El
pasado
domingo día 10 de febrero
efectivos de Grupo Extremo
realizamos una dura ruta, tipo
familiar, que nos llevó desde el
Área Recreativa de Quejigales
hasta el Bendito, una preciosa
chorrera situada en la cañada
del Canalizo. Comenzamos a
caminar por el carril del
Sabinal, hasta desviarnos por el
sendero que va a los cortijos de
Majada Vieja alta y baja,
visitando las ruínas de ambos,
sus eras y la curiosa fuente de
este último rancho, que tiene un
canal que conduce el agua hasta
una alberquita, que distribuía
el agua al antiguo huerto,
rodeado por muros de piedra.
Después bordeamos el Tajo del
Abanico, con vistas a los
Coloraillos, impresionante
mirador que visitamos en el
regreso. A continuación llegamos
al cortijo del Taramal, también
en ruínas, rodeado de campos,
antes cultivados, que ahora
comienza a colonizar el pinsapo.
Magnífica su era, perfectamente
conservada y los majanos de
piedra, que tanto trabajo
costaría reunir para poder
sembrar el trigo en estas frías
ladera. El siguiente hito fue la
chorrera del Bendito, ubicado en
un lugar mágico del pinsapar,
aquí observamos los restos de
una majada ganadera y nos
aprestamos a subir por unas
duras rampas, tarea de gran
dificultad, ya que el aíre
pegaba con extremada crudeza,
hasta tal punto, que a veces nos
hacia perder el equilibrio. Una
vez bajo el tajo Tirabala, lo
rodeamos y atisbamos el
Canalizo, por cuya cañada
subimos hasta el sendero que nos
llevará a la cueva del Manijero,
donde comemos rapidamente, pues
el frío aprieta. Los Coloraillos
y el cruce con la cañada de las
Ánimas marcan una nueva parada,
poco tiempo después pasamos
junto a la fuente del Pinar y
tomamos el carril de la mañana
que nos deja en Quejigales. Allí
vemos el bus que trae a Juani
y al grupo de Ruta Cero,
lastimosamente no podemos
saludarle, ni tampoco nos
atrevemos a decirle nada el
chofer, que tiene cara de pocos
amigos.