Era una de las ruta más esperadas y quizás la
más dura de las tres ediciones. El día de
celebración fue el 26 de abril,
sábado para más señas. Iniciamos el recorrido
en las cercanías del puerto de Málaga, justo a
su paso por Carratraca. El primer hito de la
travesía es la Casa del Guarda Marina, una
derruida casa forestal a los pies de la cañada
de los Pinsapos, la cual enfilamos disfrutando
de las afiladas agujas que la jalonan y de las
vistas al pantano de Guadalteba y monte Huma.
Una vez en la meseta coronamos el puerto de
Alcaparaín y nos encaminamos a la cumbre del
Grajo, donde hacemos una parada. Desde aquí
atisbamos el macizo de la Sierra de la Nieve,
el Torrecilla y las nortes de Prieta y
Cabrilla, que recorreremos unas horas más
tarde. Bajamos hasta el puerto Martínez y
retomamos la excursión por al antigua calzada
romana, donde el Alferez D. Jesús tiene un
percance que se traduce en una mano rota que
tendrá escayolada unas seis semanas, desde
estas lineas nuestro ánimo y deseos de pronta
recuperación. Una vez en Casarabonela
descansamos en el pilar. En este punto
abandonan algunos compañeros, a los cuales
quiero agradecer su decisión, pues de otra
manera la noche nos habría sorprendido. A eso
de las 14,00 h retornamos al camino enfilando
el sendero de la Jacara, con un sol de
justicia que no alivia ni siquiera la brisa,
la cuesta es importante y solventamos un
desnivel de 1.000 m en unas dos horas. En el
camino recorrimos parajes tan bellos como el
Llano Cristobal, el Llano de la Morena, el
Tajo del Naranjal o la fuente de los Hornaos.
Una vez en el puerto de la Madera, decidimos
comer pasado el puerto del Viento,
precisamente para evitar el envite del fuerte
viento reinante en estos pagos. Tras la comida
y unos minutos de reposo proseguimos hasta el
collado de las Doncellas, donde atravesamos un
pinsapar en expansión. El descenso hasta la
fuente de Siete Fuentes, con vistas a las
impresionantes moles de la Cabrilla y Prieta
es decidido y no exento de peligro por la
pendiente del sendero y lo resbaladizo del
terreno. La fuente sacia nuestra sed y
rellenamos las cantimploras. Dejamos a nuestra
derecha el paraje de las Ventanillas y tomamos
un perdido sendero cubierto de follaje que
discurre por la loma del Pino hasta el carril
de Jorox. Aquí el grupo se divide en dos y se
reencuentra en el carril de la Pasadilla, para
a eso de las 20,00 h llegar a Alozaina,
cansados, cona algunas caídas en el haber, con
el compañero José Antonio con un tornillo de
la espinilla medio flojo, pero enormemente
sastisfechos y saciados de montaña.