En los días
previos:
Tras un inusual
mes de enero con temperaturas casi
primaverales y sin una sola gota
de lluvia, el panorama cambia
radicalmente tres días antes de
esta primera gran cita montañera
de 2007. Todos los medios
informativos anuncian en portada
el primer temporal de nieve del
año que viene barriendo la
península de norte a sur, con
varios pueblos incomunicados en
Asturias y Cantabria, numerosos
puertos de carretera cortados, uso
obligatorio de cadenas y con el
epicentro del temporal acercándose
cada vez mas al sureste
peninsular, hasta el punto de que
el día antes hay varias carreteras
cortadas en Jaén, Granada e
incluso en la zona de Ronda, donde
no te dejan pasar sin cadenas.
Motivo por el cual se pospone la
proyección del viernes 26 de enero
“Por os Sendeiros Galleguiños”
dentro del programa “CONOCE TU
TIERRA”. El viernes por la mañana
nos informamos en “Protección
Civil de Alhama de Granada” y nos
avisa que hay nieve hasta la misma
Alcaicería (teórico punto de
encuentro para el sábado a las
9,30 am.) y que el carril hasta el
“Cortijo del Robledal” está
nevado, con riesgo de placas de
hielo. Por el contrario en
“Alcaucín” nos confirman que el
acceso hasta “El Cortijo Alto del
Alcázar” está totalmente
despejado, porque por esa zona no
hay nieve hasta los 1.200 m. Aún
así el día va pasando y nadie
quiere arrojar la toalla, los mas
de 40 amigos de diversos puntos de
Andalucía con todo preparado para
subir a La Maroma, seguimos
pendientes del tiempo con la
esperanza de que la borrasca se
vaya desviando para la zona de
Valencia, las llamadas se van
cruzando a lo largo del día, pero
finalmente con todos los
informativos anunciando el
empeoramiento del tiempo en la
zona sureste peninsular y placas
de hielo en las carreteras,
nuestro compañero Isi, responsable
de la expedición que salía de
Sevilla me confirma que tras
haberse reunido todos deciden
renunciar al intento, haciendo lo
propio nuestros compañeros Rafa
Flores con los casi diez
compañeros que iban a venir de
Ronda y Reinaldo y Manuela que ya
lo tenían todo preparado para
venir desde Rota. Una vez
confirmadas todas las bajas de
quienes tenían previsto llegar por
la A-92 al punto de encuentro. Se
procede a trasladar el punto de
encuentro al “Cortijo Alto del
Alcazar” por Alcaucín, la oreja se
me queda caliente de todas las
llamadas realizadas a los
compañeros que siguen animados con
el plan para comunicarles el
cambio.
Sábado, 27 de
enero de 2007 (El día D)
El día amanece con
amenazantes nubes negras en el
horizonte, pero curiosamente muy
despejado sobre toda la franja
costera y línea de cumbres
litorales. Al llegar la altura de
Vélez Málaga, la Maroma se
presenta imponente ante nosotros
con sus laderas nevadas bajo un
inesperado sol que alimentaba aún
mas nuestra ilusión y nuestra
euforia contenida.
Punto de partida:
8.30 am. Cortijo Alto del Alcazar
(840 m. de altitud, a 4,6 km. de
Alcaucín): “El Vendaval del
Moncayo” acompañado por mi tocayo
“Ignacio” me llama todo extrañado
de no ver allí a nadie entre el
acojone y la incertidumbre y
rápidamente queda todo aclarado.
9,30 am. Fernando y
Ana “Los Duques de Juanar” ya
están allí como un clavo y en
cuestión de minutos vamos
llegando: Fernando (Ronda) con
otro amigo que viene de Nerja,
Francisco J. el “Huevo” desde
Sabinillas, Fran el “Zorro” desde
Almargen y “La Caravana
Costasoleña”: Juan Carlos “El
Portador del Anillo”, Paqui “La
Reina del Chocolate”, Miguel “El
Hombre que sabía demasiado”,
Patricia “La Chica que miraba las
estrellas” Juan Antonio “El Elfo
de la Malagueta”, Ivan “El
Terrible”, Antoñito “El Risito”,
Sean “El Canadiense Errante”, Ruth
“La Ninfa del Pisuerga”, Jon “El
Huracán de Sheffield”, Lindsey “La
amazona del Peak District”, Juani
“El Comandante Preston”y desde
Alhama Jordi “Mr Fantástico” con
Lucía “La Elfa de Guadarrama” al
rescate de José “¡Vamos mi
Sevilla…!”que esperaba en el Hotel
Restaurante “La Alcaicería”
todavía en la creencia de que el
plan de la travesía seguía
adelante. En total:23 compañeros,
que se presentaron puntuales (a
pesar de que a algunos no se les
había podido avisar la noche antes
sobre el ligero cambio de planes),
incluyendo a dos magníficos
reporteros de “Al filo de lo
imposible”, que solicitaron formar
parte de la Expedición atraídos
por el programa de “Los 8 techos
provinciales de Andalucía”.Tras
una breve entrevista de
introducción sobre Sierra Tejeda y
cómo era la ascensión que
estábamos a punto de iniciar, nos
pusimos rápidamente en marcha bajo
un radiante cielo azul, optando
por la denominada “Ruta del
carril” desde donde ya comenzamos
a ver las primeras vistas sobre el
Pantano de la Viñuela, el Boquete
de Zafarraya y su prolongación
hacia el “Arco Calizo Central” a
través del cual estuvimos mas
unidos que nunca a nuestros
hermanos “los pasoslargos de
Ronda” que finalmente no pudieron
venir, compartiendo varias
narraciones simultaneas vía móvil,
en lo que a la postre se
convertiría en una ruta record de
39 km. por la Sierra de las Nieves
en pleno apogeo invernal.


Mientras tanto,
por un frondoso pinar de
repoblación íbamos ganando altura
suavemente entre las primeras
manchas de nieve, acercándonos al
“Cerro Torreones” para girar
dirección este, pasando poco
después junto al “Peñón del
Romero” por donde el carril ya era
un manto tan blanco, que el
reflejo del sol hacía daño a la
vista. Poco después tocaba pasar
junto a las imponentes agujas de
los “Tajos Castillejos”, tras los
cuales llegamos al final del
carril (1.364 m. a 4,1 km del
comienzo), donde realizamos la
primera parada de reagrupamiento
al lado del “primer pluviómetro”,
lugar donde confluye la senda que
viene de “La Alcauca” y la senda
del “Barranco de la Higuera” que
fue la opción que escogimos el año
pasado, donde si bien te ahorras
mas de la mitad de distancia de
carril, el desnivel a superar es
considerable como bien reflejaba
la cara de “La Reina del
Chocolate” (mas roja que nunca),
que junto con “El Portador del
Anillo” había vuelto a escoger
esta opción. Y allí estábamos los
23 compañeros, disfrutando de las
bonitas vistas que teníamos hacia
el oeste con los pueblos de
Almáchar, Cútar, Colmenar y
Comares, con su inconfundible
silueta recortada sobre la
mismísima cima de un cerro: balcón
insuperable para disfrutar de unas
magníficas panorámicas sobre el
Pantano de la Viñuela y al fondo
la Maroma, en cuya ladera
occidental ahora nos
encontrábamos.


Sin mas dilación y
todavía bajo un cristalino cielo
azul, reanudamos la ascensión por
la denominada senda de “Las
Viboras”, que en suaves zig-zags
nos lleva hasta los 1.650 m. donde
finaliza, encontrándonos a unos
4,8 km del comienzo, se trata de
un altiplano rocoso salpicado por
algunas encinas y quejigos que
bien podrían ilustrarnos sobre el
tipo de bosques que poblaron estas
laderas en su época. Es una zona
de transición en la que caminamos
junto a redondeados cerros de
aspecto muy dócil, donde se forma
la cabecera del Barranco de la
Higuera, justo en esta zona el
cielo empezó a cubrirse de
amenazantes nubarrones negros,
mientras nuestro compañero
Fernando que había estado
convaleciente toda la semana de
una gripe sufría una pájara que
casi le obliga a abandonar.
Después de dejar a la derecha, el
“Cerro del Águila”, llegamos al
“Collado del Espino” (1.742 m. 5,7
km.), donde hicimos la “2ª parada
de reagrupamiento” mientras
disfrutábamos de las bonitas
vistas de Sierra Nevada al este y
“La Llanura Lacustre de Zafarraya”
junto con “La Vega de Alhama” al
norte de donde procedía el viento
frío que ya comenzaba a hacer acto
de presencia bajo un cielo cada
vez mas oscuro y tenebroso.


Una vez
reagrupados todos y tras unos
breves minutitos de pausa, para
que recuperaran resuello los
compañeros que venían mas
rezagados, reanudamos la marcha
faldeando una preciosa ladera, por
la que fuimos atravesando pequeñas
zonas de bosques con esbeltos
ejemplares de pinos que sobre
aquel manto de nieve, le daban al
paisaje un aspecto totalmente
alpino, especialmente con el
imponente aspecto que presentaban
“El Cerro Donabuelo” y “Los Tajos
del Sol” totalmente cubiertos de
nieve, al otro lado del “Arroyo de
los Tejos” que llevábamos a
nuestra izquierda, según el
sentido de la marcha, pasando poco
después junto al manantialillo de
la “Fuensanta” (1.800 m., 6,1
km.), donde almorzaríamos al
regreso y que confundí con “La
Fuente del Espino” por encontrarse
al pie de lo que me pareció un
granado. A esta altura el
cansancio acumulado por los 1.000
m. de desnivel que estábamos a
punto de superar, se iba notando
cada vez mas, ya que a cada paso
nos íbamos hundiendo mas y mas en
la nieve, pero ya faltaba poco y
tras superar el tobogán previo al
“Collado del Mojón” (1.864 m., 6,4
km): “El Canadiense Errante”, “El
Huracán de Sheffield” y “El
Vendaval del Moncayo” tiraron del
carro y contagiaron al grupo con
su descomunal potencia que terminó
contagiando incluso a los que iban
mas tocados, como 23 fantasmas,
fuimos atravesando en fila india,
esa gran meseta que es la cumbre
de La Maroma, con cada nueva
ráfaga de viento nos venía una
nube que a penas nos permitía ver
mas allá del compañero que
teníamos delante, nadie
pronunciaba una palabra, pero al
mismo tiempo todos estábamos mas
unidos que nunca y cuando nos
dimos cuenta ya estábamos ante el
imponente punto geodésico de “La
Maroma” que con sus 2.068 m. sobre
el nivel del mar es el techo de
Málaga, habíamos recorrido 7,4 km
repletos de sensaciones y bellos
paisajes, desde El Cortijo Alto
del Alcázar. Sin duda el lugar mas
fotografiado de la jornada, a
pesar de encontrarnos inmersos
entre las nubes, allí nos
encontramos con tres compañeros,
uno de ellos, pasoslargos de
Málaga capital que se habían
presentado a las 9,30 en la
Alcaicería y que al no ver a nadie
subieron desde “El Robledal”,
también nos encontramos a tres
montañeros granadinos que al
abrigo de uno de los refugios
circulares de piedra, se estaban
comiendo tres bocadillos de
chorizo tan grandes que perfumaron
toda la cumbre.


El viento, las
temperaturas cada vez mas bajas y
la falta de visibilidad nos
obligaron a abandonar rápidamente
la cumbre, pero la cabeza del
grupo lo hizo tan precipitadamente
que se fue directamente hacia las
ruinas de “La Casa de la Nieve”,
cuyo cartel pudo leer gracias a su
vista de lince nuestro gran amigo
Juan Antonio “El Elfo de la
Malagueta” que en ese mismo lugar
se encontró con un “trineo” que
tras colocarlo en posición salió
disparado como un cohete hacia
“Canillas del Aceituno” justo
hasta donde habríamos llegado si
nos hubiésemos dejado guiar por
las balizas que había allí, pero
supimos rectificar justo a tiempo
abandonando el rumbo suroeste,
para retomar el rumbo noroeste en
medio de una nevada atravesando
grandes extensiones de nieve
completamente vírgenes, que se
iban moldeando a cada minuto,
entre lomas y cañadas por las que
mas de uno todavía iba dudando si
estaríamos en el buen camino,
hasta que llegamos sin rodeos
hasta “El Collado del Mojón” tras
el cual todo nos resultaba
familiar, la bajada del tobogán y
a continuación “La Fuensanta”
donde disfrutamos de un almuerzo
con las impresionantes vistas del
“Cerro Donabuelo” y “Los Tajos del
Sol” que teníamos frente a
nosotros. Aunque estábamos al
resguardo del viento, nos
encontrábamos en una umbría
nevada, donde sólo podías sentarte
en la nieve que en pocos minutos
te congelaba el culo, no era de
extrañar ver a la gente comiéndose
un bocadillo sin guantes y a penas
sin poder hablar, ni siquiera
comentar la preciosa subida que
acabábamos de realizar. Y fue en
aquel preciso instante cuando
aparecieron Darío (13 años) “La
Gacela de Ojén”, acompañado de su
madre Celia “du Brazil”, todo un
ejemplo de amor por las Montañas,
amor por la Naturaleza y de un
envidiable espíritu de aventuras,
que los llevó a subir solos,
comenzando una hora mas tarde que
nosotros por encontrase a las 9,30
am. en La Alcaicería, coronando en
aquellos minutos que nos habíamos
desviado de la ruta. Sin duda una
gran alegría y satisfacción el
haberlos podido encontrar.


Con el culo
congelado y casi sin sentirnos las
manos, el personal reanudó el
descenso casi de forma instintiva
y no sé si fueron las ganas de
correr para entrar en calor o ese
“síndrome de la prisa en el camino
de vuelta” que cada vez parece
afectar a mas gente, los que
llevaron a mas de la mitad del
grupo a regresar al Cortijo Alto
del Alcazar en un tiempo record.
El caso es que yo iba con “La
Gacela de Ojén” y Celia con ritmos
“du Brasil” pero para nuestra
sorpresa cuando íbamos por la
mitad de la senda de “Las Víboras”
ya veíamos a varios compañeros
como hormiguitas pasando a todo
correr por “Los Tajos
Castillejos”, poco a poco, fuimos
enlazando con “Los Duques de
Juanar”, “El Elfo de la
Malagueta”, “Risito”, mi tocayo
“Ignacio”, mi paisano Jose y “El
Vendaval del Moncayo” realizando
juntos el resto del camino de
vuelta, hablando de lo humano, lo
divino y hasta de lo paranormal,
sin dejar de disfrutar de aquel
paisaje cambiante donde la nieve
parecía cambiar de blanco, a
celeste y después a gris, según
las distintas luces de aquel
atardecer hacia el que íbamos
caminando entre negros nubarrones,
cada vez mas oscuros, tan sólo
rasgados por algunos rayos de sol
que se reflejaban sobre el Pantano
de la Viñuela y mas al fondo sobre
el Mediterráneo, como si se
tratara de la portada de un
catecismo. Y es que verdaderamente
aquel día fue un auténtico milagro
el hecho de que con todo lo que
estaba cayendo a nuestro
alrededor, no nos cayer ni una
sóla gota en todo el día a
excepción de la pequeña nevada
(bastante sólida en el camino
devuelta.
Una vez mas la
tertulia-merienda montañera en el
Área Recreativa del Alcázar, por
gentileza de Los Duques de Juanar,
fue una vez mas otro de esos
momentos mágicos de la jornada
para saborearla aún mas.
Crónica y fotos:
Juan Ignacio Amador