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Salidas del "Grupo
Extremo" -
Temporada 2006-2007 |
Travesía
Conejeras-Alcazaba-Pilones-Conejeras
Fecha: 27 de enero de 2007 |
Este sábado estaba previsto que los
Pasos Largos de los distintos grupos
radicados por toda la geografía
andaluza, nos diéramos cita en Sierra
Tejeda, para hollar la cumbre de la
Maroma, dentro de la actividad
denominada "Los 8 techos de Andalucía".
Lo cierto es que debido a las
inclemencias del tiempo, con carreteras
nevadas y llenas de placas de hielo,
hizo que los grupos del interior
desistiéramos de acudir a la llamada de
nuestro querido comandante. Juani. El
Grupo Extremo de Ronda tomó la
determinación de realizar una subida al
cerro Alcazaba (P. N. Sierra de las
Nieves) que al final resulto ser una
épica jornada montañera de 39 kilómetros
de recorrido por unos parajes de
ensueño.
Tras el
desayuno en la Venta la Parrilla,
tomamos el camino hacia el paraje de
Conejeras, que tal como nos indicaron en
la oficina del parque, estaba cortado al
tráfico de vehículos. Fuimos los
primeros en llegar y a las 8,00 h ya
estábamos caminando por un carril
cubierto de nieve y placas de hielo que
hacían del caminar una tarea
dificultosa. Con la primeras luces del
día apareció en nuestro campo de visión
la majestuosa imagen de la Sierra de
Tolox, altiva y arrogante, nevada y
desafiante, y nosotros como no, acudimos
a su envite. Seguimos caminando quedando
a nuestra derecha la cónica silueta del
cerro Alcojona, cortejado de su extenso
y bien conservado pinsapar, y nos
acordamos de la subida que hicimos
fechas atrás, con unas condiciones
climática distintas a las de hoy. En ese
momento recibimos la llamada de nuestro
amigo Pepe Cuenca, como si una
misteriosa comunicación telepática
hubiera tenido efecto inmediato. Pronto
nos hallamos en el puerto del Hombre y
nos encaminamos por la pista del puerto
de las Golondrinas hacia el Llano de la
Laguna, donde tomamos un primer
tentempie y nos colocamos las polaina;
al unísono se produce la primera
comunicación con el Comando Preston, que
hace escasos minutos ha comenzado a
subir desde el Alcázar hacia la mítica
cumbre de la Maroma. Iniciamos un largo
rodeo, bordeando las laderas del
Alcazaba, con vistas al cerro Abanto y
Alcojona, que presentan una pinta
invernal de un bucolismo sin
precendentes, entre ambos cae la cañada
de los Quejigos y el Cambullón de Vélez,
donde los barranquistas tienen uno de
sus santuarios más sagrados. Son las
13,00 h. cuando afrontamos el ascenso
por el sendero de la cañada de Pilones,
las nubes comienzan a cubrir las altas
cumbres y el Torrecilla que lo tenemos
frente a nosotros nos muestra las caidas
de la cara sur, donde hay tajos de 100 m
de caida vertical, como el conocido Tajo
Bermejo, abajo vemos la techumbre de las
cuevas de Moro, antes habitadas, donde
ubicaba el huerto. Nos estamos acercando
al pinsapar de la Yedra, hacemos una
parada para contemplar el espectáculo de
sierras nevadas, como la Palmitera,
Real, Canucha, Blanca, etc. y el inmenso
mar Mediterráneo, de un dorado
indescriptible. Ahora viene la parte mas
complicada de la ruta, debemos subir
hacia el cerro Alcazaba por unas laderas
de fuerte pendiente, con un suelo
suelto, que se complica por la presencia
de una nieve pochona y resbaladiza. Las
negras nubes se aferran a nuestras
cabezas y por unos momentos nos tememos
lo peor. Son las 15,30 h cuando hollamos
el peñón que corona al cerro Alcazaba
(1.713 m), el frío aumenta
considerablemente, debido al fuerte
viento de levante, por contra los
quejigos brisados ofrecen una estampa de
cuento. Hacemos un breve paréntesis en
la marcha, para tomar un bocado y
continuar, ya que la niebla amenaza con
cerrarnos el camino hacia el puerto de
Pilones. Comienza a nevar y tras
atravesar el páramo por la parte alta de
la cañada del Cebro, conseguimos
conectar con el sendero del Torrecilla.
La tranquilidad y el sosiego invade
nuestros corazones, pues el camino de
regreso está asegurado. Decidimos
descender por el carril de Pilones,
aumentamos el ritmo de marcha, asi como
aumenta la intensidad de la nevada, que
es copiosa cuando a las 19,00 h llegamos
a los coches. Nos vamos otra vez a la
venta la Parrilla, donde nos tomamos
unos colacaos con molletes y comentamos
las incidencias de la jornada. Cada uno
a casa, ahora a soñar con volver a las
montañas, a nuestras queridas montañas.




















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