAMO 1 (Ascensión):
Puerto de la Ragua-Chullo.
Duración:
1 h. 45 min.
Distancia:
4 km.
Cota
inicio: 2000 m.
Cota
fin: 2611 m.
Desnivel:
611 m.
Numerosos son los senderos
perfectamente señalizados que parten desde
allí, pero de acuerdo con el plan previsto
cogimos la ruta que se dirige al “Chullo” que
con sus 2.611 m. es el techo de Almería, nada
mas comenzar, una prolongada rampa con
pendientes cercanas al 20% nos hizo entrar en
calor hasta el punto de obligarnos a realizar
una primera parada al final de la misma, a
penas nos encontrábamos a 400 m. del comienzo,
pero el primer collado al que llegamos era
propicio para recrearnos con magníficas vistas
sobre “la hoya de Guadix” al norte y “El
Morrón del Hornillo”, “El Sanjuanero” y el
“Mediodía” al suroeste. Mientras mas de uno
recuperaba el resuello. Los únicos que no
paraban eran “Whisky” y “Chiqui”, demostrando
el por qué habían recibido su placa de premio
“Canido 2006 de Pasoslargos” al haber sido los
mejores compañeros de aventura, en este caso,
de Juan Carlos “El Portador del Anillo” y de
Paqui “La Reina del Chocolate”.

Una vez hechas las primeras
fotos paisajísticas, el grupo reanudó la
marcha avanzando desde aquí casi
permanentemente en dirección sureste, sin
prisa pero sin pausa y por la denominada
“Meseta de los Prados Altos” a lo largo de una
pista en suave pendiente que discurre
paralela a un bosque de pinos delimitado por
un perímetro completamente rectilíneo que
llevamos justo a nuestro lado izquierdo,
mientras que otro mas lejano nos acompaña por
la derecha y así llegamos a una primera
bifurcación , tomando la opción de la
izquierda, a partir de aquí otra vez nos
enfrentamos a una rampa completamente recta de
unos 400m. aunque con un desnivel algo mas
suave que la primera. Poco después llegamos a
otra bifurcación igual que la anterior, a la
izquierda una baliza nos señalaba la senda
“Puerto de la Ragua - Laguna Seca” que era el
camino de regreso que nos habíamos propuesto,
mientras que el de la derecha por donde
ascendía un camino igualmente marcado, pero
sin nombre, debía ser el que nos llevaría
hasta la cumbre del “Chullo”.

El Chullo, contemplado desde
la distancia se ve como una montaña muy
asequible y redondeada, pero si uno no se
encuentra al 100% de sus facultades, la senda
que nos lleva hasta su cumbre, trazada
totalmente recta y a modo de cortafuegos en
pronunciada pendiente, puede hacerse algo
dura. De hecho, a mas de uno le vino de
maravilla que el grupo se detuviera en la
denominada zona de “Los Asperones”, para
fotografiar aquel espectacular ejemplar de
“cigarra hembra” tamaño jurásico que nos
encontramos al comienzo del último tramo de
subida. Donde Manuela nos deleitó con sus
técnicas fotográficas. Una vez terminado el
reportaje al “insigne bichito” (que sería el
primero de otros muchos similares que nos
encontramos a lo largo de aquella jornada),
reanudamos la marcha que nos llevaría hasta
una cabaña de piedra a modo de refugio, muy
cercana ya a la cumbre, donde la segunda mitad
del grupo llegábamos haciendo “la goma” y si
no, que se lo pregunten a Fernando y Ana, los
“Duques de Juanar”.

Pero antes de darnos cuenta ya
estábamos allí, en el mismo punto geodésico
con una temperatura muy agradable, ligera
brisa en la cumbre, donde por primera vez
aquel día unas grandes nubes hacían acto de
presencia. Un amable señor de gafas tipo
“Woody Allen” acompañado de su hijo se ofreció
a fotografiarnos con cuantas cámaras
quisiéramos dejarle. Ofrecimiento que
aceptamos encantados, mientras cada loco con
su tema sacaba su bandera. Una vez hechas las
fotos de rigor, en grupo e individual junto al
punto geodésico, disfrutamos del primer
avituallamiento del día, donde Rafa Flores,
también conocido como “El Mago Gandalf de la
Serranía” nos deleitó con unas deliciosas
castañas del Genal que se pelaban solas.

Las vistas desde El Chullo son
magníficas hacia el norte “La Hoya de Guadix-Baza”
donde se encuentra el Marquesado del Zenete, a
nuestros pies, al oeste: La Alcazaba y El
Mulhacén, asomando por encima del Morrón
Sanjuanero, por el sur se acercaban grandes
masas nubosas que nos impidieron ver las
sierras de Dador y la Contraviesa con el mar
al fondo y al este el Cerro Almirez, con su
característico doble pico, extremo mas
oriental de Sierra Nevada y segunda mayor
elevación de la provincia de Almería.
Precisamente en dirección este, siempre de
frente hacia el “Cerro Almirez” iniciamos la
segunda parte de nuestro recorrido.
TRAMO 2:
Chullo-Laguna Seca.
Duración:
45 min.
Distancia:
2 km. 800 m.
Cota
inicio: 2.611 m.
Cota fin: 2.260 m.
Denivel:
351 m.


El tramo comprendido entre la
cumbre del Chullo y la “Lagunilla Seca” se
hace a través de una cresta muy dócil que sin
duda alguna nos ofrece la parte mas bonita de
este itinerario, avanzando siempre en
dirección “este” y disfrutando de magníficas
vistas a ambos lados de la misma, mientras
vamos caminando por una difuminada senda que
se abre paso a lo largo de numerosos
“toboganes” con suaves subidas y bajadas,
destacando “El Morrón del Chullo”. A lo largo
de este tramo del itinerario, nos encontramos
con algunas vacas pastando en prados cercanos
a los 2.500 m. alternados con magníficos
bloques de rocas, que poseen formas lo
suficientemente curiosas, como para que Paco
Domínguez “el Reportero de las cumbres”,
Carlos Tapia “El aprendiz de mago” y yo mismo,
cayéramos en el hechizo de tan mágico lugar y
cuando nos dimos cuenta el resto de los
compañeros ya habían llegado a “La Lagunilla
Seca”. Otro lugar ciertamente curioso que en
los meses de verano y hasta las primeras
nevadas otoñales suele hacer honor a su
nombre, ocupando la totalidad de un pequeño
circo glaciar, redondo como si de una gran
“plaza de toros” se tratara y donde
disfrutamos una vez mas de ese ambiente tan
especial que siempre se da en nuestros
almuerzos montañeros, donde la camaradería y
la hermandad nos une aún mas a todos. Hay que
quitarse el sombrero ante las magníficas
viandas de Rafa Marques, “El Aristóteles de la
senda” y nuestro amigo José “El Hombre
Tranquilo” de quienes tuve la suerte de
degustar algún manjar durante mi “reportaje de
video”.

TRAMO 3
(Regreso alternativo por la ladera norte)
Laguna Seca-Puerto de La Ragua.
Duración: 1 h. 45 min.
Distancia:
6 km. 500 m.
Cota
inicio: 2.260 m.
Cota
fin: 2.000 m.
Desnivel:
260 m.
La temperatura, el buen
ambiente, la compañía, el paisaje casi de otro
planeta y lo a gusto que estábamos todos allí
sentados en corro invitaban a prolongar el
descanso y hasta hacerte perder la noción del
tiempo, pero aún teníamos por delante 6,5 km.
hasta llegar al Puerto de La Ragua, mas unas
cuantas horas de coche para regresar desde
Almería hasta nuestros distintos destinos, por
lo que nos volvimos a poner en marcha,
desandando algunos pasos hasta el extremo de
la laguna por donde habíamos llegado,
abandonando la misma por una marcada senda que
asciende a lo largo de una suave ladera en
dirección oeste, donde nos seguimos
encontrando con varias balizas indicativas de
la senda “Puerto de La Ragua-Lagunilla
Seca”,comenzando a rodear toda la ladera norte
del Chullo.

Con un ritmo trepidante
encabezado por “El Elfo” Juan Antonio,
atravesamos lo que Rafa Flores calificó como
“La Tundra española” el reino de la planta
tapizante y el matorral almohadillado con
algunos endemismos propios de Sierra Nevada y
otros matorrales mas comunes propios de las
zonas de alta montaña que durante los meses de
Invierno permanecen totalmente cubiertos de
nieve. No es casualidad que en Sierra Nevada
se hayan inventariado recientemente 66
endemismos de distintas especies vegetales y
que de las 8.000 especies que componen la
flora española, 2.000 de ellas se encuentren
aquí, siendo la mas emblemática “la estrella
de las nieves”, aunque lo que mas nos
encontramos en este tramo fue “el piornal” y
su variante de “piorno amarillo” junto con la
“draba hispánica”.
La senda que en todo momento
va faldeando la cara norte del Chullo, a penas
tiene desnivel y resulta muy cómoda, excepto
en las zonas donde hay que atravesar algunos
pequeños barrancos, por donde el amigo
Fernando “El Quinto Elemento” iba haciendo “la
goma” para no perder contacto con el grupo,
que no bajo el impresionante ritmo de marcha,
hasta que llegamos a un pequeño prado o
borreguil denominados “de las Aguilas”, donde
pudimos llenar las cantimploras con las
cristalinas aguas de uno de los manantiales
que alimenta la cabecera del río Huéneja,
llegando poco después a la parte mas alta de
otro prado que finaliza en el pueblo de
“Dólar”. En este último prado o borreguil, se
planteó el pequeño dilema de enlazar con un
carril que teníamos a nuestros pies bajando
por una ladera bastante agreste o bien seguir
faldeando la cara norte-noroeste hasta enlazar
finalmente con el mismo camino por donde
habíamos subido al Chullo horas antes. Y fue
precisamente en aquel instante, cuando Juan
Carlos “el portador del anillo” decidió
continuar faldeando, recuperando rápidamente
la senda perdida y con ella la certeza de
estar en el buen camino, tal y como nos
corroboró el “GPS de Reinaldo” que incluso nos
precisó los 300 m. que nos faltaban para
enlazar con la zona de “Los Asperones” por
donde habíamos subido por la mañana.

Una vez en “Los Asperones”
pudimos contemplar como un mar de nubes
procedentes del sur se sumergía en el Barranco
del Palancón. Precisamente en este lugar
completábamos el trazado circular y ya sólo
quedaba completar el camino de vuelta, que en
este caso era el mismo que habíamos traido por
la mañana, solo que ahora en sentido contrario
y descendiendo hasta el “Puerto de la Ragua” a
donde regresamos sin ninguna dificultad. No
obstante, nos quedó la duda de cómo hubiera
sido el regreso si hubiéramos tomado aquel
carril que se adentraba en el bosque de pinos
por cuyo perímetro exterior caminamos a la ida
y a la vuelta.
A la finalización del recorrido
ya en el aparcamiento del albergue, la
satisfacción fue una vez mas la nota
predominante y para endulzar la despedida de
tan agradecida ruta, que mejor que hacerlo con
el bizcocho que nos tenía preparado “El
Maestro Gandalf de la Serranía” a modo de
sorpresa.
Con el “Chullo” ya van dos de
los ocho techos provinciales que nos hemos
propuesto para la presente temporada.
Crónica y fotos: Juan Ignacio
Amador