El pasado sábado día 14 de
julio estaba programado
realizar el barranco del río
Verde de Otivar, pero
desgraciadamente no recibimos
la pertinente autorización de
la Consejería de Medio
Ambiente, por lo que un día
antes, o sea, el viernes,
organizamos precipitadamente
una ruta alternativa que nos
llevaría a la Garganta del
Algarrobo, uno de los más
bellos ríos de la cordillera
de Sierra Bermeja, en su
vertiente genalera, que da
vida junto al arroyo del
Estercal, al río Almárchar,
uno de los principales
afluentes del río Genal. A la
ruta acudimos Salvador Moreno
y Rafa Flores, por lo que
decidimos llevar sólo un
vehículo, con lo que nos
arriesgamos a realizar unos 10
km de aproximación si alguien
no nos cogía en autostop..
Decidimos dejar el coche cerca
de la fuente de las Mohedas y
comenzamos a andar por la
pista de Genalguacil a Peñas
Blancas, asfaltada en este
tramo; la suerte hizo que
Tajera, una afgana que vive en
Genalguacil y que pasaba con
su coche por allí, nos llevara
hasta la Majada de los
Alcornoques, donde reiniciamos
la marcha. A los pocos metros
dejamos el sendero de uso
público que lleva a la
Plazoleta de los Pinsapos y a
la cumbre de los Reales y
seguimos por la pista que
rodea el inmenso macizo de los
Reales, camino del Monte del
Duque y Casares; escasos
metros después nos topamos con
la Garganta del Algarrobo, que
en este lugar es una inmensa
rodadera pedregosa sin agua,
rodeada de pinos negrales,
mimbres, madroños y algunos
pinsapos. Descendemos
placidamente saltando de
piedra en piedra y poco a poco
empieza a brotar el agua desde
distintos manaderos con lo que
el arroyo se va formalizando.
Las primeras pozas de interés
se adornan de morteretes, unos
hoyos cilíndricos escavados en
la roca, de origen romano, que
sirvieron para morturar el
metal extraído de las cercanas
minas y lavarlo de impurezas
con el agua del cauce. El
tramo intermedio es una zona
de transición, casi llana y
con escasas pozas, pero con
unas vistas impresionantes a
los enormes pinares y al
pinsapar de los Reales colgado
de las alturas. Llegados a un
llano, observamos un muy bien
conservado horno de tea, que
servía para extraer una
especie de alquitran que era
usado hasta fechas
recientes como aislante en la
construcción de barcos. Desde
ahora, el arroyo alberga una
numerosa colonia de peces y
vemos cagadas de nutrias,
mientra un mirlo acuatico
sigue nuestros pasos con un
inusitado interés. Este nuevo
tramo es el más bello del
recorrido, con una sucesión de
toboganes, cascadas e idílicas
pozas de aguas transparentes.
Finalizamos el tramo acuático
en el vado de la pista que
conduce a la Alharía y otros
enclaves bermejenses, desde
aquí nos queda por recorrer un
kilómetro hasta el coche.
Despues nos fuimos al arroyo
del Quejigo, donde nos dimos
un baño en la famosa charca
Azul de Jubrique, éste es otro
interesante río que realizar,
que visitaremos en otra
ocasión. Si desde Ronda nos
desplazamos hasta Faraján par
ir a Jubrique por una preciosa
pista forestal y de aquí a
Genalguacil, el regreso lo
solucionamos siguiendo la
pista que atraviesa el valle
del Estercal hasta el puerto
homonimo para proseguir por la
pista del puerto del Colmenar,
que rodea los cerros Anícola,
Canalizo y Jardón y llega a
Pujerra, con lo que el empacho
de Valle del Genal, en esta
bonita jornada, fue total. Nos
vemos en las montañas, siempre
en nuestras queridas montañas.