Distancia aprox. 12 km.
Tiempo aprox. 5 horas, 30
minutos, mas las pausas (Ida y vuelta)
Dureza: Media/Alta
Desnivel: 762 m.
Tipo de camino: Carril, sendas
de cabras, canchal y pequeñas zonas de prado
en la cumbre.
Observaciones: Dado lo agreste
del camino es altamente recomendable calzarse
unas buenas botas, pantalón largo para las
aulagas, sombrero y un mínimo de litro y medio
de bebida por persona. Personas con problemas
de rodillas tomen las debidas precauciones:
pomadas, rodilleras, anti-inflamatorios, etc…Y
para todo el mundo recomendable un bastón y si
son dos mejor.
En
los días previos:
Todos los medios de
comunicación daban lluvia para el fin de
semana, el día antes, viernes 1 dic., el
pronóstico para el sábado en todos los
periódicos aparecía con el mapa de Andalucía,
cubierto de negros nubarrones, pero tras
charlar con Reinaldo, que trabaja con varios
satélites desde su centro de operaciones, me
confirmó que las lluvias sólo estaban
garantizadas en la zona sur de Córdoba, desde
por la tarde, el resto del día, solo daban un
25% de posibilidades.
El viernes 1 de diciembre
transcurre sin que ninguno de los amigos que
nos habían confirmado su asistencia nos
comunique lo contrario, sin embargo, a última
hora por distintos motivos coyunturales se
confirman varias bajas: Reinaldo y Manuela
(Rota), Juan Carlos y Paqui (Campanillas,
Málaga) y Carlitos (Fuengirola), que sin
embargo me pone en contacto con una chica de
la bota y un amigo que también se apunta a
última hora. Pasadas ya las 23.00 pm. recibo
la llamada de quien a la postre se convertiría
en mi compañero de viaje, Manolo de Fuengirola,
con quien nunca en mi vida había hablado antes
y a quien el amigo “Parra” facilitó mi
teléfono.
Sábado
2 de diciembre de 2006
8.00 am. Málaga capital,
parada de autobuses frente a la comisaría de
policía, al comienzo de la Av. De Andalucía,
el camino hasta “Las Lagunillas” es tortuoso y
no podemos demorar la salida ni un minuto, con
los móviles abiertos, no hay problema para que
se vayan enganchando a la caravana quienes
vienen de camino, tal y como ocurre pocos
minutos después (y es que en estas ocasiones
es cuando mas se valora la función mas simple
de un móvil).
9.00 am. La localidad de Rute
nos recibe con el sol resplandeciente de
aquella mañana otoñal reflejado en el
deslumbrante blanco de sus casas, en contraste
con el imponente telón de fondo de la
piramidal Sierra de Rute, teñido de verde por
magníficos bosques de pinos. En el bar “Puerta
del Sol” a la hora prevista nos encontramos
con mas amigos que han venido de Sevilla,
Casabonela y Puentegenil, protocolo de
presentaciones, un cafelio y una tostada
rápida y zumbando que es gerundio.
9.30 Nos estamos aproximando a
“Las Lagunillas” 820 m., pequeño pueblecito
blanco situado en la vertiente sureste de la
Sierra Horconera, que vamos viendo en todo su
esplendor tal y como nos vamos acercando: al
oeste tenemos la espectacular crestería de
Sierra Alhucema con el pico Bermejo (1.474 m.)
destacando por encima de su afilado perfil y
al este Sierra Horconera presidida por la
imponente mole de “La Tiñosa” (1.570 m.) con
una cumbre en forma de media luna, que vista
desde la distancia parece un gigantesco
cráter, cuyos extremos serían: “La Cueva del
Morrión” por un lado y la cumbre propiamente
dicha por el otro.
Al igual que hace casi dos
años, aparcamos al final de calle Toledo y una
vez preparados, mochila y bastones en ristre,
comenzamos a caminar bajo un cielo azul con
una primera oleada de nubes avanzando
lentamente hacia nosotros desde poniente.
Desde la fértil llanura en la que está situado
el pueblecito de “Las Lagunillas” (820 m.)
vamos ascendiendo muy suavemente en dirección
oeste-noroeste por un carril que se abre paso
entre varias huertas y olivares, mientras el
pueblo va quedando atrás con los ladridos de
los perros y las miradas curiosas de los
“lacuneneses” a nuestro paso. El grupo avanza
compacto a uno y a otro lado va quedando algún
cortijo como el de “Petronilo”. Mientras
aprovecho para adelantarme unos metros y
grabar el trepidante ritmo del grupo con la
cámara de fotos en una mano y la de video en
la otra.

En un tiempo record, llegamos
a “El Cortijo Alto de Torres”, frente al cual
hacemos la primera parada del día para
reagruparnos sobre una era, mientras nos
deleitamos con el agreste paisaje que tenemos
a ambos lados: al oeste el agreste y afilado
perfil de Sierra Alhucema y al este Sierra
Horconera, con la cumbre de la Tiñosa, tapada
por el pico de “El Morrión”. Y nosotros a sus
pies, en una zona de amplias praderas donde
las cabras, sin inmutarse de nuestra
presencia, estaban a sus anchas disfrutando de
la verde hierva propiciada por las últimas
lluvias, entre algunas que otras encinas y
quejigos. Y fue precisamente en aquel instante
cuando a punto de hacer las dos fotos
obligadas en ese lugar, aparecieron por el
camino: Magda “la Sirena de Aguilas” y “El
Indomable” Jaime, ambos venían de Sevilla, al
llegar a “Las Lagunillas” no sabían si aún no
habíamos llegado, ó si ya habíamos salido,
pero ante la duda decidieron incrementar el
ritmo, para darnos alcance en la mencionada
era donde nos encontrábamos. Ahora sí
estábamos todos y nada mas terminar la sesión
de fotos, reanudamos la marcha.

Nada mas salir de las
inmediaciones del “Cortijo Alto de Torres” se
cruza el arroyo de “Cañatiendas” (casi siempre
seco, excepto en época de abundantes lluvias).
A partir de aquí ya no vamos por carril, se
avanza en dirección norte por una senda que
pasa junto a varias encinas, quejigos, un
olivar abandonado y una pequeña hilera de
chopos que nos ofrecieron preciosos
cromatismos otoñales al igual que algunas
higueras silvestres que también han crecido a
la orilla del arroyo que baja del Puerto
Mahina y que cruzamos sin dificultad para
situarnos frente a las ruinas del Cortijo de
Cañatienda. Se puede decir que hasta aquí la
ruta no es mas que un paseo ideal incluso para
venir con niños, pero a partir de aquí
comienza la subida de verdad. Las ruinas de
este Cortijo están situadas justo al pie de
“La Tiñosa” circunstancia que aprovechamos
para hacer una segunda pausa y dar algunos
consejos sobre las distintas alternativas que
existen, recordándole al personal que en caso
de a alguien se le atragantaran las rampas, se
tomaran la subida con calma, ya que a las
empinadas laderas, hay que añadir la cantidad
de piedra suelta, que dificulta la marcha.

Con el cielo ya casi cubierto
por el frente de nubes que se cernía sobre
nosotros, iniciamos la ascensión con el mismo
ritmo trepidante que habíamos traído hasta
aquí y cuando terminé de grabar la toma de
avance del grupo para afrontar las primeras
rampas, me di cuenta de la enorme ventaja que
me llevaban quienes me precedían. En principio
todo el grupo ascendió por una marcada senda
de cabras que no vimos la vez anterior y que
de forma zig-zagueante nos condujo hasta el
inicio de una empinadísima pedrera por donde
subieron de forma espectacular: “El Zorro” y
su hermano “Orzo Wei” Javi, seguidos muy de
cerca por Juan Antonio “El Elfo de la
Malagueta”, Ivan “El Pricipe Nazarita”, Sean
“El Canadiense Errante”, Ruth “La Pucelana de
los pantalones licra”, Hector “El Caimán de
Puentegenil”, Manolo (de Fuengirola) “El
Jardinero Fiel”, Miguel “El Hombre que sabía
demasiado”, Manolo “Supersónico” haciendo
honor a su apodo y el “Indomable” Jaime, con
la misma fuerza y la garra con la que siempre
le recuerdo desde mi infancia.

Cuando ya nos íbamos acercando
al comienzo de la pedrera les recordé a los
compañeros que tenía mas cerca de mí, que la
mejor opción era desviarnos hacia la derecha
para buscar el bosquete de encinas al que
llegamos rápidamente, caminando en paralelo
por un farallón rocoso, hasta colocarnos justo
en frente del pequeño tramo de trepada que
superamos fácilmente, tras una breve pausa
para recuperar el resuello. Mientras nuestros
compañeros iban subiendo por la empinada
pedrera dando tres pasos para adelante y dos
para atrás, nosotros nos adentrábamos en un
empinado canchal de suelo aparentemente firme
con grandes rocas resbaladizas y matorrales de
aulagas que pinchaban como alambres, además de
alguna que otra piedra suelta, para añadirle
mas emoción a la subida, hasta que por fin
llegamos al siguiente collado un saliente
rocoso al que poco a poco fuimos llegando:
Patricia “La Reportera de Chef Chauen”, Magda
“La Pimentonera de Aguilas”, “La Rosa de
Casarabonela”, Fernando y Ana “Los Duques de
Juanar”, Encarni “Buque insignia de la Bota
Viajera”, Paco “el único malagueño acreditado
que ha hecho el Camino de Santiago desde su
tierra” y un servidor. A partir de este
saliente rocoso, la subida se suaviza bastante
y conforme vamos ganando altura, el terreno
pedregoso va siendo sustituido por pequeños
tramos de hierba mullida que los pies
agradecen bastante.


En cuestion de minutos, nos
reagrupamos con los compañeros que de forma
heróica habían subido por la pedrera, sin duda
el camino mas directo, pero también el mas
duro, agazapados en una pared rocosa, nos
esperaban ya, con las prendas de abrigo
colocadas y con los gorritos de lana. El
contraste entre la temperatura corpórea tras
el esfuerzo realizado era bestial respecto al
frío que hacía en la antecumbre, bajo un cielo
plomizo amenazante de lluvia y un viento cada
vez mas fuerte. De tal modo que los 19
integrantes que participamos en esta
expedición coronamos de forma compacta y
rápida para hacernos la foto de rigor y dejar
nuestra dedicatoria en uno de los blogs que
hay dentro de una gran caja metálica en la
misma cumbre, donde por cierto ya no había ni
rastro de la pequeña encina que plantamos en
su día en honor a nuestro desaparecido
compañero Antonio Cañero, “Cañe”, tan sólo
estaban las piedrecitas que habían colocado
alrededor, Isi y Francis, el 12 de febrero de
2005, en una fantástica jornada de sol, en la
que la tercera parte del grupo se vió obligado
a abandonar a mitad de la subida, por falta de
costumbre en este tipo de terrenos y la
torcedura de tobillo de Ana que en esta
ocasión llegó perfectamente con la confianza
que siempre te da el caminar por terreno
conocido.


Sin mas dilación iniciamos el
regreso, para llegar lo antes posible a “La
Cueva del Morrión”, una gran oquedad rocosa,
usada a modo de refugio natural para el ganado
caprino, que en esta ocasión nos sirvió para
protegernos del frío, ofreciéndonos el mejor
lugar posible de todo el itinerario para
disfrutar de un buen almuerzo montañero con
unas panorámicas impresionantes. Una vez
terminado el almuerzo en el que no faltaron
las bromas y el buen humor, iniciamos el
temido descenso.
El descenso de “La Tiñosa” es
con diferencia, lo mas duro de este
itinerario, con el Pantano de Iznajar en el
horizonte sur, los que fueron cabras en la
vida anterior bajaron por la pedrera, mientras
que el resto lo hicieron por la cañada
paralela al camino teóricamente oficial, por
el que bajé junto a Paco que me fue contando
un sin fin de anécdotas de su impresionante
caminata en solitario desde Málaga capital
hasta Santiago, toda una odisea, que escuché
con gran atención mientras iba estudiando cada
paso que daba para no resbalarme o intentar
frenarme en los inevitables saltos para no
machacar las rodillas, hasta que por fin
llegamos a las ruinas del “Cortijo de
Cañatienda” donde ya nos esperaba todo el
grupo desde hacía un buen rato, con la
satisfacción de que el 100% del grupo
cumpliera el objetivo y con la suerte de que
no nos lloviera a pesar de que el cielo estaba
cada vez mas oscuro.

En un tiempo record regresamos
a “Las Lagunillas”, a pesar de alguna que otra
pausa para hacer alguna foto en el camino de
vuelta, especialmente en el redil de cabritas
pequeñas que existe junto al “Cortijo Alto de
Torres” y que parece una guardería. Un imán
imposible de esquivar para los que crecimos
viendo “HEIDI”.
Como íbamos muy bien de
tiempo, una vez en “Las Lagunillas” decidimos
en caravana hasta la Plaza principal de Rute,
donde aparcamos sin dificultad, para poder
disfrutar de los tenderetes que tenían montado
en una feria de productos típicos, donde Iván
y Magda, hicieron una compra maestra de buenos
quesos y mejores chorizos. Fernando, Ana y los
amigos que venían de Sevilla tenían que
marcharse antes, quedándonos el resto algún
ratillo mas refugiándonos en una cafetería
para refugiarnos de la lluvia, mientras
degustamos un magnífico chocolate, que fue
verdaderamente reconfortante. Tras el
chocolate calentito, regreso rápido para los
coches, y despedida relámpago, porque la
intensidad de la lluvia iba en aumento.
Ya era noche cerrada cuando
salíamos de Rute y entre la lluvia y la poca
visibilidad, en vez de dirigirnos hacia
“Encinas Reales”, algunos nos fuimos directos
hacia el pantano de Iznajar que atravesamos
cruzando dos puentes bajo una lluvia
torrencial, para salir unos 30 km. después a
la A-92 cerca de Archidona, la intensa lluvia
que caía, nos acompañó hasta que llegamos a la
costa, teniendo que reducir de forma
ostensible la velocidad en algunos momentos,
debido a la fuerza de la lluvia en algunos
momentos.
Y una vez mas con el magnífico
sabor de boca que dejan las grandes jornadas
montañeras, regresamos con la satisfacción de
haber conquistado el 4º objetivo de nuestro
proyecto “Las 8 cumbres provinciales de
Andalucía”
Crónica y fotos: Juan Ignacio
Amador