El pasado domingo día 15 de
abril, fue el día señalado para
llevar a buen puerto una de las
más ansiadas aspiraciones de los
más jovenes componentes de la
sección familiar del Grupo
Extremo, la subida al techo de
Andalucía occidental: El
Torrecilla (1.919 m), situado en
uno de los parajes naturales más
valiosos de Andalucía, la sin
par Sierra de las Nieves.
Para esta ocasión quedamos bien
temprano y a eso de las 9, 45 h
comenzamos a caminar desde el
área recreativa de Quejigales
hacia la cañada del Cuerno,
cruzando el arroyo Carboneras,
que ahora lleva agua con aromas
de pinsapo, buscando la unión
con otros regatos para
formalizar la cabecera más
alejada del río Guadiaro. El día
lucía un hermoso cielo azul,
arropado del primer verdor
primaveral y de los endémicos
narcisos trompones, amén de
otras especies deliciosas, como
las sin pares orquídeas.
Afrontamos las primeras rampas
de la cañada con un ritmo
pausado que nos permitió
embriagarnos de las esencias que
destila el pinsapar; casi sin
darnos cuenta nos plantamos en
el puerto de Pilones, donde nos
sorprende un repentino cambio de
tiempo, las nubes comienzan a
ascender por las cañadas más
occidentales y en poco tiempo
cubren el cielo, antes azul y
limpio, en una masa gris, oscura
y amenazante. En esos momentos,
el Torrecilla, nuestro objetivo,
se cubre de densa niebla y los
ánimos, sobre el de los más
pequeños se acongoja. Los
quejigo aun duermen el sueño de
los justos, y con sus ramas
retorcidas con troncos afligidos
por las duras condiciones
climáticas, nos acompañan como
divinos seres espectrales.
Mientras, decidimos seguir
caminando esperando la evolución
del tiempo. Ahora tomamos el
sendero de los Hoyos del Pilar y
nos dirigimos hacia sima GESM,
una de las más profundas del
mundo, y que aún aguarda
sorpresas que nos desvelaran los
aguerridos componentes del
Espeleoclub Pasos Largos, dentro
de ese grupo humano que es el
Interclub Sierra de las Nieves.
Tras la visita a la boca de
entrada nos encaminamos a sima
Honda, con una espectacular
abertura hacia el abismo. Ya
estamos en el Pilar de Tolox, de
origen romano y que constata la
importancia ganadera de esta
zona como lugar de
pasto estival. Tomamos un bocado
y decidimos atacar la cumbre a
pesar de la niebla, eso si,
todos juntos y al ritmo del más
lento, pero ese son se nos
antoja endiablado, y es que los
peques del Grupo Extremo se han
preparado durante toda la
temporada, y eso se nota, tienen
ganas de coronar a la diosa,
cosa que conseguimos en unos 25
minutos. El Torrecilla es
nuestro, el sueño se ha
cumplido, el Grupo Extremo de
Pasos Largos ha hecho historia,
y los mayores, como niños, nos
abrazamos y felicitamos de la
pequeña, magna para
nosotros, proeza.
Dado el frío reinante y la nula
visibilidad, bajamos hasta las
cuevas del cerro del Pilar,
donde nos damos una atracón de
comer, para regresar por la
vereda de uso público hasta el
puerto del Oso, donde se hace
una pequeña parada, los niños
como si nada, juegan a subir y
bajar por el reconstruido
nevero. Ahora nos queda
descender por la idílica cañada
de las Ánimas. El balcón natural
de Los Coloraíllos nos asoma a
las sierras más norteñas del
parque natural Sierra de las
Nieves y a los espectaculares
paisajes del Tajo del Canalizo y
peñón de Ronda, nos despedimos
de tan bucólica estampa y
tomamos el sendero hasta el
siguiente hito reseñable: La
fuente de Molina, situada junto
a la antigua choza de Frasquito
Molina, el primer guarda del
pinsapar que fue homenajeado por
nuestra asociación y por la
Consejería de Medio Ambiente,
tal y como reza en una placa
situada en una piedra junto a
las ruinas de la casita. A las
18,15 h estamos de nuevo en el
área recreativa, cogemos los
vehículos y nos vamos al
Navasillo a merendar, allí nos
aguarda la última nota de color
del día, pues celebramos con
Paco Marín su cumpleaños, lo
dicho un día feliz y dichoso,
como estos que sean muchos,
siempre en las montañas,
nuestras queridas montañas.
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