El
pasado 28 de Febrero de 2007, día
de Andalucía, socios y amigos de
Pasos Largos, consumaron la acción
para la que desde hace un par de
meses nuestro Comandante, Juani
“Preston” Amador, había convocado
a sus tropas.
La propia
convocatoria ponía ya a prueba la
pericia de los invitados al hacer
referencia a la numeración de los
mojones kilométricos de piedra de
la carretera, difícilmente
visibles, en lugar de a las nuevas
placas metálicas; con una
variación en los dígitos de unos
cuatro km para indicar el lugar de
queda. Poco a poco fuimos,
superando la pequeña traba antes
indicada, llenando la escasa
plataforma, aparcamiento al
efecto, con nuestros vehículos. En
lo que finalmente resultó ser el
km. 40. situado a unos 864 m.
sobre el nivel del mar.
Conforme vamos
llegando, caras nuevas y
conocidas, nos fuimos saludando.
Mientras tanto algunos buitres
leonados nos recibían y saludaban
desde el magnífico palio azul que
hoy nos ofrece la bóveda celeste.

Sin llegar a
precisar la cifra, unos cuarenta
humanos nos disponíamos a cruzar
la angarilla que daba paso al
comienzo de la dura ascensión. En
este lugar se pueden leer las
prohibiciones y obligaciones que
conlleva esta ruta, como por
ejemplo la clásica prohibición de
ir acompañado de perros,
extensible a cualquier parque
natural de nuestra geografía,
especialmente en las zonas de alto
nivel de protección. No obstante
el permiso de subida hacía algún
tiempo ya, que estaba en poder de
la Plana Mayor de nuestra
Comandancia, para que nadie
pudiera evitar la deambulación
libre de las tropas del Comandante
por dentro de esta Área de Reserva
del Pinsapar del Parque Natural
Sierra de Grazalema.

11:32 am. Nada más
cruzar la cancela, tomamos el
caminillo hacia la izquierda dando
de inmediato comienzo a la
ascensión propiamente dicha, la
cuál discurre por las laderas de
la cara sur de la Sierra del
Pinar. El camino es claro y el
rosario de humanos empieza pronto
a estirarse, rasgando a su paso la
inigualable muestra de bosque
mediterráneo que nos acompaña:
incluyendo pequeños túneles de
vegetación con jóvenes ejemplares
de algarrobos, lentiscos, sabinas,
encinas, enebros, aulagas,
tomillos, matagallos, etc. Con la
presencia de algunos pinsapos
desafiando la solana de la ladera
sur por la que íbamos ascendiendo
a cada paso que dábamos.

El zigzag de la
trocha es interminable y a
nuestras espaldas la vista del
Corredor del Boyar, con su Salto
del Cabrero que oculto se adivina
desde esta perspectiva, que se
agranda conforme ganamos altura.
Apreciamos también cómo vamos
superando la altitud del Cerro
Albarracín y de la Sierra de la
Silla; al mismo tiempo que nos
vamos igualando a las alturas de
la Sierra del Endrinal.
El día es soleado,
casi caluroso, lo que hace que nos
bastemos con unas simples
camisetas de manga corta como
atuendo. El clima de hoy no deja
ver la otra cara de la moneda en
este lugar, la opuesta al largo
periodo de sequía estival que
suele acompañar esta latitud. Es
aquí donde el relieve se opone a
los vientos dominantes, cargados
de humedad, que ascienden sin
obstáculos desde el Atlántico por
el Corredor del Boyar, al igual
pasa con la Manga de Villaluenga,
lo que explica que las masas de
aire que atraviesan estos embudos
topográficos tengan que ascender y
por tanto, al enfriarse, aquí, se
alcancen niveles pluviométricos de
2.200 l/m2 al año, siendo el mayor
de la Península Ibérica.

Continuando la
ascensión encontramos un punto en
que la vegetación pierde
frondosidad, dando paso a la vista
un bellísimo paisaje ruiniforme
calizo salpicado de algunas
sabinas y chaparros dispersos que
poco después dejan paso al
matorral típico de las altas
cumbres mediterráneas y donde
vemos alguna que otra cabra
montes. En la antesala del culmen
un par de dolinas, propias del
terreno calizo en donde nos
hallamos, nos dejan ver la casi
pared, de dura pendiente en algún
tramo, que nos dejará en la
cumbre.
Los
primeros en llegar lo hacen en
aproximadamente hora y cuarto, es
decir sobre las 12,47 pm.,
mientras llega el resto del grupo
“los translíbicos” aprovechan para
hacer arriesgados ejercicios de
cresteo, por la vertíginosa
crestería del Pinar que te pone
los vellos de punta, con el San
Cristóbal al este y la
espectacular masa del pinsapar a
nuestros pies, protegidos por la
sombra de las espeluznantes
paredes de la ladera norte al
borde de las cuales nos
encontramos. Los últimos arriban
sobre las 13.30 pm. Ya es
tamos
todos en el techo de la provincia
de Cádiz, “El Torreón” con sus
1.654 m, habiendo
superado un desnivel de 790 m. sin
a penas una sola pausa. Las vistas
son impresionantes, el día con
alguna bruma en su bajo horizonte
nos permite ver al sur las sierras
de la Silla, el Caillo y de
Ubrique, junto con los pueblos de
Benanocaz y Ubrique. El Valle de
Tavizna, los Alcornocales, el
Pantano de los Hurones, el Peñón
de Gibraltar y las siluetas de los
primeros altos relieves africanos.
Al este el San Cristobal y la
crestería que le une al Torreón.
Al sudeste la Sierra del Endrinal,
con el Simancón y el Reloj, la
Sierra de las Nieves, la Meseta de
Ronda presidida por la ciudad
soñada, y las Cordilleras de
Libar. Al oeste Prado del Rey,
Villamartín, sierras del
Labradillo y Margarita, el Cerro
Albarracín y parte de la campiña
gaditana y sevillana. Mirando al
norte, primero tras el cortado
está el Pinsapar, el Llano del
Ravel, las sierras de Zafalgar,
Lijar, El Tablón, Montellano y de
Esparteros o de Morón. El Peñon de
Algámitas y los Cerros Lagarín,
las Grajas y Malaver. El embalse
de Zahara y los pueblos de Olvera,
Algodonales, Morón de la Frontera,
Puerto Serrano y Montellano.
Convencido estamos que algo se
escapa a nuestra descripción y que
incluso de haber sido un día pleno
de claridad las vistas hubieran
sido aun mejores, pero cierto es
que no nos debemos quejar.
Arriba todo es
alborozo, felicitaciones, bromas.
Intercambio de camisetas entre
Prestonianos y Batolos, con pacto
secreto sellado con un beso,... se
abre la veda en el libro de
visitas. Es tiempo para reponer
fuerzas, las mil y una fotos, la
tolerante guerra de banderas y....
¡!Un
momento... ¡¡ Toque de atención,
llega el momento mágico y solemne;
el Gran Mago Gandalf de la
Serranía, haciendo uso de toda su
sabiduría extrae de su corazón la
más hermosa placa que soñar pueda
un agitador de masas:
"La Asociación
Senderista Pasos Largos a: JUAN
IGNACIO AMADOR TOBAJA
En reconocimiento a
tus magníficos valores humanos y
la labor que realizas por la
promoción del senderismo.
El Torreón (Cádiz),
28 de Febrero de 2.007, Día de
Andalucía”


Hora es de
regresar, cuidado con las rodillas
en la bajada; el largo descenso se
termina con una cuasi botellona,
jarras de cerveza con limón, en la
plaza del pueblo de Grazalema. Los
besos, hasta pronto, nos vemos en
las montañas y el dulce sabor del
reconocimiento humano; donde
gentes de Málaga, costeros y
serranos, Murcía, Valladolid,
Madrid, Sevilla, Cádiz, Sheffield
y Montreal, ponen punto final a
una jornada senderista sin igual.

Todos juntos y
todos de un mismo lugar: “El
Planeta Azul”, “La Tierra”.
Pepe Cuen...
...éste que lo es.
Utrera, 01/03/07