El sábado 24 de marzo fue el día
elegido para señalizar la 3
cumbre del programa:
"Señalización de Cumbres de
Señeras de la Serranía" y por
supuesto para compartir la ruta
anual de hermandad sendérica con
nuestros amigos Los Batolitos. A
eso de las 11,30 h estábamos
todos los senderistas, 31 en
total, para afrontar la subida a
esta mítica cumbre, reina del
macizo de Libar con sus 1.400 m.
Antes de comenzar a caminar se
entregó un presente a Alfonso,
presidente de Los Batolitos,
consistente en un castañito
sembrado en una maceta de
corcho, ambos elementos
representativos de la Serranía.
A continuación tomamos la pista
forestal para afrontar la subida
a las Pilas del Tunio por la
verea del Perro, antes nos
proveimos de agua en la fuente
del Saucillo. Entre los
impresionantes quejigos va
zizagueando el sendero que poco
a poco y ganada suficiente
altura, nos muestra un paisaje
espectacular, presidido por el
Llano del Pozuelo y el propio de
Libar, arriba ya oteamos el
torcal donde haremos la primera
parada. Los más intrépidos se
aventuran a subir al mismo Tunio,
lo cual proporciona una estampa
montañera a las cámaras
fotográficas de los senderistas.
Hacemos una pequeña parada para
admirar las pilas, antiguos
heleros en desuso, y para
disfrutar de los amplios
contornos abarcables. Ahora
cruzamos toda la meseta que nos
separa de nuestro objetivo, El
Palo, antes nos reagrupamos
junto a uno de los enormes
neveros que aun son visibles en
los Llanos de los Pozos de la
Nieve. Tras el último repecho,
culminamos la subida junto al
poste geodésico de El Palo
(1.400 m). El espectáculo de
sierras, valles y pueblos es
insuperable: al sur el Campo de
Gibraltar, con el peñón bien
visible, Los Alcornocales y el
Valle del Genal, más al este
Sierra Bermeja, la Sierra de las
Nieves, la meseta y ciudad de
Ronda, el puerto del Viento, las
Sierras de El Terril, Lijar y
virando al oeste las del
Endrinal, Caíllo, Pinar, etc...
El regreso se realizó por la
vereda de la Nieve hasta el
cortijo del Correo, para despues
cruzar el Llano de Líbar y
llegar hasta el refugio, que
marco tanto el inicio como final
de la excursión.