Turismo rural y cultural en el Valle del Genal - Serrania de Ronda

Salidas de EL GRUPO - Temporada 2005-2006


Descenso íntegro del Guadalentín: el día mas largo
(Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas... donde nacen los ríos)
Fecha: sábado 29 de julio de 2006


El día antes, viernes 28 de julio de 2006

El sueño se hace realidad:
 

 Tras mas de un año de insistencia por parte de nuestro gran amigo Isi, para poder  llevar a cabo el descenso íntegro del Guadalentín (P.Nat. Cazorla), por fin se dan las circunstancias propicias para que asistieran al evento, desde Sevilla: el gran Isi “Profeta del Alfarafe”, escoltado por su mítico escudero “Mena” y a su vez acompañados por Rafa Flores “El Mago Gandalf de la Serranía” que partiendo desde Ronda, quedó con ellos en Sevilla. Y desde la Costa del Sol: Juan Antonio “El Elfo de la Malagueta”, Paqui “La Reina del Chocolate”, Juan Carlos “El Portador del Anillo”, Pablo “el biri” y Juani “Comandante Preston”. En el camino hacia Cazorla hicimos varias comunicaciones vía móvil para comprobar la situación y el tiempo estimado de llegada al punto de encuentro “Camping de las Herrerías”, a donde llegaba el grupo de Sevilla  poco después de las 21.00 h., a las 21.30 h., el grupo de Málaga hacia su entrada por el espectacular pueblo de Cazorla con el telón de fondo de sus impresionantes farallones rocosos, que con el armónico conjunto de casas encaladas en perfecta armonía con “El Castillo de la Yedra” y su entorno, bañados por los últimos rayos de sol, de aquel viernes 28 de julio, conformaban una estampa imposible de olvidar para quien escribe estas líneas.
 

                                                   


Pasadas las 22.15 h. una hembra de gamo nos daba la bienvenida al 2º grupo, junto a  la misma entrada del “Camping de las Herrerías” produciéndose el histórico encuentro largamente anhelado. Coincidiendo a su vez con la llegada de otros amigos de Málaga que se unían a nosotros: Oscar Gavira, María, Peter y Sebastián. Allí estábamos todos a orillas de un “recién nacido” Guadalquivir, muy cerquita del famoso “Puente de Las Herrerías”, construido para el paso de La Reina Isabel La Católica que acompañada de sus huestes se dirigía a la última batalla de la Reconquista. Planta de puente romano en piedra labrada, bello complemente bucólico para un entorno privilegiado.

 

                                                 

 

Encontrándonos por encima de los 1.000 m. de altura sobre el nivel del mar y a menos de 15º  en permanente descenso, desechamos la idea de hacer vivac y procedimos al montaje de las tiendas, que con gran maestría y rapidez fueron montadas, una vez acomodados, procedimos a cenar frente a las mismas con las abundantes viandas que cada uno había traído, bajo el mayor manto de estrellas que mis ojos hayan visto jamás. Sin demorarnos demasiado fuimos acomodando las colchonetas y los sacos de dormir para pasar la noche lo mas cómodamente posible, en cuestión de minutos, cada uno fué ocupando su lugar. Con la excepción del “Mena” e “Isi” que fueron a tomarse un pelotazo al disco pub “La Jara” de Arroyofrío distante a mas de 15 km. entre curvas y montañas. Rápidamente el silencio se apoderó del Camping de las Herrerías y el fluir del joven Guadalquivir puso la nota de música acuática en aquel remanso de paz, momento mágico para un sevillano o andaluz de pro, que siempre tuvo al Guadalquivir como telón de fondo de mil “hazañas y conquistas”. El silencio de la noche en Cazorla, tan sólo interrumpido de vez en cuando con la llamado de algún buho, transmitía paz y relax  bajo aquel cielo estrellado, hasta que de repente, pasadas las 4,00 am. entre histriónicas risas y carcajadas llegaron el Mena y el Isi, recreándose con el móvil en no sé que video, por fín a las 4,30 las risas se tornaron en ronquidos.

 

                                      

 

Poco después de las 7,00 am ya estábamos recogiendo las tiendas a excepción del “Isi” y el “Mena” que con un fétido y fuerte toque de corneta en dos tiempos a cargo de “Rafaflo” fueron puestos rápidamente en pie, viéndose obligados a desalojar su tienda de donde Isi salió, muy malito, por los excesos de la noche anterior….no daremos detalle de lo mal que lo pasó en aquella primera hora de la mañana.

 

29 de agosto de 2006

Descenso íntegro del Guadalentín, el día mas largo

 8:05 am. Con las razonables dudas del por qué un conjunto de Sierras como las de Cazorla, Segura y Las Villas todavía no han sido declaradas “Parque Nacional” a pesar de su gran riqueza faunística, botánica y fluvial que da lugar a la mayor concentración de nacimientos de ríos al sur de Europa, iniciamos el recorrido dejando a un lado la pista que nos hubiera llevado al nacimiento del Guadalquivir para adentrarnos con los vehículos por una pista forestal que atraviesa toda la sierra conocida como: “Camino de las Navas”, después de dejar a la izquierda el desvío hacia el Área Recreativa de Linarejos, de donde parte un sendero que te sitúa al borde  de la espectacular Cascada de Linarejos (una de las más bellas de España). Continuando por el Camino de “Las Navas” tuvimos la oportunidad de encontrarnos varios ejemplares de gamos, corzo y alguna que otra ardilla, como alguno de los ejemplos más representativos de los mamíferos del parque.

 

                               

 

8:34 am. Pronto llegaría la primera parada panorámica para contemplar desde un mirador situado  en la Cuesta del Bazar, la inconfundible silueta dela meseta de los Poyos de la Mesa” (1.635 m), donde nos hicimos la primera foto de grupo, una de las montañas más conocidas y características de la Sierra de Cazorla, los dos picos que la constituyen están separados por una amplia meseta a modo de “portaviones”. Esta morfología es muy común en todo el parque. Desde el mirador también divisábamos a los pies de los Poyos de la Mesa un pino seco que destacaba entre los demás, se trata del Pino Abuelo, el más anciano de toda el área de la Sierra de Cazorla. (En los Poyos de la Mesa tuvo Félix Rodríguez de la Fuente su campamento base para los episodios sobre la cabra montés). Continuando en todo momento por la pista principal, al llegar al Collado Verde, dejamos a la derecha la Nava del Espino con el cortijo del mismo nombre, desde allí sube un camino hacia los Poyos de la Mesa y una de las entradas al impresionante Barranco del Arroyo de los Tornillos de Gualay, otra de las grandes joyas del parque en ese mismo punto, de frente observamos el pico Cabeza del Tejo (1.715 m) y un poco más abajo dejamos a la izquierda un carril cortado por una cadena que sube hacia el Pico Calarilla (1.736 m), y a continuación la Fuente de la Garganta, de aguas tan frías como cristalinas, frente a ella, al otro lado del carril, existe un tejo y además pudimos ver un muflón solitario. Poco después cruzamos el Arroyo de la Garganta por un pequeño puente y descendemos hasta pasar junto a la Nava de San Pedro, uno de los pocos espacios en la sierra destinado al cultivo. En este lugar se encuentra el centro de cría en cautividad del quebrantahuesos, reintroducido hace poco. Aquí también se encuentra el Cortijo del Tío Dionisio, regentado por Dionisio, un hombre hospitalario que comenzó ofreciendo café a los excursionistas, que mas tarde montó un bar para las excursiones de 4x4 y terminó abriendo el actual restaurante.

 

 Poco antes de llegar a la Nava de San Pedro, dejamos a la izquierda unas curiosas formaciones pétreas llamadas La Hoyica y Cueva de la Encantá, lugar donde Félix R. de la Fuente filmó el águila real acosando a la cabra montés hasta que la despeña. Después de la Nava de San Pedro cruzamos el Arroyo de la Rambla que, unido al Arroyo de la Garganta, forma el Arroyo de San Pedro, uno de los primeros aportes del Guadalentín.

 

 8:50 am. Llegada al paraje de La Trinchera, lugar donde dejamos los coches y desde donde obtenemos espectaculares panorámicas a vista de pájaro del Barranco del Guadalentín, los impresionantes picos que constituyen la cuerda del Tranco del Lobo (1.761 m), muy parecida a la Sierra del Pinar, en Grazalema, por delante nuestra destacan los riscos afilados de la Loma del Caballo de Poyo Manquillo (1.628 m), y en días claros se obtiene una magnífica vista de Sierra Nevada. Destacan por encima del barranco los picos Picón de Juan Hernández (1.491 m), Cerro del Enjambre (1.347 m), Cerro de la Yedra (1.548 m), Caballo de las Águilas (1.681 m), así hasta culminar por arriba en la Sierra del Pozo, con su máxima altura en el pico Cabañas (2.028 m), y a su derecha la loma caliza del Calar de Juana (1.887 m).

 

                                

 

9:15 am. Con el grupo del amigo “Oscar Gavira” algo retrasado, a pesar del mas que prudencial tiempo de espera para empezar a caminar juntos, iniciamos la bajada por un carril cortado con cadena donde los pinos le van cediendo protagonismo a lo que en sus orígenes tuvo que ser el gran bosque de encinas, el cómodo descenso nos permite recrearnos en las magníficas vistas que tenemos de “El Tranco del Lobo” y “La Loma del Caballo de Poyo Manquillo” dejando el Cortijo del Vado de las Carretas a nuestra izquierda, para llegar en pocos minutos al paraje del Vado de las Carretas, lugar donde done por primera vez saboreamos las cristalinas aguas del Guadalentín, realizando la 1ª parada de reagrupamiento que mas de uno aprovechó para hacer “aguas mayores” (lejos de las aguas del Guadalentín) o por ejemplo para hacer la 1ª foto de grupo en el río.

 

 

 

10:20 am.Tras cruzar el puente de piedra sobre el arroyo de San Pedro, tomamos la senda de pescadores por donde transita la 1ª parte de este precioso recorrido, con todo el grupo en fila india caminando por la orilla derecha del río según el sentido de la corriente, siempre río abajo. En el primer kilómetro de este itinerario, el contacto con el agua es meramente visual, hasta que se llega al “Charco de la Lastra” donde el agreste perfil de ambas orillas queda encajonado por agrestes rocas que prácticamente nos obliga a saltar al agua, donde mas de uno pudo comprobar su pureza y su “casi granizado” frescor.

 

 

 

 11:55 am. Sin prisas pero sin pausas llegamos a la desembocadura del Arroyo de Los Tornillos de Gualay, donde nos vemos obligados a saltar sobre los antiguos pilares del puente, como si se tratara de superar una fase de la “Play Station”, este lugar se encuentra al final del tramo de la Cerrada de la Canaliega, siendo el Arroyo de Los Tornillos de Gualay, el principal tributario del Guadalentín. El nombre de este río significa “Arroyo de los dioses”. Lo de “Tornillos” proviene del nombre que los lugareños le daban a los fósiles que aparecían en el río, y Gualay es una palabra árabe. En este bello paraje hicimos la 2ª parada técnica del día, donde la mayor parte del grupo se lanzó desde considerable altura a las profundas y cristalinas aguas del Guadalentín cuyo cauce aún en sombra mantenía sus aguas a una temperatura que cortaba la respiración. Aquí fue donde definitivamente el grupo de “Oscar Gavira” se separó de nosotros para intentar remontar el “Arroyo de Los Tornillos” a pesar de las advertencias de Isi sobre sus dificultades y peligros.

 

        

 

Unas veces por la orilla izquierda y otras por la derecha la senda de pescadores se transformaba una y otra vez en vertiginosas y estrechas cornisas por las que había que caminar con sumo cuidado para evitar la caída por paredes verticales que en algunos casos superaban los 20 m. de altura. Especialmente la última cornisa transmite tal sensación de vértigo que a mas de uno le temblaron las piernas y a punto estuvo de darse la media vuelta.

 

            

 

 12:30 pm. Con ritmo vivo avanzaba el grupo viéndose obligado de vez en cuando a saltar sobre cristalinas pozas con intermitentes tramos de nado, entre pequeños y medianos desfiladeros con formaciones de lo mas curiosas que hubieran hecho las delicias de cualquier geólogo, impresionaba caminar junto aquellas grandes oquedades rocosas frutos de la erosión,  o por ejemplo altas paredes marcadas por tobas calcáreas que en un determinado lugar llegaron a recordarme al famoso paraje de “La Garganta Verde” entre Grazalema y Zahara de La Sierra, viéndonos obligados en algunos puntos a caminar bajo enormes moles de piedra cuya base había sido erosionada por el mismo cauce del río, de manera que a en muchas ocasiones tenías la sensación de una inminente amenaza de desplome de cualquiera de las paredes bajo las que íbamos nadando o caminando por aquellas cristalinas aguas que iban tomando un tono turquesa conforme el sol iba ganando altura.

 

 

 

 Y así fuimos atravesando tramos de nado cada vez mas frecuentes, que con el calor del medio día nos proporcionaban, ahora sí, una agradable sensación de frescor, con relajados baños en los “Charcos de Lenguaciervo”, de “las Truchas” o de “La Cuna” donde a eso de las 14:20 pm. disfrutamos de un gratificante almuerzo, excepto para nuestro amigo “Mena” cuyo bocadillo quedó impregnado por el fétido olor de alguien que sin duda alguna se tenía que haber “cagado” en el paso por las vertiginosas cornisas de la senda de pescadores. El lugar donde almorzamos era el punto mas lejano al que había llegado nuestro amigo Isi en sus anteriores descensos del Guadalentín, es decir: por delante “territorio comanche” y la vaga referencia de un cálculo a ojo de buen cubero visto sobre un mapa, que rara vez suele coincidir con la distancia que uno se imagina.

 

 

 14:50 pm. Ante la incertidumbre de la distancia que nos faltaba por recorrer hasta el final del trayecto y las posibles dificultades que nos aguardaban, reemprendimos la marcha con renovadas fuerzas, en principio con tranquilos tramos de nado, donde me iba recreando con el fondo del río a través de mis gafas de natación. En un determinado momento, algo que en un principio me pareció una rata gigante me pegó un susto tremendo, pero siguiendo su estela a través del fondo del río pude comprobar un instante antes de desaparecer que se trataba de una nutria. El grupo avanzaba mas o menos compacto hasta que llegamos a una zona de salto obligado donde tras caer al agua y comenzar a nadar, me pegué un rocetón con el tronco de un árbol sumergido, que en su momento me dolió bastante, pero al que no le di importancia con la mente puesta en llegar al final de la ruta.

 

 

 16:20 pm. Conforme avanzaban las manecillas del reloj y viendo que lo que Isi había estimado no coincidía con la realidad la preocupación por llegar al final de trayecto fue en aumento, lo que llevó al Maestro Gandalf a ponerse en cabeza, acompañado por el Isi y el mítico Mena, que llevaban una velocidad de crucero algo superior al resto del grupo donde nos econtrábamos: Juan Antonio, Juan Carlos, Caqui, Juani y mi sobrino pablo al que ya comenzaban a flaquearle las fuerzas cada vez mas, tanto por la falta de costumbre en este tipo de rutas como por los constantes cambios de temperatura entre los tramos caminando por fuera o con el agua por las rodillas y los obligados tramos de nado cada vez mas largos y angostos, que en muchas ocasiones nos recordaban a Las Angosturas del Guadalmina, pero multiplicando por diez su longitud en los tramos mas largos, que cargados con las mochilas comenzaban a hacerse cada vez mas duros pasando de la diversión a la preocupación de quien tenía que entrar a trabajar aquella noche alas 0.30 am. en Torremolinos, sin existir ni una sola vía de escape en todo lo que faltaba de trayecto. En un momento determinado me paré a orinar y fue entonces cuando sentí como si me salieran cuchillas de afeitar, por donde ustedes ya se imaginan, fue ahí donde me dí cuenta que me hebaía hecho un corte en el peor lugar posible. Poco después, el largo tramo de obligado nado conocido como “Los Estrechos de Pérez” que en otras circunstancias hubieran sido motivo de disfrute y regocijo para todos, se tornaron en un paso angustioso para “Pablo” que acostumbrado a la intensidad, pero corta duración de sus partidos de baloncesto, ya no tenía mas fuelle para continuar esta maratoniana ruta, que en su octava hora desde el comienzo ,parecía no tener fin.

 

 

 17:50 pm. Hacia ya mas una hora y media que habíamos perdido el contacto con el trío de cabeza, cuando decidimos tomarnos un respiro en el tramo intermedio de un extenso pedregal, mientras tanto, “El Portador del Anillo” movido por la curiosidad y la incertidumbre de lo que parecía no tener fin, decidió adelantarse unos centenares de metro hacia lo que parecía la entrada de un profundo desfiladero. Cuando minutos mas tarde escuchábamos su voz gritando: ¡Están aquí, ya hemos llegado!, no nos lo podíamos creer, el subidón de euforia nos hizo que renovar fuerzas y con gran entusiasmo y curiosidad llegamos a la entrada del desfiladero cuya altura llegaba a superar los 80 m. en algunos puntos, al igual que en el “Desfiladero de Los Gaitanes” ambas paredes estaban unidas por un vertiginoso puente donde ya se encontraban saludándonos Rafa, Isi y Mena, por fín llegamos a la Cerrada de la Herradura, donde se forma la cola del Pantano de La Bolera, para salir de allí tuvimos que nadar un largo y profúndísimo tramo de nado entre paredes interminables que por fín comenzarón a abrirse manteniendo aún una fuerte inclinación, por donde cada uno subió como buenamente pudo, hasta llegar al vertiginoso puente donde por fin nos reagrupamos todos a eso de las 18:00 pm.

 

         

 

Sin tiempo para intercambiar impresiones, comenzamos el retorno con renovados bríos, por el camino conocido como la Cañada del Mesto, antes de dejar definitivamente atrás el Embalse de la Bolera. Conscientes de que había que llegar a una hora determinada por compromisos profesionales, el retorno se convirtió en una auténtica contra-reloj desde un principio, llegando a alcanzar un ritmo trepidante a pesar de la permanente pendiente del sendero bajó un sol de justicia, que tras un tramo llano que agradecimos enormemenete nos llevó por los Praos del Muerto, dejando a nuestra derecha agudos puntales como los Torcales de Catalina o la Morra de las Cobatillas, sin perder altura a veces llaneando y la mayoría del tiempo en permanente ascensión, pasamos junto al Cortijo del Puntal de Ana María, y por fin, al llegar al Cortijo del Raso del Peral, iniciamos una suave y prolongada bajada hasta el Vado de las Carretas, donde aprovechamos para refrescarnos un poco.

 

 

 Yo con las “entrepiernas” en carne viva por las rozaduras y “la cabeza del miembro” cada vez mas ensangrentada ya no sabía como caminar. Pero todavía quedaba lo que a la postre se convertiría en la auténtica puntilla del día: el tramo de mas de 3 km. que aún nos separaba de los coches, ubicados en “Las Trincheras” por donde habíamos descendidos 9 horas antes en animadas charlas previas a nuestro primer encuentro con el Guadalentín. Esa fue la puntilla para algunos, aunque también se puso de manifiesto la excelente forma física del Rafa Flores, Juan Carlos y Juan Antonio que junto a un recuperado Pablo coronaban en primer lugar “Las Tricheras” poco antes de las 20:00 pm., seguidos de un voluntarioso Juani que veía las estrellas a cada paso, Paqui, a quien ya no le llegaba el aire y muy atrás, pagando los excesos de la noche anterior y el fuerte ritmo de la ida, el Isi y el Mena cerrando el grupo y completando de esta manera los mas de 20 km. de ruta, tras mas de 10 horas de marcha por terreno accidentado.

 

La Odisea del camino de vuelta:

 20:05 pm. Sin tiempo parar recuperar el resuello tras el extenuante último tramo de subida, y con las cantimploras tan secas como nuestros labios, iniciamos el camino de vuelta, con la imperiosa necesidad de llegar a la “Fuente de la Garganta” que nos cogía de camino, donde afortunadamente pudimos saciar nuestra sed con un agua tan  pura y fresca como la mejor que se pueda anunciar en tv. Todavía por el tramo de carril nos encontramos con un grupo de gamos que tras observarnos con curiosidad durante un instantes iniciaron una corta carrera hacia una zona mas espesa del bosque de pinos para conservar su intimidad. Una vez que enlazamos con la carretera del Parque, nos volvimos a encontrar con un grupo de 4 preciosos ejemplares de machos de gamos con grandes cornamentas que tras observarnos todos a un tiempo, emprendieron una pequeña huida con una elegante forma de caminar que rallaba en la perfección, todos a un tiempo y con una facilidad insultante por una empinada ladera, atravesando la carretera de derecha a izquierda, mientras nos recreábamos en tan poética estampa con el coche parado.

 

 

 Si el día antes la preciosa localidad de Cazorla nos daba la bienvenida con las últimas luces del día, ahora nos despedíamos de ella con un poético atardecer, que pudimos contemplar desde una privilegiada situación conforme íbamos bajando por la carretera de la sierra recreándonos con el sol convertido en una gran bola roja que se iba recortando con las montañas del horizonte.

 

 Con el cansancio acumulado de todo el día, las pocas horas de sueño sobre suelo duro de la noche anterioir y siendo ya mas de las 21,30 pm. Mientras dejábamos atrás Cazorla, emprendíamos el regreso con casi 300 km. por delante, entre Málaga y nosotros, con la imposible misión de llegar a Torremolinos antes de las 0,30 pm., para que yo pudiera llegar a tiempo de entrar a trabajar de D.J. En un alarde continuo de disciplina militar y gran maestría al volante,fuimos atravesando media Andalucía de la mano de Juan Carlos “El Portador del Anillo”, mientras los demás fueron cayendo en una especie de letargo, sin fuerzas ya nisiquiera para hablar y con agujetas en el culo, lo cual se puso de manifiesto a la hora de salir del coche para recuperar los vehiculos en la gasolinera de Casabermeja, done habíamos quedado el día anterior, yo mismo con los muslos escozidos y el miembro ensangrentado, a penas tuve fuerzas de conseguir llegar al mostrador para pedir mi obligada lata de “red bull”. Desde allí me fui a toda velocidad hasta Torremolinos, llegando ya pasada la 1:00 am. con la suerte de que “los novios” aún se demoraron 20 minutos mas en el reparto de regalos, empezando a pinchar a eso de la 1:20 am.

 

 Mientras tanto, una hora mas tarde llegaban a “Montequinto”, Sevilla, los otros miembros de la expedición el 4x4 del Isi, que llegó literalmente reventado luchando durante casi 400 km. contra el sueño, con la ayuda de Rafa Flores, que le venía hablando para no quedarse dormido, aunque el “Maestro” también cayera finalmente en un profundo sopor, tal y como le pasara al “MENA” que vino tumbado en el asiento de atrás durante todo el camino de vuelta durmiendo como un bebé. Cuando Isi llegóa su casa y se acostó, todo le daba vueltas a su alrededor, hasta que por fín cayó en los brazos de Morfeo.

 

 Ahora a “Rafa Flores” le quedaba el momento mas temido del fin de semana, tras la efusiva despedida con sus compañeros de ruta. El último tramo de coche entre Sevilla y Ronda, y para no caer en el sueño que ya le dominaba, que mejor que buscar el programa de parapsicología de “Iker Jiménez” (Tercer Milenio, sábados noche en la Cadena Ser), que curiosamente trataba esa noche sobre “Aparaiciones y Desapariciones misteriosas” ocurridas precisamente a lo largo de esa carretera entre Sevilla y Ronda, si a esto sumamos lo aprensivo que es Rafa con estos temas, no nos extraña que el día siguiente nos comentara vía móvil, que le parecía ver como se iba levantando una espesa niebla a lo largo del camino tal y como avanzaba el programa, encontrándose con la autoestopista misteriosa en cada curva del camino, un camino que según él parecía bajar permanentemente entre los límites de la realidad y los grandes desfiladeros que habíamos contemplado ese mismo día en Cazorla, hasta que por fín, a la altura de Algodonales, ya despertó de su pesadilla reconociendo el lugar y sintiéndose a salvo. Llegando a Ronda cerca de las 4:00 am.

 

 Minutos mas tarde, en Torremolinos tenía yo, la gran suerte de que terminara la sesión de baile (sin provocarlo), así que ahora me tocaba enfrentarme a mí a mi pesadilla particular: ¿qué me diría el doctor sobre mi órgano…me tendría que dar puntos en la punta…me tendría que pinchar…? Como quien va a sacarse una muela me presenté en Urgencias de Fuengirola a las 4:30 am. encontrándome con una tremenda mujer al otro lado del mostrador que con voz “ronca y desafiante” me preguntaba: ¿y a ti que te pasa?...viendo que no me salían las palabras exactas, la señora terminó sentenciando: ¡vamos, que se te ha rajado el pene!....Siéntese ahí que ya lo llamarán…a los pocos minutos: ding, dong, ding, Juan Ignacio Amador pase a la consulta número uno: Cuando entro y para mi sorpresa, me encuentro con una chavalita morena delgadita y guapísima, automáticamente sentí que algo se movía por mis pantalones, y cuando le termino de contar lo que me ha pasado, la doctora me dice: “¡en fín!, enséñeme “el órgano”, túmbese en la camilla y bájese los pantalones…(menudo corte), cuando yo me bajé los pantalones y “el miembro” saltó como un resorte hasta yo me asusté, (comentarios de la doctora mientras me palpaba “el miembro” con sus guantes de goma): ¡bueno, bueno tranquilo, esto no es tan grabe como podría parecer: póngase “Vetadine Vaginal” (especial para zonas húmedas) tres veces al día y siga tomando “Ibuprofeno”.

 

 Aquel mismo día por la tarde todos estábamos ya bastante recuperados y nos reíamos entre llamadas y mensajes, pero cada uno de los protagonistas  de la expedición, vivió su pesadilla particular, como si el viaje de vuelta se hubiera convertido en una “Odisea” a pequeña escala.

 

Crónica y fotos: Rafa Flores, Isi Olivares y Juan Ignacio Amador

  


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