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XIII Tradicional
Subida Nocturna al Torrecilla. Memorial Antonio
Gómez Cañero
Fecha: sábado,
17 de mayo de 2008
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El
sábado 17 de mayo
celebramos nuestra XIII edición de la subida
nocturna al Torrecilla, la actividad con mayor
raigambre de la Asociación Senderista Pasos
Largos que cada año al finalizar la temporada
oficial nos lleva rendir cuentas a la montaña
más señera de la Sierra de las Nieves, el
Torrecilla (1.919 m). A eso de las 20,00 h nos
íbamos encontrando el grupo de afortunados que
pudimos disfrutar de esta singular excursión,
ya que al discurrir por el área de reserva del
Parque Natural Sierra de las Nieves, el cupo
es limitado a un número reducido, que esta vez
pudimos conseguir fuera de 35 personas; a
pesar de ello y como suele suceder, algunos
compañeros se dieron de baja a última hora.

Tras una breve
charla con Rafa Gamarro, agente de medio
ambiente que esperaba nuestra llegada,
iniciamos la marcha dirección a la cañada del
Cuerno, cuando los últimos rayos de sol
incidian sobre las verdes ramas de los
pinsapos y la flores amarillas flores de las
aulagas, que ahora gozan plenitud total. A
medida que avanzabamos, la luz se atenuaba,
aunque la luna, vigilante altiva, marcaba con
su presencia los pasos a seguir; mientras
hacia el oeste, un cálido sol rojizo menguaba
tras la encrestadas cumbres grazalemeñas.
El primer
reagrupamiento se produce en el puerto de los
Pilones, donde como es costumbre, la brisa
gélida e inmisericorde campeaba a sus anchas.
Con la noche apostada reanudamos la marcha
hacia el puerto del Oso, con un pausado
caminar, en la que los quejigos, que aún
duermen el sueño de los justos, se prestaban
como actores enmudecidos en el mejor escenario
posible.

Al llegar al
pilar de Tolox, a eso de las 11,30 h,
decidimos cenar bajo las oquedades del cerro
del Pilar. Unos sacan sus viandas, otros sus
chacinas y todos compartimos en animosa charla
la frugal comida y un buen rato de reposo y
relax, en espera de que arribe la hora
convenida para atacar al gigante y vivir el
ritual del encuentro con el solis ortus, que
simboliza la resurrección. Sin duda, en esos
momentos a más de uno nos vino a la mente el
recuerdo de nuestro añorado y querido
compañero Antonio Gómez Cañero, el Cañe,
nuestro sin par Roquero Solitario, que seguro
se reencarno en esa señera noche en el zorro
del pilar de Tolox, para hacer como era de
esperar en ese espíritu rebelde de Cañe, de
las suyas.
El amanecer nos
sorprendio con un frío inusual y con negras
nubes cubriendo el horizonte, por lo que la
salida del astro rey se hizo de esperar,
tanto, que decidimos bajar antes de hiciera
acto de presencia. Regresamos por el camino de
la ida, bajo la sombra de unas amenazadoras
nubes que prometían descargar una tromba de
agua, pero no fue así. Una vez en el puerto
del Oso y tras un reagrupamiento, casi toda la
expedición desciende por la sin par cañada de
las Ánimas, el resto lo hizo por la cañada del
Cuerno, reecontrándonos finalmente en el área
recreativa de Quejigales, donde unos se van
para el trabajo, otros a cumplir con la
familia y los demas a festejar con cafes,
colacaos y tostadas en la venta el Navasillo,
el poder haber tenido un año más la
oportunidad de vivir unas horas mágicas en uno
de los escenarios naturales más emblemáticos
del sur peninsular.
Nos
Vemos en las Montañas














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